Abogado, reformador de la educación durante la Colonia,
nacido en Mariquita, Tolima, en 1736, muerto en Chile en 1792. Hijo de don Miguel,
español, y de una criolla, Francisco Antonio Moreno y Escandón estudió latín y
filosofía desde los trece años, en el Colegio de San Bartolomé, regentado por los
jesuitas. Se graduó de bachiller y maestro de filosofía en la universidad de San
Francisco Javier, también regentada por los ignacianos; allí recibió más tarde los
títulos de teología y jurisprudencia canónica y civil. Dictó la cátedra de Instituta
(Instituciones de Justiniano) a los 22 años, y, tres años más tarde, la cátedra de
Derecho Canónico. Se vinculó al Cabildo al iniciar el ejercicio de su profesión; en
1759 fue asesor general, en 1760, procurador, en 1761, alcalde ordinario de Santafé. Su
talento y saber jurídico fueron conocidos en España por un informe del virrey José
Solís de 1759. En 1762 el virrey Pedro Messía de la Cerda lo nombró abogado fiscal de
la Real Audiencia, debido a los quebrantos de salud del fiscal José de Peñalver. En el
mismo año, el arzobispo Felipe de Azúa informaba al rey que la Curia se valía de Moreno
y Escandón como asesor jurídico para manejar los casos más serios. En 1759 se casó con
Teresa Isabella, española hermana del rector de la catedral, quien celebró la ceremonia,
y amigo del arzobispo, quien lo hizo su albacea; sus padrinos fueron personas notables del
reino, entre ellos el secretario del virrey. Moreno deseaba un empleo mejor y resolvió ir
directamente a España a buscarlo; la Universidad Javeriana lo comisionó para tramitar
algunos asuntos de su interés. En 1764 viajó a Europa, dejando quien lo reemplazara en
su cátedra. Dicen los relatos familiares (algunos autores opinan que no hay una buena
biografía de Moreno), que en Madrid rápidamente se granjeó la admiración de las
autoridades por su inteligencia y saber, cuando, puesto a prueba para resolver un
expediente en quince días, cumplió con esta tarea en tres y su decisión fue aceptada
por el Consejo. El 25 de marzo de 1765 solicitó formalmente ser el reemplazo de Fernando
Bustillo, fiscal protector de indios, fallecido. Pagó mil pesos de plata por el
nombramiento, que le fue hecho un poco más tarde.
A su regreso al Nuevo Reino de Granada, Moreno y Escandón
se posesionó de su nuevo cargo en Santafé, en enero de 1766. Entonces comenzó a asumir
nuevos cargos, en los que fue notoria su influencia sobre los virreyes que llegaron a
Santafé, como lo confirman las quejas y escritos de sus detractores. En 1770 Jorge Lozano
de Peralta se quejó a España de las manipulaciones que el asesor Manuel Romero y el
protector de indios ejercían sobre el virrey Messía de la Cerda. En 1767, el virrey
Messía de la Cerda comisionó a Moreno y Escandón para que ejecutara la orden dada por
España de expulsar a la Compañía de Jesús del reino. En secreto, como era preciso,
escribió a todas las autoridades, y el 31 de julio, acompañado por el oidor Antonio
Verástegui, comunicó la orden en el colegio de donde era ex alumno. Fue nombrado regente
de estudios de San Bartolomé y fiscal de la junta que determinaría la destinación de
los bienes que pertenecían a los jesuitas en el momento de su expulsión. Con motivo de
la actitud contra el monopolio religioso sobre la educación superior, Moreno presentó un
proyecto, en mayo de 1768, en el que se utilizarían los recursos dejados por los jesuitas
para organizar una universidad pública y de estudios generales en Santafé de Bogotá. El
virrey Messía de la Cerda, el oidor Benito Casal, el asesor Manuel Romero y el fiscal
Francisco Moreno y Escandón conformaban la Junta de Extrañamiento que envió al rey un
proyecto con el cual se estableció una lucha entre los ilustrados partidarios de la
universidad pública y sus oponentes, entre quienes destacaban, sobre todo, las
instituciones religiosas. En 1769 Moreno escribió un memorial en el que criticaba la
educación que ofrecían los religiosos; decía que no manejaban conceptos científicos
profundos, y que sólo hacían uso de los tratadistas herederos de la tradición
escolástica medieval (trivium y quadrivium), desconociendo teorías como la de Copérnico
(mecánica heliocentrista); es decir, enfrentaba aquella educación alejada de los
movimientos intelectuales de la época encarnados en la Ilustración. El enfrentamiento
más grande lo tuvo con los dominicos, con fray Ignacio Buenaventura a la cabeza, defensor
de la filosofía de Santo Tomás, quienes pretendían sacar ventaja de la expulsión de
los jesuitas. Moreno propugnaba por una universidad pública, manejada con espíritu
secular, en la que los seglares se entendieran con los asuntos educativos. En 1767 hubo
enconados enfrentamientos entre los dominicos y Moreno, con los bienes y prebendas de los
ignacianos de fondo. Moreno pidió a la Real Audiencia que reglamentara la carrera del
Derecho y su ejercicio y logró que se rigiera por el reglamento de la Universidad de
Lima, por no tener uno propio. En 1771 propuso utilizar los bienes de los jesuitas para
dotar la universidad y abrir una biblioteca pública, hoy la Biblioteca Nacional, fundada
con 3000 volúmenes en 1777, en el local que había servido de seminario. El Cabildo de
Santafé encargó a José de Grọt de Vargas, después de recibir el apoyo de los
civiles, para que abriera la universidad pública, pero en la Junta de Aplicaciones, en
diciembre de 1771, delante del nuevo arzobispo dominico Agustín Camacho, éste disintió
con su voto de la aprobación que había dado en la Junta, elevando la ira de Moreno. La
oposición crecía y en España el proyecto no pasaba. En 1774 José Celestino Mutis
expuso en la Nueva Granada el sistema copernicano, lo que dio origen al plan que se
estableció bajo la dirección de Moreno, director real de estudios, y que mereció la
exaltación, en 1776, por el virrey Manuel Guirior, y la aprobación, en 1778, por cédula
real, a la propuesta de universidad pública y estudios generales; sin embargo, su puesta
en práctica no fue aprobada, por lo que el plan de estudios de Moreno, que incluía la
enseñanza de física, matemáticas y trigonometría, sólo se ejecutó de 1774 a 1779.
Moreno fue, además, juez conservador de las rentas de tabaco y aguardiente; redactó
manuales para el manejo de las salinas de Zipaquirá; fiscal de la Audiencia de Lima, en
1789, y regente de la Audiencia de Chile, donde murió. Sus escritos e informes son
reveladores respecto a la situación del Nuevo Reino en la segunda mitad del siglo XVII
[Ver tomo 1, Historia, pp. 153-154, 216-217; tomo 4, Literatura, pp. 57-58; y tomo 5,
Cultura, pp. 18, 63-64].
DIANA LUZ CEBALLOS GÓMEZ
Bibliografía
MELO, JORGE ORLANDO "Un burócrata criollo en
el siglo XVII: la carrera de Francisco Antonio Moreno y Escandón". En: Memorias del
v Congreso de Historia de Colombia. Armenia, 1985. MORENO Y ESCANDOS, FRANCISCO ANTONIO.
"Estado del Virreinato de Santafé, Nuevo Reino de Granada: Año de 1772". En:
GERMAN COLMENARES. (Comp.). Relaciones e informes de los gobernantes de la Nueva Granada,
tomo III. Bogotá, Banco Popular, 1989. MORENO Y ESCANDON, FRANCISCO ANTONIO. Indios y
mestizos de la Nueva Granada a finales del siglo XVII. Bogotá, Banco Popular, 1985.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.