Ficha bibliográfica
Titulo:
Julio Garavito Armero: en el lado oscuro de la luna
Edición original: Santa Fe de Bogotá, Colciencias, Panamericana Editorial, 1998.
Autor:
Romero Sandro


 

   Julio Garavito Armero: en el lado oscuro de la luna


En 1970, a escasos meses de concluida la hazaña que llevó al hombre por primera vez a la luna, la Unión Astronómica Internacional bautizaba con el nombre del colombiano Julio Garavito Armero un conjunto de cráteres selenitas en el lado oculto de la luna. Tal vez sea esta la razón por la que todavía la obra de Garavito Armero no sea visible para sus compatriotas. De otro lado, y si es cierta la apreciación que hace uno de sus colegas y exégetas de que la ciencia en Colombia se sustenta en el trípode constituido por Mutis, Caldas y Garavito, pues resulta que la ciencia que se hace en el país se encuentra todavía en un peligroso punto inestable -por lo menos en el inconsciente colectivo-, ya que muchos de los colombianos ni siquiera han oído mencionar su nombre, ni más o menos conocen sus contribuciones a la ciencia.

El reconocimiento de la Unión Astronómica Internacional no es casual que haya recaído en la luna pues al satélite natural de nuestro planeta le consagró Julio Garavito muchos de sus desvelos científicos. Una de Las cosas que más lo preocupada era la determinación de unas tablas que permitieran formular con precisión los diferentes ciclos que se observan en la órbita lunar. Desde finales del siglo XVII el fenómeno de la irregularidad de la órbita lunar venía siendo estudiado en el primer observatorio astronómico moderno erigido por los ingleses en Greenwich, en el que el astrónomo Edmund Halley dedicó 18 años a seguirle el paso a la luna. De esta irregularidad ya tenían noticia, desde luego, las antiguas civilizaciones numéricas como la babilónica: la periodicidad cambiante de lunación a lunación, es decir del tiempo que va de una luna nueva a la siguiente, es lo que da lugar a la existencia de unos meses más largos que otros, alternándose su duración por los perigees y apogees respectivos, esto es, por los períodos de mayor cercanía o lejanía a la tierra.

Julio Garavito nació en Bogotá el 5 de enero de 1865 y demostró una precoz inclinación hacia las matemáticas y las ciencias que lo llevó a adelantar estudios de ingeniería. En 1891 recibe los títulos de Profesor de Matemáticas y de Ingeniero Civil en la Escuela de Ingeniería. Ese mismo año ingresa como catedrático en esa institución al tiempo que se desempeña, desde 1892, como director del Observatorio Astronómico Nacional. Sus trabajos de investigación Los publica periódicamente en Los Anales de Ingeniería desde 1890, pasando luego, en 1897, a dirigir la publicación.

Durante sus años juveniles, cuando los estudios del Colegio San Bartolomé se vieron interrumpidos por la guerra de 1885, un grupo de estudiantes de matemáticas se dio a la tarea de crear la Escuela de Ingeniería. Julio Garavito se desempeñaba como ensayador de la Casa de Moneda para ganarse el sustento. Nacido el mismo año que José Asunción Silva, Julio Garavito llegó a la mayoría de edad en 1886 en medio de una serie de cambios que alteraron el rostro y el cuerpo social del país que había nacido con las guerras de Independencia pocos decenios atrás.

Durante la guerra de los Mil Días tomó cuerpo una de las sociedades más curiosas fundadas en nuestro media: el Circulo de los nueve puntos, cuyos miembros tenían una única exigencia, ser iniciados en los arcanos de las matemáticas y de la geometría. Basta decir que el exámen de ingreso al singular club consistía en una solución original del Teorema de Euler que le daba su razón social al grupo. Por la misma circunstancia sus miembros no podían ser más de nueve ni menos de tres, número requerido este último para que sus reuniones tuvieran el quorum necesario. Este círculo estimulaba sus discusiones con copiosas libaciones de café y alternaba sus reuniones entre los establecimientos públicos donde se profesara alguna bohemia intelectual o científica, o en la privacidad de algún reducto que propiciara el planteamiento y solución de los arduos problemas de la ciencia. Sus integrantes: Julio, Juntino y Fernando Garavito, Delio Cifuentes Porras, Pedro de Francisco, Pedro M. Silva, Alberto Borda Tanco, Luis José Fonseca y el doctor Lleras Codazzi, quien ha dejado testimonios valiosos sobre el club. El grupo funcionó hasta la muerte de Julio Garavito quien oficiaba como centro del círculo.

Como director del Observatorio Astronómico Nacional adelantó Julio Garavito sus trabajos más importantes: organizó el plan de observaciones meteorológicas, inició el cálculo de efemérides, emprendió el cálculo de la latitud de Bogotá, inventó su método para calcular la idea de la organización de la Oficina de Latitudes y emprendió la construcción de unas tablas de la luna.

En Los trabajos de observación Garavito hacía gala de sus dotes didácticas. Una muestra de ello es el estudio pertinente sobre el cometa observado en 1901. La determinación de la órbita de este cometa, realizada con un modesto teodolito astronómico, le dio motivo para una detallada exposición del Método de Olbers, uno de Los más útiles para establecer los elementos de una órbita. Otro tanto hizo en 1910 con la aparición del famoso cometa Halley, para el que elaboró una efemérides. Otros trabajos del mismo tenor fueron los dedicados al estudio del eclipse total de sol de febrero de 1916, visible en buena porte del territorio nacional. Garavito presidió la comisión que se desplazó a observar el eclipse a Quibdó, Medellín, Puerto Berrío y Bucaramanga, entre otras localidades. Con la colaboración de los ingenieros Jorge Álvarez Lleras, Julio Garzón Nieto, Santiago Garavito y otros, que permanecieron en Medellín y Bogotá para el intercambio de las señales telegráficas, la comisión se desplazó a Puerto Berrío en donde realizó importantes trabajos y determinaciones. El resultado de estas observaciones apareció en las páginas de los Anales de Ingeniería y en ellas colaboró Jorge Álvarez Lleras.

Los estudios de mecánica celeste lo fueron acercando al tema principal de sus estudios por muchos años: Las Fórmulas definitivas para el movimiento de la luna. Garavito apenas había esbozado el estudio del movimiento del nodo de la órbita lunar cuando murió en marzo de 1920. La explicación de la órbita irregular de la luna vino a aclararse posteriormente cuando la relojería tomó la delantera en la carrera técnica con los péndulos al vacío ideados y construidos por ingleses y franceses, que detectaron fluctuaciones en la rotación de la tierra. El asunto fue corroborado cuando se pusieron en uso los primeros osciladores de cuarzo. Se supo entonces, que la tierra giraba ligeramente más a prisa en los primeros meses del año en razón del desplazamiento de mesas acuáticas resultante de los cambios climáticos en las mesas continentales nórdicas y los subsiguientes deshielos y redistribución de las aguas . Hacia el final del año el fenómeno se invierte y se compensa de esta manera el adelanto en la aceleración de la órbita terrestre. Los nuevos relojes también determinaron que la tierra sufre un lento pero persistente retardo en su rotación, producido por la fricción de las mesas oceánicas que se desplazan en mares pandos por causa de las mareas. Este retardo en lo que va corrido del siglo acumula cerca de un minuto de tiempo, razón por la que se abandonó hace cerca de 30 años la rotación de la tierra como parámetro de medida del tiempo. Esta labor la desempeñan en la actualidad los relojes atómicos.

Una vez finalizada la guerra que recibió al siglo XX entre nosotros, un grupo de personas nucleadas alrededor de Julio Garavito quiso reorganizar la Escuela de Ingeniería. Las labores se iniciaron en las instalaciones del Observatorio Astronómico bajo la dirección de Garavito con cuyos discípulos hechó a andar la Oficina de Longitudes en 1903. Ese año, estando en el poder el general Rafael Reyes, se celebró el primer centenario de la fundación del Observatorio Astronómico Nacional de Bogotá. En esa ocasión se empezó a hablar de Julio Garavito vinculado con los nombres de Mutis y Caldas como los pilares de la ciencia en Colombia. De esta época es igualmente la creación de la Sociedad Geográfica (el actual Instituto Geográfico Agustín Codazzi) bajo los auspicios de la Oficina de Longitudes, con el propósito de continuar la tarea de Acosta, Codazzi, Ponce de León y Manuel María Paz.

A partir de 1906, una vez consolidada la Escuela de Ingeniería Julio Garavito se dio de lleno a sus estudios favoritos: la óptica matemática, dando lugar a su obra monumental que quedó inconclusa a la hora de sus muerte, Las Fórmulas definitivas para el movimiento de la luna. También se dedicó con entusiasmo patriótico a estudiar la Economía Política, campo en el que hizo propuestas interesantes relacionadas con los conceptos de riqueza social y de moneda. En 1909 dictó una conferencia en Bogotá para exponer sus ideas relativas a tópicos económicos. Desde hacía un tiempo venía interesándose por las fluctuaciones del cambio y por la desvalorización del papal moneda, producto de las frecuentes y cuantiosas emisiones de dinero realizadas por los gobiernos para enfrentar las difíciles condiciones sociales generadas por la guerra, desvalorización que llegó a límites nunca antes vistas.

La creencia de que el papal moneda tenía un valor efectivo y no convencional se había arraigado de tal modo en el espíritu de nuestros hacendistas que se llegó a hablar del "cáncer del papal moneda" como causante de la crisis que vivía el país. Frente a una política que preconizaba la reducción del gusto público, Garavito proponía una política de aumento de los ingresos del Estado por la vía fiscal. En estas lides Julio Garavito se mostró eminentemente matemático y lógico. Hablando de la riqueza decía: "La economía política ortodoxa que sirve de fundamento al ramo de las finanzas, ha dado el nombre de riqueza a un concepto tan vago, tan difuso,-que es imposible utilizar ese vocablo para ninguna idea precisa. "Por mucho tiempo se ha mantenido confundida la noción de riqueza con la noción de moneda, disparate semejante al que cometería un mecánico al confundir la potencia motriz de una máquina con la correa de transmisión" ... "Se debe circunscribir el nombre de riqueza a la energía que nos viene del sol y que es la causa de la vida de animales y plantas. La riqueza así definida es manantiálica, es inagotable, se recibe de una manera continua, y es esta la razón de la renta" ... "Cuando el hombre comprenda bien cómo hay desperdicio de riqueza al dejar perecer de hambre a cualquier ser viva y, en especial, a cualquier ser humano, entonces dejará de cometer el doble crimen intelectual y moral que hay comete~'... "La miseria, al lado de la sobreproducción, da la medida del atraso de la ciencia económica". Hablando de la moneda decía: "Las gentes no se den cuenta, sino con gran dificultad, de la función que desempeña la moneda, la cual no consiste en representar sólo un valor sino más bien en esto: en transmitir en determinado tiempo, un monto definido de riqueza efectiva (artículos de comercio) de la producción al consumo" ... "La circulación monetaria, no el monto de la moneda, mide la potencia económica de un país. Lo que consume la nación en artículos agrarios y manufactureros durante un mes, por ejemplo, se mide por la suma de compras al contado durante ese intervalo". Por esta razón la retención del circulante era considerada por Garavito como un delito que perjudicaba al conjunto de la sociedad.

En 1912 Garavito publicó el panfleto "Evolución en la distribución de la riqueza y fundamento científico del impuesto". El año anterior había dado a conocer un ensayo sobre el "Seguro agrícola", en el que esbozó los temas de su interés y realizó una interpretación de las guerras civiles. A propósito de la Primera Guerra Mundial Julio Garavito publicó en la Revista del Colegio del Rosario el ensayo titulado "Causa principal de la guerra europea", concebido desde la economía política. Allí se puede leer a propósito de la riqueza y la miseria que produce la sociedad moderna: "El proletarismo proviene de escasez de ocupaciones lucrativas, esto es, de imperfección de la circulación de la moneda, y no de imperfección en la producción de la riqueza" ... "Ha sido por eso necesario crear servicios distintos de aquellos que tienen por objeto la producción de riqueza, para ocupar el sobrante de gente cuya labor productiva seria inútil por una parte e imposible económicamente por otra. Las guerras son efecto natural, o consecuencial de la superabundancia de gentes desocupadas, esto es, de gente cuya labor no podría ser remunerada económicamente hablando: para evitar la perturbación, o para mantener el orden, se ha creado un nuevo servicio: el ejército".

El desarrollo de las vías de comunicación, en especial el trazado de los ferrocarriles, evidenció hacia el último cuarto del siglo XIX la necesidad de disponer de una carta geográfica de mayor exactitud que la que había resultado de la actividad de la Comisión Corográfica. Un paso importante para la ejecución de este proyecto lo dio la creación de la Oficina de Longitudes, que asumió entre sus funciones una de Las cuestiones políticas más urgentes del momento: la determinación de la frontera con Venezuela. para llevar a efecto esta tarea el Estado le solicitó concepto a la Sociedad de Ingenieros sobre la puesta en práctica del pacto a que habían llegado las dos naciones vecinas para ejecutar el laude arbitral proferido por la corona española en 1891.

Fue de esta manera como la astronomía demostró no ser un lujo capitalino, como el pragmatismo de algunos cuidadanos de provincia lo manifestaron, sirviendo a la demarcación de los límites de la nación. Julio Garavito integró la comisión encargada de trazar los límites de la frontera con Venezuela. En el levantamiento de la nueva carta geográfica del país el Observatorio Astronómico se convirtió en el punto de referencia para la determinación de las coordenadas geográficas de las principales poblaciones del país.

Una circunstancia que tal vez pueda explicar el relativo olvido y el desconocimiento de la obra de Julio Garavito en Colombia fuere su rechazo de la teoría de la relatividad de Einstein, la cual se proponía refutar experimentalmente cuando le sobrevino la muerte, el 11 de marzo de 1920. Según lo han puesto de presente estudios recientes, Garavito no conoció los postulados de dicha teoría sino por versiones divulgativas de Los contenidos y alcances de la misma en publicaciones periódicas del extranjero, reproducidas en la prensa local de la época. Es decir, que no conocía en propiedad la teoría de la relatividad pero sí intuía el peligro que se cernía sobre la imagen del mundo que habían construido la física y la astronomía clásicas. "Oponer un dique de sensatez"-en palabras de Álvarez Lleras- era lo que se imponía frente a la "ruina universal"que edificaría "la duda como fundamento de certeza, y al caos como principio ordenador de los conocimientos humanos".

Considerar los otros conceptos absolutos de espacio y tiempo como meras convenciones era arbitrario para nuestros científicos y demoledor para toda la idea del mundo que la humanidad había venido construyendo del universo que habitamos. Sobre el particular es bueno recordar las palabras pronunciadas por Einstein en 1918 con motivo de los festejos oficiales por el 60 aniversario de Planck, cuando dijo entre otras cosas: "El ser humano intenta hacerse, en la forma que mejor le convenga, una imagen simplificada e inteligible del mundo, y superar así el mundo de la experiencia, tratando, hasta cierto punto, de sustituirlo por esta imagen suya. Es lo que hacen el pintor, el poeta, el filósofo especulativo y el naturalista, cada cual a su manera ... la tarea suprema del físico es, por consiguiente, la búsqueda de aquellas leyes elementales generales a partir de las cuales, y por pura deducción, pueda obtener la imagen del mundo. Ningún camino lógico conduce a estas leyes elementales, tan sólo la inteligencia intuitiva que se apoya en la experiencia. ... El deseo de contemplar esa armonía preestablecida es la fuente de la paciencia y perseverancia inagotables con las que vemos a Planck consagrarse a los problemas generales de nuestra ciencia ... El estado de ánimo que permite realizar trabajos de este tipo es similar al del hombre religioso o enamorado: el esfuerzo cotidiano no responde a una intención o programa determinado, sino a una necesidad inmediata..."

La paradoja expresada por la teoría de la relatividad es que esta nueva imagen del mundo alteraba la concepción cosmológica reinante, debido a que no condujo, como lo esperaba Einstein, a la contemplación de la armonía preestablecida, sino a la visión de una explosión preestablecida, a un cosmos monstruoso tendiente a desaporecer en un torbellino de supernovas, colapsos gravitacionales, agujeros negros, a un universo apocalíptico que cada año resulta ser más siniestro y pérfido para personificarlo de algún modo. Su visión del mundo condujo igualmente a una revolución ontológica referida a la existencia del hombre en nuestro planeta, debido a que su mundo, admirado por Einstein en cuanto a comprensibilidad ("Lo eternamente incomprensible del mundo es su comprensibilidad"), ha llegado a ser tan sólidamente comprensible y manejable que la humanidad se vea finalmente enfrentada a la cuestión de si deseaba someterse a la razón o precipitarse a su ruina. Frente a este dilema se encontraban Garavito y sus discípulos durante los primeros decenios de nuestro siglo y su situación no era distinta de la que experimentaban los físicos, matemáticos y astrónomos del mundo occidental. Como lo ha señalado Jorge Arias, la recepción de la teoría de la relatividad fuera negativa igualmente en Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, hasta cuando empezó a abrirse paso luego de que la Royal Astronomical Society en asocio con la Royal Society de Inglaterra hicieran reconocimiento público de sus aciertos, después de las observaciones realizadas durante un eclipse de sol en mayo de 1919.Hijos de su época o esclavos de las ideologías conservadoras, que para el caso colombiano viene a ser lo mismo, el hecho es que el aferrarse al ideario científico heredado cerró el camino a nuestros hombres de ciencia para entender uno de los atisbos más lúcidos y geniales del hombre, tratando de desacreditar sus postulados como funestas ilusiones sensacionalistas. Pero no por ello se justifican las críticas hechas a Julio Garavito de ser el responsable del atraso de la ciencia en Colombia. Con la perspectiva que deparan los años su labor en varios terrenos es rescatable y su ejemplo debe servir como guía para el adelanto de trabajos científicos y profesionales que busquen soluciones a los problemas planteados por la existencia sin confundir la ciencia con la ideología. Tal vez así la obra de hombres y mujeres colombianos deje de estar para sus conciudadanos en el lado oculto de la luna y permita iluminar el camino que significa construir nación.