SISTEMA FINANCIERO
Una de las limitaciones teóricas de los principales mo. delos de crecimiento
económico de los años cincuenta y sesenta, fue el ignorar el papel del mercado
financiero En el modelo Solow-Swan -modelo de crecimiento neoclásico- se considera que el
crecimiento económico está explicado por un aporte residual de los factores de
producción al producto, conocido como el cambio tecnológico, omitiéndose el
sistema financiero como factor institucional explicatorio (Solow, 1987). En general, estos
modelos le otorgan al avance tecnológico, un papel preponderante dentro de la
acumulación de capital.
Por el contrario, en los trabajos del crecimiento endógeno realizados recientemente se
contempla la importancia del sistema financiero en el crecimiento económico de largo
plazo. Se argumenta que en el sistema financiero puede sustentarse un crecimiento sin
progreso técnico endógeno, y que la tasa de crecimiento puede ser relativa a la
tecnología, la distribución del ingreso y los acuerdos insti tucionales (Barro, 1991 y
Mankiw, Romer y Weil, 1992).
Después de la posguerra se consideró el movimiento de capitales como condición
necesaria, bajo ciertos aspectos institucionales, para el crecimiento económico. Si bien
los flujos de capital no influyeron de la misma manera en la evolución económica de los
países desarrollados y en desarrollo, quedó demostrado que son un factor determinante
del desarrollo económico. Bajo este enfoque, durante los años setenta y hasta finales de
los ochenta prevaleció la percepción de que el mercado de capitales era un ingrediente
importante para el desarrollo, y se planteó que los recursos del mercado financiero
debían dirigirse de manera selective
(3) a través de
la banca de desarrollo y de los fideicomisos de préstamo. Fue así como varios países
latinoamericanos crearon la banca de desarrollo, con el objetivo de colocar recursos
financieros por lo general subsidiados. Sin embargo, bajo esta modalidad de banca se
incurrió en graves problemas de carácter presupuestal y de malgasto de recursos,
erróneas decisiones administrativas en la selección de proyectos y en el otorgamiento de
créditos, e incluso en graves crisis fiscales.
Tres factores contribuyeron a estos fracasos. Primero, los programas de
desarrollo que enmarcaban el funcionamiento del mercado financiero se elaboraron
bajo supuestos equivocados sobre el crecimiento real a largo plazo. Segundo, las
políticas financieras de los años setenta y principios de los ochenta no desarrollaron
mecanismos y procedimientos selectivos de orientación de recursos financieros con
criterios de bienestar social.4 Tercero, la posibilidad de disponer de recursos
financieros abundantes fue insostenible; una característica que resultó de la banca de
fomento fue que los recursos financieros subsidiados con frecuencia no quedaron en manos
de la población objetivo, como consecuencia de los sobornos o comisiones. Esta situación
se presentó, entre otras cosas, por la presión política, el cabildeo -lobby-
y la debilidad del personal técnico de las instituciones
financieras, las cuales no siempre contaban con incentivos para recuperar oportunamente el
capital y los intereses adeudados.
En la última década dos corrientes de investigación pretenden reorientar el
análisis de la política financiera en los países en desarrollo. La primera elabora un
enfoque microeconómico sobre la naturaleza de la intermediación financiera; la segunda
se centra en los aspectos macroeconómicos del papel de las finanzas en el desarrollo
(King y Levine, 1993). A continuación se presenta una exposición sobre la naturaleza de
la intermediación bancaria como medio de desarrollo del sector productivo.
3 La población objetivo -pequeños empresarios, la industria de la
construcción, los campesinos pobres era aquella que se consideraba en los planes de
desarrollo como requisito fundamental para posibilitar un mayor grado de desarrollo
económico.
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