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JIMÉNEZ DE ENCISO, SALVADOR
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Salvador Jiménez de Enciso y Cobos, arzobispo de
Popayán (1816-1841). Colección J.J.. Herrera,
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Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá.
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Eclesiástico
español, obispo de Popayán, nacido en Málaga y muerto en Popayán, el 13 de febrero de
1841. Canónigo de la catedral de Málaga, y uno de los prelados más ilustrados que ha
tenido la Diócesis de Popayán, Salvador Jiménez de Enciso Cobos y Padilla vino muy
joven al Virreinato del Perú con fray José Antonio de San Alberto, arzobispo de Charcas,
en la República de Bolivia. Estudió en la universidad de la Real Audiencia de Charcas,
donde recibió los grados de bachiller y maestro en filosofía, y licenciado y doctor en
Sagrada Teología, Derecho Civil y Canónico. Fue cura en una de las parroquias de
Potosí, donde edificó una casa de ejercicios y un asilo de mujeres recogidas. Viajó a
España a incorporarse al Colegio de Abogados de los Reales Consejos; allí hizo
oposición a varias canonjías en San Isidro, Madrid. Nombrado canónigo de la catedral de
Málaga su ciudad natal, fue a Madrid, y allí fue presentado para el obispado de
Popayán, el 14 de febrero de 1815. Comunicó su nombramiento al venerable capítulo de
Málaga, el 6 de diciembre del mismo año, y fue preconizado en Roma por el papa Pío VII,
el 13 de marzo. Se posesionó del obispado de Popayán el 7 de mayo de 1818, por medio de
su procurador, el doctor Manuel Mariano Urrutia y Quijano, canónigo magistral y tesorero
electo de la catedral payanesa, en virtud del poder amplio y general que le confirió en
Madrid, el 6 de agosto de 1816. En septiembre comenzó a reedificar el colegio seminario,
levantando todo lo que las guerras habían destruido, cuando sirvió de cuartel a las
tropas. El seminario reinició labores el 18 de octubre con cuatro directivos: rector,
vicerrector, ministro y director espiritual, y treinta colegiales. Este acto fue muy
significativo, porque después de diez años de transformaciones políticas y de
suspendidos los cursos, se pusieron en ejercicio una cátedra de latinidad, una de
filosofía y otra de teología moral. La relación de este acto se imprimió, y un
ejemplar fue introducido en una caja metálica, con otros objetos, cuando el obispo
Jiménez puso la primera piedra de la nueva catedral que él mismo se empeñó en
edificar. Pero la construcción de la nueva Catedral quedó suspendida en 1819, cuando el
ejército realista fue derrotado en Boyacá, y Jiménez, junto con su secretario Félix
Liñán y Haro, su provisor José María Grueso y todos los superiores del seminario,
emigraron a Pasto. De regreso a Popayán, la escasez de sus rentas y otras circunstancias
no le permitieron continuar la obra. El obispo Jiménez fue un hombre muy ilustrado y
versado en predicar la palabra divina. En los últimos años de su pontificado emprendió
la construcción de la iglesia de Jimena en Popayán, cuya parroquia fundó, siendo su
primer cura párroco el presbítero Manuel Inocente Delgado y Fernández. Aún no se
concluía la construcción de la catedral, cuando el obispo enfermó y falleció. Fue
sepultado en la bóveda de la iglesia de la Compañía de Jesús, donde permaneció hasta
el 9 de agosto de 1851, cuando se exhumó su cadáver para depositar en la bóveda el del
obispo fray Fernando Cuero y Caicedo. El presbítero Manuel Antonio Bueno y Quijano
depositó los restos de Jiménez en un arca de madera al lado de los que le antecedieron
en el obispado, señores Jerónimo Antonio de Obregón y Mena y Angel Velarde y
Bustamante. El prelado Jiménez de Enciso consagró en Buga a José María Estévez,
obispo de Santa Marta, en 1827; en Cuenca, a Calixto Miranda y Suárez, obispo de Cuenca,
en 1829; a fray José Antonio Chávez; de la Orden de San Francisco de Bogotá, obispo de
Calidonia in partibus, auxiliar del arzobispo de Bogotá, en 1834. El 25 de marzo de 1835,
consagró a Nicolás de Arteta y Calixto, obispo de Quito; y el 28 de junio del mismo
año, a Manuel José Mosquera, arzobispo de Bogotá, en la iglesia de San Francisco de esa
ciudad. También consagró, el 18 de noviembre de 1818, la iglesia de San Francisco de
Bogotá; en 1820, la de San Agustín de Pasto; y en 1828, la de San Francisco de Pasto.
MARIA ALEXANDRA MENDEZ VALENCIA
Bibliografía
Aragón, Arcesio. Fastos payaneses.
Bogotá, Imprenta Nacional, 1939.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
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