Escritora, pedagoga y diplomática nacida en Barranquilla
(1895-1974). Su nombre es Amira Arrieta Mc-Gregor, el De la Rosa lo tomó después de su
matrimonio con Reginaldo de la Rosa Ortega. Su producción artística está representada
en una novela corta, descripciones cortas en prosa poética y obras para teatro y radio.
Amira de la Rosa estudió en Barcelona, en el Curso Internacional para profesores dirigido
por María Montessori. Allí se encontraba, también como alumna, la escritora chilena
Gabriela Mistral, con quien estableció una gran amistad. A su regreso al país, Amira de
la Rosa fundó un colegio que bautizó con el nombre de la poetisa, como muestra de
admiración. En Madrid realizó estudios de periodismo en la Escuela de Periodismo de El
Debate, y se especializó en teatro y crítica teatral. Sirvió veinticinco años en el
servicio diplomático colombiano, como consejera y agregada cultural de la Embajada de
Madrid y cónsul en Sevilla. Cuando regresó al país, se radicó nuevamente en
Barranquilla. El Presidente Guillermo Valencia la condecoró con la Cruz de Boyacá, y su
ciudad natal le concedió la Medalla de Oro de Barranquilla. Amira de la Rosa fue miembro
de la Sociedad de Autores de España, miembro de honor de la de Colombia y del Instituto
de Cultura Hispánica. Colaboradora de ABC de Madrid, y de los periódicos El Tiempo de
Bogotá, y El Heraldo de Barranquilla. Su obra narrativa está compuesta por: Marsolaire
(1941), novela corta; una selección de prosas recogida en un libro titulado con el mismo
nombre de su novela Marsolaire (Barranquilla, 1976); y otra selección publicada bajo el
título Prosa por la Fundación Simón y Lola Guberek, en 1988. En cuanto a su obra
dramática, es autora de: Madre borrada, drama inédito en tres actos, escrito en Madrid y
montado en el Español de Madrid por la compañía de planta de Társila Criado, y
estrenado en Barranquilla en el Teatro Murillo en diciembre de 1943, con la actuación de
la escritora; Las viudas de Zacarías, sainete inédito de costumbres costeñas, estrenado
en el Teatro de Bellas Artes de Barranquilla en diciembre de 1944; Piltrafa, drama
inédito en tres actos, primer premio en el concurso de obras teatrales españolas e
hispanoamericanas, estrenado primero en Madrid en el Teatro María Guerrero y luego en
Barranquilla en 1946; El ausente, drama inédito, en tres actos, estrenado por el Grupo
Escénico de Amira en el Teatro Metro de Barranquilla en 1956, con motivo de los
Festivales de Teatro Costeño; Los hijos de ella, drama inédito estrenado por la
Compañía de Eugenia Zúffoli en Caracas en 1939; Solitos en Miramar, comedia inédita de
ambiente costeño; y Casta de infieles, El hijo de piedra y La angustia del barco
amarrado, todos inéditos. Escribió también numerosas obras radiofónicas, presentadas
por la Radio Nacional de España en Madrid y la Emisora Atlántico de Barranquilla. Una de
las más aplaudidas fue Laúd de notas de agua, estrenada en 1950 por la Emisora
Atlántico de Barranquilla. El cuento "El triunfo del amor fue adaptado al ballet y
estrenado en 1956.
En diciembre de 1943, debido al éxito del estreno de
Madre borrada, Amira de la Rosa fundó un grupo escénico con actores profesionales y
aficionados, el cual llevaba su nombre. El grupo tenía como sede el Teatro Murillo de
Barranquilla y realizó giras por otras ciudades de la Costa, como Cartagena y Santa
Marta, sitios donde fue muy aplaudido. Esta agrupación tuvo vida artística hasta 1945.
En una entrevista que Amira concedió a Alfredo de la Espriella, publicada en Marsolaire,
ella dijo que fue «a través del teatro,> que halló «un medio de expresión; un
gusto de comunicar sentimientos y emociones». Empezó escribiendo obras cortas que
representaban los alumnos de su colegio, pero fue en España donde maduró esa experiencia
y empezó a escribir para públicos más exigentes. El concepto de Amira de la Rosa sobre
el teatro quedó plasmado en una entrevista que la escritora concedió a Enrique Santos
(Calibán) para El Tiempo. Allí, Amira sostuvo que el exceso de literatura perjudicaba al
teatro: «El autor teatral requiere una técnica, un rigor de síntesis y un don de
creación que nada tiene que ver con la que generalmente llamamos literatura [...] Una
obra de teatro es tanto mejor cuanto menos literatura tenga>. Durante la época en que
Amira de la Rosa fundó el grupo escénico, el teatro pasaba por una época de auge; se
suscitaron, entonces, polémicas sobre varios temas atinentes al quehacer teatral del
país. Ella retomó el tópico de la conformación de una compañía nacional, auspiciada
por el Estado, que divulgara la dramaturgia universal, promoviera y diera a conocer la
producción nacional. Amira consideraba que el arte escénico no avanzaría sin este tipo
de compañía; era, pues, «una necesidad>, prioritaria del país. En el año en que
Amira murió, se comenzaba la construcción del Teatro Municipal de Barranquilla, y la
ciudad le rindió. Homenaje bautizando con su nombre esta edificación.
MARINA LAMUS OBREGÓN
Bibliografía
ARIAS, GLORIA CARMENZA, MARLENY GARCÍA y MARINA LAMUS
OBREGÓN. Medio siglo de teatro en Colombia: 1900-1950. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo,
1990. ROSA, AMIRA DE LA Marsolaire y otras páginas. Bogotá, Ediciones Sol y Luna, 1976.
ROSA, AMIRA DE LA. Prosa. Bogotá, Fundación Simón y Lola Guberek, 1988.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.