General español (Fuentesecas,
jurisdicción de Toro, provincia de Zamora, mayo 5 de 1775 - Barèges, Francia, julio 27
de 1837), jefe de la Expedición Pacificadora que vino a reconquistar América. No hay
total consenso entre los historiadores sobre el lugar y la fecha de nacimiento de Pablo
Morillo y Morillo; mientras autores como Francisco Xavier Arambarri y Andrés Révesz
sostienen los datos anteriores (y que fue bautizado el 7 del mismo mes), Constancio Franco
afirma que Morillo nació en Fuente de Malva, en la Provincia de Toro, el 27 de octubre de
1777; según otros autores, fue en Toro, en la Vieja Castilla, en 1777 ó 1778. Hijo de
Lorenzo y María, hidalgos venidos a menos que se desempeñaban como labradores, Morillo
aprendió a leer y a escribir en su niñez, con lo cual se colmaban las aspiraciones
intelectuales de las gentes del vulgo en ese momento. Hasta 1795 ejerció el oficio de
pastor. En 1796, por influencia de un amigo de su padre, fue enviado a Salamanca, con el
fin de hacer algunos estudios que pronto dejó para ingresar al servicio de las tropas de
la Marina Real, en la que sucesivamente fue soldado, cabo y sargento. Su valor e
inteligencia le permitieron un rápido ascenso en la carrera militar. Contaba con algo
más de 20 años, cuando contrajo matrimonio por vez primera, con Joaquina Rodríguez,
quien falleció en El Ferrol en 1805, cuando Morillo tenía 30 años. Morillo participó
en el sitio de Tolón y, en 1805, en calidad de sargento, en la batalla de Trafalgar;
estuvo presente también en la de Bailén; poco después combatió en Extremadura y en el
sitio y rendición de la plaza de Elvas. Adquirió en poco tiempo los grados de teniente y
capitán, en 1812 ya ostentaba el título de coronel y en 1813, el de mariscal de campo.
Morillo puso su formación militar, así como su experiencia y arrojo, al servicio del rey
Fernando VII cuando fue nombrado jefe de la Expedición Pacificadora, organizada con el
fin de reconquistar los pueblos americanos. Esta expedición salió de Cádiz, con más de
10 000 hombres, en febrero de 1815, rumbo a las provincias del Nuevo Mundo. En América
les correspondió librar una lucha «mucho más peligrosa, mucho más cruel que la que
habíamos sostenido hasta el momento», según palabras del propio Morillo.
Morillo llegó en los primeros días de abril de 1815 a
las costas orientales de Cumaná, e inició la reconquista de Venezuela. En julio del
mismo año, la Expedición Pacificadora arribó a Santa Marta y desde esta ciudad
proyectó su plan de reconquista de la Nueva Granada; éste se inició con el sitio de
Cartagena, llevado a cabo entre el 17 de agosto y el 5 de diciembre. Con la conquista de
Cartagena, MoriIlo inició la más grande represión al pueblo granadino, conocida como el
"Régimen del Terror". En este mismo año contrajo segundas nupcias, esta vez
con María Josefa del Villar, oriunda de Cádiz, hija de José Gabriel del Villar y
Urtuzáustegui y de Josefa Narcisa del Villar. Se casó por poderes, pues él se
encontraba en Cartagena de Indias, mientras ella estaba en España; en la ceremonia fue
representado por el señor José Ramón de Muxica. El 24 de abril de 1816, desde Ocaña,
Morillo dictó un decreto por medio del cual ofrecía la libertad a los esclavos que
denunciaran o presentaran a algún cabecilla revolucionario. Esta medida realista atrajo a
sus filas a muchos negros, que se unieron a la defensa del rey. El 26 de mayo del mismo
año, Morillo llegó a Santafé de Bogotá, negándose a aceptar el recibimiento que la
capital le había preparado: las calles estaban engalanadas con arcos de triunfo y
banderas españolas. En Santafé de Bogotá, Morillo hizo gala de la crueldad que sería
el distintivo de sus actuaciones en América. Llevó al patíbulo a figuras tan
prominentes como Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, José
Gregorio Gutiérrez, Liborio Mejía, Miguel Pombo, Jorge Tadeo Lozano, Crisanto
Valenzuela, José María Cabal, José María Dávila y Antonio Baraya, entre otros. A las
víctimas les fueron confiscados sus bienes y sus viudas e hijas fueron condenadas al
destierro. La actuación de Morillo en Santafé, según la opinión de Daniel Florencio
O'Leary, «hizo más daño a la causa realista que la derrota más desastrosa. Se enajenó
para siempre el afecto del pueblo granadino a un sistema con el cual los habían
reconciliado, después de su separación de España, la inexperiencia y las locuras de sus
nuevos gobernantes [...] Morillo, al recuperar el país, pudo haber destruido, por muchas
generaciones, el espíritu revoltoso; pero su excesiva crueldad, ejercida indistintamente,
produjo el efecto contrario».
A finales de 1816 Morillo partió para Venezuela dejando a
Juan Sámano al frente del gobierno de la Nueva Granada. El año 1817 lo pasó tratando de
recuperar las posiciones perdidas en Venezuela. En marzo de 1818 se enfrentó contra el
ejército comandado por Simón Bolívar en la batalla de La Puerta, también conocida como
El Semen, en la cual fue gravemente herido; sin embargo, logró vencer. El Pacificador
Morillo pasó casi un año tratando de reponerse de esta herida. El 7 de agosto de 1819
las tropas realistas comandadas por José María Barreiro fueron vencidas por Bolívar y
su ejército, en la batalla de Boyacá; Sámano huyó precipitadamente de Santafé.
Notificado Morillo del triunfo patriota, escribió al gobierno de Madrid: «Bolívar en un
solo día acaba con el fruto de cinco años de campaña, y en una sola batalla reconquista
lo que las tropas del rey ganaron en muchos combates [... ] Los llanos de Barcelona, los
de Apure y Casanare, todos están en poder de los rebeldes [...] La suerte de Venezuela y
de Nueva Granada no puede ser dudosa [...] Estos prodigios, que así pueden llamarse por
la rapidez con que los han conseguido, fueron obra de Bolívar y un puñado de hombres
[... ] Si llegamos a sucumbir y se pierde la Costa Firme que es la América militar, no la
volverá jamás a recuperar el Rey nuestro señor, aunque para ello se empleen treinta mil
hombres». Morillo, quien en varias ocasiones había pedido refuerzos a España, vio
truncadas sus esperanzas cuando supo que la revolución de Rafael del Riego había
restablecido en su patria el espíritu liberal de la Constitución de 1812. En abril de
1820, en lugar de tropas, armas y dinero, recibió la orden de establecer la paz en las
colonias por medio de un armisticio. Este fue firmado por comisionados de Morillo y
Bolívar en la ciudad de Trujillo, el 25 de noviembre. EL 27 del mismo mes Morillo se
entrevistó con el Libertador en la población de Santa Ana, y el 17 de diciembre viajó a
España.
Los títulos de conde de Cartagena y marqués de La Puerta
le fueron concedidos a Morillo por Fernando VII, en reconocimiento a las acciones durante
el sitio de Cartagena y la batalla del Semen; el decreto, firmado el 17 de diciembre de
1819, decía: «En consideración a los dilatados y distinguidos servicios del teniente
general don Pablo Morillo, general en jefe del ejército expedicionario de Costa Firme, se
ha dignado el Rey nuestro Señor concederle merced de título de Castilla, libre de lanzas
y medias anatas, para sí, sus herederos y sucesores, con la denominación de conde de
Cartagena, marqués de la Puerta». A su regreso a España, Morillo observó una conducta
ambigua. Luchó al lado de Fernando VII por el restablecimiento de su poder absoluto, y
éste lo nombró jefe de sus fuerzas de defensa. Posteriormente, se adhirió a los
constitucionales y logró que, en 1823, el nuevo gobierno provisional de la revolución lo
nombrara comandante general de Galicia y las Asturias y jefe del Cuarto Ejército que
debía luchar en contra de los franceses que buscaban restablecer el absolutismo en
España. Cuando el rey Fernando ocupó de nuevo el trono, destituyó a Morillo de todos
los cargos que tenía. En junio de 1824 emigró a Francia. Entre 1826 y 1830 escribió en
varios diarios y publicó dos obras: Memorias sobre la campaña en América y Táctica
militar. Murió el 27 de julio de 1837 a las once de la noche, en el balneario de
Barèges. Sus restos fueron depositados en el cementerio de Luz-SaintSauveur, departamento
de los Altos Pirineos, en agosto de 1843, y trasladados a Madrid y sepultados en el
cementerio de San Isidro. Sobre su lápida hay una inscripción que dice: «El
excelentísimo señor Don Pablo Morillo, Conde de Cartagena, Marqués de la Puerta,
Teniente General de los Ejércitos Españoles, Gentilhombre de Cámara de S.M., Caballero
Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos VI, de la de S. Fernando, de la de
Isabel la Católica, y otras por acciones de guerra. Falleció el 27 de julio de 1837, en
Barèges, lugar de Francia. Los restos mortales trasladados por el celo y cariño de su
amante esposa, en 2 de septiembre de 1843, yacen depositados en este panteón en obsequio
y conservación de su buena memoria. R.I.P.». Pablo Morillo murió pobre y María Josefa,
su viuda, debió acudir a la reina para pedir ayuda «como madre, tutora y curadora de los
cinco hijos menores», a quienes su padre «nada ha dejado de intereses y sí solo sus
gloriosas acciones que imitar». María Josefa murió en París, el 10 de enero de 1875
[Ver tomo l, Historia, pp. 161-162, 273286] .
GILMA RÍOS PEÑALOZA
Bibliografía
AMBARRI, FRANCISCO XAVIER. Hechos del general Pablo
Morillo en América. Publicaciones de la Embajada de Venezuela en España. Murcia,
Talleres de Ediciones Tipográficas del Sureste, 1971. COBARICO BRICEÑO, JORGE.
"Antonio Nariño y Pablo Morillo. Creadores del periodismo castrense en nuestro
país". Cromos, noviembre 30 de 1970, pp. 10-11. FRANCO V., CONSTANCIO Leyendas
históricas. Bogotá, Imprenta a vapor de Zalamea Hnos., 1885. MORILLO, PABLO. Memorias.
Traducción, Arturo Gómez Jaramillo. Bogotá, Incunables, 1991. REVEZ, ANDRÉS. El
teniente general don Pablo Morillo. Primer Conde de Cartagena. Madrid, El Gran Capitán,
1947.