Ensayos sobre economía laboral colombiana
Hugo López Castaño

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INESTABILIDAD LABORAL Y CICLO DE VIDA EN COLOMBIA (3)

Poca atención se ha prestado en Colombia a la inestabilidad laboral. Se piensa que, a diferencia de las microempresas, cuyos trabajadores no le importan a nadie, las firmas modernas ofrecen empleos más o menos estables. Sólo se ha prestado atención al trabajo temporal y, sobretodo, a los despidos que se producen inmediatamente antes de los 10 años de servicio, culpando de ello a la legislación laboral. Sin embargo, pocos han tratado de someter estas ideas ala prueba de los hechos. Pocos han examinado el significado social de la inestabilidad laboral.

Aquí se presentarán solamente algunos indicios que habrá que refinar y mejorar. Como se verá la magnitud del problema es enorme. Tiene dos facetas: la política de despidos y la de enganches. Los despidos inmediatamente previos a los diez años son lo de menos. Importan más los ocurridos durante los primeros años de labores.

No se trata sólo de las más chicas sino de todas las empresas. No solamente de la construcción sino de todos los sectores. Sólo en el sector estatal y, excepcionalmente, en algunas empresas industriales de gran tamaño, existe una población laboral estable. Por su lado los enganches de nuevo personal se concentran entre la población joven de 20 a 30 años, que es rotada rápidamente de empresa en empresa. Después de los 35 años difícilmente un trabajador puede aspirar a ser enganchado como asalariado. Esa doble política (rotación feroz de personal y enganche preferencial de jóvenes, cuyo efecto neto es la expulsión definitiva de los trabajadores de mayor edad) no es sólo un producto de la voluntad de los empresarios. Se inscribe, como veremos, en un contexto demográfico caracterizado tradicionalmente por un exceso de mano de obra juvenil, más educada y más barata.

Su primer efecto es la existencia de un ciclo de vida laboral, de largo plazo, en el país. Los jóvenes se inician como asalariados y después de ser rotados rápidamente de empresa en empresa, son constreñidos a dedicarse, después de los 35 años y hasta terminar su vida productiva, a actividades independientes, es decir, al montaje y manejo de microempresas. Debido a ello, Colombia no tiene clase obrera. No puede haber clase obrera en un país donde la probabilidad de llegar a los 10 años en una empresa es menos del 4% y donde la perspectiva laboral después de los 35 años es el trabajo por cuenta propia. Por ello, los pocos núcleos de trabajadores estables se dedican a defender sus privilegios excepcionales. Para que haya una tal clase, es preciso que los trabajadores tengan ante sí un largo horizonte vital como obreros en una empresa o, al menos en el conjunto, de las empresas. Pero, además, es la economía del país la que pierde. Tenemos una clase empresarial que cifra sus expectativas de utilidades no tanto en las innovaciones técnicas y en la generación de nuevos productos sino, sobretodo, en el manejo de personal, que gasta su tiempo no en transformar la base productiva de las empresas sino en escoger el trabajador más caro que hay que despedir y al más barato que habrá de remplazarlo. En gran parte el estancamiento de la productividad del trabajo que Colombia experimenta desde hace años se debe a ello.

Despidos y enganches en las empresas colombianas

  a. Rotación de personal

La política de rotación de personal y de despidos se refleja, primeramente, en la distribución de los trabajadores según su antigüedad en la empresa (gráfico IVB.l). El 39.0% de los obreros y empleados de las microfirmas de menos de 10 trabajadores llevaba (el dato es de junio de 1988) menos de un año en su empleo. Solo el 8.8% de los mismos tenía más de 10 años. Las cifras (menos de un año/ más de 10 años) son, respectivamente, de 27.8% y 17.5% para las medianas y grandes empresas privadas. En el Estado y en los empleos independientes, el porcentaje de trabajadores con menos de un año es mucho más reducido (8.4% y 15.1% respectivamente) y el de quienes llevan más de 10 años mucho más alto (45.2% y 36.6% ).

Aun si la distribución del empleo por tramos de antigüedad puede reflejar situaciones de desequilibrio, los datos disponibles en varias fechas sugieren que esa distribución varía poco para los asalariados de las micro y medianas y grandes empresas, a diferencia de lo que pasa con el Estado. Asumiendo que la distribución observada en junio de 1988 refleja en alguna forma el equilibrio (enganches=desenganches, peso estable de cada cohorte), pueden estimarse, a la vez, el flujo de entradas al primer año necesarias para reponer el stock de trabajadores y las probabilidades de desenganche por tramos de antigüedad. Aunque el modelo debería refinarse mediante cálculos econométricos, las estimaciones presentadas en el cuadro IVB .1 ponen de relieve ciertos hechos significativos:

i. La rotación de personal practicada por las microempresas es extremadamente elevada y debe ser calificada de feroz. El porcentaje que, frente al stock de empleados, representan los nuevos enganches anuales (que, en equilibrio, deben ser iguales a los desenganches: retiros de la fuerza laboral + movimientos hacia otros empleos) oscila entre el 58% y el 62%, con una media en el 60%. Aunque alta, la cifra parece razonable. Si el stock de trabajadores con menos de un año era del 39.0%, los nuevos enganches anuales deben ser muy superiores: como se sabe, los despidos durante el primer año de servicios son muy numerosos.

De acuerdo con las estimaciones del modelo, la probabilidad de desenganche durante el primer año es del 60.8%. Entre el segundo y el cuarto año esa probabilidad anual cae al 38.8%. Y, salvo algún altibajo, sigue cayendo a continuación hasta llegar al 9.5% para el tramo 15-20 años. Así, en el primer tramo de antigüedad ocurrirían cerca del 60% de los desenganches anuales. La probabilidad que un asalariado de una microempresa tendría de llegar a los 10 años de antigüedad es apenas del 2.5%.

ii. La rotación de personal asalariado en las medianas y grandes empresas colombianas, tomadas de manera consolidada (las de más de 10 ocupados), es también muy elevada, sobretodo durante el primer año. Los empleados con menos de un año de antigüedad representan casi el 28% del personal. Los nuevos enganches anuales (que, repitámoslo, en equilibrio son iguales alas desvinculaciones) están entre el 45 y el 49% con una media en el 47%. La probabilidad anual que tiene un trabajador de ser despedido en el primer año es del 68.6%, mayor incluso que la vigente en las microempresas. A partir del segundo año y hasta antes de los diez años, disminuye notablemente situándose entre el 20 y el 23%. Y enseguida cae a niveles del 5.4% (10-15 años), 9.2% (15-20 años), etc. Así el 68.6% de las desvinculaciones anuales se concentran en los trabajadores de menos de un año. Sólo el 3.3% de los trabajadores que se inician en una empresa mayor de 10 trabajadores alcanzan los 10 años de servicios.

iii. En cambio, la estabilidad mayor del personal independiente se demuestra en el porcentaje de nuevos enganches anuales ( 17.1 % ), en la probabilidad de perder su empleo en el primer año (22.1% ) y en el porcentaje que alcanzan los 10 años de antigüedad ( 19.1 % ), etc.

Estas cifras no parecen válidas solo a nivel global, también a nivel sectorial (cuadro IVB.2). La construcción exhibe, naturalmente, los mayores índices de rotación (51.4% del empleo con menos de un año de antigüedad, probabilidad de desenganche en el primer año del 89.3%, período de rotación del stock de personal inferior a 12 meses, etc.).

ESTIMACIÓN DE LAS PROBABILIDADES DE DESENGANCHE ANUAL PARA LOS TRABAJADORES ASALARIADOS E INDEPENDIENTES. CUATRO ÁREAS METROPOLITANAS PRINCIPALES. JUNIO DE 1988

  ASALARIADOS MICROEMPRESAS ASAL. MED y GRAND EMPRESAS TRABAJADORES INDEPENDIENTES
  Hipótesis: % enganches=60% Hipótesis: % enganches=47% Hipótesis: % enganches=17.1 %
  1 2 3 4 1 2 3 4 1 2 3 4
Antigued. Empleo Probab Probab. % desen- Empleo Probab Probab. % desen- Empleo Probab Probab. % desen-
    anual superviv ganches   anual superviv ganches   anual superviv ganches
    desen- final anuales   desen- final anuales   desen- final anuales
  (%) ganche período   (%) ganche período   (%) ganche período  
<1 año 0.390 0.608 0.392 0.609 0.278 0.686 0.314 0.687 0.151 0.221 0.779 0.221
1-5 0.410 0.388 0.055 0.338 0.384 0.206 0.125 0.190 0.305 0.269 0.223 0.558
5-10 0.112 0.145 0.025 0.030 0.163 0.232 0.033 0.092 0.176 0.032 0.191 0.033
10-15 0.044 0.198 0.008 0.017 0.069 0.054 0.025 0.009 0.117 0.131 0.094 0.095
15-20 0.019 0.095 0.005 0.003 0.047 0.092 0.015 0.009 0.081 0.003 0.093 0.000
20+ 0.025 0.041 0.003 0.005 0.059 0.044 0.010 0.015 0.166 -0.005 0.100 0.093
Tot prim 20 años 1.000 0.233   1.000 1.000 0.188   1.000 1.000 0.112   1.000

Fuente: Dane, encuestas de hogares, junio de 1988. Metodología: modelo adjunto. I1 Para los asalariados se supuso un tiempo de servicios máximo

de retiro de 30 años. Para los independientes uno de 35 años.

2) Las tasas de enganche anual de nuevos trabajadores compatibles con probabilidades de desenganche no negativas para los diversos tramos de antigüedad oscilan. a) para las microempresas, entre el 58% y el 62% del stock de ocupados. b1 para las empresas de más de 10 ocupados entre el 45 y el 49%. En el cuadro se asumen las medias de esos valores. 31 Para los trabajadores independientes, la tasa mínima de enganches anuales

CUADRO IVB.2

INDICADORES DE ROTACIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO EN LAS EMPRESAS PRIVADAS POR RAMAS ECONÓMICAS Y ESCALA DE PERSONAL DE LA EMPRESA.

CUATRO ÁREAS METROPOLITANAS PRINCIPALES, JUNIO DE 1988

        Industria Constr Comercio Transpor Flnanz Servicios
        =10 >10 Total =10 >10 =10 >10 total =10 >10
I. Empleo x antigüedad (%)                    
 A. < 1 año     39.5 26.1 51.4 37.9 28.5 36.7 22.4 28.7 36.4 23.0
 B 1-5     40.2 37.6 28.4 44.4 41.8 38.9 38.5 39.7 42.6 40.7
 C 6-10     11.1 15.4 10.0 10.0 183 1 0.5 167 16.0 12.7 19.3
 O 11-15     5.0 7.5 4.2 3.8 4.9 7.6 7.0 7.9 4.2 7.5
 E 16-20     1.9 5.5 1.8 2.0 3.7 2.5 5.7 4.8 1. 7 4.5
 F 20+     2.4 8.0 4.1 1.9 2.8 3.9 9.8 2.9 2.4 5.0
 G. total     100 100 100 100 100 100 100 100 100 100
 B. Indices rotación                      
A Desenganches año (% empleo)                    
  1 Rango. de   54.6 37.8 138.0 50.6 525 48.8 32.0 40.3 57.0 31.8
  hasta   60.5 41.8 119.0 57.6 56.0 54.5 33.7 47.0 53.7 37.7
  2. Promedio   57.5 39.6 128.5 54.1 54.3 51.6 32.9 43.7 55.4 34.6
 B Años rotación stock   1.74 2.53 0.78 1.85 1.84 1.94 30.4 2.29 1.81 2.89
 C Prob. deseng 1o año   55.2 40.4 89.3 53.1 76.6 51.7 56.0 59.5 59.6 58.2
 O. Prob. superviv año 10   3.4 4.5 0.9 1 .9 2.0 3.4 4.9 4.5 2.7 5.5
C. Desenganches/año (%)                    
 A. < 1 año     55.1 59.7 89.4 53.1 76.8 51.7 55.8 59.5 59.5 58.2
 B 1-5     40.4 28.0 83 40.3 76 43.6 25.5 29.3 33.2 21.9
 C 6-10     1.1 7.9 1 4 4.7 13. 7 1.4 13.3 6.7 4.4 14.3
  O 11-15     2.6 1.3 0.5 0.8 05 1.0 1. 1 1.7 1.9 2.1
  E 16-20     0.2 0.8 0.3 0.5 04 2.3 0.6 1.2 0.2 1.5
 F. 20+     0.6 2.4 02 0.6 1 2 0.2 3.3 1.7 0.5 2.0
G total     100 100 100 100 100 100 100 100 100 100

Fuente: Dane, encuestas de hogares, cuatro áreas metropolitanas principales, junio de 1988. Metodología de los cálculos: la misma del cuadro anterior.

Pero el fenómeno, la rápida rotación del personal asalariado, a pesar de que es más marcado en las microempresas, se presenta también en las firmas medianas y grandes y en todos los sectores. Aunque deben existir grandes empresas con personal muy estable, no alcanzan a afectar los promedios. La probabilidad de desenganche durante el primer año supera el 50% en el comercio, el transporte, las finanzas y los servicios en las empresas de todos los tamaños. En la industria lo mismo pasa con las microempresas, pero las firmas de 11 y más ocupados presentan índices todavía muy elevados: en ellas, la probabilidad de desenganche durante el primer año alcanza el 40.4% y la de llegar al año décimo es de sólo el 4.5%.

b. Legislación laboral y rotación de personal. Incide pero no es la causa fundamental

Que la legislación colombiana favorece los despidos antes de los 10 años de servicios, resulta indudable. En efecto, para los contratos a término indefinido el despido sin justa causa genera, después de los 2 meses del período de prueba, dos tipos de costos para el empresario: 1) una indemnización (o, a juicio de un juez laboral, el reintegro del trabajador) y 2) una cotización-sanción.

La cotización sanción es una penalización eventual para los despidos después de los 10 años de servicio (4). Por su parte la indemnización se establece de acuerdo con una fórmula que contempla una suma fija por el primer año y una suma marginal por año adicional, que crece con el tiempo de servicios y el patrimonio de la empresa (ver nota a gráfico IVB.2).

El efecto conjunto del sistema vigente de indemnizaciones y del ascenso de los salarios con la antigüedad, tiene dos efectos sobre los costos del despido: a) un nivel bajo en los años iniciales, que sube apenas suavemente hasta los diez, b) una discontinuidad brusca después de los 10 años.

Para las empresas modernas, el costo de las indemnizaciones comienza por ser de 2.3 salarios mínimos mensuales durante el primer año de servicio y luego sube suavemente, hasta 9.6 salarios mínimos en el décimo año de servicio. A partir del undécimo año, aumenta bruscamente a 32.2 salarios mínimos, hasta llegar, hacia los 15-20 años de servicio, a los 54.4 salarios mínimos.

La pensión sanción, que se aplica después de los 10 años de servicio, refuerza seguramente esta discontinuidad. Algo similar ocurre para las microempresas, si bien el monto de las indemnizaciones es inferior frente al caso anterior (ver gráfico IVB.2).

Así las cosas, el sistema legal vigente tiende a reducir los despidos después del año 10 pero los hace cómodos y baratos antes de esa fecha. Una reforma al sistema, que aumentara las indemnizaciones por despidos en los primeros años y los redujera después del décimo año, suavizando así la curva de costos por indemnizaciones, podría evitar, en parte, estos efectos indeseados.

Con todo el problema no reside en los despidos que se producen inmediatamente antes de los 10 años. Los ocurridos en el tramo de 5 a 10 años representan sólo el 3.0% de los despidos anuales totales de las microempresas y el 9.1% de los de las empresas mayores. El problema de la estabilidad de personal es otro: la excesiva rotación de personal practicada en los primeros años, principalmente en el primero, por las empresas de todos los tamaños y sobre todo por las mayores.

c. Políticas de enganche: se prefieren los jóvenes debido a sus menores salarios

Para un trabajador asalariado cesante, la probabilidad de ser reenganchado como asalariado disminuye con la edad.

El porcentaje que representan los ocupados de cada grupo etáreo dentro del total de asalariados con menos de un año de antigüedad, alcanza un máximo entre los 20 y 24 años y luego decrece continuamente. Después de los 35 años ese porcentaje es ya despreciable. El caso se ilustra en el gráfico IVB.3 para la ciudad de Bogotá. Tanto en las microempresas como en el sector moderno, del total de trabajadores recién enganchados (con menos de un año de antigüedad) ,cerca del 72% tenía en junio de 1988, menos de 30 años de edad y solo el 28% restante más de 30 años. En los empleos informales por cuenta propia esas mismas cifras eran, en cambio, de 45.3% (menos de 30 años) y 54.7% (más de 30 años). Y, entre los microempresarios, el 80.8% de los recién iniciados en el oficio tenían más de 30 años.

Explicación inmediata del fenómeno: dado que los salarios de enganche son inferiores a los de los trabajadores más antiguos(gráfico IV. 4)5,la rotación rápida de trabajadores adultos y su reemplazo por jóvenes resulta en principio más económica.

Fuente: Dane, encuestas de hogares, cuatro áreas metropolitanas principales, junio de 1988. Los ingresos son mensuales, se expresan en salarios mínimos y se han suavizado mediante medias móviles triperiódica.

Si los trabajadores cesantes estuvieran condenados a rotar de empresa en empresa, si el proletariado fuera móvil a nivel de empresa pero estable en su condición salarial, si la mayor parte de los enganches fueran sólo reenganches de trabajadores diestros, la productividad media no sufriría. Ese no es el caso: los trabajadores experimentados pueden independizarse y lo hacen masivamente a partir de una cierta edad. Tampoco sufriría si, debido a la tecnología, la productividad fuera independiente de las destrezas de los trabajadores (si la experiencia contara poco ). Eso no lo sabemos, ni aparentemente tampoco lo saben los empresarios.

Pero más importante aún es el hecho de que la elevada rotación de personal en todos los tipos de firmas, indica que la gran mayoría de los empresarios centran sus esfuerzos y sus expectativas de utilidades en el ahorro de costos de nómina, más que en el cambio tecnológico y en la introducción de nuevos productos. La producción de plusvalía se hace más mediante lo que Carlos Marx llamaba la vía absoluta y menos mediante la vía relativa. Quizá el costo social de la política de manejo de personal que se practica en Colombia sea el casi estancamiento de la productividad del trabajo urbano que se constata en Colombia. En efecto, la productividad media del trabajo urbano "cayó al 0.2% anual entre 1984 y 1986 y al 1.5% anual entre 1986 y 1988". En el sector moderno urbano (empresas de 10 o más ocupados) la productividad "se redujo a una tasa cercana al 1% en ese cuatrienio (6).

2. El ciclo de vida laboral

La política de personal practicada por las empresas privadas ( de todos los tamaños) en Colombia, tiene pues dos componentes principales: a) la política de despidos (que se caracteriza por una elevada rotación de personal durante los primeros años de servicios) y b ) la política de enganches, que discrimina contra los trabajadores de más edad, sobretodo después de los de 35 años. Esa política (que a su turno debe ser explicada) parece ser la causa inmediata del ciclo de vida laboral que lleva, con la edad, de los empleos asalariados a los independientes (cuentas propia y pequeños patronos). Es decir parece ser la causa fundamental de la proliferación de microempresas que en Colombia son creadas por las personas de mayor edad.

a. De las micro a las macroempresas y de los empleos asalariados a los independientes

Las diferencias de edad entre los trabajadores asalariados (32.1 años) e independientes (40.5 años) (7), sugieren ya la existencia de importantes flujos laborales de largo plazo entre ambos tipos de empleo: los primeros serían ocupaciones iniciales para jóvenes; los segundos ocupaciones terminales para trabajadores de mayor edad (8).

 

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3. Este artículo había sido publicado con el mismo nombre: Inestabilidad laboral y ciclo de vida en Colombia, en Coyuntura Económica. análisis y perspectivas de la economía Colombiana, vol. XX, No] , FEDESARROLLO, Bogotá, marzo de 1990. Algunas leves modificaciones se han hecho sobre e] texto original.
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4. De difícil interpretación jurídica, la cotización-sanción (que reemplazó desde 1985 la antigua pensión sanción), obliga, en principio, al empresario que despida injustamente aun trabajador cuya antiguedad supere los 10 años, a seguir cotizando al seguro social las sumas previstas por concepto de pensiones de vejez, a condición de que en el momento del despido no haya alcanzado los requisitos mínimos (la edad legal de jubilación) exigidos por el Instituto de Seguros Sociales para tener derecho a la pensión
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5. En las microempresas el salario de enganche era, en promedio para junio de 1988, 1.3 salarios mínimos (s.m.). Mientras tanto los salarios pagados aumentan paulatinamente con la antiguedad hasta situarse en 1.6 salarios mínimos entre los 9 y 10 años de antiguedad y en casi 2.5 salarios mínimos hacia los 12-13 años de antiguedad. También en las medianas y grandes empresas, donde el salario de enganche es de 1.5 s.m, las remuneraciones crecen con la antiguedad: 2.4 s.m. hacia en el noveno año de antiguedad: 3.0 s.m. entre el año 15 y el 20.
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6. Perfil de Coyuntura económica, Centro de Investigaciones Económicas (CIE) y Departamento de Economía, Facultad de Ciencias económicas, Universidad de Antioquia y Contraloría General de la República, octubre de 1989, No 6, P. 39 y ss.
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7. Dane, encuesta de hogares, para las cuatro áreas metropolitanas principales, en junio de 1988.
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8. Cfr. Londoño Juan Luis. "Ciclo de vida, relaciones contractuales y el rol de los jóvenes en el mercado de trabajo". Coyuntura económica, Bogotá, septiembre de 1986. Ver también, López Castaño Hugo, Sierra Oliva y Henao Marta Luz, Op. Cit.
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