Ensayos sobre economía laboral colombiana
Hugo López Castaño

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V.A.

LA VEJEZ URBANA EN COLOMBIA (1)

1. Características sociodemográficas de la tercera edad urbana

a. La tercera edad representa el 6.2% de la población urbana. Su peso relativo es mayor entre las mujeres y en los estratos sociales medios y altos

La edad que delimita la vejez tiene mucho de histórico (viene aumentando con el tiempo) y de convencional (varía según países y costumbres).

Aceptemos, para Colombia, el límite de 60 años: la actual edad de jubilación masculina. Definida por este límite inferior, la tercera edad ganará una importancia creciente en el futuro. Las personas de 60 años y más totalizan unos 2 millones y representan actualmente el 6.1% de la población del país. En el año 2000 serán ya el 6.7%; en el 2005 el 7.2% y en el 2010 el 8.3% (2).

En las diez áreas metropolitanas principales, la participación poblacional de la tercera edad es similar a la nacional: 6.2% en junio de 1990 (cuadro VA.I).

De ellos, los mayores de setenta años aportan 2.4 puntos. Predominan, en cambio, los sesentones (3.8 puntos restantes). Así ya diferencia de lo que ocurre en los países europeos, donde los viejos son -según una ruda expresión- unos vejestorios (3), los "viejos" colombianos están, en gran parte, todavía lejos de la senectud.

Paralelamente y debido a la mayor esperanza de vida femenina, la importancia relativa de los mayores de sesenta es superior entre las mujeres que entre los hombres (6.5% vs 5.8% ). Por ello mismo, las mujeres representan el 55.8% de la población de más de sesenta años y el 57.4% de la de más de setenta (4).

Los estratos más pobres de la población (el bajo/bajo y el bajo) han sido más lentos en materia de transición demográfica; por tanto, tienen relativamente más niños y, en cambio, menos adultos y viejos que los estratos medios y altos. Las personas de 60 años o más representan 4.6% en los estratos pobres vs 6.8% en los estratos medios y altos.

b. El origen migrante de la tercera edad urbana es mucho más marcado que el la población adulta e infantil

La población urbana que hoy ha sobrepasado el límite de los 60 años viene del campo y tiene un origen migrante más marcado que la adulta y la joven. El 49.5% nació en otros departamentos y el 77.7% en otros municipios. Para la población de 12-59 años esas dos cifras son del 36.1% y del 51.2% respectivamente y, para los niños de menos de 12 años, son del 8.1% y del 17.4% (cuadros VA.2 y VA.3).

El origen migrante de los viejos es más marcado en los estratos bajos que en los estratos medios y altos. Los primeros provienen en un 53.7% de otros departamentos y en un 84.2% de otros municipios; para los segundos esas dos cifras son apenas del 48.4% y del 75.8%, respectivamente.

c. Pero los viejos han tenido ya una larga experiencia citadina

A pesar de su origen migrante, la población urbana de más de sesenta años posee una larga experiencia citadina (38.4 años en promedio). Un 78.7% lleva 20 o más años de residencia en la ciudad. En cambio el 10.5% lleva menos de 10 años y el 1.3% menos de 1 año (cuadro VA.4).

Con todo, la experiencia citadina es ligeramente menor en los estratos más bajos de la población que en los estratos medios y altos (35.5 vs 39.3 años). y también resulta ligeramente mayor en lo primero el porcentaje de los recién llegados a la ciudad.

CUADRO VA.l IMPORTANCIA RELATIVA DE LA POBLACIÓN POR GRUPOS DE EDADES y ESTRATOS SOCIOECONÓMICOS. DIEZ ÁREAS METROPOLITANAS, JUNIO DE 1990

EDADES ESTRATOS BAJOS ESTRATOS MEDIOS y ALTOS   TOTAL  
  HOMBRES MUJERES TOTAL HOMBRES MUJERES TOTAL HOMBRES MUJERES TOTAL
<12 32.2 29 5 30,8 25,5 21,4 23,3 27,6 23,8 25,6
12 a 59 63,4 65,5 64,5 68,0 71,4 69,8 66,6 69,7 68,2
60ymás 4,5 4,9 4 7 6,5 7,2 6,9 5,8 6,5 6,2
60 a 64 1,6 2,0 1,8 2,6 2,7 2,6 2,3 2,5 2,4
65 a 69 1,2 1,2 1,2 1,5 1,6 1,5 1,4 1,5 1,4
70 y más 1,6 1,8 1,7 2,4 2,9 2,7 2,2 2,6 2,4
Total 100 100 100 100 100 100 100 100 100

Fuente: Dane, encuestas de hogares, junio de 1990.

Estratos bajos: bajo/bajo y bajo. Estratos medios y altos: medio/bajo, medio/medio, medio/ alto y alto.

CUADRO VA.2

DEPARTAMENTO DE NACIMIENTO DE LA POBLACIÓN POR GRUPOS DE EDADES y ESTRATOS SOCIOECONÓMICOS.

            DIEZ ÁREAS METROPOLITANAS, JUNIO DE 1990

    Estratos bajos     Est. Medios v altos     Total    
Edad Mismo dpto Otro dpto Otro país Total Mismo dpto Otro dpto Otro país Total Mismo dpto Otro dpto Otro país Total
< 12 92,1 7,5 0,4 100 90,7 8,5 0,8 100 91,2 8,1 0,7 100
12- 59 65,1 34,6 0,2 100 62,7 36,7 0,5 100 63,5 36,1 0,4 100
60 v más 46,1 53,7 0,2 100 50,5 48,4 1 ,1 100 49,5 49,6 0,9 100
60 a 64 48,9 50,7 0,4 100 50,8 48,7 0,6 100 50,3 49,1 0,5 100
65 a 69 39,5 60,3 0,2 100 48, 7 50,7 0,7 100 46,4 53,1 0,5 100
70 v más 47,8 52 2 0,0 100 51,3 46,9 1 9 100 50,5 48,0 1,5 100
Total 72,6 27,2 0,3 100 68,8 30,6 0,7 100 70,0 29,5 0,5 100

Fuente: Dane. encuestas de hogares. junio de 1990.

Estratos bajos: bajo/bajo y bajo. Estratos medios y altos: medio/bajo. medio/medio, medio/alto y alto.

CUADRO VA,3

MUNICIPIO DE NACIMIENTO DE LA POBLACIÓN POR GRUPOS DE EDADES y ESTRATOS SOCIOECONÓMICOS

            DIEZ ÁREAS METROPOLITANAS, JUNIO DE 1990

    ESTRATOS BAJOS   ESTRATOS MEDIOS y AL TOS     TOTAL    
  Mismo mcp Otromcpi Otro

país

Total Mismo mcpio Otro mcpio Otro país Total Mismo mcpio Otro mcpio Otropaís Total
<12 81,6 16,2 2,2 100 81,o 18,2 0 8 100 81,2 17,4 1 3 100
12 a 59 45,6 54 2 0 2 100 49 4 50 1 0 5 100 48,3 51,2 0,4 100
60 v más 15,6 84,2 0,2 100 23,1 75,8 1,1 100 21,4 77,7 0,9 100
60 a 64 15,7 83,9 0,4 100 25,3 74,2 0,6 100 23,1 76,4 0,5 100
65 a 69 11,7 88,1 0,2 100 21,5 77,9 0,7 100 19,0 80,4 0,5 100
70 v más 18 2 81,8 0,0 100 21,8 76,3 1,9 100 21,o 77,5 1,5 100
Total 55,4 43,7 0,8 100 55,0 44,4 0,6 100 55,1 44,2 0,7 100

Fuente: Dane, encuestas de hogares, junio de 1990.

Estratos bajos: bajo/bajo y bajo. Estratos medios y altos: medio/bajo, medio/medio, medio/alto y alto,

CUADRO VA.5

           DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POBLACIÓN POR EDADES

                                    Y SEGÚN ÚLTIMO NIVEL CURSADO.

                     DIEZ ÁREAS METROPOLITANAS, JUNIO DE 1990

    Estratos bajos    
  Ninguno Primaria Secundaria Superio Tot
<12 13,0 82,4 4,6 0,0 100
12 a 59 4,2 45,1 47,2 3,5 100
60 y mas 28,6 62,6 8,3 0,6 100
60 a 64 23,5 64,3 11,4 0,7 100
65 a 69 29,0 60,3 9,8 0,9 100
70 y mas 33,5 62,2 3,9 0,3 100
Total 7,4 54,0 36,1 2,6 100
  Estratos Medios y altos    
  Ninguno Primaria Secundaria Superio Tot
<12 6,4 85,4 8,2 0,0 100
12 a 59 1,4 23,4 56,0 19,3 100
60 y mas 1 0,7 58,5 26,0 4,8 100
60 a 64 7,7 56,2 30,1 6,0 100
65 a 69 9,1 59,8 26,4 4,6 100
70 y mas 14, 6 59,9 21 ,7 3,8 100
Total 2,8 35,6 46,3 15,2 100
    Total Estratos    
  Ninguno Primaria Secundaria Superio Tot
<12 8,8 84,3 6,9 0,0 100
12 a 59 2,2 29,6 53,4 14,8 100
60 y mas 14,8 59,4 21,9 3,8 100
60 a 64 11 ,3 58,1 25,8 4,8 100
65 a 69 14,1 60,0 22,3 3,7 100
70 y mas 18, 7 60,4 17,8 3,0 100
Total 4,2 41 ,O 43,3 11,5 100

Fuente: Dane. encuestas de hogares, jun/1990. Estratos bajos: bajo/bajo y bajo. Estratos medios y altos:

medio/bajo, medio/medio, medio/alto y alto.

El progreso histórico del sistema educativo colombiano ha mejorado tendencialmente la escolaridad de las generaciones más jóvenes. Por eso, la educación de la población de edad avanzada resulta menor que la de la población adulta y joven.

El 14.8% de las personas de 60 años o más carece de toda educación; el 59.4% recibió exclusivamente primaria; el 21.9% educación secundaria y apenas el 3.8% educación superior. En cambio, para la población de 12 a 59 años la educación secundaria es predominante (53.4% ) y la educación superior es ya significativa (14.8%). Este hecho se puede apreciar mejor en las cifras medias de escolaridad: 9 años para la población de 20-29; entre 4 y 5 años para la mayor de 60 años (gráfico VA.l).

La asociación entre ignorancia y pobreza ha sido (y sigue siendo ) incontestable. Por eso el grado de educación de los viejos de los estratos bajos resulta menor (cuadro 1.5). El 28.6% carece de toda escolaridad (el 26.8% no sabe leer ni escribir); un 62.6% adicional recibió sólo primaria; la educación secundaria (8.3% ) y superior (0.6% ) son una excepción. En contraste, en los estratos medios y altos apenas el 10.7% carece de toda formación escolar (el 9.7% es analfabeto) y la educación secundaria (26.0%) y superior (4.8%) son más significativas.

e. Los hombres envejecen casados, las mujeres viudas

La edad de nupcialidad de las mujeres ha sido, tradicionalmente, más baja que la de los hombres. Este patrón comienza a cambiar: los jóvenes, sobre todo de clases medias y altas, comienzan a preferir cónyuges de su misma edad; pero, todavía, las mujeres se siguen casando más jóvenes que los varones: hacia los 20/29 años el 44.6% de las mujeres están ya casadas (o viven bajo unión libre); pero sólo el 34.5% de los hombres lo están. Entre las mujeres, el porcentaje de nupcialidad alcanza su máximo (68.9% ) hacia los 30/39 años; entre los hombres el máximo (88.9%) se alcanza mucho más tarde, hacia los 50/59 años.

Debido a este patrón social, los hombres envejecen casados ( o bajo unión libre) y en cambio, las mujeres envejecen viudas (gráfico VA.2) (5). El porcentaje de viudez (que incluye también la condición de separado) aumenta monótonamente entre las mujeres a partir de los 20/29 años. Hacia los 50/59 alcanza ya el 34.9% (vs 6.4% para los hombres). y hacia los 80/84 años el 78.4% de las mujeres son viudas (vs el 29.6% para los hombres).

Pero es probable que detrás de este fenómeno, además de la diferencia en las edades de nupcialidad, opere también la distinta reacción de los dos sexos ante la muerte del cónyuge: la probabilidad de supervivencia de los hombres viejos disminuye (ya no tienen quién vele por ellos) y en cambio la de las mujeres aumenta (ya no tienen por quién desvelarse).

f. La posición de los ancianos en el hogar: los hombres siguen siendo jefes, las mujeres dependen de sus hijos

A medida que avanza la edad, cambia la posición de las personas en el hogar. Pero existen grandes diferencias por sexos.

En parte por su mayor longevidad pero, en parte también por su menor edad de nupcialidad, las mujeres comienzan a enviudar relativamente jóvenes. Por eso dejan de aparecer como esposas en el formulario del encuestador del Dane. Entre los 40/49 y los 50/59 años el porcentaje de esposas cae del 64.0% al 52.0%; a los 70 años es apenas del 34.4% ya los 80/84 años del 11.4%. Muerto el cónyuge muchas asumen la jefatura del hogar (que sube del 21.5% a los 40/49 años al 31.1% a los 50/59 y al 33.5% hacia los 80/84) o bien se resignan a depender de los hijos: el porcentaje de mujeres que figuran como parientes del jefe sube monótamente del 12.3% a los 50/59 años al 84.2% para las mayores de 90 (gráfico VA.3)

Por su parte, los hombres, mayores que sus mujeres y menos longevos, siguen siendo jefes de hogar (casi siempre porque aún cuentan con su esposa, a veces porque, muerta ésta vuelven a casarse o deciden seguir viviendo solos). Sólo los pocos que alcanzan una edad avanzada son a veces tomados a cargo por los hijos más piadosos.

Los hombres jefes de hogar son el 93.2% a los 50/59 años y siguen siendo el 64.1% a los 85/89. Con todo, el porcentaje de ancianos que viven con sus hijos -y figuran como parientes del jefe de hogar- es mucho menor que el de las ancianas (20.9% a los 80/ 84 v s 53.0% para las mujeres de la misma edad). Los hijos parecen aceptar más fácilmente la carga de sus madres ancianas que la de sus padres (gráfico VA.4).

 

 

2. Participación laboral de la población vieja

a. La prolongación de la vida laboral de los hombres ancianos

La participación laboral de la población masculina es superior a la femenina para todos los grupos de edad. Con la vejez la diferencia se acentúa. Los hombres insisten en trabajar hasta edades avanzadas; las mujeres nó (gráfico VA.5). Este patrón cambiará, seguramente, en el futuro lejano, pero seguirá vigente por muchos años.

Entre los hombres la participación laboral alcanza su máximo (97% ) entre los 30 y los 49 años. Hacia los 50-59 años sigue siendo del 86%. Después de los 60, es decir, después de la edad teórica de jubilación, la participación laboral masculina cae progresivamente pero sigue siendo elevada: 54.4% a los 65 años; 42.4% a los 70 años; 26.1% a los 75; entre 10 y 11% después de los 80 años.

Entre las mujeres la participación laboral alcanza su máximo (60% ) entre los 30 y los 39 años. Ese pico es mucho más bajo que el masculino. Luego comienza a caer: 49% entre los 40/49; 32% entre los 50/59; entre los 65/70 es apenas del 10%; a los 80/84 del 4%. Después se desvanece.

 

b. La participación laboral de los ancianos de los estratos bajos es más alta

Es cierto que, después de los 60 años, la tasa de participación laboral masculina comienza a ceder. Sin embargo, la disminución es menos pronunciada en los estratos sociales más pobres. Los viejos y pobres carecen casi siempre de pensiones o de ingresos de capital y se ven obligados a laborar ( o a buscar empleo) hasta edades muy elevadas. Un solo ejemplo ilustrará este aserto: sólo el 7.8% de los varones de 75- 79 años participan laboralmente en los estratos medio-medio, medio-alto y alto. En contraste, la cifra para el estrato bajo-bajo es del 46.1%, para el estrato bajo es del 23.6% y para el estrato medio-bajo del 26.3% (cuadro VA.6).

 

 

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1. Este artículo -escrito en agosto de 1993- fue publicado bajo el mismo título: La vejez urbana en Colombia, documentos de trabajo, FESCOL, Bogotá, agosto de 1993. El texto original se ha simplificado.
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2. Se trata de proyecciones poblacionales realizadas por el Departamento Nacional de Planeación por el método de los componentes.
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3. Philipe Aries y Georges Duby (directores), Historia de la vida privada, Taurus, Buenos Aires, 1991, p. 331/332.
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4. Dane, Encuesta de hogares, 10 áreas metropolitanas, junio de 1990. No se anexa un cuadro al respecto para no apesantar el texto.
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5. El hecho ha sido señalado también para Francia. Cfr. Philippe Aries y Georges Duby, Op. Cit. p. 331/332.
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