MESOECONOMÍA
Con
el desarrollo del capitalismo en plena
revolución tecnológica-informática y en medio del proceso de globalización va
transformándose esencialmente el entorno situacional y el alcance de la competencia y del
relacionamiento entre los diferentes agentes económicos. Éstos se involucran directa e
indirectamente tanto en la producción, comercialización y distribución de bienes,
insumos y servicios, como en la provisión, capacitación e innovación de factores
productivos, tecnologías y otros elementos condicionantes de la competencia.
En un ambiente de globalización, la competencia ya no se realiza simplemente entre
firmas aisladas, independientes y autocontenidas guiadas bajo el principio de
maximización de ganancias, productoras de bienes estándar.
El régimen capitalista va abarcando nuevos mundos de la producción
en los que los factores determinantes de la competencia actúan
en instancias adicionales a las condiciones productivas propias de la firma como las
concernientes con el entorno macroeconómico, mesoeconómico y macrosectorial. Se
trasciende al precio como la característica única para enfrentar el test del mercado y
se incorpora la calidad, la diferenciación, la especialidad, la oportunidad y el servicio
al cliente, como características complementarias distintivas de los bienes en
competencia, erigiéndose al conocimiento ya la tecnología incorporados en el proceso y
en el producto como bases insustituibles para la creación de ventajas competitivas
dinámicas, así como se abarcan objetivos empresariales más complejos y variados que la
mera maximización de beneficios.
Con la creciente complejidad de los mundos de la producción
se acentúa la incertidumbre en sentido estricto con el
carácter no determinístico, endógeno pero interdependiente de la acción de los
diferentes agentes. Incertidumbre conducente a pérdidas en eficiencia y mayores costos de
transacción -por la toma de decisiones bajo condiciones de información incompleta e
incierta, además de la generación del ambiente propicio a conductas
oportunistas
y riesgo moral -moral bazard-(1)
(Eggertsson, 1990)
con sus efectos perversos en términos de equidad distributiva.
En este contexto se da lugar a una nueva lógica de relacionamiento entre los agentes
productivos, las organizaciones y el entorno alrededor del proceso de la producción,
comercialización y distribución de bienes y servicios, de la provisión, capacitación e
innovación de conocimiento, tecnología y capital humano, de la gestión, comportamiento
y estrategia empresariales. Esta lógica consiste en la búsqueda de cómo afrontar la
incertidumbre a través de la coordinación
entre
los diferentes agentes, como un requisito indispensable para promover eficiencia y
competitividad en el sistema económico (Storper, 1997).
Uno de sus elementos definitivos es la especificación de las convenciones, normas,
procedimientos y estructura organizacional para la realización del proceso permanente de coordinación
entre agentes en la práctica real. El proceso ha de
abarcar no sólo a los propios agentes productivos -como los empresarios- y los agentes
proveedores de conocimiento, tecnología y servicios, sino también al Estado en su
calidad de agente social de última instancia con la función de la preservación del
interés
colectivo.
Aquí reside precisamente la configuración
de la
institucionalidad
en el proceso de
desarrollo económico -en este caso el industrial-.
Esta coordinación
es un proceso social de
construcción interactiva de un arreglo colectivo para el relacionamiento entre los mismos
agentes bajo condiciones de relativa autonomía, sin imposiciones
desde afuera
por parte del Estado de un determinado esquema
institucional-organizacional ni bajo el propósito de planificar o programar la actividad
productiva a través de la política pública.
Se trata de un proceso de coordinación
sustentado
en una institucionalidad y un patrón de gobernabilidad funcionales para la
potencialización de las capacidades reales de acción de los agentes y para el desarrollo
de otras nuevas, favorecedoras de mayores niveles de eficiencia colectiva, del
mejoramiento de la productividad y propiciadoras de ventajas competitivas al nivel
sistémico.
Los factores sistémicos de la competitividad se distinguen por ser de carácter
genérico, con una insidencia horizontal a través de los diferentes sectores productivos,
a diferencia de los factores estructurales de ámbito específicamente sectorial. Abarcan
una variedad de espectros de la competencia que van desde la organización institucional y
el marco legal y regulatorio, hasta las políticas gubernamentales relacionadas con el
sector productivo (comercio exterior, científica, tecnológica y tributaria), pasando por
la disponibilidad y eficiencia de redes de transporte, energía eléctrica,
telecomunicaciones, por el acervo de capital humano y las condiciones sociales del trabajo
en la economía (Ferraz et al,
1995 ).
Si bien en la instancia macroeconómica le corresponde al gobierno la función de
auspiciar el ambiente propicio para el crecimiento y preservar la estabilidad bajo
condiciones de equidad distributiva, para lo cual puede actuar con una cierta autonomía
relativa; en la instancia mesoeconómica le compete el papel de promotor, generador y
catalizador de las condiciones adecuadas para el relacionamiento entre agentes y
organizaciones con miras a crear y recrear un entorno funcional para la competitividad
sistémica.
La instancia mesoeconómica "no puede ser configurada exclusivamente ni por el
gobierno ni por las firmas privadas ni por instituciones intermediarias. (Por el
contrario, se requiere de una creciente coordinación y dependencia entre actores)... los
mecanismos de gobernabilidad están basados en una combinación de la lógica del
mecanismo de 'libre mercado' (y de la acción gubernamental) con una variedad de formas de
auto-coordinación como es el caso de la redes de auto-organización (para el diseño de
acciones y políticas)"(Esser et al,1995).
Esta auto coordinación demanda crecientes niveles tanto de capacitación técnica para
los agentes públicos y privados, como de efectividad en la organización social entre
agentes, gobierno y entidades. En efecto, como lo señala Esser et al. :
"El nivel mesoeconómico es donde el Estado y los actores sociales crean ventaja
locacionales a los niveles nacional, regional y local. De particular significancia son: 1
configuración de una infraestructura material competitiva (sistemas de transporte,
comunicaciones y energía) y de políticas sectoriales, sobretodo de políticas de
educación entrenamiento, de investigación y desarrollo -I&D- y tecnológica; una
política comercial específica y unos sistemas regulatorios (por ejemplo, estándares
ambientales y d seguridad técnica) que contribuyan ala generación de ventajas
competitivas (Además de políticas a nivel regional y local), las administraciones
locales, las instituciones de I&D y los grupos empresariales locales pueden
interactuar para el mejoramiento d la calidad de la localización industrial".
En esta segunda parte se busca avanzar en la comprensión tanto de la evolución del
entorno mesoeconómico para la industria colombiana durante las última décadas, así
como de su papel en la creación de condiciones de competencia y el la generación de
ventajas competitivas dinámicas y locacionales, abarcando desde la esfera de la
institucionalidad propiamente dicha en las áreas normativa regulatoria y organizacional,
pasando por la de políticas tanto horizontales como sectoriales, hasta la de la
infraestructura material, financiera, tecnológica y de recursos humanos.
Referencias
EGGERTSSON, T., Economic Behavior and lnstitutions. Cambridge Surveys of Economic
Literature,
Cambridge, 1990.
STORPER, M. y SALAIS R., Worlds of Production. The action of frameworks of the
economy,
Harvard Universiry Press, Cambridge, 1997.
FERRAZ, Joao Carlos, KUPEER, David y Lia HAGUENAUER, Made in Brazil.
Editora Campus. Rio de Janeriro, 1995.
ESSER. K., HILLEBRAND, W., MESSNER, D. y J
.MEYER,
"Sysremic Competitiveness. New Governance Patterns for Industrial development".
German Development Institute, Berlín, 1995.
1 El riesgo moral surge en un contrato cuando el cumplimiento por parte de un agente -o
una parte involucrada en el contrato le resulta demasiado oneroso y es solamente medido
con uno o pocos criterios de observancia, Como lo señala Eggerrsson: "Esto puede
inducir al agente a relegar varios aspectos de sus responsabilidades y concentrarse a
desempeñarse satisfactoriamente en las dimensiones medidas -por ejemplo. llegar a tiempo
al trabajo. escribir buenos reportes- con poca atención a la calidad de loS productos (o
labores)". |