Desde el Banco de la
República favoreció las Artes y las letras
Cuando un país tiene la oportunidad de
educarse, entretenerse sanamente y gozar del tiempo y el espacio, del sonido y la lectura,
es un país que tiene esperanzas. Luis Ángel Arango no sólo gozó de la mayor
credibilidad en el campo de las finanzas, como gerente, consejero de ministros y
directivos de empresas, sino también como uno de los mayores promotores del progreso del
país en el campo cultural.
A través de las palabras del Dr. Daniel
Henao, quien lo conoció personalmente, podemos describir su carácter: "
Más
que político, economista y banquero, era, con conocimiento lo afirmamos, un estadista y
un humanista
No creemos equivocarnos al decir que a la hora de su retorno a la
normalidad que todos ansiamos, él era una de las reservas, bien mirado por el país todo,
porque no tenía enemigos y representaba el fiel de balanza de partidismos y las
exageraciones". (La Patria (Manizales), 1957.)
Nació el 13 de noviembre de 1903 en
Medellín, y al poco tiempo su familia se trasladó a Bogotá. Sus padres fueron María
Arango y el general José Manuel Arango, ministro de guerra del presidente Carlos E.
Restrepo. Se casó con Isabel Teherán Gutiérrez, en 1929, con quien tuvo seis hijo. Luis
Ángel Arango realizó sus primeros estudios en el Colegio de las Hermanas de la Caridad.
Continuó el bachillerato en el colegio Restrepo Mejía, pero terminó su segunda
enseñanza en filosofía y letras en el Colegio del Rosario, en 1919. Ingresó a la
facultad de derecho y ciencias políticas de la Universidad Nacional y se graduó en 1924
con la tesis Bancos de emisión: su establecmiento en Colombia, recién abierto el Banco
de la República, de acuerdo con los resultados de la misión Kemmerer contratada para tal
fin.
Inquietudes intelectuales
Viajó a París entre los años 24 y 28,
donde su padre ejerció como cónsul de Colombia, pero antes ocupó la secretaría de la
Comisión interparlamentaria de bancos. Asu regreso de París, fue nombrado inspector
bancario, y más tarde, superintendente delegado de bancos. En 1932 ocupó el cargo de
subgerente del Banco Central Hipotecario. Ingresó en 1939 al Banco de la República como
segundo subgerente, fue ascendido a primer subgerente, cargo que lo lleva a presidir la
delegación que viajó a México a la Conferencia de Bancos Centrales.
Entre otras funciones, desempeñó la
gerencia del Banco de Bogotá, formó parte de las juntas directivas de la Beneficencia de
Cundinamarca, la Compañía de teléfonos, las Empresas Públicas de Bogotá, la Comisión
de Defensa Económica Nacional y la Consiliatura del Colegio del Rosario. en 1953, los
bancos lo eligieron como su representante en la Asamblea Nacional Constituyente.
Durante su gerencia la Misión Grove y
Alter visitó el país y realizó un diagnóstico de la banca central, cuyo resultado fue
la reforma bancaria de 1951 (segunda fase de cambios del Banco de la República). Su
gestión no sólo fue en el campo financiero (pertenecía a la escuela de Esteban
Jaramillo); se lo conocía como un gran lector con grandes inquietudes intelectuales, que
puso al servicio del país. Fue miembro correspondiente de la Academia de la Lengua; bajo
su directriz se construyeron la Catedral de Sal, la Hospedería el Libertador y la planta
de soda de Zipaquirá; junto con Julio Caro, fue promotor de la creación del Museo del
Oro, lo que condujo, hasta nuestros días, a evitar, en gran parte, la salida del país de
piezas importantes de las culturas precolombinas. El Museo es hoy uno de los baluartes
dentro y fuera del país, con su sede en Bogotá y los nueve museos en el resto del país.
A él también se debe la reconstrucción
de la Recoleta de San Diego, el Centro de Acción Comunal, la construcción de la actual
sede del Banco de la República, la Imprenta de Billetes, la restauración de la Casa de
Moneda (una de las más antiguas del barrio La Candelaria y que hoy alberga la colección
numismática más grande del país). También en su administración se reconstruyó la
sede del Palacio Arzobisbal, donde funcionó hasta 1958 la Corte Suprema de Justicia,
totalmente derruida el 9 de abril de 1948 y que hoy se conoce como la Casa de
Exposiciones, donde tiene sede la colección permantente de arte del Banco de la
República.
La gran biblioteca
Por todas estas obras en beneficio de la
ciudad y el país, la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá lo condecoró con la medalla
´Gonzalo Jiménez de Quesada´. Bajo su gerencia se empezó a publicar la colección
Archivo de la economía nacional, cuya función principal fue el rescate de la historia de
Colombia, los relatos de viajeros, la historia económica del país, etc., y que continúa
como la Colección bibliográfica del Banco de la República. Allí no terminaron sus
proyectos culturales: Aquella pequeña biblioteca que el Banco tenía para servicio de sus
funcionarios y a la cual asistía el público debería convertirse en una biblioteca más
grande de Colombia. Por ello, en pleno corazón de La Candelaria se empezó a construir la
biblioteca pública más grande del país y que, infortunadamente, no vio terminada. Por
ello, la misma semana de su fallecimiento, la junta directiva del Banco de la República
le da su nombre, como un homenaje póstumo a un gran hombre: la bibioteca Luis Ángel
Arango. Inaugurada el 20 de febrero de 1958, hoy totalmente sistematizada, la biblioteca
además de sus funciones en materia de lectura ofrece conciertos y exposiciones, y cuenta
con 13 bibliotecas y centros de documentación, áreas de exposiciones y conciertos, en 24
ciudades del país.