Heroína de la Independencia, fusilada en Bogotá, el 14
de noviembre de 1817. Policarpa Salavarrieta es, sin duda, la heroína más popular de la
época del terror impuesto en la Nueva Granada a principios del siglo XIX, durante la
reconquista española. No hay claridad sobre su nombre completo y preciso, como tampoco
sobre la fecha y el lugar de su nacimiento. Con relación a su nombre, existen varias
fuentes: su padre la llamó Polonia al otorgar el poder de testar, y con ese mismo nombre
la hizo figurar el presbítero Salvador Contreras al formalizar el testamento, el 13 de
diciembre de 1802; sin embargo, su hermano Bibiano, el más cercano en afectos, compañero
suyo en Santafé, la llamaba Policarpa; también la llamaba Policarpa doña Andrea
Ricaurte de Lozano, en cuya casa vivió y en cuya compañía se hallaba en el momento de
ser reducida a prisión; Policarpa la llamó Ambrosio Almeyda, quien conspiró con ella y
recibió su protección; en su falso pasaporte, expedido en 1817, se le denominó Gregoria
Apolinaria; contemporáneos suyos, como el mismo Almeyda, José María Caballero, José
Hilario López ó Francisco Mariano Fernández, la llamaron simplemente la Pola. No
obstante, el nombre con el que es más conocida y como posteriormente se le ha denominado
en todos los homenajes póstumos, es Policarpa Salavarrieta. En cuanto al lugar de
nacimiento, existen diferentes versiones: algunos afirman que el lugar fue Guaduas y otros
Mariquita o Bogotá. Las fechas más plausibles para su nacimiento son los años 1793,
1794 ó 1795. Si escogemos el último año, la Pola tendría 22 años cuando marchó al
patíbulo. Las dudas sobre el lugar y fecha de su nacimiento, y sobre su nombre, obedecen
a que no hay ningún documento que pruebe la verdad de estos datos; su partida de bautizo
hasta ahora no se ha encontrado.
Policarpa se crió en una familia acomodada, que tenía lo
suficiente y era respetada en la villa, pero no poseía ningún estatus de hidalguía. El
testamento de su padre, Joaquín Salavarrieta, lo muestra como un hombre de regular
fortuna, que había emprendido negocios de agricultura y comercio. En el de su madre,
Mariana Ríos, figuran ropas abundantes, alhajas de precio y menaje doméstico no escaso.
La casa de la familia: Salavarrieta Ríos en Guaduas, que se conserva aún, convertida en
museo, no es la más prestante, suntuosa o bien construida de la villa, pero tampoco es
pequeña, ni miserable. La familia Salavarrieta Ríos se trasladó a vivir a Bogotá en
1789. Se establecieron en una casa baja de tapia y teja en el barrio de Santa Bárbara. En
1802 se extendió una epidemia de viruela en la capital, a causa de la cual murieron el
padre, la madre y dos hermanos de Policarpa: Eduardo y María Ignacia. Después de esta
tragedia, la familia Salavarrieta Ríos se disolvió: José María y Manuel ingresaron a
la comunidad agustina; Ramón y Francisco Antonio viajaron a Tena e ingresaron a trabajar
en una finca; Catarina, la hermana mayor, resolvió trasladarse de nuevo a Guaduas,
alrededor de 1804, con sus dos hermanos menores: Policarpa y Bibiano. Se establecieron en
la casa de la madrina Margarita Beltrán, hermana de Manuela, hasta que Catarina se casó
con Domingo García, y sus dos hermanos se fueron a vivir con la nueva pareja. Del tiempo
que la Pola vivió en Guaduas, hay poca información; parece que se desempeñó como
costurera y algunos afirman que enseñó' en la escuela pública. Guaduas era entonces un
sitio de obligado tránsito entre la capital y el río Magdalena, columna vertebral del
país; viajeros notables, arneros, productos y noticias de todos los sucesos atravesaban
constantemente la villa. En estos tiempos de guerra, Policarpa compartió con su familia
el espíritu patriota. Su cuñado, Domingo García, murió luchando al lado de Antonio
Nariño en la Campaña del Sur, y su hermano Bibiano fue veterano de la misma campaña.
Con anterioridad a 1810, parece que Policarpa no estuvo
envuelta en actividades políticas. No obstante en 1817, cuando se trasladó a Bogotá, ya
estaba participando en algunas, lo que muestra que la Pola había iniciado desde Guaduas
sus labores patriotas. Cuando Policarpa y su hermano Bibiano llegaron a la capital,
portaban salvoconductos falsos y llevaban una carta escrita por Ambrosio Almeyda y José
Rodríguez, líderes de las guerrillas. Se alojaron en la casa de Andrea Ricaurte y
Lozano, por recomendación de los líderes. Desde allí, Policarpa continuó con sus
actividades subversivas y sus tareas peligrosas, como fueron coser a las señoras de los
realistas para escuchar noticias, averiguar el número y movimientos de las tropas
enemigas, su armamento y órdenes, y recoger informaciones que fueron útiles para las
emboscadas que las guerrillas organizaban. También se desempeñó como voluntaria de las
guerrillas, ayudando a sus amigos en las dificultades. Sus actividades estuvieron
especialmente vinculadas con la guerrilla de los Llanos; recibía y mandaba mensajes,
compraba material de guerra, convencía individuamente a jóvenes y les ayudaba a
adherirse a los grupos patriotas. Experta en espionaje, Policarpa se volvió rápidamente
indispensable para la causa patriota. Ella trabajaba siempre al lado de algún compatriota
como su hermano Bibiano, pero su compañero de trabajo más importante fue Aléjo
Sabaraín. Sabaraín ya había luchado junto a Nariño en el sur, y había sido capturado
en 1816; al año siguiente lo cubrió el indulto, y libre, se dedicó al espionaje. Las
actividades de Policarpa tal vez no hubieran resultado sospechosas para los realistas, de
no ser por la huida de los hermanos Almeyda, quienes fueron capturados con documentos que
comprometían a la Pola.
El arresto de Alejo Sabaraín fue el elemento definitivo
para la captura de la Pola, pues Sabaraín tenía una lista de nombres de realistas y de
patriotas que la Pola le había entregado. Hasta ese momento, Policarpa se había podido
mover hábilmente por la ciudad, porque estaba recién llegada y muy poca gente la
conocía; además, su juventud e inteligencia le habían permitido desenvolverse con gran
capacidad. El sargento Iglesias, el principal agente español en la ciudad, fue
comisionado para encontrarla y arrestarla. Policarpa fue detenida en la casa de Andrea
Ricaurte de Lozano, y reducida a un calabozo en el Colegio del Rosario. El Consejo de
Guerra la condenó a muerte, el 10 de noviembre de 1817, junto con Sabaraín y otros
patriotas más. La hora y fecha determinada para el fusilamiento fueron las nueve de la
mañana del 14 de noviembre de 1817. La Pola marchó con dos sacerdotes a los lados. Se
resistió un momento a marchar, para poder expresar sus pensamientos a los ministros que
la acompañaban. Prosiguió con paso firme hasta el suplicio, y en vez de repetir lo que
decían los religiosos, no hacía sino maldecir a los españoles. A1 subirla al banquillo,
se le ordenó ponerse de espaldas porque así deberían morir los traidores; ella
solicitó permiso para ponerse de rodillas, por considerar que ésta era una posición
más digna de una mujer; mostrando gran parte de su espalda, murió. Su cuerpo no fue
expuesto en las calles de Bogotá como los de sus compañeros fusilados con ella, por ser
un cuerpo femenino. Sus hermanos sacerdotes lo reclamaron y lo guardaron en la iglesia de
San Agustín. La ejecución de Policarpa Salavarrieta, mujer joven, por un crimen
político, movió a la población y creó una gran resistencia al régimen del terror
impuesto por Juan Sámano. Si bien muchas mujeres fueron igualmente asesinadas durante la
ocupación española, el caso de la Pola cautivó la imaginación popular. Su muerte
inspiró a poetas, escritores y dramaturgos para inmortalizar su historia, siempre
resaltando su valentía y coraje [Ver tomo l, Historia, p. 280].
BEATRIZ CASTRO C.
Bibliografía
DÍAZ DÍAZ, OSVALDO. reconquista española. Historia
Extensa de Colombia, Vol. m. Academia Colombiana de Historia. Bogotá, Lerner, 1964, tomo
1, pp. 341-395. LÓPEZ, JOSÉ HILARIO. Memorias. Medellín, Bedout, 1969. MONSALVE, JOSÉ
DOLORES. Mujeres de la Independencia. Biblioteca de Historia Nacional. Bogotá, Academia
Colombiana de Historia, 1926. ORTEGA RICAURTE ENRIQUE y JOSÉ MARÍA RESTREPO SAENZ. La
Pola, yace por salvar la Patria. Bogotá, Archivo Nacional, 1949. POSADA, EDUARDO.
"Policarpa Salavarrieta". En: RAFAEL M. MESA ORTÍZ. Colombianos Ilustres
(Estudios y biografías), tomo v. Ibagué, "El Meridiano", 1929, pp. 1-47.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.