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CARTA DE ALONSO TURRILLO
A LA REAL AUDIENCIA
Muy poderoso Señor:
En este puerto de la
Habana, donde llegué a veintidós de agosto, recibí una copia de la orden que Vuestra
Real persona remite a su Real Audiencia sobre la labor de moneda, y auto, citan conforme
es con lo que en ella Vuestra Alteza ha resuelto. Y aunque parece me pudiera obligar a
volver a ponerla en ejecución, lo omito, por la rebeldía que he visto en Don García
Girón, persuadiéndome a que ninguna orden le ha de hacer mudar el intento, pues con una
flaca e incierta información y un resguardo que le ha hecho la ciudad, se ha resuelto a
suspender lo que Vuestra Alteza manda, consintiendo que públicamente digan en Cartagena [que]
resueltos estamos a no recibir la moneda, pagando los daños; que es digno de una gran
demostración.
A Vuestra Alteza pongo
en consideración los grandes inconvenientes que trae consigo permitir se pueda excusar la
suspensión de Vuestras Reales órdenes por información hecha por las partes interesadas,
resguardando a quien se remite la ejecución, pues no habrá por este camino provisión de
Vuestra Alteza que se cumpla. Y pues lo ha dispuesto también la inobediencia de Don
García Girón a Vuestra Real provisión en revista, incurriendo en las penas que en ellas
se le ponen y en las que le protesta la última cédula despachada por Vuestro Real
Consejo de Indias, en que es interesada Vuestra Real hacienda, para que se le haga una
gran demostración, suplico a Vuestra Alteza no permita se deje de hacer por parte de esa
Real Audiencia, mandando que baje un juez, o remitiéndolo a Don Diego de Medina que se
halla en la dicha ciudad, para que castigue los excesos dichos y allane la ejecución de
las dichas Reales cédulas, porque cuando yo vuelva de España, que será en los primeros
galeones, traeré cobre y demás metales necesarios para labrar la moneda, y me sería de
mucho daño y deservicio de Vuestra Alteza cualquier dificultad que allí hallase. Guarde
Dios la Real persona, como la cristiandad ha menester. En la Habana, tres de septiembre de
mil seiscientos y veintidós años. Alonso Turrillo de Yebra.
Hay una anotación
que dice:
Recibida e vista en
el acuerdo, en Santafé, a treinta y uno de mayo de mil y seiscientos y veintitrés.
Resolución:
Póngase con los
autos.