Humanista antioqueño (Azuero, hoy Don Matías, octubre 12
de 1884 - Bogotá, octubre 18 de 1967). La extensión temática y bibliográfica de su
obra, los largos listados de cargos y asociaciones, la exaltación y la apología son los
rasgos sobresalientes en las referencias a la vida y obra de Luis Eduardo López de Mesa.
Hijo de Bartolomé López de Mesa y Virginia Gómez, tenía ascendencia española e
inglesa. Se educó bajo la protección intelectual de su tío el obispo Antonio López de
Mesa, cuya biblioteca lo acercó al conocimiento de la gramática y la historia. Se
graduó de bachiller en el colegio de San Ignacio, en Medellín, y en 1907 se trasladó a
Bogotá para estudiar medicina en la Universidad Nacional, donde se graduó en 1912. Se
especializó en psiquiatría y psicología en la Universidad de Harvard, en 1916; y entre
1918 y 1922 realizó estudios en Inglaterra y Francia, y viajó por Italia, Alemania y
Grecia. En 1917 fue elegido concejal de Bogotá, y luego fue diputado a la Asamblea y
representante a la Cámara. En cuanto a su actividad pedagógica, entre 1912 y 1916 se
desempeñó como profesor de historia de la medicina, de sociología americana y de
estética e historia del arte, en la Universidad Nacional. El hilo conductor de gran parte
de su elaboración teórica fue el concepto de educación que, junto con la raza, la
economía y la "voluntad creadora", consideraba como factores del desarrollo. En
1934, durante la administración de Alfonso López Pumarejo, fue nombrado ministro de
Educación. Desde este cargo impulsó su programa Cultura Aldeana, que recogía la idea de
elevar el nivel cultural del pueblo colombiano a través de la educación en las zonas
rurales. Creador de la Biblioteca de Cultura Aldeana, aspiraba a llevar a todos los
rincones del país lo mejor de la cultura y la ciencia. Con este programa, dice Carlos H.
Uribe, «no se trataba exclusivamente de mejorar la instrucción académica en los
establecimientos de enseñanza, como [podría] esperarse de una política tradicional del
Ministerio de Educación, sino de transformar el ámbito social y cultural de la
comunidad, revolucionando sus hábitos alimenticios, de construcción, de vivienda, de
vestuario y moblaje; civilizando sus costumbres recreativas, instaurando la práctica de
la lectura y la discusión ilustrada». La Casa Social y la Biblioteca de Cultura Aldeana
se convirtieron, entonces, en sus instituciones más representativas; la primera como
sitio de encuentro y difusión, y la segunda como medio de distribución y publicación de
textos. Cuando renunció al Ministerio en 1935, López de Mesa dejó de lado este
proyecto, pero no abandonó el interés por temas educativos como la presencia de
profesores extranjeros en Colombia, especialmente alemanes, la fundación de normales
rurales, la introducción de nuevas cátedras y la reforma humanística del bachillerato
(con estímulo a las lenguas vivas y una antropogeografía de Colombia).
La cultura fue el objeto de estudio de la mayoría de sus
escritos, siempre relacionada con el determinismo biológico y geográfico y el problema
de las razas. Sus ensayos, los artículos que publicó en prensa y revistas y, en general,
sus numerosas publicaciones, expresaron su proyecto civilizador, ese proceso de desarrollo
que incluía, según él, raza, industria, cultura y misión histórica. Su proyecto
civilizador hizo parte de otros que en las décadas del treinta y cuarenta expresaron una
idea general: la conformación de una nación bien estructurada; sin embargo, el
desarrollo sociocultural y económico del país se veía desde diferentes
interpretaciones. Algunos recurrían a la raza y la geografía como elementos que
afectaban directamente a la cultura; para otros, estos elementos no eran determinantes del
avance social, económico y cultural; algunos planteaban la necesidad de mejorar la raza
como una solución para salir del atraso; y al lado surgían las ideas del nacionalismo
cultural, es decir, la posibilidad de una integración geográfica, social y cultural, sin
necesidad de modificar las razas. La idea de que la unidad entre los países americanos
debía darse por el panamericanismo, encontraba más aceptación entre los deterministas
(biológicos, raciales y geográficos). Las ideas expuestas por los intelectuales
anteriores a 1948 se movían entre la búsqueda de la consolidación de la nacionalidad y
el panamericanismo. Este fue el contexto en el que se inscribió el pensamiento de Luis
López de Mesa. Sus propuestas políticas y culturales hicieron parte de una búsqueda
general, que surgía de transformaciones importantes en el país, como las reformas
liberales de 1936 y la violencia de 1948 a nivel externo, influían la crisis de los años
treinta, la guerra civil española y la segunda Guerra Mundial.
En 1938, Luis López de Mesa fue nombrado ministro de
Relaciones Exteriores por el presidente Eduardo Santos. Desde esta posición, expresó sus
ideas sobre el tratamiento que debía darse a la cultura y la política internacional. Uno
de los asuntos en que intervino como ministro de Relaciones Exteriores fue la política de
inmigración. López se opuso a la penetración de judíos en el territorio nacional, a la
vez que impulsó la inmigración de europeos con destino a la zona pacífica, antioqueña,
boyacense y a los Llanos, «donde él creía que la mezcla racial traería excelentes
resultados». Su idea de mejorar la raza estaba muy ligada con la actitud que asumió
frente al panamericànismo. En 1938 asistió en representación de Colombia a la
Conferencia Internacional Americana, reunida en Lima, donde fue nombrado presidente de la
misma y firmó la Declaración de principios sobre la Solidaridad Americana. En 1939
participó como delegado de Colombia en la VIII Conferencia Internacional Americana,
reunida en La Habana, y en la Conferencia de Cancilleres reunida en Panamá. También fue
embajador plenipotenciario en la 1x Conferencia Americana reunida en Bogotá. López de
Mesa apoyaba la idea de que la unidad y solidaridad continental debía darse a través del
panamericarrismo y no de un reconocimiento de las distintas expresiones y valores
culturales. Como ministro de Relaciones Exteriores, también le tocó enfrentar conflictos
fronterizos, entre otros, le correspondió firmar los tratados de 1939 y 1941 con
Venezuela, por medio de los cuales se consagró el derecho de Colombia a la navegación en
los ríos internacionales, y se zanjó definitivamente la disputa sobre la península de
la Guajira. Otro asunto que resolvió fue el acuerdo aclaratorio con Chile sobre un
artículo del convenio de comercio y navegación de 1936. En 1948 fue nombrado rector de
la Universidad Nacional, donde impulsó varias reformas para promover a la Universidad
como motor de desarrollo. Volvió a ser ministro de Relaciones Exteriores bajo la
presidencia de Alberto Lleras Camargo (1945-1946) y fue miembro de la Comisión de Reforma
Constitucional.
Las numerosas menciones a su participación como miembro y
socio de academias, institutos y asociaciones expresan un amplio reconocimiento
institucional a López de Mesa por parte de colombianos y extranjeros. Entre otras, fue
miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias de la Educación desde 1933;
miembro de las Academias Colombianas de la Lengua y de Historia desde 1935, y presidente
de la Academia de Historia en el período 1943-1944; miembro honorario de la Facultad de
Biología y Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Chile desde 1936, y miembro de
honor de la Liga Argentina de Higiene Mental desde 1938; miembro de la Academia Nacional
de Medicina desde 1944, y presidente de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y
Naturales. Reconocido por su labor intelectual a nivel latinoamericano, fue condecorado
por los gobiernos de Ecuador, Brasil Perú, Chile, Panamá y Venezuela; el gobierno
colombiano le impuso la Cruz de Boyacá. Médico, humanista, novelista, lingüista,
sociólogo, historiador y hombre de Estado, la extensa obra de Luis López de Mesa incluye
estudios científicos, novelas psicológicas, ensayos sociológicos, investigaciones
históricas, planes culturales e innumerables artículos aparecidos en revistas como
Universidad, Senderos, Vida, Estampa y Revista de América. En 1918 publicó su primera
obra, El libro de los apólogos; luego vinieron, entre otros, Civilización contemporánea
(1926), La tragedia de Nilse (novela, 1928), Biografía de Gloria Etzel (novela, 1929),
Introducción a la historia de la cultura en Colombia (1930), Cómo se ha formado la
Nación colombiana (1934), Disertación sociológica(1939), Miguel Antonio Caro y Rufino
José Cuervo (1944), Nosotros y la Esfinge (1947), Perspectivas culturales (1949),
Escrutinio sociológico de la historia colombiana (1956), Rudimentos de onomatología
(1960) y Oraciones panegíricas (1964). En 1966 donó a la Universidad de Antioquia su
biblioteca de más de cinco mil volúmenes [Ver tomo 5, Cultura, pp. 154-155].
LUCELLA GÓMEZ GIRALDO
Bibliografía
LOPEZ DE MESA, LUIS Obras selectas. Colección
Pensadores Políticos de Colombia. Bogotá, Cámara de Representantes, 1981. VELAZQUES A,
FRANCISCO MARIO, CARLOS H. URIBE y EDUARDO SANTA Vida y obra del profesor Luis López de
Mesa. Medellín, Universidad de Antioquia, 1985..
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.