Presidente y oidores de
mi Audiencia Real de la Ciudad de Santafé del Nuevo Reino de Granada: Don García
Girón, mi gobernador y capitán general de la provincia de Cartagena, me escribió en
cartas de primero de agosto y dos de septiembre del año pasado seiscientos y veintiuno,
los daños e inconvenientes que se seguían del ejecutarse una provisión que
despachásteis en treinta y uno de julio del dicho año, ordenando que en conformidad de
los despachos que llevó el capitán Alonso Turrillo, mi ingeniero militar, para la
fundación de la casa de moneda de ese Reino, se labrasen en la dicha ciudad de Cartagena
sesenta mil ducados de moneda de vellón rico y consumiese la plata corriente.
Y habiéndose visto por
mi Consejo de las Indias los papeles e informaciones que se presentaron en él por parte
de la dicha ciudad de Cartagena y de esa de Santafé, contradicción de la dicha
provisión y lo que a todo satisfizo el dicho capitán Alonso Turrillo y alegó el
licenciado don Fernando de Saavedra, mi fiscal que fue de esa Audiencia, he acordado y
resuelto que se guarde y cumpla la dicha provisión y auto en ella inserto, y que en su
conformidad el dicho gobernador no impida la labor de la dicha moneda de vellón rico, ni
el consumo de la dicha plata corriente, con apercebimiento que se cobrará de su persona y
bienes todos los daños y menoscabos que se siguieren y causaren a mi Real hacienda y al
dicho capitán Turrillo.
Y a esa Audiencia
agradezco mucho el cuidado y buena inteligencia que ha puesto en esta materia y
acertamiento del auto en ella proveído, lo cual será bien que lo continuéis, y en todo
lo que fuere justo y conforme a lo tratado y asentado con el dicho capitán le daréis y
asistiréis todo favor y buen despacho, de manera que se excusen dilaciones y costas y
tenga perfecta ejecución lo que con él se ha asentado. Fecha en Madrid, a dos de febrero
de mil y seiscientos y veintidós años. Yo, el Rey. Por mandado del Rey, nuestro señor,
Pedro de Ledesma. Señalada del Consejo.