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LLERAS, LORENZO MARÍA
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Lorenzo María Lleras.
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Educador, periodista,
poeta y político nacido en Bogotá, el 7 de septiembre de 1811, muerto en la misma
ciudad, el 3 de junio de 1868. Lorenzo María Lleras recibió su educación en Bogotá,
donde también fundó su hogar y vinieron a la vida sus quince hijos, entre los cuales se
contaron José Manuel, Martín, Luis y Federico, colombianos eminentes por su talento y
sus virtudes. Estudió con provecho el doctor Lleras en los Estados Unidos, donde
adquirió, aún en temprana edad, muy exacto conocimiento de los idiomas francés e
inglés, y dominó otras esferas del campo intelectual, llegando a ser por esto uno de los
que poseyeran, en aquella época en que la instrucción estaba en mantillas, mayor suma de
caudales literarios. A favor de su ilustración fue, pues, como le tocó figurar de modo
principal, en la vida pública y en la carrera de periodista, haciéndose notar desde
luego como divulgador de las más avanzadas teorías y ardoroso amigo de la libertad.
Aguijábale, además, la irresistible tendencia a escribir en verso, afición que se
debió despertar en él desde que era estudiante, cuando sus maestros le obligaban a
ocuparse en verter al castellano los cantos de la lengua de Racine. Inicióse como
periodista durante su permanencia en los Estados Unidos, en que escribió en el Mensajero
Semanal. Después redactó en Bogotá, en diversas épocas, la Gaceta Oficial, El
Constitucional de Cundinamarca, La Bandera Nacional, El Neogranadino (1853) y la Crónica
mensual del Colegio del Espíritu Santo (1847-1850). Fue co-director de El Cachaco y de
Los Principios, y colaborador de la Biblioteca de Señoritas, El Mosaico y muchos otros
periódicos políticos y literarios. Como poeta, don Lorenzo María publicó en Nueva
York, en 1831, sus Versos juveniles, precedidos de una versión de la tragedia en cinco
actos, Altorfo, escrita en inglés por Mrs. Wright. Las poesías originales de Lleras son,
en su mayor parte, cantos inspirados a su musa por un sentimiento patriótico. A este
número pertenecen "La libertad de la Nueva Granada", "La batalla de
Santuario", "El ocho de mayo" (incluidas en la antedicha colección), y la
elegía que compuso con motivo de la «triste jornada del 28 de agosto de 1830 en Puente
Grande, destrucción del gobierno legítimo y restauración del poder detestable de
Bolívar". En cuanto a sus versos que se apartan del amor a la patria y de la cuerda
exaltada de la libertad, son muestra de íntimos afectos, expresados en la forma más
pulcra y castiza que podía encontrar aquel vate, revolucionario en la política y
tradicionalista en la literatura. Al doctor Lleras, como alcalde parroquial de Bogotá en
el año de 1834, le tocó intervenir, desgraciadamente, en sacar de la ciudad a doña
Manuela Sáenz, quien amenazó a la autoridad con darle un pistoletazo si insistía en
ejecutar la orden, y a los soldados, con puñal en mano, les dijo que mataría al primero
que se acercara. Ellos le arrebataron el arma, sacándola luego a la fuerza en una silla
de manos. Tal severa medida se tomó, porque en esos años se decía que la casa de
aquella señora era el punto de reunión de los desafectos al gobierno, y que era allí en
donde se recordaba con entusiasmo «el buen tiempo de la dominación del difunto tirano».
Lleras ocupó repetidas veces un asiento en la Cámara de
Representantes, y desempeñó también el rectorado del Colegio del Rosario, desde 1842
hasta 1846, año en el cual fundó el Colegio del Espíritu Santo, que regentó durante
siete años, hasta el de 1853. Cuando se inauguró la administración del general José
María Obando, el 1 de abril de 1853, fue llamado a la Secretaría de Relaciones
Exteriores. Meses después celebró un tratado con el ministro plenipotenciario del
Brasil, señor Miguel M. Lisboa, sobre comercio, amistad, extradición y límites entre la
Nueva Granada y dicho imperio. En las estipulaciones de aquel pacto se apartó el
negociador colombiano del principio del uti possidetis legal de 1810, aceptando el uti
possidetis de hecho, reconocido como principio brasileño. En virtud de este error se
cedían inmensos territorios sobre los cuales habíamos alegado derechos, lo que se
debió, según confesión del propio doctor Lleras, a que no dispuso de los datos y del
tiempo necesarios para el estudio adecuado de la cuestión, al paso que el
plenipotenciario del Brasil venía perfectamente preparado para iniciar las gestiones.
Cuando el público se dio cuenta del error del señor Lleras, creóse para éste una
situación difícil, y hubo de publicar una exposición dirigida al presidente de la
República para manifestar los móviles de su conducta. Al propio tiempo se separó del
ministerio, y el mandatario aceptóle la renuncia el 25 de noviembre del mismo año. Por
lo demás, el tratado se negó por unanimidad de votos en el Senado de 1855, después de
un luminoso informe de don Pedro Fernández Madrid. El doctor Lleras fue luego director
del teatro de Bogotá durante cuatro años, y con sus esfuerzos e interés no solamente
logró organizar una compañía dramática nacional de algún mérito, sino que
contribuyó en mucho a despertar entre los bogotanos el gusto por las representaciones
escénicas. Uno de los últimos actos políticos del doctor Lleras fue el de firmar la
Constitución expedida en Rionegro, el 8 de mayo de 1863, como diputado a la Convención
por el Estado Soberano de Cundinamarca. Más, en realidad, la faz perdurable de Lleras
ante la gratitud de sus conciudadanos, fue la del educador. Ejerció sobre sus discípulos
la misma influencia moral y literaria que ejerciera en España sobre la generación de los
románticos el célebre crítico y poeta don Alberto Lista. Como él, clásico y amante de
las letras, vivió siempre en medio de sus libros y sus alumnos, y se extinguió
dulcemente, dejando una memoria querida y una familia que en todas las carreras ha
prestado útiles servicios a la patria.
LUIS LÓPEZ DE MESA.
Comp. Historia de la Cancillería de
San Carlos
Bibliografía
OTERO MUÑOZ, GUSTAVO. Semblanzas colombianas. Bogotá,
Ministerio de Educación, 1938, tomo n, pp. 148-152.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
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