Ensayos sobre economía laboral colombiana
Hugo López Castaño

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EMPLEOS DE TIEMPO PARCIAL y POLÍTICAS

CONTRA EL DESEMPLEO FEMENINO (12)

Las mujeres son las principales demandantes de empleos de tiempo parcial; la razón aparente parece ser -según se piensa- la necesidad de combinar la atención a los hijos con el trabajo remunerado. Paralelamente la probabilidad de conseguir rápidamente un empleo resulta mayor cuando éstos son de tiempo parcial. Debido a ello ha surgido el interés en el país por saber si resulta viable una reforma legislativa que impulse la expansión de los empleos de tiempo parcial y flexibilice las jornadas laborales de las mujeres. El CONPES se ha ocupado recientemente del problema: es preciso, dice, impulsar "algunas reformas ala normatividad que favorezcan la participación laboral de la mujer haciéndola más compatible con el cuidado y crianza de los hijos. En este sentido se estudiarán programas como jornadas flexibles en puestos de trabajo que no implican atención a al público..." (13).

Como veremos, la evidencia estadística confirma partes de este diagnóstico: es cierto que las mujeres son las principales usuarias de los trabajos de tiempo parcial; es cierto que la probabilidad de conseguir uno es mayor. Paralelamente invalida otras (también las mujeres solteras son grandes usuarias de empleos parciales). Pero, sobre todo, indica que no existe margen para impulsar reformas legislativas al respecto: los empleos de tiempo parcial son caros ( el salario por hora trabajada es muy alto) y sólo resultan viables para las mujeres que trabajan por cuenta propia y para algunas pocas categorías de trabajos asalariados (profesoras, secretarias, vendedoras).

1. Las mujeres: un grupo especialmente vulnerable al desempleo

El rápido crecimiento de la participación laboral de las mujeres ha venido elevando su peso en la oferta urbana de trabajo. En 1984 (se trata de un promedio de los cuatro trimestres) las mujeres representaban el 39.7% de la PEA en las siete ciudades principales del país; en 1992 esa cifra era ya del 43.3%. Esa tendencia parece haberse acentuado aún más a partir de los años noventa (gráfico IIB .1 )

Paralelamente, el grado de educación formal de las mujeres urbanas ha venido creciendo rápidamente y las brechas educativas entre hombres y mujeres se han cerrado completamente, de tal manera que en 1992 la fuerza de trabajo femenina era ya ligeramente más educada que la masculina: el 69.8% de las mujeres había cursado estudios secundarios completos o nó (la cifra para los hombres era del 67.8% ) y el 20.2% había realizado estudios superiores completos (vs 19.0% para el caso masculino). Ver cuadro 11B.1.

El mercado laboral urbano se ha venido adaptando de manera bastante satisfactoria  al rápido crecimiento de la oferta laboral femenina ya su mayor nivel educativo.

Discriminación en materia de enganches no parece haber o está desapareciendo. El peso de las mujeres en la ocupación total ha venido aumentado rápidamente, sobre todo desde 1990 (cuadro IIB.2).

Para 1992 era ya del 41.5% en las siete áreas metropolitanas principales cuando en 1986 había sido del 38.5%. De hecho, 55 de cada 100 nuevos empleos creados a nivel urbano entre 1990/92 fueron para las mujeres.

El porcentaje de la PEA que ha pasado por la primaria incluye los que han realizado algún año de primaria, los que han realizado algún año de secundaria y los que han realizado algún año de superior. El porcentaje de la PEA que ha pasado por la secundaria incluye los que han realizado algún año de secundaria y algún año de superior. El porcentaje de la PEA que ha pasado por el nivel superior incluye a quienes han realizado algún año en este nivel.

Existe sí, según parece, una discriminación por sexos en materia de remuneraciones. Pero lo sorprendente es que las brechas no se hayan ampliado; han permanecido estables y ello ha favorecido enormemente la contratación de mujeres.

CUADRO IIB,l GRADO DE EDUCACIÓN DE LA PEA POR SEXOS

EN LAS SIETE CIUDADES PRINCIPALES,

1984-1992

    Hombres     Mujeres   Brechas (Mujer-hombres)
Año % de la PEA que ha pasado por % de la PEA Que ha pasado por Puntos porcentuales
  Primaria Secundaria Superior Primaria Secundaria Superior Primaria Secundaria Superior
1984 97,3 59,8 15,5 96,2 60,3 14,3 -1 ,2 0,5 -1,2
1985 97,3 60,1 15,8 96,6 62,1 15,6 -0,7 2,0 -0,2
1986 97,7 62,2 16, 7 96,8 63,6 16,1 -0,9 1 ,4 -0,5
1987 97,6 63,3 16,5 97,0 64,7 16,3 -0,6 1 ,4 -0,2
1988 97,9 64,2 17 ,o 97,2 66, 1 17 ,9 -0,7 2,0 0,9
1989 98,1 65,1 17,7 97,5 67,4 19,1 -0,6 2,4 1,5
1990 98,1 66,0 17 ,9 97,6 68,4 19,5 -0,5 2,3 1,5
1991 97,9 66,5 18, 7 97,5 68,4 20,1 -0,5 1,9 1,5
1992 98 1 67 8 19 0 97 8 69 8 20 2 -o 3 2 1 1 2
                           

Fuente. Dane, Encuestas de hogares.

CUADRO IIB.2 POBLACIÓN OCUPADA EN LAS SIETE AREAS METROPOLITANAS

PRINCIPALES POR SEXOS, 1986-1992

  Población ocupada % empleo % mujeres en
Año Total Mujeres femenino nuevos empleos
86 3592883 1384981 38,5  
88 3956073 1552089 39,2 46,0
90 4234707 1680260 39,7 46,0
92 4796984 1990862 41,5 552

Fuente: Dane, encuestas de hogares.

Las cifras anuales de empleo son promedios de los datos trimestrales; están basadas

en expansiones poblacionales previas al último censo de población.

La diferencia porcentual entre los ingresos femeninos y masculinos ha permanecido estable desde 1986 en las cuatro grandes áreas metropolitanas. En ese año y en promedio, las mujeres ocupadas devengaban un 31.1% menos que los hombres. Para 1992 la brecha seguía siendo del 29.5%. En el caso de los empleos asalariados la diferencia era del 15.8% en 1984; seguía siendo del 15.7% en 1992. Permaneció más o menos constante en las medianas y grandes empresas, creció en el sector público y se redujo en las microempresas. Sólo las mujeres que trabajan por cuenta propia han logrado aminorar sustancialmente el diferencial de ingresos, que pasó del 49.7% al 36.4% entre esas mismas dos fechas. Ver cuadro IIB.3.

CUADRO IIB.3

BRECHAS  DE  INGRESOS  LABORALES  ENTRE HOMBRES  Y  MUJERES

CUATRO ÁREAS  METROPOLITANAS,   1984-1992

( % FRENTE AL  SALARIO  MASCULINO )

  84 86 88 90 92
1. Total -32.7 -31.1 - 31 . 5 -31.2 -29.5
2. Asalariados -20.2 -15.8 -15.4 -17.8 -15.7
    Microempresas -15.3 -18. 0 -1 0.9 -10 . 3 -9.1
    Med/grandes -26.8 -19.8 -22.7 -21.7 -21.1
    Sector público -18.5 -13.8 -13.1 -20.1 -18.1
3. Cuentas propia -46.1 -49.7 -45.3 -40.1 -36.4
    Informales -45.6 -47.8 -47.0 -42.0 -40.7
    Profes/técn -32.8 -51.9 -36.1 -29.2 -4.4
4. Patronos -30.1 -7.3 -37.8 -24.5 -29.8
    Microempr -23.0 0.9 -34.7 -20.7 -22.6
    Med/grandes -41.3 -9.3 -45.6 -22.5 -36.8
5. Otros empleos -14. 5 -16. 6 -14.2 -19.9 -25.6
    Svicio domést -14. 5 -16. 6 -14 .2 -19.9 -25.6

Fuente: Dane. encuestas de hogares.

A pesar del desempeño -en realidad bastante aceptable- del mercado laboral, la demanda no ha podido crecer al mismo ritmo de la oferta. Por ello el porcentaje de las mujeres en el desempleo ha venido subiendo: cerca del 50% en 1984; cerca del 60% en 1992 (gráfico IIB.2).

Así las cosas, en estas condiciones se hace necesario explorar la viabilidad de políticas especiales para el empleo femenino. Comenzaremos por la de los empleos de tiempo parcial.

2. Las mujeres son las mayores usuarias de empleos de tiempo parcial

  Los trabajadores urbanos colombianos ocupan, en su mayor parte, empleos de tiempo completo. Los de más de 32 horas semanales representan el 84,2%; los de medio tiempo o por horas -hasta 32 por semana- apenas el 15,8% (cuadro IIB.4). El tiempo parcial es especialmente elevado entre los ayudantes familiares (43,2%), que son casi todos mujeres, entre los cuentas propia (23,3% ) y entre los asalariados del Gobierno (20.6% ). En cambio es relativamente reducido ( alrededor del 11% ) entre los asalariados del sector privado, el servicio doméstico y los patrones, que son posiciones ocupacionales muy exigentes en materia de jornada laboral.  

Ahora bien, las mujeres son las principales usuarias de los empleos de tiempo parcial: el 22.0% de las mismas trabaja hasta 32 horas semanales. Para el caso masculino la cifra es la mitad ( 11.5% ). A pesar de que el peso de los empleos de tiempo parcial entre las mujeres es muy elevado entre los ayudantes familiares, la poca importancia relativa de estos últimos hace que la mayor parte de los empleos femeninos de medio tiempo se concentren en los oficios por cuentas propias (39.6% del total femenino) y los asalariados ( 48.1% ); los empleos asalariados del sector privado aportan el 36.6%; los del Gobierno el 11.5%.

CUADRO  IIB.4

COMPOSICIóN   DEL  EMPLEO  SEGÚN  JORNADAS  DE   TRABAJO, SEXOS y 

POSICIÓN OCUPACIONAL 

10 AREAS METROPOLITANAS,  JUNIO DE 1993

    Dist horizontal Dist vertical
    <=32 >32 Total <=32 >32 Total
Ayud familiares 43,2 56,8 100 1,4 0,9 1,4
H   43,6 56,4 100 3,0 0,5 0,8
M   43,0 57,0 100 4,4 1,6 2,2
Asalariados privados 11,6 88,4 100 54,3 57,0 54,3
H   8,9 91,1 100 43,9 58,3 56,6
M   15 8 84 2 100 36,6 55.0 50,9
Asalariados Gobierno 20,6 79,4 100 8,4 7,9 8,4
H   14,8 85,2 100 10,1 7,5 7,8
M   27,7 72,3 100 11,5 8,4 9,1
Serv doméstico 11,4 88,6 100 5,1 5,4 5,1
H   13,2 86,8 100 0,4 0,4 0,4
M   11,3 88 7 100 6.2 13,7 12,0
Cuentas propias 23,3 76,7 100 26, 1 23,8 26,1
H   15,1 84,9 100 37,1 27,0 28,2
M   37.6 62,4 100 39,6 18.6 232
Patrones 11,2 88,8 100 4,7 4,9 4,7
H   10,0 90,0 100 5,4 6,3 6,2
M   15,7 84,3 100 1,8 2,7 2,5
Total   15,8 84,2 100 100 100 100
H   11,5 88,5 100 100 100 100
M   22,0 78,0 100 100 100 100

Fuente: Dane, encuestas de hogares.

3. La mayor parte de los empleos asalariados de medio tiempo tienen un carácter voluntario, sobre todo entre las mujeres

Mientras los trabajadores independientes se fijan a sí mismos la jornada laboral, los asalariados se enfrentan generalmente a la jornada legal. En parte por ello, comúnmente se piensa que los empleos asalariados de tiempo parcial son casi todos involuntarios, simple expresión de subempleo abierto. No es cierto. La distinción entre empleos indeseados y deseados es captada por las encuestas de hogares mediante la pregunta hecha a los trabajadores sobre si "buscan (o nó) otro empleo o quieren trabajar más horas". De acuerdo con ella, el 78.8% de los trabajadores asalariados que laboran de tiempo parcial están satisfechos con su jornada laboral. Pero la cifra es más elevada entre las mujeres (80.8% ) que entre los hombres (76.4% ). Ver cuadro IIB.5.

4. Las mujeres pueden conseguir más fácilmente trabajo cuando buscan empleos de tiempo parcial

Resulta claro que, al menos entre las mujeres, la probabilidad de conseguir rápidamente un puesto es mayor si el empleo buscado es de medio tiempo o por horas. En efecto (cuadro IIB.6) el porcentaje de empleos de tiempo parcial es mucho más elevado entre las desempleadas de corta duración y mucho más bajo entre las de larga duración. Comienza siendo del 27.8% para las mujeres que llevan 4 semanas o menos de desempleo; baja al 21.6% para 5 a 12 semanas de desempleo ya 16/17% para períodos mayores. Dicho de otra manera, el 51.2% de las mujeres que buscan trabajos parciales llevan menos de 12 semanas de búsqueda y el 48,8% más de 12 semanas, en cambio el 61.5% de las que buscan tiempos completos llevan más de 12 semanas. Ello significa que las demandantes de empleos de tiempo parcial consiguen trabajo más rápidamente. De hecho, de la masa de desempleadas con un mes de búsqueda, el 63% se colocan en los próximos 2 meses si buscan empleos de tiempo parcial; la cifra para las que buscan empleos de tiempo completo es apenas del 48.5%

5. Sin embargo no sólo las casadas, viudas y separadas demandan empleos asalariados de tiempo parcial; también las solteras

No es evidente, sin embargo, que la demanda femenina por empleos de tiempo parcial brote exclusivamente de las mujeres con hijos (i.e. con responsabilidades familiares). Una forma indirecta de apreciarlo es el estado civil. El porcentaje de empleos de tiempo parcial entre las mujeres es apenas ligeramente menor entre las solteras (16.9%) que entre las casadas, unidas libremente, viudas o separadas (18.0%). Aunque el 59% de los empleos femeninos asalariados de medio tiempo o por horas corresponden a mujeres con responsabilidades familiares, sobre todo casadas y separadas, las solteras absorben el 41.4% restante, es decir, todavía una gran parte del mismo (cuadro IIB.7).

CUADRO  IlB.5

DISTRIBUCIÓN  DE  LOS  EMPLEOS  MASCULINOS  y  FEMENINOS

ASALARIADOS

DE  TIEMPO  PARCIAL  ENTRE  DESEADOS  E  INDESEADOS

10 ÁREAS METROPOLITANAS,  JUNIO DE 1993

  Total No deseados Deseados
Total 100 21,2 788
H 100 23.6 76,4
M 100 19,2 80,8

Fuente: Dane, encuestas de hogares.

Notas: Los empleos de tiempo parcial son los que implican una jornada laboral de hasta 32 horas semanales (2/3 de la legal). No deseados (busca otro empleo o quiere trabajar más); deseados (respuesta negativa a la pregunta o no informa).

CUADRO IIB.6

COMPOSICIÓN  DEL  DESEMPLEO  FEMENINO

SEGÚN  TIPO  DE EMPLEO  BUSCADO  y  SEGÚN  SEMANAS  DE  BÚSQUEDA

10 ÁREAS METROPOLITANAS  PRINCIPALES,  JUNIO DE 1993

Semanas % por tiempo de búsqueda
de búsqueda Total T. completo T. parcial
1 a 12 semanas 41,1 38,5 51,2
1 a 4 sem 27,9 25,4 37,4
5 a 12 sem 13,2 13,1 13 ,8
13 a 24 semanas 14,0 14,5 12,1
25 a 52 semanas 32,7 34,4 26,2
53 semanas v + 12,3 12,7 10,5
Total 1 00,0 100,0 100,0
Semanas % por tipo de empleo buscado
de búsqueda Total T. completo T. parcial
1 a 12 semanas 100,0 74,2 25,8
1 a 4 sem 100,0 72,2 27,8
5 a 12 sem 100,0 78,4 21,6
13 a 24 semanas 100,0 82,1 17,9
25 a 52 semanas 100,0 83,4 16,6
53 semanas y + 100,0 82,3 17,7
Total 100,0 79,3 20,7

Fuente. Dane, encuestas de hogares.

6. Los empleos femeninos asalariados de tiempo parcial están sesgados hacia las mujeres con mayor educación

Las mujeres con educación universitaria son las mayores demandantes de empleos de tiempo parcial; el 25.0% desempeña trabajos de este tipo. Para las mujeres con educación primaria la cifra es apenas del 13.4% y para las que han pasado por la escuela secundaria del 14.7%. Las mujeres sin educación exhiben un porcentaje elevado pero representan menos del 1% del empleo femenino. Ver cuadro IIB .8.

CUADRO IIB.7

COMPOSICIÓN DEL EMPLEO FEMENINO ASALARIADO

SEGÚN  JORNADA  SEMANAL  Y SEGÚN ESTADO CIVIL

10 ÁREAS METROPOLITANAS PRINCIPALES, JUNIO DE 1993

        %  vertical    
  Total U libre casada Viuda separada subtotal soltera
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100 0 100,0 100 0 100,0
Hasta 32 horas 17, 5 15, 1 20,8 15,9 14,6 18,0 16,9
Más de 32 horas 81,8 84,2 78,4 83,4 84,7 81,2 82,5
No inf 0,7 0,7 0,9 0,7 0,7 0,8 0,6
        %  horizontal    
  Total U libre casada Viuda separada subtotal soltera
TOTAL 100,0 9 7 29,9 3 4 14,1 57 1 42,9
Hasta 32 horas 100,0 8,3 35,4 3, 1 11,8 58,6 41,4
Más de 32 horas 100,0 10,0 28,7 3,4 14,6 56,7 43,3
No inf 100,0 9,9 37 0 3 4 14 9 65 2 34,8

Fuente: Dane, encuestas de hogares.

CUADRO   IIB.8

COMPOSICIÓN   DEL   EMPLEO   FEMENINO   ASALARIADO

SEGÚN   JORNADA   SEMANAL   Y SEGÚN   NIVEL   EDUCATIVO   ALCANZADO

10 ÁREAS METROPOLITANAS   PRINCIPALES, JUNIO DE 1993

      % vertical      
  Total Ninguna Primaria Secundaria Superior No inf
Hasta 32 horas 17,6 26,2 13,4 14,7 25,0 24,8
Más 32 horas 82,4 73,8 86,6 85 3 75 0 75,2
Total 100 100 100 100 100 100
      %  horizontal    
  Total Ninguna Primaria Secundaria Superior No inf
Hasta 32 horas 100,0 0,9 13,2 43,2 42,5 0,1
Más 32 horas 1 00,0 0,5 18,3 53,8 27 3 0 1
Total 100 0,6 17,4 51,9 30,0 0,1

Fuente: Dane, encuestas de hogares.

 

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12. Este artículo recoge un estudio no publicado: Desempleo femenino y empleos de tiempo parcial. Informe de consultoría para el DNP, noviembre de 1994.
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13. República de Colombia, Departamento Nacional de Planeación, Política de participación y equidad para la mujer, Documento CNPES 2726-DNP: UDS-Consejería Política Social, Santa Fé de Bogotá, agosto 30 de 1994, versión aprobada.
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