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JARAMILLO, ESTEBAN
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Esteban Jaramillo.
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Oleo de Georges Brasseur, 1948.
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Banco de la República, Bogotá.
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Abogado, economista y
escritor antioqueño (Abejorral, 1874 - Bogotá, 1947). Ensayista en diversos tópicos y
ministro de Estado en varias oportunidades, las actuaciones de Esteban Jaramillo durante
su larga carrera política fueron muy polémicas, pero sus aportes en materia monetaria y
fiscal se convirtieron en factores decisivos para modernizar la economía del país y la
administración del Estado. Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de
Antioquia, graduado en 1895, viajó a París y en 1904 inició estudios de Ciencias
Económicas y Financieras en la Universidad de la Sorbona. En 1917 fue a Estados Unidos a
especializarse en Economía y Finanzas. Hizo una rápida y vertiginosa carrera, que
inició desempeñando sencillos cargos en su pueblo, hasta llegar a la administración
departamental y finalmente a la nacional. Fue juez de Abejorral y Fredonia; magistrado de
la Corte Suprema y gobernador de Antioquia; diplomático en Francia; gerente del Banco
Central; ministro de Gobierno del presidente José Manuel Marroquín, en 1903, de
Agricultura y Comercio del presidente Marco Fidel Suárez, entre 1918 y 1919, de Obras
Públicas del presidente Carlos Holguín, entre 1919 y 1921, de Hacienda en los mandatos
de Miguel Abadía Méndez y Enrique Olaya Herrera, 'entre 1927 y 1929 y 1931 y 1934,
respectivamente; representante al Congreso en varias ocasiones a nombre del partido
conservador; y presidente de la Federación Colombiana de Cafeteros. El general Pedro Nel
Ospina lo encargó de coordinar el trabajo de la misión norteamericana dirigida por Edwin
Walter Kemmerer, contratada para orientar la modernización de las finanzas públicas y
privadas del país. La misión Kemmerer estructuró un plan que incluyó la creación de
la Contraloría General, de la Superintendencia Bancaria y del Banco de la República,
según el modelo de los bancos de reservas federales de los Estados Unidos. Según Esteban
Jaramillo, la reforma tuvo efectos saludables evidentes en el país, como la expansión
del crédito bancario, la seguridad para los accionistas de los bancos y para los
ahorradores, y el control del Estado para garantizar el manejo adecuado de las
instituciones financieras y de cambio. Para consolidar el nuevo orden financiero,
Jaramillo impulsó la creación de la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero, y el
Banco Central Hipotecario, como decidido partidario de 1a política intervencionista del
Estado en materia bancaria. También fue partícipe activo de la redacción del proyecto
para la creación del Banco Interamericano de Desarrollo. Introdujo, en 1918, el concepto
del impuesto sobre la renta global, establecido luego por una ley de la República que
ordenó gravar la renta proveniente del capital con un 3%, la proveniente del capital
combinado con la industria en un 2%, y la renta del trabajo con el 1% anual.
Jaramillo es reconocido en la historia colombiana por el
acertado manejo de la economía durante la crisis mundial de 1929 y la guerra con el Perú
en 1932, pues se dice que la economía nacional salió fortalecida del conflicto. Sus
proyectos de ley siempre fueron una respuesta oportuna para dar solución a profundos
problemas estructurales del país. La amplitud de sus estudios y el conocimiento en la
materia lo convirtieron en una autoridad en América Latina en asuntos sobre hacienda
pública. Jaramillo figura como el primer maestro colombiano de esa cátedra en el Colegio
de Nuestra Señora del Rosario y en la Facultad Nacional. Las opiniones adversas sobre él
se pueden vislumbrar en la anotaciones que hizo un ministro británico en Colombia: «De
oscuro origen, ha amasado una fortuna, aunque vive miserablemente. Negoció todos los
empréstitos de 1927 y 1928 y seguramente sacó tajada de ello. Es el espíritu dirigente
de un fuerte grupo antioqueño llamado El Leviatán, el blanco de cuyos intereses es el
peculio público. Es amigo de los métodos subterráneos en política y en
administración. Inescrupuloso, subrepticio, falso y pernicioso, pero cauteloso; un
chacal. Gravita alrededor de los intereses norteamericanos, probablemente por instinto
[...] Tiene mucha experiencia y más astucia que los demás miembros del gabinete [de
Abadía]». Se nota que a los ingleses no les simpatizaba Jaramillo; sin embargo, para
algunos de sus contemporáneos y para el historiador Luis Eduardo Nieto Arteta, es el
político y tecnócrata que simboliza la nueva época modernizante del Estado, inaugurada
por el presidente Pedro Nel Ospina, por su «amplia, universal cultura. Serenidad y
mesura. Sobriedad y objetividad. Fina e inmediata comprensión de la economía». Según
el ex presidente Carlos Lleras Restrepo, «dos terceras partes de su vida se hallan
marcadas con las huellas de los furiosos ataques que hubo de soportar y resistir [...] El
trato con el doctor Esteban y ese estudio constante de sus escritos me han permitido
apreciar la enorme [importancia] que [le] corresponde en la actual estructura económica y
fiscal del país». En sus escritos, Jaramillo se presentaba como un ensayista prolífico
y de notable erudición. Trató acerca de innumerables tópicos con elegante estilo y
reconocido dominio de la gramática española. Esto le valió para convertirse en miembro
de las Academias Colombianas de la Lengua, de la Historia y de Jurisprudencia. Sus obras
más conocidas son La reforma tributaria en Colombia (1918), Memorias de Hacienda y
Tratado de Hacienda Pública (1925), un clásico en la materia, publicado en numerosas
oportunidades y texto universitario único y obligado durante muchos años en Colombia.
LUIS FERNANDO MOLINA
Bibliografía
Jaramillo, Esteban. Estudios y antología,
2 tomos. Bogotá, Cámara de Representantes, 1978.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
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