Poeta antioqueño (Envigado, 1935). Mario Rivero nació y
creció en Envigado, suburbio industrial de Medellín. Su infancia y juventud
transcurrieron entre mecánicos y obreros, gente de extracción popular que integra el
universo que Rivero se encarga de recrear en su primer libro, Poemas urbanos, publicado en
1963: «A veces me pregunto qué fue de los amigos después de que los días/ han dejado
caer su cenital/ Los que vivían en las barracas/ sobre el río/ un río sucio que parte
la ciudad/ en dos tajadas de hierbal Donde mujeres lentas de grandes pies/ llevan fardos
de trapos sobre la cabeza./ El de la cachucha azul y raída/ que limpiaba telares/ Su
padre era mecánico/ y él también quería ser mecánico/ Estoy seguro de que ambos/
continúan comiendo su emparedado cotidiano/ y su único amor son los tornillos»
("Los amigos"). Temática y formalmente, Poemas urbanos representó una ruptura
con respecto a la poesía que se escribía entonces en el país. Así lo manifestó el
propio autor en Noticiario 67, un libro publicado cuatro años más tarde: «Se trata de
escribir con claridad. De preferir la palabra común a la palabra ampulosa y ornamental.
Se trata ante todo de ser directo». Deliberadamente prosaica y narrativa, esta poesía
alcanza su máxima realización en Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar
(1973), Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus en 1972. Baladas contiene varios de
los poemas que hicieron de su autor uno de los poetas latinoamericanos más destacados de
los años setenta. El crítico Hernando Valencia Goelkel ha expresado su importancia de la
siguiente manera: «[Rivero] le dio a sus poemas la denominación de "baladas"
en el momento justo en que la música y el canto en voz muy alta eran las formas de
expresión necesarias, incontrovertibles, abrumadoramente presentes, cuando términos como
versos o poesía parecían, más que reaccionarios, apolillados o, en el mejor de los
casos, alcanforados». En 1985, con la publicación de la colección Los poemas del
invierno, la obra de Mario Rivero dejó de lado sus referencias habituales (los personajes
de barriada, el cine, el Che Guevara, los Beatles...) y asumió un tono más reposado,
contemplativo. En esta nueva etapa de su trayectoria creativa, el poeta de las calles
quiere recogerse en ámbitos más privados, más íntimos. Así lo expresa en Del amor y
su huella, publicado en 1992: «Yo, el Solitario,/ no quiero visitantes inoportunos./
Solamente mis recuerdos, mis pensamientos». Ex cantante de tangos, ex atleta, ex
trapecista, Mario Rivero es fundador y director de la revista de poesía Golpe de Dados
desde 1973. También se desempeña como crítico de arte. Y vivo todavía (1972), Baladas
(1980), Mis asuntos (1986) y Vuelvo a las calles (1989), completan la lista de sus libros
publicados [Ver tomo 4, Literatura, pp. 266-267].
JOHN JAIRO GALÁN
Bibliografía
JARAMILLO AGUDELO, DARIO. "Mario
Rivero". En: Historia de la poesía colombiana. Bogotá, Ediciones Casa Silva, 1991.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
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