Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996
Luis Jorge Garay S

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MESOECONOMÍA

Con el desarrollo del capitalismo en plena revolución tecnológica-informática y en medio del proceso de globalización va transformándose esencialmente el entorno situacional y el alcance de la competencia y del relacionamiento entre los diferentes agentes económicos. Éstos se involucran directa e indirectamente tanto en la producción, comercialización y distribución de bienes, insumos y servicios, como en la provisión, capacitación e innovación de factores productivos, tecnologías y otros elementos condicionantes de la competencia.

En un ambiente de globalización, la competencia ya no se realiza simplemente entre firmas aisladas, independientes y autocontenidas guiadas bajo el principio de maximización de ganancias, productoras de bienes estándar.

El régimen capitalista va abarcando nuevos mundos de la producción en los que los factores determinantes de la competencia actúan en instancias adicionales a las condiciones productivas propias de la firma como las concernientes con el entorno macroeconómico, mesoeconómico y macrosectorial. Se trasciende al precio como la característica única para enfrentar el test del mercado y se incorpora la calidad, la diferenciación, la especialidad, la oportunidad y el servicio al cliente, como características complementarias distintivas de los bienes en competencia, erigiéndose al conocimiento ya la tecnología incorporados en el proceso y en el producto como bases insustituibles para la creación de ventajas competitivas dinámicas, así como se abarcan objetivos empresariales más complejos y variados que la mera maximización de beneficios.

Con la creciente complejidad de los mundos de la producción se acentúa la incertidumbre en sentido estricto con el carácter no determinístico, endógeno pero interdependiente de la acción de los diferentes agentes. Incertidumbre conducente a pérdidas en eficiencia y mayores costos de transacción -por la toma de decisiones bajo condiciones de información incompleta e incierta, además de la generación del ambiente propicio a conductas oportunistas y riesgo moral -moral bazard-(1) (Eggertsson, 1990) con sus efectos perversos en términos de equidad distributiva.

En este contexto se da lugar a una nueva lógica de relacionamiento entre los agentes productivos, las organizaciones y el entorno alrededor del proceso de la producción, comercialización y distribución de bienes y servicios, de la provisión, capacitación e innovación de conocimiento, tecnología y capital humano, de la gestión, comportamiento y estrategia empresariales. Esta lógica consiste en la búsqueda de cómo afrontar la incertidumbre a través de la coordinación entre los diferentes agentes, como un requisito indispensable para promover eficiencia y competitividad en el sistema económico (Storper, 1997).

Uno de sus elementos definitivos es la especificación de las convenciones, normas, procedimientos y estructura organizacional para la realización del proceso permanente de coordinación entre agentes en la práctica real. El proceso ha de abarcar no sólo a los propios agentes productivos -como los empresarios- y los agentes proveedores de conocimiento, tecnología y servicios, sino también al Estado en su calidad de agente social de última instancia con la función de la preservación del interés colectivo. Aquí reside precisamente la configuración de la institucionalidad en el proceso de desarrollo económico -en este caso el industrial-.

Esta coordinación es un proceso social de construcción interactiva de un arreglo colectivo para el relacionamiento entre los mismos agentes bajo condiciones de relativa autonomía, sin imposiciones desde afuera por parte del Estado de un determinado esquema institucional-organizacional ni bajo el propósito de planificar o programar la actividad productiva a través de la política pública.

Se trata de un proceso de coordinación sustentado en una institucionalidad y un patrón de gobernabilidad funcionales para la potencialización de las capacidades reales de acción de los agentes y para el desarrollo de otras nuevas, favorecedoras de mayores niveles de eficiencia colectiva, del mejoramiento de la productividad y propiciadoras de ventajas competitivas al nivel sistémico.

Los factores sistémicos de la competitividad se distinguen por ser de carácter genérico, con una insidencia horizontal a través de los diferentes sectores productivos, a diferencia de los factores estructurales de ámbito específicamente sectorial. Abarcan una variedad de espectros de la competencia que van desde la organización institucional y el marco legal y regulatorio, hasta las políticas gubernamentales relacionadas con el sector productivo (comercio exterior, científica, tecnológica y tributaria), pasando por la disponibilidad y eficiencia de redes de transporte, energía eléctrica, telecomunicaciones, por el acervo de capital humano y las condiciones sociales del trabajo en la economía (Ferraz et al, 1995 ).

Si bien en la instancia macroeconómica le corresponde al gobierno la función de auspiciar el ambiente propicio para el crecimiento y preservar la estabilidad bajo condiciones de equidad distributiva, para lo cual puede actuar con una cierta autonomía relativa; en la instancia mesoeconómica le compete el papel de promotor, generador y catalizador de las condiciones adecuadas para el relacionamiento entre agentes y organizaciones con miras a crear y recrear un entorno funcional para la competitividad sistémica.

La instancia mesoeconómica "no puede ser configurada exclusivamente ni por el gobierno ni por las firmas privadas ni por instituciones intermediarias. (Por el contrario, se requiere de una creciente coordinación y dependencia entre actores)... los mecanismos de gobernabilidad están basados en una combinación de la lógica del mecanismo de 'libre mercado' (y de la acción gubernamental) con una variedad de formas de auto-coordinación como es el caso de la redes de auto-organización (para el diseño de acciones y políticas)"(Esser et al,1995).

Esta auto coordinación demanda crecientes niveles tanto de capacitación técnica para los agentes públicos y privados, como de efectividad en la organización social entre agentes, gobierno y entidades. En efecto, como lo señala Esser et al. :

"El nivel mesoeconómico es donde el Estado y los actores sociales crean ventaja locacionales a los niveles nacional, regional y local. De particular significancia son: 1 configuración de una infraestructura material competitiva (sistemas de transporte,  comunicaciones y energía) y de políticas sectoriales, sobretodo de políticas de educación entrenamiento, de investigación y desarrollo -I&D- y tecnológica; una política comercial específica y unos sistemas regulatorios (por ejemplo, estándares ambientales y d seguridad técnica) que contribuyan ala generación de ventajas competitivas (Además de políticas a nivel regional y local), las administraciones locales, las instituciones de I&D y los grupos empresariales locales pueden interactuar para el mejoramiento d la calidad de la localización industrial".

En esta segunda parte se busca avanzar en la comprensión tanto de la evolución del entorno mesoeconómico para la industria colombiana durante las última décadas, así como de su papel en la creación de condiciones de competencia y el la generación de ventajas competitivas dinámicas y locacionales, abarcando desde la esfera de la institucionalidad propiamente dicha en las áreas normativa regulatoria y organizacional, pasando por la de políticas tanto horizontales como sectoriales, hasta la de la infraestructura material, financiera, tecnológica y de recursos humanos.

Referencias

EGGERTSSON, T., Economic Behavior and lnstitutions. Cambridge Surveys of Economic Literature, Cambridge, 1990.

STORPER, M. y SALAIS R., Worlds of Production. The action of frameworks of the economy, Harvard Universiry Press, Cambridge, 1997.

FERRAZ, Joao Carlos, KUPEER, David y Lia HAGUENAUER, Made in Brazil. Editora Campus. Rio de Janeriro, 1995.

ESSER. K., HILLEBRAND, W., MESSNER, D. y J .MEYER, "Sysremic Competitiveness. New Governance Patterns for Industrial development". German Development Institute, Berlín, 1995.

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1 El riesgo moral surge en un contrato cuando el cumplimiento por parte de un agente -o una parte involucrada en el contrato le resulta demasiado oneroso y es solamente medido con uno o pocos criterios de observancia, Como lo señala Eggerrsson: "Esto puede inducir al agente a relegar varios aspectos de sus responsabilidades y concentrarse a desempeñarse satisfactoriamente en las dimensiones medidas -por ejemplo. llegar a tiempo al trabajo. escribir buenos reportes- con poca atención a la calidad de loS productos (o labores)".