Arquitecto bogotano (1929). Rogelio Salmona inició
estudios de arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, y los
interrumpió en 1948 para viajar a París, donde trabajó en el estudio de Le Corbusier
(seudónimo de Charles Edouard Jeanneret-Gris) por casi diez años. A su regreso a
Colombia formó parte de un grupo de distinguidos arquitectos bogotanos empeñados en
superar las limitaciones del funcionalismo y explorar alternativas diferentes para la
arquitectura colombiana. La primera de sus obras que causó impacto en el medio
profesional fue el conjunto de apartamentos El Polo, proyectado conjuntamente con el
arquitecto Guillermo Bermúdez Umaña en 1959, por encargo del Banco Central Hipotecario.
El tratamiento urbanístico del conjunto, la volumetría de los edificios, el uso masivo
del ladrillo y el tratamiento del espacio interior de las viviendas fueron insólitos en
su momento y abrieron posibilidades para nuevas exploraciones arquitectónicas. En la
década del setenta, Salmona desarrolló en Bogotá una serie de proyectos de carácter
exploratorio, entre los que se destacan el Colegio de Bachillerato de la Universidad Libre
(1962), el conjunto de viviendas Fundación Cristiana (1963) y la sede para la Sociedad
Colombiana de Arquitectos (1961-1970). Entre 1964 y 1970 proyectó la que sería su
primera obra de repercusión internacional, el conjunto de apartamentos El Parque. Este
conjunto, localizado en el centro de la ciudad, en un terreno contiguo al Parque de la
Independencia y a la Plaza de Toros de Santamaría, fue polémico por su planteamiento
formal, basado en una geometría radial, en el escalonamiento volumétrico y en el
enriquecimiento mediante balcones de la textura visual de los edificios. La implantación
urbana, con su gran generosidad en los espacios públicos, es hoy reconocida como uno de
los principales aportes del conjunto a la ciudad. En la casa Alba (Bogotá, 1969), Salmona
inició el estudio de las posibilidades organizativas, espaciales y estéticas del patio,
que habrían de influir decisivamente en la obra posterior a El Parque. La casa Franm, en
Tabio, Cundinamarca (1977), fue organizada en un esquema alrededor de dos patios
interiores. La espacialidad de los patios encadenados por diagonales se expresó con toda
su fuerza en el proyecto para el Centro Jorge Eliécer Gaitán (1983), aún sin concluir.
En el Centro Gaitán se aprecia, además, el manejo singular de las relaciones entre
volumen y espacio libre, mediante el uso de rampas y terrazas como parte esencial del
edificio. Una variación de ese esquema se aplicó en el Museo Quimbaya en Armernia
(1984), obra distinguida con el Premio Nacional de Arquitectura en 1988. La Casa de
Huéspedes Ilustres en Cartagena, proyectada entre 1978 y 1982, fue reconocida como el
proyecto latinoamericano más importante realizado en la década del ochenta. En esta obra
se sintetizan algunos de los planteamientos precedentes, en especial el manejo de los
patios y de las terrazas. A ello se añade el manejo del agua y de la vegetación como
parte de la arquitectura. La construcción en gruesos muros de piedra coralina evoca la
mampostería de las fortificaciones cartageneras, sin asumirlas como modelo. Las cubiertas
abovedadas y los pisos en ladrillo otorgan un carácter de especial austeridad a los
recintos interiores. La Casa de Huéspedes obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura en
1986.
En la obra de Salmona proyectada entre 1980 y 1990 sé
aprecia la consolidación de sus planteamientos anteriores y la exploración de nuevas
rutas. Dos proyectos realizados en compañía de otros profesionales en dos centros
históricos, muestran la extensión de esas búsquedas, en especial el manejo de patios y
corredores como elementos articuladores y especialmente significativos. La sede para la
Fundación para la Educación Superior (FES) en Cali, obra proyectada conjuntamente con
los arquitectos Pedro Alberto Mejía, Raúl H. Ortiz y Jaime Vélez, obtuvo el Premio
Nacional de Arquitectura en 1990. En el conjunto de edificios Nueva Santafé de Bogotá,
proyectado conjuntamente con Jaime Camacho, Julián Guerrero, Pedro A. Mejía y Arturo
Robledo, se trabajó a escala de sector urbano, con los patios como espacios libres al
interior de las manzanas. El proyecto para la sede del Archivo General de la Nación se
inició en 1989 y el primero de sus dos edificios se inauguró en 1992. Esta obra marca
nuevamente un giro significativo en la evolución arquitectónica de Salmona; es, al mismo
tiempo, una síntesis y la apertura de nuevas posibilidades. Los dos edificios que
componen el conjunto plantean opciones diferentes en el manejo del espacio, de la
iluminación y de la escala. El conjunto, de extraordinaria claridad geométrica, muestra
un regocijo en el detalle que contrasta con la austeridad de obras anteriores. Rogelio
Salmona es la figura más sobresaliente en el panorama arquitectónico colombiano
contemporáneo y uno de los arquitectos más destacados y valorados en América Latina. Su
interés por la ciudad, su activismo en la defensa del espacio público y de los valores
culturales y ambientales del entorno, y su actitud polémica lo sitúan como personaje
prominente en los encuentros y debates sobre arquitectura y urbanismo en América y Europa
[Ver tomo 6, Arte, pp. 202-203].
ALBERTO SALDARRIAGA
Bibliografía
BERTY, ANNE. Architectures colombiennes. Alternatives aux
modèles internacionaux. París, Editions du Moniteur, 1981. Proa, N°- 317 y 318
(Bogotá, 1983). Rogelio Salmona, Obra publicada en Proa. Monografía Proa N°- 3.
Bogotá, Ediciones Proa, 1990. TELLEZ, GERMAN y ROGELIO SALMONA.Arquitectura y poética
del lugar. Bogotá, Escala, 1991.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.