Oidor de la Real Audiencia y visitador de Antioquia,
nacido en Mon, principado de Asturias, España, en agosto de 1747, muerto en Cádiz en
1791. Juan Antonio Mon y Velarde, el futuro reformador de la estructura agraria, minera y
monetaria antioqueña, estudió artes en la Universidad de Oviedo, fue colegial en el
Mayor de San Salvador de la Universidad de Salamanca y se graduó como bachiller en
cánones y leyes. Ocupó el cargo de director general de Obras Públicas de Nueva España
y era oidor de la Real Audiencia de Guadalajara, cuando en 1778 el rey lo nombró para que
ocupara el mismo destino en el Nuevo Reino de Granada. Mon llegó a Santafé a fines de
octubre de 1781 y participó en las decisiones que adoptó la Audiencia con relación al
movimiento de los Comuneros, entre ellas la sentencia de muerte contra José Antonio
Galán y otros participantes en la insurrección. En 1785 Mon y Velarde fue enviado como
juez visitador a la Provincia de Antioquia, a raíz de la solicitud formulada por su
gobernador, Francisco Silvestre, quien consideraba necesaria la presencia de un
funcionario dotado de la autoridad necesaria para zanjar los pleitos que allí tenían
lugar y aumentar el recaudo de las rentas provinciales. En general su gestión suscitó
agudas polémicas debido a las reformas que introdujo. A1 iniciar su labor, que le
implicó asumir la gobernación, sometió a juicio a los amotinados en 1781 y 1782, y
luego procedió a depurar la administración. Posteriormente reorganizó las rentas de
aguardientes, degüello y tabaco, con lo cual su producto se elevó considerablemente.
Consultó a los cabildos antioqueños sobre las medidas que requerían y, sobre la base de
sus respuestas, promulgó su Auto del Buen Gobierno. En agosto de 1786 Mon y Velarde
visitó las minas de oro de San Pedro, y estudió su funcionamiento; luego expidió un
Nuevo Código de Minas, que sustituyó el preparado en el siglo XVI por el gobernador
Gaspar de Rodas (1577-1595). Con este Código el visitador dio respuesta a la
recuperación minera que se venía dando en Antioquia desde hacía tres décadas. Aunque
sus disposiciones en esta materia fueron muy elogiadas por José Celestino Mutis y José
D'Elhuyar, al parecer nunca se pusieron en práctica; sin embargo, las reformas monetarias
y agrarias que emprendió estimularon indirectamente al sector minero, con lo cual el
incremento de su Producción no sólo se mantuvo, sino que aumentó. En lo relativo a la
política monetaria, Mon y Velarde adoptó varias medidas entre las que sobresale la
introducción de la plata como patrón monetario. A1 respecto el visitador ordenó que las
monedas de este metal fueran aceptadas en todas las transacciones, las cuales, hasta ese
momento, se venían haciendo con oro en polvo. En su conjunto y vistos sus resultados a
largo plazo, tales disposiciones facilitaron el comercio local, estimularon el crecimiento
de los mercados domésticos y la expansión de los sectores minero y comercial y, en
particular, el comercio de importación.
Para superar los problemas que presentaba la estructura
agraria antioqueña, Mon y Velarde dio vía libre a la fundación de nuevos pueblos, en
los que se entregaron tierras a los pobladores pobres de la provincia, utilizando para el
efecto propiedades de particulares que no estaban siendo adecuadamente explotadas. En
cumplimiento de su programa de población, durante su gobierno se fundaron los
asentamientos de Carolina, San Carlos, San Luis de Góngora (Yarumal) y San Antonio del
Infante (Don Matías). El traslado de población excedente de los valles a las zonas de
colonización mejoró las condiciones de los nuevos propietarios y favoreció también a
las elites mineras, comerciantes y agrícolas, ya que dinamizó los mercados e incorporó
nuevas áreas a la producción minera. Además de estas medidas, que a mediano y largo
plazo tuvieron un gran impacto sobre la estructura económica antioqueña, Mon y Velarde
ordenó el levantamiento de un censo de riqueza; reorganizó las actividades de las
oficinas públicas y dispuso el arreglo de los archivos y de las escribanías; promovió
la creación del Obispado de Antioquia; introdujo las primeras semillas de anís a la
provincia, estimuló las siembras de cacao y algodón, ordenó la creación de graneros
públicos; fomentó la construcción y el mantenimiento de las vías de comunicación y
puso en ejecución diversas obras de beneficio común en las villas de Medellín y de
Antioquia (Santafé de Antioquia). Su labor, sin embargo, generó las quejas de los
propietarios afectados directamente por las expropiaciones de tierras en áreas de
colonización. En 1788 el visitador abandonó la provincia y se dirigió a Cartagena,
donde además de preparar las "Ordenanzas para el arreglo y buen tratamiento de los
indios de los pueblos de la comprensión de esta provincia", elaboró varios informes
relativos a la provincia de Antioquia. A mediados de 1789 regresó a Santafé de Bogotá,
donde continuó desempeñando su cargo de oidor, hasta febrero de 1790, cuando se dirigió
a Quito, donde había sido nombrado como presidente y comandante general de la provincia.
En mayo de 1790 se le promovió para que ocupara una plaza togada en el Supremo Consejo de
Indias, cargo que no alcanzó a desempeñar porque murió en Cádiz, quince días después
de haber regresado a España [Ver tomo l, Historia, pp. 129 y 216].
MARTA HERRERA ÁNGEL
Bibliografía
OSPINA, TULIO "El oidor Mon y Velarde.
Regenerador de Antioquia". Repertorio histórico, año 2, N-° 9-11 (Medellín,
septiembre 1918). RESTRPO SÁENZ, JOSE MARIA. Biografías de mandatarios y ministros de la
Real Audiencia (1671 a 1819). Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1952. ROBLEDO,
EMILIO. Bosquejo biográfico del doctor Juan Antonio Mon y Velarde, 2 Vols. Bogotá, Banco
de la República, 1954.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.