ESQUEMA DE REFERENCIA PARA EL CAMBIO INSTITUCIONAL DE LA POLÍTICA
INDUSTRIAL Y COMERCIAL EN COLOMBIA
En el proceso de apertura económica en Colombia, el debate acerca del papel del Estado
en el diseño de la política industrial y comercial se ha abordado bajo dos puntos de
vista. A partir de 1991 -primera fase de apertura- la política económica se concibió
como una política de desarrollo enfocada en la utilización eficiente de los factores,
bajo la creencia de que el mercado generaría y fortalecería de ventajas competitivas
dinámicas que promoviesen el crecimiento económico. Asimismo, se supuso que las
modificaciones institucionales asegurarían el proceso de desarrollo industrial mediante
la incorporación de progreso técnico y aumento de la productividad. Bajo este esquema de
apertura no se planteó la problemática de la promoción desde fuera del mercado
a la dinámica industrial.
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A partir de 1994 -segunda fase de apertura- se consideró que en el proceso de
internacionalización de la economía no debía recurrirse a instrumentos tradicionales de
política industrial, sino, por el contrario, que el éxito de la estrategia radicaba en
la conveniencia de una mayor coordinación de políticas a través de mecanismos
específicos -para promover la adaptación tecnológica, la capacitación de recursos
humanos, el adecuado financiamiento industrial y el apoyo ala iniciativa empresarial-.
Así, en esta fase se contempló una estrategia de modernización y reconversión
industrial,
con el objetivo de lograr una mayor
competitividad y promover al sector manufacturero hacia una mejor inserción en el
comercio internacional. En la presente sección se realiza un recuento de las principales
políticas industriales y comerciales adoptadas en los últimos años en Colombia, y de
las reformas institucionales adelantadas.
Conviene aclarar en este punto que si bien en el país se ha avanzado en el
planteamiento de mecanismos y modalidades novedosos de política industrial, como es el
caso de los Acuerdos Sectoriales de Competitividad, para la coordinación de las acciones
entre los agentes públicos y privados ante las nuevas condiciones de competencia,
infortunadamente en el momento de su diseño y aplicación prevaleció la visión
acendrada de defensa de intereses tradicionales que ha desvirtuado el propósito y
alcances de tales mecanismos.
Una de las condiciones, necesaria aunque no suficiente, para poder establecer una nueva
institucionalidad en la coordinación y relacionamiento entre lo público y lo privado,
reside en la superación de la cultura de búsqueda de rentas y privilegios,
vigente desde la imperancia del modelo proteccionista de
sustitución de imporraciones.
Se requiere además instaurar una nueva concepción social para afrontar colectivamente
las condiciones de incertidumbre de un mundo en competencia abierta, y propiciar patrones
funcionales para la porencialización de las capacidades de los agentes productivos como
conjunto -y no como entidades aisladas y aurocontenidasyel desarrollo de ventajas
competitivas a nivel sistémico.
Aquí reside, precisamente, uno de los retos centrales para el diseño e implantación
de políticas públicas relacionadas con el sector productivo en medio del proceso de
globalización económica. Éste es uno de los temas que se deberá profundizar en las
siguientes fases del presente programa de estudio.
6 El programa no planteó, entonces, una respuesta estratégica de cara
a procurar una forma menos vulnerable de inserción a la economía mundial. Sin duda, no
se percibió que la formulación y consecuente aplicación de políticas industriales
adecuadas contribuirían a la articulación de una respuesta estratégica viable (Chica,
1996).
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