Escritora santandereana (Bucaramanga, enero
21 de 1918). Elisa Mújica vive en el centro de Bogotá, frente a la Academia Colombiana
de la Lengua y cerca del antiguo barrio de La Candelaria, donde residió durante
veintitrés años y sobre el que ha escrito con el especial cariño que ella sabe
dedicarle a lo que ama, ya sea su escritura, sus amigos o la preparación del pesebre de
Navidad. El apellido familiar de origen vasco tiene acento grave, pero en algún momento
de su vida Elisa decidió convertirlo en palabra esdrújula porque le sonaba mejor. Desde
los ocho años se trasladó a Bogotá con su familia y a los catorce años tuvo que
empezar a trabajar para ganarse la vida y ayudar a los suyos. El Ministerio de
Comunicaciones fue su primer lugar de trabajo. Fue secretaria privada de Carlos Lleras
Restrepo de 1936 a 1943, y secretaria de la Embajada de Colombia en Quito de 1943 a 1945.
Su interés por la escritura comenzó pronto: escribía novelas en el colegio a los once
años. Más tarde, en el tiempo libre que le dejaba la oficina, desarrolló su carrera
literaria; como ella dice, «robándole minutos a las horas que había vendido». Comenzó
publicando artículos y cuentos en la prensa de Bogotá. Su primer cuento, "Tarde de
visita", apareció en El Liberal el 16 de noviembre de 1947. Es un texto de crítica
social que la autora no incluyó en sus colecciones posteriores. Su primer artículo
publicado en El Tiempo, "Marcelina: Una amiga de Balzac", es un comentario sobre
la biografía de Marcelina Desbordes-Valmore de Stefan Zweig. Durante casi treinta años,
Elisa Mújica siguió publicando comentarios de libros y artículos sobre temas culturales
y literarios en Lecturas Dominicales de El Tiempo, hasta que se retiró del periódico
Eduardo Mendoza Varela. Toda su vida ha colaborado en la mayoría de revistas y
periódicos culturales del país. Sus temas incluyen aportes tan interesantes como la
serie de entrevistas "Las esposas de los escritores" (por ejemplo, la que le
hizo a Beatriz Castañeda de Téllez, publicada en el suplemento literario de El Tiempo,
el 29 de octubre de 1950) o las notas de su viaje a Italia, publicadas por entregas en el
suplemento dominical de El Espectador en 1952. Su viaje a Quito la marcó por varios
motivos. Allá escribió su primera novela, Los dos tiempos (1949), se hizo marxista y
vivió como revolucionaria. En España en 1957, después de la invasión a Hungría,
consideró que el comunismo era un engaño y pasó por lo que ella considera una
conversión, sustentada por la lectura de Santa Teresa de Jesús. Regresó al catolicismo
y en él ha estado acompañada de Santa Teresa, la Madre Castillo, Gabriela Mistral y
tantas otras figuras preocupadas por el sentido de la vida y de la muerte. Durante su
residencia en Madrid, de 1952 a 1959, apareció su primera colección de cuentos, Angela y
el diablo (1953), preparó la edición de Aguilar de Reminiscencias de Santa Fe y Bogotá
de José María Cordovez Moure (1957) y escribió Catalina, su segunda novela, que se
publicó en 1963. Fue ayudante de José Pérez de Barradas en la redacción y publicación
de la obra Orfebrería prehispánica de Colombia, sobre el Museo del Oro de Bogotá. Por
su trabajo periodístico conoció y frecuentó a sobrevivientes de la generación del 98
que vivían en Madrid, como Pío Baroja y Azorín, y a otras figuras literarias como
Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Camilo José Cela y Pedro Laín Entralgo. Fue la
primera mujer gerente de banco, otro aspecto de sus complejas experiencias. A su regreso
al país, de 1959 a 1962, estuvo a cargo de la dirección de la agencia de la Caja Agraria
en Sopó (Cundinamarca), y de 1962 a 1967 fue directora de la Biblioteca de la Caja
Agraria. Su dedicación a la literatura le ha permitido sentirse siempre acompañada y
buscar espacios de creación y reflexión, en cualquier circunstancia de su vida. Ha
publicado ensayo, crónica, crítica y comentarios culturales, literatura infantil,
ediciones prologadas y anotadas de clásicos colombianos, novelas y colecciones de
cuentos. Lo que por una parte es versatilidad, por otra indica largas interrupciones y
cambios de rumbo no necesariamente planeados, que tal vez esconden todos los conflictos de
escribir en América Latina en estos cincuenta años, de escribir en Colombia y de
escribir siendo mujer.
En 1982 fue elegida miembro correspondiente de la Academia
Colombiana de la Lengua. El 18 de noviembre de 1984 tomó posesión como miembro de
número de la Academia Colombiana de la Lengua, y fue 1 primera mujer que alcanzó esta
posición en Colombia. El 30 de noviembre del mismo año fue acogida en votación secreta
y unánime como miembro correspondiente hispanoamericano de la Real Academia Española. Ha
recibido numerosos premios y homenajes, y su nombre es ampliamente conocido en los
círculos culturales de país. Sin embargo, a pesar de ser una de las escritoras
colombianas que más se ha distinguido en este siglo, sus novelas y cuentos no se han
reeditado; y poco se leen. Además de los libros; ya citados, ha publicado las colecciones
de cuentos Arbol de ruedas (1972;) y La tienda de imágenes (1987) y la novela Bogotá de
las nubes (1984). Con su vitalidad, su sentido de la realidad y, su humor, Elisa Mújica
es consciente de que su obra de ficción está prácticamente inédita, porque no ha
tenido lectores, ni siquiera sus colegas de la. Academia. Reconoce sin amargura que no
tener eco y escribir cosas que se pierden es doloroso y por eso prefiere ahora dedicarse
al ensayo y a la literatura infantil, un género que la ha hecho conocer entre los niños
y le ha traído toda suerte de gratificaciones, aunque sigue trabajando cuentos y otra
novela. Con su sentido de autocrítica, cuando habla de su obra observa apenas: «He hecho
lo que he podido».Muchos creemos que ha hecho mucho más de lo que su momento y su medio
le permitieron. Si gran parte de su obra está por leer, lo que conocemos y lo que más se
ha divulgado en el país le ha enseñado a toda una generación una serie de
significativos valores: amor a la literatura, responsabilidad, trabajo, dedicación y la
práctica de un lenguaje claro, limpio, de estructuras controladas e imágenes poéticas,
donde lo más complejo e investigado parece simple y diáfano. Elisa Mújica en Colombia
ha sido un modelo del arte de escribir bien.
MONTSERRAT ORDÓÑEZ
Bibliografía
ARAÚJO, HELENA. "Siete novelistas colombianas".
En: Manual de literatura colombiana. Bogotá, Procultura y Planeta, 1988, tomo II, pp.
409-462. Reproducido como: "Mujeres novelistas", en: La Scherezada criolla.
Ensayos sobre escritura femenina y latinoamericana. Bogotá, Universidad Nacional de
Colombia, 1989, pp. 125-160. COBO BORDA, JUAN GUSTAVO. "Bogotá visto con ojos de
mujer". Correo de los Andes, N° 34-35 (octubre-diciembre 1985), pp. 145147.
ORDÓÑEZ, MONSERRAT. "Elisa Mújica novelista: Del silencio a la historia por la
palabra". Revista de crítica Literaria latinoamericana, Vol. XIII, N-° 26 (Lima,
1987), pp. 123-136. Reproducido como: "Elisa Mújica: El recuerdo de Catalina",
en: MARÍA CRISTINA LAVERDE y LUZ HELENA SÁNCHEZ (Eds.) Voces insurgentes. Bogotá,
Fundación Universidad Central y Servicio Nacional de Información, 1986, pp. 47-67.
TRUQUE, SONIA NADHEZDA (Comp.). Elisa Mújica en sus escritos. Bucaramanga, Fusader, 1988.