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CARTA DEL CABILDO
ECLESIASTICO DE CARTAGENA AL REY
Señor.
En las aflicciones que
el pueblo cristiano suele tener, acude de ordinario a los ministros de Dios, para que por
sus ruegos se minoren y por ellos se alcance lo que pide, como en esta ocasión la ciudad
de Cartagena, afligida, lo ha hecho, para que este cabildo eclesiástico, capellanes de
Vuestra Majestad, le supliquemos mire por el bien de sus vasallos y los ampare, no
permitiendo se labre en esta ciudad y Reino la moneda de vellón rico que tiene mandado
labrar, por las muchas causas que en esta ocasión la ciudad refiere a Vuestra Majestad y
la experiencia nos muestra.
Y aunque suplicó a
Vuestra Majestad le hiciese merced de mandar se consumiese la plata corriente que en ella
ha corrido y corre hoy, para que se evitasen los fraudes que de los pesos se siguen, con
todo eso no fue con presupuesto de que se introdujese la moneda de vellón, de donde
habían de resultar mil inconvenientes y menoscabos, así de la hacienda Real como de la
de particulares, pues dentro de pocos años se traerá a esta ciudad y Reinos mucha moneda
de vellón de los extraños, como se ha hecho en España, donde se ha visto por
experiencia, bien a costa de Vuestra Majestad. Y si los extranjeros se disponen a traerla,
bien se les conoce la ganancia, echándole menos plata a la que ellos trajeren de la que
Vuestra Majestad manda en la que se había de labrar en esta tierra, y la mucha más larga
(7), para poderla meter en esta ciudad y Reino, donde no
puede haber el rigor que en España, donde no ha sido bastante para poderlo remediar.
Y de los muchos daños
que los particulares reciben en la moneda de vellón rico es uno, el no poder los vecinos,
dueños de la plata corriente que hoy corre, restaurar el menoscabo que tienen en labrando
la moneda de vellón y consumiendo la corriente, porque vienen a perder a más de
veinticinco por ciento. Y pues estas causas y las muchas que la ciudad alega son tan
considerables, humildemente suplicamos a Vuestra Majestad se sirva de mandar se sobresea
en la labor de la moneda de vellón, y ya que se haya de consumir la plata corriente que
hoy corre y se haya de labrar alguna, sea reduciendo la plata corriente a buena plata,
como la que se labra en las casas Reales de Potosí, que no es de consideración el decir
que no quedará plata en este Reino, pues en la ciudad de Los Reyes, Charcas, Cuzco y
Panamá, donde no hay minas, no lo es, y en esta ciudad cada uno gastará de la plata
buena, con cuenta de reservar la que hubiere menester entreaño. Y habiendo casa de
moneda, se labrará entreaño para el ordinario gasto de la ciudad. Guarde Nuestro Señor
a Vuestra Majestad con acrecentamiento de mayores Reinos y señoríos, como sus capellanes
deseamos.
(Firmas:) Doctor
Don Francisco de Yarza. El licenciado Don Fernando Díaz Pereyra. Don Gaspar de Argote,
Chantre de Cartagena; El maestreescuela, Don Gaspar Ruiz; Don José. . . Pacheco. El
Doctor Don Antonio de Fuentes.
Doctor
Don Francisco de Yarza. El licenciado Don Fernando Díaz Pereyra. Don Gaspar de Argote,
Chantre de Cartagena; El maestreescuela, Don Gaspar Ruiz; Don José. . . Pacheco. El
Doctor Don Antonio de Fuentes.
Ante mi: Fernando
López de Castro, secretario.