|
|
|
Fray Peddro Herrera.
|
|
Religioso franciscano y prócer de
la independencia, natural del Valle del Cauca (Cali, junio 28 de 1757 - octubre 23 de
1829). Hijo legítimo de José Dionisio Herrera y María Teresa Domínguez, fray Pedro
Herrera estudió en Bogotá en el Colegio del Rosario, al lado de José Celestino Mutis, y
obtuvo el doctorado in utroque iure en 1779. De regreso a Cali, ingresó al noviciado de
los franciscanos en el convento de San Joaquín, el 29 de junio de 1783, y profesó al
año siguiente. En 1788 recibió la ordenación sacerdotal y en 1792 fue nombrado maestro
de novicios. Por tres períodos distintos fue nombrado guardián del convento. En virtud
de real cédula, acometió la construcción del templo de San Francisco de Cali, cuyos
trabajos comenzaron en 1800, siendo fray Pedro el director, y se concluyeron en 1827.
Fervoroso admirador de la causa patriota, se dice que a él le consultaron los patriotas
caleños qué debían hacer frente a España, y les respondió con el texto bíblico:
«Levate capita vestra quoniam apropincuat redemptio vestra». Fray Pedro Herrera actuó
como vicepresidente de la asamblea de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca, que
preparó el triunfo de Palacé (1811), y fue miembro de la junta de gobierno instalada en
Popayán en junio de 1811, y miembro del colegio constituyente de 1815. Después del
triunfo de Boyacá, fray Pedro abrió una cátedra de gramática en el convento,
asignatura que dictaba él mismo. Fundado el colegio de Santa Librada, en abril de 1823,
dictó allí la clase de gramática, y fue nombrado rector del mismo claustro en 1824. Su
gestión fue muy benéfica, pues ensanchó el edificio, reorganizó las rentas, creó la
biblioteca, fundó internado, estableció más cátedras, implantó una severa disciplina
y, en fin, le infundió vida al plantel, por lo cual ha sido considerado el verdadero
fundador de la institución. A causa de su mala salud, renunció al oficio en 1826, pero
no le fue admitida la renuncia por parte del Concejo Municipal, pues como dice el
historiador Gustavo Arboleda, «considerábasele irremplazable, ya porque se carecía en
Cali de otra persona de sus luces, ya porque no admitía sueldo alguno y decía
gratuitamente todas las misas que por diversas fundaciones pías gravaban los bienes de
Santa Librada». Así las cosas, fray Pedro se resignó a continuar en la rectoría, y
siguió empeñado en el progreso del claustro hasta su muerte.
LUIS CARLOS
MANTILLA
Bibliografía
Arcila Robledo, Gregorio O.F.M. Apuntes
históricos de la Provincia Franciscana de Colombia. Bogotá, 1954.
|