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EL DESEMPLEO JUVENIL EN LA
CIUDAD DE MEDELLÍN: SIGNIFICADO y POLÍTICAS
(18)
Quisiera referirme al problema del desempleo
juvenil en la ciudad de Medellín. Sobretodo al problema del desempleo juvenil en los
barrios populares de la ciudad. Para ello, trataré primero de la relación entre
desempleo juvenil y violencia. Les mostraré las cifras que hay disponibles sobre el
problema y defenderé la tesis de que es un factor que incide sobre la violencia pero que
la raíz principal del mal está en otra parte. A pesar de ello es un problema grave que
requiere de una estrategia para combatirlo. Por eso, en una segunda parte me ocuparé de
las políticas que, a mi juicio, requiere su tratamiento. Hay algunas de largo plazo,
otras de mediano y otras de corto plazo. Entre estas últimas se incluye el plan de
emergencia del Alcalde, que ahora es un propósito nacional. No podré hacer una
evaluación precisa del mismo porque no lo conozco en detalle, pero al menos trataré de
situar su significación frente a la magnitud del problema. Trataré de ser breve porque,
en vez de una larga y detallada exposición, creo más interesante que podamos debatir
aquí sobre las líneas centrales de la argumentación.
1. Desempleo juvenil. Incide sobre
la violencia, pero las raíces del mal están en otra parte
La relación entre el desempleo juvenil
y la violencia de la ciudad parece obvia. A falta de empleos, los jovencitos de las
comunas populares se dedicarían a la delincuencia. Bastará pues con crear empleos
suficientes para extirpar la raíz del mal. Se trata de una variante de la tesis de que la
miseria genera violencia. Este es el diagnóstico. Esta es la solución simple que muchos
ven. Ojalá que las cosas fueran tan fáciles. Son más complejas.
Al respecto, es preciso recordar
algunas cifras básicas.
a. La tasa de desempleo juvenil es
la más alta de todos los grupos poblacionales
En el área metropolitana de Medellín
la tasa media de desempleo en diciembre pasado era cercana al 12%. En junio de 1988 había
sido de 13.4%. En ese año, para todos los jovencitos de la ciudad (de 12 a 19 años) era
del 28.1%. Pero, en los estratos bajo y medio bajo, que son los más afectados, esos
jóvenes experimentaban un desempleo que oscilaba entre el 30% y el 32%. Es cierto pues
que el desempleo juvenil es muy elevado, sobre todo en los barrios populares.
Paralelamente muchos no asisten al colegio. Entre el 11 % y el 18.5% de los jovencitos
desempleados de los barrios más pobres de la ciudad (estratos bajo y medio bajo) informan
asistencia escolar; el resto no asiste a las escuelas o colegios (ver al respecto el
cuadro IIC.l ). Las cifras sugieren pues que muchos de ellos, no sólo no trabajan, sino
que tampoco estudian. De ahí a la delincuencia parece no haber más que un paso.
Con todo, el desempleo juvenil no es el
único factor causal de la violencia que azota la ciudad. No parece ser tampoco el
principal. Consideremos estos otros hechos:
b. El fenómeno no es exclusivamente
local
En Bogotá, Cali y Barranquilla los
jóvenes de 15 a 19 años son también los más afectados por la desocupación. Las cifras
de desempleo no difieren mucho de las registradas en Medellín. Aunque en las otras
ciudades existen también bandas juveniles, el sicariato es mucho menor.
En España el desempleo de los jóvenes
de 15-19 años ha llegado al 50%, pero no son asesinos a sueldo. En Inglaterra es también
muy elevado pero los hooligans se dedican a perseguir a sus equipos de fútbol ya
pequeñas rapacerías.
CUADRO IIC.1
TASAS DE DESEMPLEO EN EL ÁREA
METROPOLITANA DE MEDELLíN
POR GRUPOS DE EDAD, SEXO y ESTRATOS
SOCIOECONÓMICOS,
JUNIO DE 1988
-Tasas de desempleo (%)
|
|
|
Hombres
|
|
|
|
Mujeres
|
|
|
|
Ambos
sexos
|
|
|
|
Estrato
|
12 a 19
|
20-29
|
30+
|
Tot
|
12 a 19
|
20 a 29
|
30+
|
Tot
|
12a19
|
20a29
|
30+
|
Tot
|
|
B-B
|
25,3
|
20,2
|
13,6
|
18,1
|
0,0
|
22,1
|
18,0
|
18,4
|
20,7
|
20,9
|
15,6
|
18,2
|
|
B
|
31 ,9
|
14,5
|
9,2
|
13,7
|
34,8
|
29,6 12,2
|
|
21 ,5
|
32,7
|
20,6
|
1 0,3
|
16,6
|
|
M-B
|
24,3
|
15,6
|
7,4
|
11, 7
|
38,8
|
26,6
|
8,0
|
18,2
|
30,0
|
20,0
|
7 ,6
|
14,1
|
|
M-M
|
31 ,3
|
12,2
|
4,2
|
7 ,8
|
7, 1
|
12,3
|
4,0
|
7,5
|
14,5
|
12,2
|
4, 1
|
7,6
|
|
M-A
|
|
13,8
|
2,0
|
7,7
|
0,0
|
7,0
|
0,0
|
3,2
|
14,2
|
10,2
|
1 ,2
|
5,6
|
|
A
|
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
|
TOT
|
27,8
|
14,8
|
7,2
|
11, 7
|
28,5
|
23,4
|
7,9
|
16,0
|
28,1
|
18,5
|
7 ,5
|
13,4
|
|
|
|
|
Importancia
en el desempleo total(%)
|
|
|
|
|
|
|
|
|
B-B
|
0,5
|
0,8
|
0,6
|
1 ,8
|
0,0
|
0,5
|
0,7
|
1 ,2
|
0,5
|
1 ,3
|
1 ,3
|
3,0
|
|
B
|
4,3
|
6,5
|
5,8
|
16,6
|
1 ,9
|
8,9
|
4,1
|
15,0
|
6,2
|
15,3
|
9,9
|
31,5
|
|
M-B
|
4,7
|
13,6
|
9,9
|
28,1
|
4,9
|
15,4
|
5,8
|
26,1
|
9,6
|
29,0
|
15,6
|
54,2
|
|
M-M
|
0,8
|
2,7
|
1 ,8
|
5,3
|
0,4
|
3, 1
|
1 ,3
|
4,9
|
1 ,2
|
5,8
|
3,2
|
10,2
|
|
M-A
|
O, 1
|
0,5
|
0,1
|
0,8
|
0,0
|
0,3
|
0,0
|
0,3
|
O, 1
|
0,8
|
O, 1
|
1,1
|
|
A
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
|
TOT
|
10,3
|
24,0
|
18,3
|
52,6
|
7,2
|
28,2 11 ,9
|
|
47,4
|
17,6
|
52,2
|
30,2
|
100,0
|
|
|
|
|
%
de desocupados c/casilla con asistencia escolar
|
|
|
|
|
|
|
|
B-B
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
0,0
|
|
B
|
9,0
|
7, 7
|
2,1
|
6, 1
|
15,5
|
3,5
|
0,0
|
4, 1
|
11 ,o
|
5,3
|
1 ,2
|
5,1
|
|
M-B
|
16,8
|
5,3
|
1,2
|
5,8
|
20,1
|
5,5
|
3,2
|
7,7
|
18,5
|
5,4
|
2,0
|
6,7
|
|
M-M
|
50,9
|
12,8
|
0,0
|
14,1
|
30,0
|
16,4
|
0,0
|
13,0
|
43,8
|
14, 7
|
0,0
|
13,6
|
|
M-A
|
0,0
|
45, 7
|
0,0
|
31 ,4
|
|
0,0
|
|
0,0
|
0,0
|
29,3
|
0,0
|
22,6
|
|
A
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
TOT
|
15,3
|
7,5
|
1 ,3
|
6,9
|
19,4
|
5,9
|
1 ,5
|
6,9
|
17,0
|
6, 7
|
1 ,4
|
6,9
|
c. Tanto en la ciudad como en el
resto del país, el desempleo afecta más a las jovencitas que a los jovencitos
En los barrios más pobres de Medellín
( cuadro IIC.1) el desempleo en el grupo de 12 a 20 años alcanza niveles situados entre
el 35 y el 39% para las jóvenes y es menor (entre el 25 y el 32%) para los hombres.
Empero, la delincuencia femenina es excepcional.
d. La desocupación juvenil parece
ser de corta duración
Encuentran un trabajo hoy, son
despedidos mañana. Pero no sufren largos períodos de desempleo como sí pasa con las
mujeres de 20 a 30 años. En Colombia un desempleado lleva 35 semanas buscando trabajo. Un
desempleado joven no llega alas 20. No es cierto pues que los jóvenes pasen todo el
tiempo vagando por las calles; los empleos pasajeros y la búsqueda de otros nuevos
absorben gran parte de su tiempo.
Más que depender de una causa única,
el sicariato juvenil es el producto de dos series causales distintas, que sólo pudieron
nacer y encontrarse ante el derrumbe de la justicia y la capacidad punitiva del Estado. La
primera produjo jóvenes maleantes. En esta primera serie el desempleo es apenas un
eslabón, y tal vez no el más importante, al lado de otros. La segunda, produjo los
narcotraficantes que los contratan. El encuentro de ambas series generó ese fenómeno
explosivo. Pero el narcotráfico es el elemento dominante. No sólo ha propiciado y pagado
a los sicarios sino que ha asesinado o corrompido a jueces, miembros de la fuerza
pública, políticos...la lista sería larga. La justicia terminó por derrumbarse y, en
su ausencia, grupos de ciudadanos libran hoy guerras particulares entre sí y contra el
Estado.
Se ha cumplido, desgraciadamente en
nuestro caso, la predicción de Tomás Hobbes. Este filósofo inglés de la primera mitad
del siglo XVII, propuso la idea de que los individuos y los grupos se constituyan en
naciones por un pacto social, por el cual renuncian a ejercer sus retaliaciones
particulares en aras de la unidad y la concordia. Cuando el Estado, que es la expresión
de ese pacto, se derrumba, la nación se desintegra por la bellum omnium omnes (la
guerra de todos contra todos)
Es una buena cosa que, ahora, las
autoridades municipales se preocupen de los barrios populares. Tradicionalmente los han
mantenido al margen de las inversiones físicas y sociales. Desde hace un par de décadas,
las clases dirigentes de la ciudad se dedicaron a promover obras faraónicas (el Metro, el
aeropuerto, la infraestructura física de los barrios "residenciales" del sur) y
mientras tanto se encerraron en urbanizaciones vigiladas por hombres armados,
despreocupadas por la suerte de las comunas del norte. Pero sería un error creer que el
fenómeno que nos angustia tenga una localización geométrica (la comuna nororiental) y
se solucione exclusivamente con obras sociales. Tiene, en cambio, una dimensión
topológica. Su causa, como el cáncer que hace metástasis, está presente potencialmente
en todo el terreno local y nacional: se trata del derrumbe de la justicia y del Estado.
2. ¿Qué políticas para el desempleo
juvenil en la ciudad?
Aunque el desempleo juvenil es apenas
un elemento, al lado de otros, en el problema de la violencia, es en todo caso un
fenómeno grave que requiere de una política adecuada. Toda política trata de responder,
naturalmente, a las urgencias del corto plazo, pero si no está situada en un horizonte
estratégico puede perder de vista el destino final del camino y extraviarse en los
vericuetos del inmediatismo. Es preciso examinar, en primer lugar, cuáles son sus
perspectivas de mediano y largo plazo (las de la década que comienza). Suministrarán un
marco de referencia para las políticas de corto plazo que se necesitan.
a. Perspectivas de largo plazo. La
verdadera solución estratégica al desempleo juvenil en las comunas populares es la
creación de empleos para sus padres y la mejora en el sistema educativo
En el decenio próximo, los progresos
demográficos y educativos tenderán a aminorar la intensidad del desempleo juvenil.
i. La fuerza laboral de la
ciudad crecerá a menos del 2.8%, ritmo mucho menor que el de la década de los ochenta.
Se requiere crear unos 30.000 empleos por año para absorber el crecimiento de la mano de
obra. La tarea no está fuera de nuestro alcance, con tal que podamos crecer aun ritmo
moderado. Lo más importante es que la fuerza de trabajo juvenil aumentará muy por debajo
del promedio. Las transición demográfica ha hecho bajar el peso de los jóvenes en la
fuerza laboral y lo hará bajar más todavía en el futuro. Eso le hará perder,
paulatinamente, intensidad al desempleo juvenil. Por eso hace 15 años los jovencitos de
menos de 20 años representaban el 30% de los desempleados mientras que hoy no representan
sino el 18% en la ciudad.
ii. Los progresos previsibles de
la educación apuntan en la misma dirección. Si la retención del aparato escolar mejora,
como debe ser, los jóvenes no abandonarán los colegios antes de tiempo. No saldrán a
buscar un empleo para el que no están preparados.
Vista la cosa con una mirada
estratégica, la verdadera solución para el problema del desempleo juvenil en los
barrios populares, no es la de crearles empleos, casi siempre mal remunerados. La
solución de fondo requiere dos cosas: 1) Generar buenos empleos para sus padres (para que
tengan ingresos suficientes para mandarlos al colegio). 2) Mejorar la calidad de la
enseñanza que se les imparte (para que puedan perdurar en los centros educativos). Eso es
lo que pasa hoy con los estratos medios altos y altos de nuestra ciudad. No existe
desempleo entre los jovencitos ricos de los estratos altos (ver cuadro). No porque todos
tengan trabajo. Sino porque estudian de tiempo completo y no tienen que trabajar.
b. Estrategias de mediano plazo
Sin crecimiento económico y sin
generación de nuevos empleos, lo que se puede hacer es muy poco. De ello me ocuparé más
adelante. Pero, aun bajo el supuesto de un crecimiento económico aceptable, los jóvenes
requieren de políticas especiales. A mediano plazo son de dos tipos. La primera y la más
importante tiene que ver con un buen servicio de intermediación laboral y reciclaje
profesional. La segunda con la política frente a las microempresas.
i. Intermediación y reciclaje
profesional.
El SENA acaba de inaugurar en Medellín
su programa de intermediación laboral y reciclaje profesional. Es importante y requiere
del apoyo decidido de las autoridades municipales y de los gremios de empresarios.
Se propone primero suministrar un buen
servicio de intermediación que conecte las vacantes existentes con los desempleados que
las buscan. Aun en épocas de crisis y destrucción de empleos se crean muchas vacantes.
Todo el personal asalariado rota una vez cada 3 años en la ciudad (el 33% lleva menos de
un año en su empleo): deja un puesto y busca otro. En la mitad de los casos salta de
empleo a empleo y en la otra mitad pasa por un período de desocupación. Los jóvenes son
los más inestables. Acortar el período de búsqueda mediante un buen servicio baja la
tasa de desempleo.
En una segunda fase busca calificar a
los desempleados que lo necesiten mediante cursos cortos de reciclaje laboral. Muchos no
encuentran puestos porque no saben hacer nada. Es el caso de los jóvenes que abandonan el
colegio con segundo o tercero de bachillerato.
ii. ¿Apoyo a las microempresas
?
Las empresas modernas crearon muy pocos
puestos de trabajo. En cambio, las microempresas generaron el 64% de los nuevos empleos
creados en la ciudad en el segundo quinquenio de los ochenta. No fueron microempresas
creadas por jóvenes (la edad media de los microempresarios es de 40 años). Los jóvenes
no tienen ahorros de trabajo y, sobretodo, carecen de experiencia en un oficio para
montarlas. Por eso las microempresas diseñadas para ser dirigidas exclusivamente por
jóvenes no parecen un camino adecuado, aunque siempre puede citarse algún ejemplo
exitoso. Pero las microempresas generan, en cambio, muchos empleos asalariados para
jóvenes.
Sin embargo, durante los períodos
críticos y libradas a su propia suerte no funcionan. Con las crisis se multiplican las
actividades más precarias de pura subsistencia, como la venta de frutas en los
semáforos. En cambio, las microempresas potencialmente eficaces se empobrecen porque,
como las grandes, tampoco tienen demanda. Bien apoyadas pueden ser, en cambio, un potente
instrumento de desarrollo en el mediano y largo plazo.
Lo primero que necesitan es demanda y
las compras oficiales son una fuente muy considerable. No se trata sólo de manufacturas
(uniformes de trabajo para los trabajadores oficiales, suministros simples de oficina,
etc.). Microempresas asociativas pueden realizar eficazmente el aseo y mantenimiento
urbanos, así como lo hacen las que trabajan para el Ministerio de Obras en el
mantenimiento de la red vial nacional. Por ello el Municipio de Medellín y el
Departamento de Antioquia harían bien en seguir el ejemplo de la Asamblea del Valle. Se
trata de la ordenanza 047 de 1988, que establece reformas al código fiscal de ese
departamento en materia de procedimientos y compras de bienes y servicios provenientes de
las microempresas.
En segundo lugar, necesitan aumentar su
productividad. Esta no depende sólo de las economías internas a la firma sino
también de las economías externas, es decir, del contexto sectorial en que están
insertas. Mientras la asistencia empresarial y el crédito pueden ayudar a mejorar la
tecnología interna, la incidencia en el contexto sectorial requiere otro tipo de medidas
y de políticas.
Para ello, hay que crear empresas de
servicios que atiendan ( en diseño, en suministro de insumos y maquinaria) a
concentraciones de microempresas. Paralelamente el SENA debe orientar en tecnología y
manejo empresarial no a microempresas individuales y heterogéneas sino a conjuntos
especializados sectorialmente. Y, en fin y sobretodo, hay que promover la creación de
comercializadoras que resuelvan el principal problema contextual que afrontan las
microempresas: el de la compra de insumos y venta de productos. Esas comercializadoras
pueden ser grupos asociativos o compañías especializadas. La creación de líneas
especiales de crédito comercial y la puesta en marcha de fondos de garantías que
respalden esas líneas, serían resortes para fomentar su creación y multiplicación.
Se puede ayudar a crear una o dos
asociaciones de microempresarios y una o dos comercializadoras trabajando con ahínco por
largo tiempo. Pero para que esa política tenga significado masivo se necesita más que
voluntad. Se necesita un estímulo. y en este país el principal estímulo es el dinero.
Hay que canalizar crédito en escala para esta tarea. El sector empresarial moderno de la
ciudad debe contribuir significativamente al respecto, cambiando la actual filosofía de
los llamados "balances sociales de las empresas"' cuyos Únicos rubros suelen
ser apenas el número de empleos (los trabajadores de la empresa) y las prestaciones que
se les deben.
c. Estrategias de corto plazo
i. Sin recuperación económica,
el problema seguirá gravándose. En el contexto en que vivimos hoy, resulta muy difícil
poner en
práctica políticas especiales de
efecto rápido para el desempleo en general y para el juvenil en particular. La zozobra
actual ha desatado un crisis económica en la ciudad que no tiene precedentes. Hasta marzo
la economía iba relativamente bien. La recuperación económica (nacional y local) había
permitido rebajar el desempleo del 17% en 1986 al 12.8% a fines del año pasado. Pero para
junio, el crecimiento anual del empleo, calculado frente al mismo mes de año anterior, se
volvió negativo: ( -7% ) según el DANE. Según esta entidad, se perdieron en el Área
Metropolitana unos 36.000 empleos en el primer semestre de este año. Nunca, incluso
durante los años más críticos de comienzos de los ochenta, habíamos tenido una
situación así. La tasa de desempleo no subió porque cuando no hay puestos la primera
reacción de la gente es dejar de buscar empleo y no queda clasificada por el DANE como
desempleada. Pero si las cosas siguen como van, esa tasa pronto se va a disparar.
Por eso la prioridad es la
recuperación económica de la ciudad. Esa recuperación necesita del restablecimiento de
la seguridad. Para que las gentes vuelvan a demandar los bienes durables y los servicios
que han dejado de comprar debido al terror y para que los empresarios, pequeños y
grandes, vuelvan a producir ya invertir. La seguridad no se restablece con la rendición
ante los maleantes. Se restablece ganando, ojalá rápidamente, la guerra contra el hampa.
Y, para ello, no solo por razones militares (no se puede ganar una guerra con el enemigo
adentro), sino para contar con un amplio apoyo ciudadano, es preciso depurar antes los
cuerpos armados del Estado y revivir el aparato judicial, que está en coma.
ii. Programas especiales de
intensivos en empleo.
Aun si no reemplazan la necesidad de re
activar la economía, las obras de infraestructura física en las comunas populares pueden
tener un efecto anticíclico, amortiguador contra el desempleo. La primera condición es
que signifiquen una inyección neta de nuevos recursos. Si sólo se tratara de bautizar
con un nuevo nombre inversiones ya contempladas por las diferentes entidades, su efecto
sobre el empleo sería, en cambio, nulo.
Pero, si se quiere incidir
específicamente sobre el desempleo juvenil, convendría dosificar adecuadamente su
composición entre infraestructura física (construcciones de vías, vivienda, etc,) y
programas sociales. La primera es intensiva en empleo no calificado (recuérdese que
ciertas obras del metro de Medellín requirieron de la importación de trabajadores
chocoanos). Los segundos requieren personal con algún grado de educación. Los jóvenes
desempleados son personas con secundaria incompleta que declaran preferir empleos
administrativos o comerciales y que se avienen difícilmente a tirar pico y pala. El 42%
de los jóvenes desempleados de las comunas populares son mujeres. Los programas sociales
(campañas educativas, sanitarias, promoción de guarderías infantiles, de actividades
deportivas y culturales, etc.) generan empleos más adecuados, que los de la construcción
de obras físicas, alas características sociodemográficas de la población joven
desempleada.
Lamento discrepar de los que piensan
que la solución principal al sicariato juvenil sea un programa especial de empleo en las
comunas populares. No creo tampoco que el desempleo se solucione sin restablecer el
crecimiento económico de la ciudad. Mientras eso no se logre los programas de acción
social agregarán apenas una gota de agua en un vaso roto. Pero, como dijimos, está muy
bien que se cambie de punto de vista con respecto al monto y distribución espacial de las
inversiones sociales. Con tal de que no distraigan la atención sobre lo principal (que es
el restablecimiento de la justicia y la reconstrucción del Estado) sino que, al
contrario, sean la expresión de una nueva política integral, bienvenidas sean.
Medellín, julio de 1990
18. Intervención en
un foro sobre los problemas de la violencia en Medellín, organizado por las universidades
de la ciudad, julio de 1990.
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