DE LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES A LA APERTURA 1967-1996
Tradicionalmente en Colombia el proceso de desarrollo e industrialización ha estado
sujeto a la disponibilidad de divisas como fuente de recursos para financiar el
crecimiento a largo plazo. Hasta los años cincuenta e incluso hasta la década de los
sesenta el principal medio para obtener divisas se centró principalmente en las ventas
externas de café. Incluso el desarrollo industrial en sus etapas iniciales estuvo muy
ligado al desenvolvimiento del sector cafetero, especialmente en la zona occidental del
país, lográndose un avance notable durante la segunda y tercera décadas del siglo.
El desarrollo del sector cafetero hasta los años veinte permitió el crecimiento del
estrecho mercado interno y un mejoramiento en la red de comunicaciones que favoreció una
cierta integración de los diversos mercados regionales. Además, los niveles de
protección habían descendido considerablemente con relación a aquellos prevalecientes
desde comienzos de siglo.
A mediados de los años veinte el país vivió una bonanza cafetera que finalizó en
1929, con el inicio de la crisis originada en el colapso de la bolsa de Nueva York. Se
generó entonces una reducción de los términos de intercambio de Colombia, aunque la
mayor cantidad de oro y de café exportado logró, en cierta medida, amortiguar la
pérdida del poder de compra de las exportaciones. La producción cafetera durante los
años treinta se mantuvo dinámica, gracias a las exportaciones realizadas a los Estados
Unidos y a Alemania, pero la sobreproducción brasileña afectó negativamente los precios
mundiales del grano.
La crisis mundial iniciada con el colapso financiero de 1929 y su profundización
causada por la Segunda Guerra Mundial, afectó significativamente el comportamiento
económico no sólo de Colombia sino en general de todos los países latinoamericanos. En
la década de los años treinta la industria manufacturera colombiana inició su despegue
con base esencialmente en la producción de bienes de consumo, que resultaba adecuada para
un mercado pequeño y estrecho como el colombiano, dada la imposibilidad de asumir la
eventual producción de bienes intermedios y de capital.
Los acontecimientos acaecidos auspiciaron la adopción de una serie de medidas
proteccionistas, especialmente encaminadas a evitar la competencia contra industrias
dinámicas en la época, como era el caso de la industria textil. Cabe destacar que las
diversas medidas adoptadas en el frente monetario, cambiario, fiscal y externo
-principalmente mediante el manejo de aranceles y el establecimiento de un control directo
sobre las importaciones- y cafetero se llevaron a cabo al margen de cualquiera de los
preceptos teóricos que florecían por la época, especialmente de las visiones
keynesianas y más tarde las cepalinas.
Las ideas expuestas por la Cepal a finales de los años cuarenta e inicios de los
cincuenta, estuvieron vinculadas a las propuestas de Raúl Prebisch, en el sentido de que
unicamente a través de los mercados internos se lograría romper la brecha entre el centro
y la
periferia.
El diagnóstico realizado por la Cepal concluyó que en la
medida en que se dejara que las fuerzas del mercado funcionaran libremente, los países de
la periferia se encaminarían hacia un estancamiento progresivo. Para la Cepal, el
crecimiento disparejo entre los países del centro y de la periferia provenía del modelo
clásico basado en la división del trabajo, en el cual los países del centro se
especializaban en bienes intensivos en capital y los de la periferia en bienes intensivos
en mano de obra.
Con el fin de superar estos obstáculos, y ante la conclusión de que el mercado por
sí solo sería incapaz de reducir la brecha, se propuso implantar una política de
desarrollo planificada y dirigida a mejorar los mecanismos para la asignación de recursos
(Garay et al.,
1979). De esta forma sería posible
corregir las imperfecciones del mercado y así obtener mayores beneficios para las
sociedades de América Latina. Por lo tanto, los países latinoamericanos sólo podrían
capitalizarse en la medida en que se protegiera al sector industrial al menos durante las
etapas iniciales de su desarrollo (Prebisch, 1951)
El comportamiento macroeconómico en la primera mitad de los años cincuenta se vio
ampliamente beneficiado por los elevados precios del café, que favoreció la
disponibilidad de recursos y, por tanto, el financiamiento de sectores como el industrial.
El posterior colapso de los precios del café y la consiguiente ausencia de recursos para
financiar el desarrollo industrial, llevaron a que a finales de los cincuenta y comienzos
de los sesenta se reforzaran medidas proteccionistas como las que habían sido adoptadas
años atrás. Sin embargo, la escasa diversificación de la base exportadora y la amplia
evidencia de la excesiva dependencia del café para acceder a divisas, planteó la
necesidad de iniciar un proceso de promoción de exportaciones. Así, en esta ocasión el
fuerte proteccionismo implantado a finales de los años cincuenta, estuvo acompañado por
una serie de medidas encaminadas a buscar promover las exportaciones de productos no
tradicionales, especialmente industriales.
El presente capítulo tiene por objeto estudiar, describir y esquematizar las
diferentes medidas de política macroeconómicas adoptadas en Colombia desde el momento en
que se decidió impulsar las exportaciones, sin abandonar decididamente el proceso de
desarrollo basado en la sustitución de importaciones, hasta la implantación de la
apertura y las reformas estructurales
en los años
noventa. Para tal fin el capítulo se divide en siete secciones. La primera, contiene una
breve descripción general del desempeño de los principales indicadores macroeconómicos
entre 1967 y 1996. La segunda, estudia la evolución de la estructura sectorial de la
economía colombiana. La tercera, esboza las políticas comerciales y cambiarias adoptadas
en el mismo período. La cuarta, aborda la política monetaria, mientras que la quinta se
concentra en la política fiscal. La sexta, es una visión panorámica de la evolución de
los indicadores de empleo y distribución del ingreso y en la última sección se
presentan unas breves conclusiones.
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