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En 1970, a escasos meses de
concluida la hazaña que llevó al hombre por primera vez a la luna, la Unión
Astronómica Internacional bautizaba con el nombre del colombiano Julio Garavito Armero un
conjunto de cráteres selenitas en el lado oculto de la luna. Tal vez sea esta la razón
por la que todavía la obra de Garavito Armero no sea visible para sus compatriotas. De
otro lado, y si es cierta la apreciación que hace uno de sus colegas y exégetas de que
la ciencia en Colombia se sustenta en el trípode constituido por Mutis, Caldas y
Garavito, pues resulta que la ciencia que se hace en el país se encuentra todavía en un
peligroso punto inestable -por lo menos en el inconsciente colectivo-, ya que muchos de
los colombianos ni siquiera han oído mencionar su nombre, ni más o menos conocen sus
contribuciones a la ciencia.
El
reconocimiento de la Unión Astronómica Internacional no es casual que haya recaído en
la luna pues al satélite natural de nuestro planeta le consagró Julio Garavito muchos de
sus desvelos científicos. Una de Las cosas que más lo preocupada era la determinación
de unas tablas que permitieran formular con precisión los diferentes ciclos que se
observan en la órbita lunar. Desde finales del siglo XVII el fenómeno de la
irregularidad de la órbita lunar venía siendo estudiado en el primer observatorio
astronómico moderno erigido por los ingleses en Greenwich, en el que el astrónomo Edmund
Halley dedicó 18 años a seguirle el paso a la luna. De esta irregularidad ya tenían
noticia, desde luego, las antiguas civilizaciones numéricas como la babilónica: la
periodicidad cambiante de lunación a lunación, es decir del tiempo que va de una luna
nueva a la siguiente, es lo que da lugar a la existencia de unos meses más largos que
otros, alternándose su duración por los perigees y apogees respectivos, esto es, por los
períodos de mayor cercanía o lejanía a la tierra.
Julio
Garavito nació en Bogotá el 5 de enero de 1865 y demostró una precoz inclinación hacia
las matemáticas y las ciencias que lo llevó a adelantar estudios de ingeniería. En 1891
recibe los títulos de Profesor de Matemáticas y de Ingeniero Civil en la Escuela de
Ingeniería. Ese mismo año ingresa como catedrático en esa institución al tiempo que se
desempeña, desde 1892, como director del Observatorio Astronómico Nacional. Sus trabajos
de investigación Los publica periódicamente en Los Anales de Ingeniería desde
1890, pasando luego, en 1897, a dirigir la publicación.
Durante sus
años juveniles, cuando los estudios del Colegio San Bartolomé se vieron interrumpidos
por la guerra de 1885, un grupo de estudiantes de matemáticas se dio a la tarea de crear
la Escuela de Ingeniería. Julio Garavito se desempeñaba como ensayador de la Casa de
Moneda para ganarse el sustento. Nacido el mismo año que José Asunción Silva, Julio
Garavito llegó a la mayoría de edad en 1886 en medio de una serie de cambios que
alteraron el rostro y el cuerpo social del país que había nacido con las guerras de
Independencia pocos decenios atrás.
Durante la
guerra de los Mil Días tomó cuerpo una de las sociedades más curiosas fundadas en
nuestro media: el Circulo de los nueve puntos, cuyos miembros tenían una única
exigencia, ser iniciados en los arcanos de las matemáticas y de la geometría. Basta
decir que el exámen de ingreso al singular club consistía en una solución original del
Teorema de Euler que le daba su razón social al grupo. Por la misma circunstancia sus
miembros no podían ser más de nueve ni menos de tres, número requerido este último
para que sus reuniones tuvieran el quorum necesario. Este círculo estimulaba sus
discusiones con copiosas libaciones de café y alternaba sus reuniones entre los
establecimientos públicos donde se profesara alguna bohemia intelectual o científica, o
en la privacidad de algún reducto que propiciara el planteamiento y solución de los
arduos problemas de la ciencia. Sus integrantes: Julio, Juntino y Fernando Garavito, Delio
Cifuentes Porras, Pedro de Francisco, Pedro M. Silva, Alberto Borda Tanco, Luis José
Fonseca y el doctor Lleras Codazzi, quien ha dejado testimonios valiosos sobre el club. El
grupo funcionó hasta la muerte de Julio Garavito quien oficiaba como centro del círculo.
Como
director del Observatorio Astronómico Nacional adelantó Julio Garavito sus trabajos más
importantes: organizó el plan de observaciones meteorológicas, inició el cálculo de
efemérides, emprendió el cálculo de la latitud de Bogotá, inventó su método para
calcular la idea de la organización de la Oficina de Latitudes y emprendió la
construcción de unas tablas de la luna.
En Los
trabajos de observación Garavito hacía gala de sus dotes didácticas. Una muestra de
ello es el estudio pertinente sobre el cometa observado en 1901. La determinación de la
órbita de este cometa, realizada con un modesto teodolito astronómico, le dio motivo
para una detallada exposición del Método de Olbers, uno de Los más útiles para
establecer los elementos de una órbita. Otro tanto hizo en 1910 con la aparición del
famoso cometa Halley, para el que elaboró una efemérides. Otros trabajos del mismo tenor
fueron los dedicados al estudio del eclipse total de sol de febrero de 1916, visible en
buena porte del territorio nacional. Garavito presidió la comisión que se desplazó a
observar el eclipse a Quibdó, Medellín, Puerto Berrío y Bucaramanga, entre otras
localidades. Con la colaboración de los ingenieros Jorge Álvarez Lleras, Julio Garzón
Nieto, Santiago Garavito y otros, que permanecieron en Medellín y Bogotá para el
intercambio de las señales telegráficas, la comisión se desplazó a Puerto Berrío en
donde realizó importantes trabajos y determinaciones. El resultado de estas observaciones
apareció en las páginas de los Anales de Ingeniería y en ellas colaboró Jorge
Álvarez Lleras.
Los estudios
de mecánica celeste lo fueron acercando al tema principal de sus estudios por muchos
años: Las Fórmulas definitivas para el movimiento de la luna. Garavito apenas
había esbozado el estudio del movimiento del nodo de la órbita lunar cuando murió en
marzo de 1920. La explicación de la órbita irregular de la luna vino a aclararse
posteriormente cuando la relojería tomó la delantera en la carrera técnica con los
péndulos al vacío ideados y construidos por ingleses y franceses, que detectaron
fluctuaciones en la rotación de la tierra. El asunto fue corroborado cuando se pusieron
en uso los primeros osciladores de cuarzo. Se supo entonces, que la tierra giraba
ligeramente más a prisa en los primeros meses del año en razón del desplazamiento de
mesas acuáticas resultante de los cambios climáticos en las mesas continentales
nórdicas y los subsiguientes deshielos y redistribución de las aguas . Hacia el final
del año el fenómeno se invierte y se compensa de esta manera el adelanto en la
aceleración de la órbita terrestre. Los nuevos relojes también determinaron que la
tierra sufre un lento pero persistente retardo en su rotación, producido por la fricción
de las mesas oceánicas que se desplazan en mares pandos por causa de las mareas. Este
retardo en lo que va corrido del siglo acumula cerca de un minuto de tiempo, razón por la
que se abandonó hace cerca de 30 años la rotación de la tierra como parámetro de
medida del tiempo. Esta labor la desempeñan en la actualidad los relojes atómicos.
Una vez
finalizada la guerra que recibió al siglo XX entre nosotros, un grupo de personas
nucleadas alrededor de Julio Garavito quiso reorganizar la Escuela de Ingeniería. Las
labores se iniciaron en las instalaciones del Observatorio Astronómico bajo la dirección
de Garavito con cuyos discípulos hechó a andar la Oficina de Longitudes en 1903. Ese
año, estando en el poder el general Rafael Reyes, se celebró el primer centenario de la
fundación del Observatorio Astronómico Nacional de Bogotá. En esa ocasión se empezó a
hablar de Julio Garavito vinculado con los nombres de Mutis y Caldas como los pilares de
la ciencia en Colombia. De esta época es igualmente la creación de la Sociedad
Geográfica (el actual Instituto Geográfico Agustín Codazzi) bajo los auspicios de la
Oficina de Longitudes, con el propósito de continuar la tarea de Acosta, Codazzi, Ponce
de León y Manuel María Paz.
A partir de
1906, una vez consolidada la Escuela de Ingeniería Julio Garavito se dio de lleno a sus
estudios favoritos: la óptica matemática, dando lugar a su obra monumental que quedó
inconclusa a la hora de sus muerte, Las Fórmulas definitivas para el movimiento de la
luna. También se dedicó con entusiasmo patriótico a estudiar la Economía
Política, campo en el que hizo propuestas interesantes relacionadas con los conceptos de
riqueza social y de moneda. En 1909 dictó una conferencia en Bogotá para exponer sus
ideas relativas a tópicos económicos. Desde hacía un tiempo venía interesándose por
las fluctuaciones del cambio y por la desvalorización del papal moneda, producto de las
frecuentes y cuantiosas emisiones de dinero realizadas por los gobiernos para enfrentar
las difíciles condiciones sociales generadas por la guerra, desvalorización que llegó a
límites nunca antes vistas.
La creencia
de que el papal moneda tenía un valor efectivo y no convencional se había arraigado de
tal modo en el espíritu de nuestros hacendistas que se llegó a hablar del "cáncer
del papal moneda" como causante de la crisis que vivía el país. Frente a una
política que preconizaba la reducción del gusto público, Garavito proponía una
política de aumento de los ingresos del Estado por la vía fiscal. En estas lides Julio
Garavito se mostró eminentemente matemático y lógico. Hablando de la riqueza decía:
"La economía política ortodoxa que sirve de fundamento al ramo de las finanzas, ha
dado el nombre de riqueza a un concepto tan vago, tan difuso,-que es imposible utilizar
ese vocablo para ninguna idea precisa. "Por mucho tiempo se ha mantenido confundida
la noción de riqueza con la noción de moneda, disparate semejante al que cometería un
mecánico al confundir la potencia motriz de una máquina con la correa de
transmisión" ... "Se debe circunscribir el nombre de riqueza a la energía que
nos viene del sol y que es la causa de la vida de animales y plantas. La riqueza así
definida es manantiálica, es inagotable, se recibe de una manera continua, y es esta la
razón de la renta" ... "Cuando el hombre comprenda bien cómo hay desperdicio
de riqueza al dejar perecer de hambre a cualquier ser viva y, en especial, a cualquier ser
humano, entonces dejará de cometer el doble crimen intelectual y moral que hay
comete~'... "La miseria, al lado de la sobreproducción, da la medida del atraso de
la ciencia económica". Hablando de la moneda decía: "Las gentes no se den
cuenta, sino con gran dificultad, de la función que desempeña la moneda, la cual no
consiste en representar sólo un valor sino más bien en esto: en transmitir en
determinado tiempo, un monto definido de riqueza efectiva (artículos de comercio) de la
producción al consumo" ... "La circulación monetaria, no el monto de la
moneda, mide la potencia económica de un país. Lo que consume la nación en artículos
agrarios y manufactureros durante un mes, por ejemplo, se mide por la suma de compras al
contado durante ese intervalo". Por esta razón la retención del circulante era
considerada por Garavito como un delito que perjudicaba al conjunto de la sociedad.
En 1912
Garavito publicó el panfleto "Evolución en la distribución de la riqueza y
fundamento científico del impuesto". El año anterior había dado a conocer un
ensayo sobre el "Seguro agrícola", en el que esbozó los temas de su interés y
realizó una interpretación de las guerras civiles. A propósito de la Primera Guerra
Mundial Julio Garavito publicó en la Revista del Colegio del Rosario el ensayo
titulado "Causa principal de la guerra europea", concebido desde la economía
política. Allí se puede leer a propósito de la riqueza y la miseria que produce la
sociedad moderna: "El proletarismo proviene de escasez de ocupaciones lucrativas,
esto es, de imperfección de la circulación de la moneda, y no de imperfección en la
producción de la riqueza" ... "Ha sido por eso necesario crear servicios
distintos de aquellos que tienen por objeto la producción de riqueza, para ocupar el
sobrante de gente cuya labor productiva seria inútil por una parte e imposible
económicamente por otra. Las guerras son efecto natural, o consecuencial de la
superabundancia de gentes desocupadas, esto es, de gente cuya labor no podría ser
remunerada económicamente hablando: para evitar la perturbación, o para mantener el
orden, se ha creado un nuevo servicio: el ejército".
El
desarrollo de las vías de comunicación, en especial el trazado de los ferrocarriles,
evidenció hacia el último cuarto del siglo XIX la necesidad de disponer de una carta
geográfica de mayor exactitud que la que había resultado de la actividad de la Comisión
Corográfica. Un paso importante para la ejecución de este proyecto lo dio la creación
de la Oficina de Longitudes, que asumió entre sus funciones una de Las cuestiones
políticas más urgentes del momento: la determinación de la frontera con Venezuela. para
llevar a efecto esta tarea el Estado le solicitó concepto a la Sociedad de Ingenieros
sobre la puesta en práctica del pacto a que habían llegado las dos naciones vecinas para
ejecutar el laude arbitral proferido por la corona española en 1891.
Fue de esta
manera como la astronomía demostró no ser un lujo capitalino, como el pragmatismo de
algunos cuidadanos de provincia lo manifestaron, sirviendo a la demarcación de los
límites de la nación. Julio Garavito integró la comisión encargada de trazar los
límites de la frontera con Venezuela. En el levantamiento de la nueva carta geográfica
del país el Observatorio Astronómico se convirtió en el punto de referencia para la
determinación de las coordenadas geográficas de las principales poblaciones del país.
Una
circunstancia que tal vez pueda explicar el relativo olvido y el desconocimiento de la
obra de Julio Garavito en Colombia fuere su rechazo de la teoría de la relatividad de
Einstein, la cual se proponía refutar experimentalmente cuando le sobrevino la muerte, el
11 de marzo de 1920. Según lo han puesto de presente estudios recientes, Garavito no
conoció los postulados de dicha teoría sino por versiones divulgativas de Los contenidos
y alcances de la misma en publicaciones periódicas del extranjero, reproducidas en la
prensa local de la época. Es decir, que no conocía en propiedad la teoría de la
relatividad pero sí intuía el peligro que se cernía sobre la imagen del mundo que
habían construido la física y la astronomía clásicas. "Oponer un dique de
sensatez"-en palabras de Álvarez Lleras- era lo que se imponía frente a la
"ruina universal"que edificaría "la duda como fundamento de certeza, y al
caos como principio ordenador de los conocimientos humanos".
Considerar
los otros conceptos absolutos de espacio y tiempo como meras convenciones era arbitrario
para nuestros científicos y demoledor para toda la idea del mundo que la humanidad había
venido construyendo del universo que habitamos. Sobre el particular es bueno recordar las
palabras pronunciadas por Einstein en 1918 con motivo de los festejos oficiales por el 60
aniversario de Planck, cuando dijo entre otras cosas: "El ser humano intenta hacerse,
en la forma que mejor le convenga, una imagen simplificada e inteligible del mundo, y
superar así el mundo de la experiencia, tratando, hasta cierto punto, de sustituirlo por
esta imagen suya. Es lo que hacen el pintor, el poeta, el filósofo especulativo y el
naturalista, cada cual a su manera ... la tarea suprema del físico es, por consiguiente,
la búsqueda de aquellas leyes elementales generales a partir de las cuales, y por pura
deducción, pueda obtener la imagen del mundo. Ningún camino lógico conduce a estas
leyes elementales, tan sólo la inteligencia intuitiva que se apoya en la experiencia. ...
El deseo de contemplar esa armonía preestablecida es la fuente de la paciencia y
perseverancia inagotables con las que vemos a Planck consagrarse a los problemas generales
de nuestra ciencia ... El estado de ánimo que permite realizar trabajos de este tipo es
similar al del hombre religioso o enamorado: el esfuerzo cotidiano no responde a una
intención o programa determinado, sino a una necesidad inmediata..."
La paradoja
expresada por la teoría de la relatividad es que esta nueva imagen del mundo alteraba la
concepción cosmológica reinante, debido a que no condujo, como lo esperaba Einstein, a
la contemplación de la armonía preestablecida, sino a la visión de una explosión
preestablecida, a un cosmos monstruoso tendiente a desaporecer en un torbellino de
supernovas, colapsos gravitacionales, agujeros negros, a un universo apocalíptico que
cada año resulta ser más siniestro y pérfido para personificarlo de algún modo. Su
visión del mundo condujo igualmente a una revolución ontológica referida a la
existencia del hombre en nuestro planeta, debido a que su mundo, admirado por Einstein en
cuanto a comprensibilidad ("Lo eternamente incomprensible del mundo es su
comprensibilidad"), ha llegado a ser tan sólidamente comprensible y manejable que la
humanidad se vea finalmente enfrentada a la cuestión de si deseaba someterse a la razón
o precipitarse a su ruina. Frente a este dilema se encontraban Garavito y sus discípulos
durante los primeros decenios de nuestro siglo y su situación no era distinta de la que
experimentaban los físicos, matemáticos y astrónomos del mundo occidental. Como lo ha
señalado Jorge Arias, la recepción de la teoría de la relatividad fuera negativa
igualmente en Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, hasta cuando empezó a
abrirse paso luego de que la Royal Astronomical Society en asocio con la Royal Society de
Inglaterra hicieran reconocimiento público de sus aciertos, después de las observaciones
realizadas durante un eclipse de sol en mayo de 1919.Hijos de su época o esclavos de las
ideologías conservadoras, que para el caso colombiano viene a ser lo mismo, el hecho es
que el aferrarse al ideario científico heredado cerró el camino a nuestros hombres de
ciencia para entender uno de los atisbos más lúcidos y geniales del hombre, tratando de
desacreditar sus postulados como funestas ilusiones sensacionalistas. Pero no por ello se
justifican las críticas hechas a Julio Garavito de ser el responsable del atraso de la
ciencia en Colombia. Con la perspectiva que deparan los años su labor en varios terrenos
es rescatable y su ejemplo debe servir como guía para el adelanto de trabajos
científicos y profesionales que busquen soluciones a los problemas planteados por la
existencia sin confundir la ciencia con la ideología. Tal vez así la obra de hombres y
mujeres colombianos deje de estar para sus conciudadanos en el lado oculto de la luna y
permita iluminar el camino que significa construir nación.
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