Ficha bibliográfica
Titulo:
Alberto Urdaneta
Edición original: 2004-12-16
Edición en la biblioteca virtual: 2004-12-16
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: SEGURA, Martha


URDANETA, ALBERTO

Urdaneta Alberto Urdaneta Alberto

Pintor, grabador y publicista nacido en Bogotá, el 29 de mayo de 1845, muerto en la misma ciudad, el 29 de noviembre de 1887. Hijo de José María Urdaneta Camero y Adelaida Urdaneta Girardot, herederos ambos de familias prestantes. Su padre, hacendado poseedor de tierras ganaderas y agrícolas entre las que se contaban Canoas, Fute, Balsillas y Buenavista, vivió hasta los 92 años, tuvo ocho hijos de dos matrimonios e incrementó la fortuna familiar a pesar de los disturbios y guerras civiles de la segunda mitad del siglo XIX. Gran parte de la niñez de Alberto Urdaneta transcurrió en una de dichas haciendas: Canoas, cercana al salto del Tequendama, mientras el país era gobernado por el general Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda, y Bogotá era una ciudad colonial de escasos treinta mil habitantes y arraigadas costumbres españolas. Inició estudios en el Instituto de Cristo, bajo la dirección del literato y periodista José Joaquín Ortiz. Pasó luego al seminario de los jesuitas, donde se relacionó con Manuel Briceño, quien llegó a ser su gran amigo y colaborador. Urdaneta reconoció tempranamente el poder que le daba su fortuna y meditó sobre su destino. Pilar Moreno de Angel dice: ĞLa cambiante situación política, los presidentes que se suceden de continuo, la posibilidad de nuevas guerras civiles y el hecho de creerse actor y no testigo de tantos acontecimientos que modifican casi a diario la vida del país, deciden la vocación de Urdaneta. Allí en el claustro, nace el periodista, misión para la cual usará la fortuna de su padreğ. El 21 de julio de 1861 Tomás Cipriano de Mosquera decretó la expulsión de la Compañía de Jesús del territorio nacional. Urdaneta y varios de sus compañeros, entre ellos Briceño, .fueron trasladados a la Academia de Mutis, dirigida por José Domingo Caicedo Rojas. Se inició entonces la educación artística de Urdaneta, con Celestino Figueroa como profesor de pintura, y en particular con Caicedo Rojas, hombre singularmente ilustrado, escritor, conocedor de teatro, colaborador de casi todas las publicaciones literarias de la época, y quien con el tiempo pasó a respaldar la empresa del Papel Periódico Ilustrado e incluso a ser el biógrafo de Urdaneta.

En 1865 Urdaneta viajó a París. Pronto se relacionó con los suramericanos residentes allí y, a través del chileno Manuel Caro, conoció a su maestro Paul-César Gariot. En su taller aprendió pintura y dibujo. Como pintor, Urdaneta nunca fue sobresaliente, entre otras cosas porque adhirió su gusto y estilo al academicismo y se equivocó al desatender las revelaciones estéticas de los impresionistas. Incluso como coleccionista cometió el mismo error y se hizo poseedor de gran cantidad de obras neoclásicas que con el tiempo no tuvieron valor alguno. Como dibujante, sin embargo, Urdaneta fue excelente; supo aprovechar la escuela francesa para afianzar sus dotes naturales. Su empresa Papel Periódico Ilustrado fue la depositaria de su prolífico trabajo, pues en repetidas ocasiones sus obras fueron la base de los grabados publicados. Los tres años que permaneció en Europa los dedicó también a recorrer la Normandía. Consciente de que tarde o temprano debería regresar y hacerse cargo de las propiedades familiares, estudió los métodos para la agricultura y la ganadería utilizados en esta zona, una de las más prósperas de Francia. 

El Agricultor

Urdaneta regresó al país en 1868 y, hallándolo sumido en las vicisitudes generadas por la Constitución de Rionegro, se dio a la tarea de fundar el periódico El Agricultor (12 números publicados en la imprenta de Gaitán, en Bogotá, entre abril de 1868 y agosto de 1869), empeño que llevó a cabo en compañía de Salvador Camacho Roldán y José María Vargas. El Agricultor Ğcomo órgano informativo cumple una función civilizadora; le sirve para iniciarse como periodista; le brinda la oportunidad de comunicar los conocimientos adquiridos en Europa divulgando las nuevas técnicas en agricultura y ganadería. Logra, además, en este momento en que la situación política domina todos los aspectos de la nación, mantener su publicación totalmente neutral y exclusivamente científicağ, al decir de Pilar Moreno. Pero las labores periodísticas no le apartaron de su interés por el arte, campo en el que se desenvolvió no sólo como pintor, sino básicamente como inventor y gestador de empresas colectivas, tales como la creación de una academia de pintura. En 1871, además de par6cipar en la exposición conmemorativa, auspició la venida al país del pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez, reconocido artista académico de la época. En torno a la figura del pintor centroamericano, Urdaneta convocó a varios artistas nacionales para apoyar el proyecto de fundación de una Escuela de Bellas Artes y presentarlo ante el gobierno del presidente Manuel Murillo Toro. La ley 98 del 4 de junio de 1873 aprobó el decreto de fundación de la Academia Vásquez. Sin embargo, dicha escuela se inició y finalizó con este único acto oficial, ya que la falta de apoyo efectivo no le permitió cobrar vida académica. El 23 de octubre de 1872 contrajo matrimonio con Sofía Arboleda Mosquera, hija del político y poeta Julio Arboleda. Su esposa, de quien conserva el Museo Nacional un óleo atribuido al pintor Felipe Santiago Gutiérrez, murió el 13 de marzo de 1875 a causa de una complicación pulmonar. El dolor ocasionado por esta pérdida le impulsó a vender su hacienda Buenavista, localizada en la Sabana de Bogotá, no lejos de Cota.

El Mochuelo

El 25 de agosto de 1876 Urdaneta se vinculó activamente a la guerrilla de "El Mochuelo", movimiento conformado por jóvenes conservadores que luchaban contra el gobierno radical presidido por Aquileo Parra. En esta guerra obtuvo el grado de general. También sus capacidades artísticas estuvieron al servicio de esta lucha: se convirtió en el autor de caricaturas litografiadas en contra del presidente y de las principales figuras de su gobierno. La respuesta a sus sátiras no se hizo esperar: la hacienda Canoas, propiedad de su familia fue saqueada por el ejército radical y el mismo Urdaneta fue encarcelado en el Colegio de San Agustín por espacio de siete meses, entre septiembre de 1876 y abril del año siguiente, tiempo que dedicó a dibujar a sus compañeros de prisión. A1 terminar la contienda recobró la libertad, pero entonces su partido había sido derrotado. Urdaneta no apaciguó su ánimo opositor. A1 contrario, habiendo importado de Europa sistemas franceses de impresión y de diseño de caricatura, y conociendo de antemano el poder de la sátira como herramienta de ataque, fundó el periódico El mochuelo, del cual sólo se publicaron dos números en la imprenta Nueva de Bogotá, en 1877. Su contenido, de abierta crítica al radicalismo acompañado de mordaces caricaturas hicieron de la administración del presidente Parra su víctima. Como una demostración de valor personal, hizo que sólo su nombre figurara como dibujante y director, mientras los demás colaboradores permanecieron en el anonimato. Tan clara fue su voluntad de lucha y su certeza en la eficacia del método escogido, que ya en el primer número publicó un autorretrato suyo en el que aparecía como un guerrillero cuyas armas eran el lápiz y la pluma: de pie, con pantalón ceñido, botas por encima de la rodilla, espuelas y sombrero de ala ancha, una espada al cinto y un fusil al hombro, Urdaneta empuña en la mano izquierda una larga pluma de ganso y en la derecha una afilada plumilla a manera de lanza; al centro se ve una panoplia con un escudo que luce un mochuelo y la leyenda ĞA1 prójimo contra una esquina>,. El tercer número de El Mochuelo no alcanzó la imprenta; Urdaneta, como era de esperarse, fue encarcelado. Su padre gestionó ante el gobierno su salida de prisión, la cual obtuvo a cambio del exilio obligado.

Los Andes

De nuevo en París, Urdaneta estudió dibujo con Ernest Meissonier (18771881), quien representaba la oposición a los artistas impresionistas y realistas. Urdaneta lo admiraba incondicionalmente. Uno de sus mayores orgullos era haber estudiado en su taller. En asocio con los colombianos Ricardo S. Pereira, Ignacio Gutiérrez, Luis Fonnegra, César Guzmán y Roberto de Narváez, llevó a cabo su tercera empresa periodística, la revista literaria ilustrada Los Andes, Semanario Americano Ilustrado, Ğun periódico americano pero universal. Tiene grabados en que se reproduce a Lamartine, Víctor Hugo, Cervantes, Thiers, el Mariscal Prim, Tomás Edison [...], la estatua de La Libertad, "monumento internacional que se erigirá en Nueva York", locomotiva [sic] sin fogón, José Manuel Groot "paz a sus restos y gloria a su nombre"; retrato y biografía de los académicos franceses. Además su ciencia casera nos informa sobre un modo fácil y barato de fabricar hielo; procedimiento para volver impermeable el calzado, etc.,>, según anota Pilar Moreno de Angel. En calidad de miembro de la Sociedad Politécnica, participó en las reuniones programadas por la Sociedad de Geografía (mayo de 1879), en el curso de las cuales se acordó la construcción del Canal de Panamá, de cuya realización inicial fue encargado Fernando de Lesseps. En compañía de José María Quijano Wallis y Diego Suárez, recorrió España en el mismo año. De vuelta en París asistió al estudio del pintor español Nicolás Mejía, con quien tomó clases de dibujo del natural, de traje y de desnudo, y en cuyo taller conoció a Antonio Rodríguez. Pensando en la publicación de un nuevo periódico y en la importancia de instituir una escuela de grabado en el país, contrató a dicho grabador español, afamado colaborador del Monde Illustré, y con él emprendió el viaje de retorno a Colombia (1880).

Papel Periódico Ilustrado

A su regreso Urdaneta se consagró al periodismo literario, histórico e ilustrado. Publicó el libro titulado Centenario de los Comuneros (marzo 1881), para el cual realizó varios dibujos que fueron grabados por Rodríguez, y cuyo texto fue extractado de la obra Los Comuneros, de Manuel Briceño. Un mes más tarde, fundó la Escuela de Grabado, en los claustros de San Bartolomé. Con tal propósito suscribió un contrato con el gobierno por el cual se comprometía a dictar clases de dibujo, mientras que Rodríguez dictaría las de xilografía, en los ramos de grabado artístico y científico. El gobierno escogería los alumnos, mayores de 14 años, quienes asistirían al curso de tres años, cuatro horas diarias. La escuela inició cursos con 27 jóvenes, de los cuales sólo nueve perseveraron y pasaron a ser, con el tiempo, los colaboradores del Papel Periódico Ilustrado y Colombia Ilustrada: Eustacio Barreto, Jorge Crane, Joaquín Franco Urdaneta, Julio Flórez (que no es el popular poeta de la Gruta Simbólica), Alfredo Greñas, Benjamín Heredia, Ricardo Moros Urbina, Manuel A. Soto y Eleázar Vanegas. Sin embargo, la empresa más notable de Urdaneta la constituyó sin lugar a dudas el Papel Periódico Ilustrado (Bogotá, Imprenta de Silvestre y Cía., N°-s 1-116, junio 6 de 1881mayo 29 de 1888), una de las mejores publicaciones hechas en Colombia, de la cual fue fundador y director. ĞEn ella colaboraron los hombres más ilustres de su tiempo y desde el punto de vista gráfico es el mejor documento del que disponemos actualmente para conocer la fisonomía de los personajes de la época, las costumbres, los paisajes, las modas y la arquitectura de aquellos años en Colombia y Bogotá,>, dice Carmen Ortega Ricaurte. La misma autora nos indica cuál era la técnica empleada: ĞEl grabado en madera o xilografía, introducido al país por Alberto Urdaneta, representa una innovación en la historia de nuestras artes gráficas, pues hasta el momento sólo se había utilizado la litografía en las pocas publicaciones ilustradas que se habían hecho en Colombia. Los grabados del Papel Periódico Ilustrado fueron ejecutados utilizando la técnica llamada a fibra, según la cual se corta en sentido horizontal, respecto al tronco, las planchas de madera del árbol de boj [...] La mayoría de los grabados del Papel Periódico Ilustrado fueron ejecutados sobre dibujos de Alberto Urdaneta, quien los hacía ad hoc para ilustrar ciertos escritos o los tomaba de los álbumes que había ido formando durante varios años y en los cuales había recopilado: autógrafos, retratos, paisajes, versos y dibujos de las personalidades más sobresalientes tanto de Europa como de América. También se publicaron varios dibujos de artistas profesionales o aficionados, quienes quisieron asociarse espontáneamente a la tarea cultural que se había impuesto el general. En algunos casos, Urdaneta tuvo que apelar a obras tales como el libro de Reclus Panama et Darien y la revista Le Tour du Monde, de las cuales nuestros artistas criollos copiaron algunos grabados con tal maestría, que en nada desmerecen de las obras francesas. Finalmente, las fotografías de Julio Racines y Demetrio Paredes, que por aquel entonces constituían una novedad en nuestro medio, suministraron abundante material gráfico a Rodríguez y sus discípulos>,.

En dos ocasiones se vio forzado Urdaneta a suspender la publicación del Papel Periódico Ilustrado: la primera (agosto 1885-junio 1886), durante un año, a causa de la guerra civil que sacudía al país. La segunda (abril 1887), definitiva, debido al estado de su salud. Un año después de su muerte (1888), como homenaje póstumo, sus amigos y colaboradores prepararon los tres números que faltaban para completar el quinto volumen (N°-s 114 a 116), los cuales editaron en una sola entrega (abril 1888), dedicados a Ğla memoria de Alberto Urdaneta, patriótico fundador e infatigable obrero del Papel Periódico Ilustrado, en prueba de reconocimiento y cariño>,. Además de reunir a los mejores grabadores, los más brillantes escritores de la época, perfeccionar el sistema de grabado y aplicarlo hasta dar al Papel Periódico Ilustrado la categoría y el valor de una obra de arte, el acierto mayor de Urdaneta consistió en mantener su empresa dentro de una línea apolítica, o mejor, dando cabida a todas las tendencias y partidos. Fue realmente esa la estrategia que le permitió contar con la colaboración de las personalidades del arte y la literatura, y dar continuidad empresarial a su periódico. Por todo ello, el Papel Periódico Ilustrado se considera, ante todo, un proyecto pacifista, y quizás el único que como tal se mantuvo durante el siglo XIX colombiano. La paradoja radica en que, cuando Alberto Urdaneta -la persona más versada en caricatura en el país- dejó de clavar su afilado lápiz en el radicalismo, después de abandonar la guerra de pluma y lápiz (recuérdese su autorretrato en El Mochuelo), se entregó a su causa pacifista sin imaginar que esa misma empresa se convertiría en cuna y escuela privilegiada de aquellos caricaturistas que, al finalizar el siglo, fustigarían nuevamente al gobierno de turno, representado en los antiguos copartidarios de Urdaneta; tal el caso de Alfredo Greñas.

Otras actividades

Como una manera de festejar el primer año de labores de la Escuela de Grabado (1882), Urdaneta tuvo la idea de convocar a un concurso de xilografía sobre temas colombianos. El primer premio lo compartieron Eustacio Barreto y Alfredo Greñas. Por ley 67 de 1882, el Instituto de Bellas Artes abrió sus puertas. El fundador fue Alberto Urdaneta. Este instituto se constituyó en la base de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, también fundada y dirigida por él años más tarde, en 1886, a petición del gobierno de Rafael Núñez, y en la cual se formaron la mayoría de los artistas colombianos. Esta gran academia la constituyeron básicamente la Escuela de Grabadores, la antigua Academia Vásquez de pintura, la Academia de Música y la Escuela de Arquitectura, esta última formada alrededor de la construcción del Capitolio Nacional y bajo la dirección del maestro italiano Pietro Cantini. Para la Escuela de Bellas Artes escribió Urdaneta el libro Lecciones de Perspectiva, que sirvió a los alumnos de texto de enseñanza.

Por voto popular, fue elegido regidor del municipio de Bogotá, cargo que ejerció entre 1883 y 1884. En 1883 viajó a Caracas, en compañía del general Briceño, como representante de la Prensa Asociada de Colombia, invitado a la conmemoración del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. En compañía de José María Quijano Wallis promovió la creación del centro de actividades culturales El Ateneo de Bogotá, inaugurado el 29 de junio de 1884. En 1885 desempeñó el cargo de comandante del Estado Mayor del Ejército, y actuó como fiscal en la causa contra Ricardo Gaitán Obeso y sus compañeros de la revolución radical. Concibió y organizó la Primera Exposición Anual de la Escuela de Bellas Artes (diciembre 1886), la cual marcó a su vez el comienzo de una larga tradición de exposiciones anuales en el mismo centro. Elaboró personalmente la Guía (catálogo) de dicha muestra, en la cual exhibió 1200 obras de artistas nacionales y extranjeros, por lo que se le considera el mayor inventario de patrimonio cultural mueble de Bogotá. Finalmente, como coleccionista, Urdaneta reunió en su casa una valiosa cantidad de cuadros, objetos, muebles y documentos. Parte de su colección de pinturas se encuentra el Museo Nacional.

El artista

Como dibujante, Urdaneta dejó una producción dispareja que abarca retratos de las personalidades más sobresalientes de su época, ilustraciones para artículos y poesías, personajes típicos, vistas y dibujos y pinturas de género histórico. Entre las últimas sobresale el óleo Caldas marcha al suplicio (ca. 1880), propiedad del Museo Nacional, del cual dice Lázaro María Girón: ĞEn la ejecución tenía el estilo moderno de los naturalistas franceses; pero en el fondo, en el alma de sus composiciones, era como ellos idealista y veía con ojos deslumbrados del entusiasmo patriótico a los prohombres de nuestra historia. El cuadro de Caldas al marchar al patíbulo tiene rudezas viriles y cierto movimiento dramático enérgicamente expresado. En el colorido hay alguna tendencia a las entonaciones frías, tendencia de que adoleció siempre Urdáneta, pero que en este lienzo no es censurable porque la escena es trágica; y como pasa en las escaleras del edificio del Rosario, reina en todo el conjunto un colorido oscuro; la perspectiva es buenağ. Urdaneta fue una de las personalidades más interesantes del siglo pasado: caricaturista, escritor, periodista, coleccionista de arte, militar, agricultor, profesor; pero sobre todas esas actividades, vale la pena destacar su entusiasmo por la cultura, que lo animó a ser el más insistente y fecundo promotor cultural colombiano del siglo XIX [Ver tomo 6, Arte, p. 111].

MARTHA SEGURA

Bibliografía

Alberto Urdaneta, vida y obra, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, agosto-septiembre 1992, texto: María Fernanda Urdaneta. GIRÓN LIZARAZO, MARÍA. El museo-taller de Alberto Urdaneta. Bogotá, Zalamea Hermanos, 1888. MORENO DE ANGEL, PILAR. Albert0 Urdaneta. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1972. ORTEGA RICAURTE, CARMEN. Dibujantes y grabadores del Papel Periódico Ilustrado y Colombia Ilustrada. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1973. ORTEGA TORRES, JOSÉ. Indice del Papel Periódico Ilustrado y de Colombia Ilustrada. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1961.

 

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

 

   Urdaneta Alberto

 

Alberto Urdaneta.
Oleo de Ricardo Acevedo Bernal.
Museo Nacional, Bogotá.