Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996
Luis Jorge Garay S
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PRESENTACIÓN

Los procesos de reforma y apertura económica de los países están ocurriendo en un ambiente generalizado de incertidumbre, una de cuyas principales causas se puede encontrar en el incesante reordenamiento del espacio económico mundial.

El derrumbe del bloque soviético, al permitir el fin de la polarización entre sistemas político económicos que se expresó en la Guerra Fría, eliminó las últimas barreras para la reconfiguración de bloques económicos de países capitalistas a escala verdaderamente mundial. Se aceleró así el avance en la internacionalización de los procesos de producción y de reproducción del capital, y en la renovación del patrón internacional de especialización.

La revolución en la informática y las comunicaciones está impulsando nuevas tecnologías que propician no sólo la automatización flexible, sino además, con la instauración del posfordismo, la descentralización espacial de los procesos productivos y el cambio en la organización de la producción y del capital.

En esta situación, el progreso tecnológico -principalmente de índole informático- exige nuevas formas de calificación del recurso humano y replanteamientos en la organización social del trabajo, que preludian una nueva división internacional del trabajo y se constituyen además en fuente adicional de presión sobre los procesos de reformas en los países en desarrollo. Se produce así un reacomodamiento en las más diversas instancias de las sociedades nacionales, caracterizado por una profunda diferenciación entre países y grupos de países, por la agudización de divergencias entre estratos sociales en el interior de los Estados nacionales y por una tendencia a la multipolaridad en el seno de los bloques o áreas regionales.

En el hemisferio americano la recomposición del mercado regional se está dando bajo lineamientos como los enunciados por la Cumbre de las Américas y se está implantando en medio de la redefinición de los mercados subregionales: Nafta, Comunidad Andina, Mercosur, Grupo de los Tres, etcétera, escenarios éstos en los que se está manifestando la globalización en la esfera económica.

La globalización ha sido definida como "un proceso social en el que las restricciones de la geografía en los arreglos social y cultural se desvanecen, y mediante el cual la gente va concientizándose de tal desvanecimiento" (Waters, 1996). Así, la globalización se reproduce en tres esferas determinantes de la dinámica social: la económica -los intercambios materiales localizan-, la política -los intercambios políticos internacionalizan- y la cultural -los intercambios simbólicos globalizan-.

El modelo preponderante en la etapa actual del proceso de globalización en la esfera económica es de corte neoliberal, basado en un mercado en competencia abierta mediante la liberación de la movilidad de bienes, capitales y servicios -pero no del mercado de trabajo-, en la privatización de amplios espectros de la actividad económica, y en la reforma estructural de las economías de las naciones del Tercer Mundo y de las antiguas economías socialistas en proceso de transformación a una economía de mercado.

La globalización es un proceso que integra a las diversas sociedades, pero a la vez modifica las pautas de comportamiento prevalecientes; tiene una aspiración de mayor inclusión territorial, aunque desata simultáneamente la exclusión de sectores ciudadanos; pretende una homogeneidad en los principios económicos y jurídicos básicos, y al mismo tiempo puede producir graves desequilibrios regionales y sociales (1).

La esfera económica del proceso de globalización anuncia, para esta época, el surgimiento de una economía cultural con la expansión simbolizada de los mercados por encima de la capacidad de control de los Estados individuales. En este aspecto, el papel del Estado consiste no sólo en la interiorización, sino además en la intermediación de la lógica de la competencia capitalista internacional para asegurar en el terreno local el cumplimiento de los arreglos institucionales preponderantes y de los compromisos con el nuevo orden mundial.

Así, en la fase actual del desarrollo capitalista, se hace ineludible la presencia de algún tipo de Estado nacional socialmente necesario, como institución social marco del mismo régimen de mercado y por su carácter de ente social racionalizador del interés colectivo (2). Puesto que el mercado es una institución que la sociedad crea y renueva permanentemente, el Estado es por excelencia la institución de instituciones. Como ha dicho Dugger (1993), "los mercados no pueden existir sin los derechos de propiedad que son a su vez definidos y protegidos por el Estado (en ejercicio de su soberania)".

El proceso de globalización materializa nuevos retos, exige nuevas formas de cooperación: el Estado se halla en condiciones cada vez más precarias para garantizar mercados protegidos a los productores bajo su jurisdicción, y éstos a su vez, en la medida en que deban consolidarse en mercados ampliados, tendrán que fundamentar sus estrategias en la competencia antes que en el mantenimiento de nichos protegidos en el mercado doméstico.

Estos retos deben ser afrontados conjuntamente por los Estados y por todos sus asociados, mediante una relación institucional que se debe configurar con urgencia. Cabe recordar que las instituciones son las reglas de juego en una sociedad o más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana (North, 1990): normas, procedimientos, derechos, responsabilidades, organizaciones y su legitimación. La superación de los retos pasa por la adopción de consensos y la activa coordinación entre agentes públicos y privados, dentro de una nueva institucionalidad que resulta prioritario definir, en la búsqueda de nuevas formas de cooperación para la competencia en un ambiente globalizado.

En la esfera económica, esta nueva institucionalidad es necesaria para al menos gestionar una inserción creativa que responda permanentemente a los cambios que se producen en el mundo, y para romover las condiciones que se requieren para el desarrollo de ventajas competitivas que garanticen la integración de las economías nacionales en ese mercado mundial en plena reconfiguración. Este Programa de Estudio se enmarca en tales propósitos.

El Programa de Estudio de la Industria de América Latina ante la Globalización Económica tuvo su génesis en un proyecto de análisis de la competitividad del sector industrial en los países de la Comunidad Andina. El Departamento Nacional de Planeación de Colombia -DNP- presentó, a finales de 1995, al Departamento de Integración y Programas Regionales del Banco Interamericano de Desartollo -BID- una propuesta de financiamiento para este estudio en el marco de los programas de cooperación técnica regional. En un principio la iniciativa tuvo favorable receptividad por parte del Banco. Sin embargo, a comienzos de 1996 se produjeron dificultades políticas para el acceso de Colombia a la cooperación técnica regional no reembolsable de esa entidad.

A pesar de este revés el DNP decidió continuar con el Programa, llevando a cabo la que se considera su primera fase, dedicada a la definición, inventario, clasificación y recolección de la información básica disponible para el desarrollo de la que constituiría la segunda fase del Programa, ya la identificación y selección de investigadores e instituciones idóneos para la realización de los estudios en sus respectivos países. En ese momento los preparativos de las negociaciones de la Comunidad Andina con el Mercosur justificaban la inclusión de al menos los principales países de ambos grupos regionales -Argentina, Brasil y Venezuela- en el programa de estudio. También se adoptó la decisión de incluir a México, dada su importancia en el hemisferio y su carácter de socio comercial de Colombia y Venezuela en el Grupo de los Tres. La selección de estos países buscaba alcanzar una mejor perspectiva de la industria latinoamericana ante los procesos de apertura, internacionalización e integración hemisférica.

Era claro que para entender la competitividad industrial de economías como las latinoamericanas se debía empezar por analizar instancias determinantes de la evolución y estructura industrial como son la macro y la mesoeconomía -contemplando en esta última factores como el ordenamiento institucional, el financiamiento, la inversión extranjera, las políticas de ciencia y tecnología, la situación de la organización laboral y la capacitación del recurso humano, la infraestructura física y la tributación-, lo macro sectorial y subsectorial -políticas comerciales y de integración regional-, y el comportamiento del comercio exterior de los países objeto de estudio. En ello consiste precisamente la segunda fase del Programa. Sus resultados se publican en estos dos primeros volúmenes.

En el transcurso de la elaboración de la segunda fase se fue precisando el contenido y el alcance de la tercera fase, que se especificó en un taller de trabajo realizado en Santa Fe de Bogotá en abril de 1997, con la participación de los investigadores de los cinco países que conforman el Programa.

El objetivo principal de la tercera fase consiste en el análisis y evaluación de los patrones de especialización, del comportamiento de los agentes productivos, y del desarrollo de capacidades tecnológicas y productivas desde una perspectiva evolutiva para los períodos pre y posapertura (3). Esta fase se encuentra en curso y debe terminarse en julio del presente año.

Para el caso colombiano la tercera fase también incluye una caracterización tecnológica de las principales cadenas productivas y de los factores determinantes del desempeño en las diferentes etapas de la producción, comercialización y distribución. Se debe destacar que los principales gremios industriales del país decidieron incorporarse a la realización de esta fase del Programa.

La ejecución del Programa se ha guiado por los siguientes criterios básicos: Su concepción se enmarca dentro de un espíritu de estudio e investigación que fortalezca las capacidades de análisis y formulación de acciones públicas y privadas, antes que el de la mera consultoría externa. En este sentido se busca, en cada país, la vinculación de expertos especialistas de reconocida trayectoria en el estudio del tema industrial y preferentemente con vínculos en universidades y centros de investigación.

Como se ha comprobado en la segunda y tercera fase, ese perfil de los investigadores permite una mayor efectividad, profundidad y oportunidad en la realización de los estudios.

Colombia no cuenta con una tradición académica en el campo de la economía industrial como sucede con otros países del grupo seleccionado, lo que en parte podría haber influido para que no se haya logrado consolidar una institucionalidad funcional de la gestión pública en este campo.

La ausencia de una verdadera memoria institucional es un problema del que adolece la administración pública. En el campo de las políticas relacionadas con el sector industrial, adicionalmente se requiere conformar equipos especializados en varias entidades, profundizar en el conocimiento actualizado de las experiencias de otros países y en la construcción de bases de información periódicamente actualizables.

Por lo anterior, se decidió centralizar la realización del Programa en la Unidad de Desarrollo Empresarial del DNP, con la participación directa de tres de sus funcionarios técnicos, y con la incorporación de profesionales recién egresados en el marco del programa Jóvenes Investigadores desarrollado por Colciencias.

La falta de verdaderos estudios comparativos de países, que utilicen las mismas metodología, unidades de análisis, clasificaciones y niveles de agregación, períodos de estudio y estimaciones homogéneas, en especial en el período posapertura, ameritaba la realización de estudios como los que se están adelantando a través de este Programa.

Entidades públicas colombianas son las financiadoras de las tres primeras fases del Programa (4), por lo cual su ejecución debió acomodarse a restricciones de índole presupuestal. Esta condición hizo más estricto el criterio de minimización del costo de los estudios. A pesar de su alcance, se debe destacar que el costo total de la primera y segunda fases para todos los países, incluida su divulgación mediante la publicación de los dos primeros volúmenes, tanto en texto impreso como en cd rom y en una página Web en Internet, no superó la suma de trescientos millones de pesos.

Para la elaboración y edición del libro sobre el caso colombiano se buscó que cada capítulo fuera autocontenido en la perspectiva de la temática tratada y abarcara los principales hechos ocurridos desde 1967, con énfasis en los períodos pre y posapertura.

En cada capítulo se pretende esbozar tanto el estado del desarrollo de las perspectivas teóricas predominantes, con especial énfasis en aquellas relevantes para una situación como la colombiana, así como estudiar la situación institucional, normativa y el tipo de políticas aplicadas en el país, así como algunos de sus impactos, con referencia especial a la estructura productiva.

Para el efecto cada capítulo contiene, a manera de presentación, una contextualización teórica, un desarrollo temático para el caso colombiano, algunas conclusiones generales y una bibliografía de referencia.

Los capítulos están agrupados en partes correspondientes a las instancias macroeconómica, mesoeconómica, macrosectorial y sectorial, y a las dinámicas tanto de la estructura como de la competitividad comercial de la industria colombiana.

El grupo técnico que participó en la elaboración del estudio sobre Colombia fue el siguiente:

Funcionarios del DNP: Jesús Alberto Villamil en los Capítulos 2, 3, 4, 5 (5), 12 y 13 y apoyo en la coordinación técnica; Luis Felipe Quintero en los Capítulos 9 y 15 y apoyo en la coordinación administrativa y gestión del Programa; Jorge Andrés Tovar en los Capítulos 1,12 y 13; y Fanny Giraldo en el soporte en labores de sistemas. Se contó así mismo con el apoyo de Luis Carlos Corral y demás funcionarios de la Unidad de Desarrollo Empresarial.

Programa Jóvenes investigadores DNP-Colciencias: Eliana Restrepo en los Capítulos 1, 4, 6, 10, 12 y 13; Abdul Fatat en los Capítulos 11 y 14; Sandra Gómez en los Capítulos 2, 4 y 1O; Beatriz Yemail en los Capítulos 3, 7 y 8; y Rafael López y John Rodríguez.

A todos y cada uno de ellos mis agradecimientos, con toda sinceridad y aprecio, por su entrega, dedicación, estímulo y emulación. Sin su contribución, apoyo y esfuerzo no hubiera sido posible la realización de este trabajo.

Los investigadores que realizaron los estudios de los otros países fueron: Bernardo Kosacoff, Gabriel Yoguel y Carlos Bonvecchi (Argentina); Pedro da Motta Veiga y Regis Bonelli (Brasil); Enrique Hernández Laos y Adrian Ten Kate (México) y Horacio Viana Di Prisco (Venezuela). A ellos, ya Joao Carlos Ferraz, David Kupfer y Lia Haguenauer de Brasil y a Mario Capdevielle de México, les expreso mi reconocimiento especial por la confianza depositada y la entusiasta participación en las segunda y tercera fases del Programa.

Es una obligación agradecer a Arturo García quien fuera uno de los impulsores iniciales del Programa, primero desde su posición como jefe de la Unidad de Desarrollo Empresarial del DNP y actualmente como Subdirector del DNP; a Cecilia López, directora del DNP, por su apoyo incondicional; a Fernando Chaparro y Hernán Jaramillo, Director y Subdirector de Colciencias, por haber auspiciado este Programa a todo lo largo de su desarrollo; a Carlos Ronderos, Ministro de Comercio Exterior y a Amanda Granados, ex funcionaria de este Ministerio; a Eduardo Fernández, Viceministro de Hacienda y Crédito Público; a Gabriel Misas, Consejero Económico de la Presidencia de la República y Agustín Vélez de la Consejería Económica y de Competitividad de la Presidencia de la República; y a Lázaro Mejía, director de Proexport.

De igual manera, reconocer a Nohra Rey de Marulanda y Robert Devlin del departamento de Integración y Programas Regionales del BID por su participación en la etapa de presentación del proyecto inicial ante dicha institución, por su convicción en la conveniencia de apoyar la realización de estudios sobre el tema, y por su interés en la posibilidad de considerar el proyecto una vez que las condiciones lo permitan. Debo manifestar, en mi condición de consultor de la División de Integración, Comercio y Asuntos Hemisféricos del BID, que las opiniones expresadas no representan la posición oficial del Banco.

Quiero expresar mis agradecimientos a Alfredo Angulo por la revisión y comentarios a las primeras versiones del estudio de Colombia y por su aporte al desarrollo general del Programa.

Por último, debo mencionar que el Programa ha contado con entera independencia y confianza por parte de las entidades financiadoras. El contenido, errores y omisiones de los estudios no comprometen de manera alguna a estas entidades.

LUIS J0RGE GARAY SALAMANCA

Santafé de Bogotá, mayo de 1998

 

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1 Comisión de Análisis y Recomendaciones sobre las Relaciones entre Colombia y Estados Unidos, "Colombia: una nueva sociedad en un mundo nuevo", en Análisis Político, edición especial, Universidad Nacional de Colombia, julio, 1997.
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2 Garay, Luis Jorge, "En torno a las relaciones inremacionales y la globalización", en Análisis Político, Universidad Nacional de Colombia, mayo, 1997.
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3 "Términos de referencia de la tercera fase del programa de estudio de la industria latinoamericana en el contexto de la globalización", Santa Fe de Bogotá, abril 13 de 1997.
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4 Excepto en el caso de Venezuela, cuya tercera fase ha sido financiada por el Conicit de dicho país.
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5 Con la participación de Gloria Cañas, ex funcionaria DNP.
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