Intelectual, político y escritor boyacense
(Tunja, abril 4 de 1857 - Bogotá, junio 14 de 1933). Nacido en el seno de una familia de
clase alta, con estrechos vínculos con la política y la cultura, su padre era un notable
abogado boyacense de mediados del siglo XIX, y su madre era hermana del presidente
Santiago Pérez y del historiador, geógrafo y periodista Felipe Pérez. Diego Mendoza
Pérez estudió jurisprudencia en la Universidad Nacional y en 1880 recibió el grado de
doctor en Derecho de manos del presidente Rafael Núñez. Durante los diez años
siguientes residió en Tunja, donde trabajó como abogado, docente y periodista. En 1891
se radicó en Bogotá, y a finales de siglo se casó con su prima María Pérez Lleras,
hija de su tío Felipe Pérez. Como la mayoría de los intelectuales del siglo XIX,
Mendoza cultivó a lo largo de su vida los más diversos campos de la cultura. Sus
inclinaciones iniciales estuvieron asociadas a los estudios del lenguaje, área en la cual
publicó su primer libro, Vocabulario gramatical (1884), un útil glosario de términos de
la gramática castellana destinado a los maestros y estudiantes de la enseñanza
secundaria. Una vez radicado en Bogotá, centró su atención en los estudios históricos
y sociológicos, que se expresaron en su famosa conferencia "Ensayo sobre la
evolución de la propiedad en Colombia", leída en la Sociedad de Jurisprudencia en
noviembre de 1897. Allí expuso con claridad la necesidad de renovar los estudios
históricos en el país, a partir de los nuevos enfoques de las ciencias sociales, que su
generación llamó "moderno concepto de historia". Al revisar la labor de los
historiadores nacionales, halló que el criterio dominante giraba alrededor de las grandes
personalidades y de los sucesos políticos sin consideración de los hechos sociales
propiamente dichos. A su juicio, el pasado no se comprendía si no se conocía la
posición y estado del pueblo, esto es, las condiciones de vida de «la masa de la nación
no privilegiada y trabajadora». Mendoza combinó desde un principio sus labores
intelectuales con las actividades políticas. Por sus talentos personales y sus vínculos
familiares y de amistad con los grandes dirigentes del radicalismo (los Pérez, Aquileo
Parra, Salvador Camacho Roldán, Teodoro Valenzuela y Nicolás Esguerra), ascendió con
rapidez en los puestos directivos del partido liberal, y junto a Rafael Uribe Uribe y
Carlos Arturo Torres, se encargó en 1896 de la dirección de El Republicano, el
periódico fundado por los liberales para coordinar las jornadas electorales de aquel
difícil año de la Regeneración y dirección autoritaria del Estado. En las
postrimerías del siglo, estuvo siempre del lado de los viejos radicales, y durante los
preparativos de la guerra de los Mil Días apoyó el ala pacifista de su partido, opción
que lo alejó de Uribe Uribe, uno de los impetuosos animadores de la guerra con quien se
vio comprometido a duelo en diversas ocasiones. Con la llegada de Rafael Reyes al poder,
Mendoza Pérez fue nombrado embajador en Washington para dar comienzo a las negociaciones
con Estados Unidos respecto de la independencia de Panamá. Sobre el asunto, Mendoza
había publicado años antes El canal interoceánico y los tratados, un extenso trabajo de
derecho internacional y de historia diplomática, donde estudiaba con detalle los acuerdos
firmados entre Colombia y Estados Unidos sobre la cuestión del istmo. Este nombramiento,
sin embargo, se convirtió para él en «un lecho de espinas» que habría de marcarlo por
el resto de sus días. Sólo duró en la embajada un año; por diferencias con el
presidente Reyes fue destituido de su puesto en junio de 1906 y declarado «traidor a la
patria» por haber hecho públicos sus puntos de vista sobre la prioridades que deberían
establecerse en las negociaciones. Esta situación lo llevó a expatriarse por cuatro
años en Estados Unidos y España, donde desplegó una intensa actividad intelectual, que
se expresó en la publicación de dos libros sobre problemas sociales: Apuntaciones sobre
instrucción pública y Memoria sobre el alcoholismo; un volumen acerca de la Expedición
Botánica acompañado de numerosos documentos inéditos del sabio Francisco José de
Caldas, y la traducción de Las lecciones de literatura española del hispanista inglés
James Fitz Maurice Kelly, un amigo muy cercano de su primo Santiago Pérez Triana. Su
libro sobre la Expedición Botánica de José Celestino Mutis ofrecía un material
novedoso, recogido directamente en los archivos del Jardín Botánico de Madrid, que en su
momento promovió nuevos campos de investigación y que todavía hoy se lee con provecho.
Mendoza regresó al país en 1910, después de haber sido
rehabilitado por el Congreso de la acusación de traición a la patria. Durante los ocho
años siguientes, fue elegido a la Cámara de Representantes por diversas
circunscripciones del partido liberal, y en 1915 ocupó el Ministerio de Hacienda durante
la administración de su compañero de generación José Vicente Concha. Estas tareas
estuvieron acompañadas de una febril actividad periodística, y de una incansable labor
historiográfica relacionada con temas culturales, que en conjunto lo sitúan como un
precursor autorizado de la historia de la educación y de las ciencias en Colombia. Los
últimos quince años de Mendoza estuvieron dedicados a tareas académicas. En 1918
asumió la reapertura del Externado, un antiguo instituto de educación secundaria y
profesional creado en 1886 por su compañero de estudios Nicolás Pinzón Warlosten, que
había cerrado sus puertas nueve años más tarde con ocasión de la muerte prematura de
su joven fundador. En aquellos tiempos, el Externado había encarnado el ejemplo de la
educación laica impulsada por los radicales. Continuando con esta tradición, Mendoza
organizó los estudios de Derecho y Ciencias Políticas, y con la colaboración de un buen
número de egresados de la época de Pinzón, sentó las bases de lo que después ha sido
una de las instituciones líderes en la formación de abogados en Colombia. Sus clases en
el Externado estuvieron dedicadas al derecho internacional privado, y a la enseñanza de
la sociología, una disciplina que los liberales habían comenzado a difundir en el país
en 1880. Resultado de esta última labor docente fue su Sociología, un moderno texto
elaborado a partir de las contribuciones más significativas de la sociología
norteamericana de los primeros decenios del siglo XX. Mendoza murió en Bogotá, el 14 de
junio de 1933, a los 76 años de edad. En ese momento, la generación de los radicales y
de sus herederos directos había desaparecido. En su lugar se había afirmado en el
escenario de la política, de los negocios y de la cultura, una generación conocida con
el apelativo del "Centenario", integrada por varios alumnos de Mendoza, entre
los cuales se encontraba el popular Enrique Olaya Herrera, ahora presidente de la
República.
GONZALO CATAÑO
Bibliografía
BERNAL LEON GÓMEZ, JAIME. introducción a la edición
facsimilar de: DIEGO MENDOZA PÉREZ. Vocabulario gramatical [1884J. Bogotá, Instituto
Caro y Cuervo, 1987, pp. XV CXIII. MENDOZA PÉREZ, DIEGO. Sociología. [1936]. 2á ed.:
Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 1962. 3á ed.: 1982. MENDOZA PÉREZ, DIEGO.
Evolución de la sociedad colombiana: ensayos escogidos. Compilación, introducción y
bibliografías, Gonzalo Cataño. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 1994.