POLÍTICA MACROECONÓMICA
Existen dos
instituciones decisivas en el país para la definición y ejecución de la política
macroeconómica: el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República. A partir de 1991,
Colombia posee una banca central independiente --consagrada en la Constitución Política-
con el claro mandato constitucional de controlar la inflación y formular las políticas
monetaria y cambiaria. La Junta Directiva del Banco de la República, conformada por cinco
profesionales independientes y por el gerente del Banco, es presidida por el ministro de
Hacienda.
Por su parte, la otra institución decisiva, el Ministerio de Hacienda, tiene una
variedad de funciones, a saber: formular y desarrollar a nombre del gobierno nacional las
políticas del Estado en materia fiscal, tributaria, aduanera, de crédito público,
presupuestal, de ingresos y gastos, de tesorería, cambiaria, monetaria y crediticia, sin
perjuicio de las atribuciones conferidas a la Junta Directiva del Banco de la República;
y aplicar las políticas que correspondan a la intervención y regulación del Estado en
las actividades financiera, bursátil, aseguradora y cualquier otra relacionada con el
manejo, aprovechamiento e inversión de los recursos captados del público, de conformidad
con la Constitución Política y la ley.
Es importante
resaltar que, a nivel macroeconómico, el DNP posee la responsabilidad de evaluar y
conceptuar sobre la asignación del presupuesto de inversión por programas, definiendo
claramente los montos y las responsabilidades que les corresponden a los ministerios, los
entes territoriales y los departamentos administrativos. En este proceso, el DNP debe
buscar armonizar los objetivos de desarrollo con las metas macroeconómicas y los
objetivos sectoriales, así como los objetivos acorto plazo con los de mediano y largo
plazo (Plan indicativo, Sinergia, diciembre 1995).
Varios autores
(Urrutia, 1996 y Hommes, 1995) han coincidido en resaltar que el marco institucional de la
política macroeconómica se ha visto favorecido por el hecho de que los miembros de la
Junta Directiva del Banco de la República sean tecnócratas, con períodos de
permanencia largos y no coincidentes con el ciclo político. Ello permite que el manejo
macroeconómico no sea inconvenientemente politizado para la búsqueda de objetivos
inmediatistas a corto plazo, en detrimento de los propósitos fundamentales de largo
alcance.
No obstante, subsisten importantes cuestionamientos sobre la coordinación entre el
ministerio de Hacienda y el Banco de la República en la definición de políticas
macroeconómicas decisivas, como la fiscal y la de endeudamiento público, entre otras.
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