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TOMÁS HERRÁN
Tomás Herrán
nació en Bogotá el 21 de Septiembre de 1843, hijo de Pedro Alcántara Herrán y Amelia
Mosquera Arboleda. Su padre fue Presidente de la República de 1841 a 1845, lo mismo que
su abuelo materno Tomás Cipriano de Mosquera, quién ocuparía ese cargo en tres
ocasiones, de 1845 a 1849, de 1861 a 1864 y de 1866 a 1867.
Tomás Herrán nació en una importante y adinerada familia política, cuyos miembros
formaban parte de la élite criolla. Su abuelo materno y su padre se contaban entre los
principales partidarios de lo que se había descrito como el ideal neoborbón, que buscaba
principalmente establecer un sistema educativo práctico y útil, no orientado
exclusivamente hacia el derecho, la literatura o la teología, sino también con énfasis
en temas científicos que contribuyeran a la construcción de un Estado- Nación viable.
Esta filosofía era esencial para el objetivo de la nueva élite gobernante, pues buscaba
reemplazar el sistema burocrático colonial español por líderes interesados en mejorar
la maquinaria administrativa del Estado y fomentar los negocios en el exterior. Tomás
Herrán, hijo y nieto de dos prominentes partidarios de este interés educativo pasó toda
su vida en la diplomacia y la educación promoviendo estos objetivos.
En un intento por expandir la economía nacional a través del comercio exterior, Pedro
Alcántara y Tomás Cipriano de Mosquera dedicaron mucho tiempo al desarrollo económico
del istmo de Panamá. Ambos eran conscientes de los frágiles lazos políticos y de las
barreras geográficas entre Panamá y Colombia.
Incluso en uno de los tantos intentos de secesión de Panamá en 1873, Pedro Alcántara
Herrán fue puesto al mando del ejército de la República en el Istmo para evitar este
movimiento.
Tanto Pedro Alcántara como el General Mosquera se daban cuenta de los intereses
estratégicos de Inglaterra, Francia y E.E.U.U. en la región central de América.
Consideraban que la mejor forma de salvaguardar el patrimonio de Colombia en el Istmo era
garantizando su neutralidad y estableciendo tratados de intercambio y comercio con estos
Estados más fuertes. Padre y abuelo, en distintas ocasiones, negociaron y colaboraron en
la ratificación del tratado Mallarino-Bidlack (1846) y promovieron la construcción del
ferrocarril de Panamá (1849-1855). El tratado de 1846 y la empresa privada estadounidense
confirmaron los principales objetivos del padre y del abuelo de Herrán con respecto al
dominio colombiano en el Istmo.
En 1847 Tomás Herrán hizo su primer viaje a los Estados Unidos, cuando su padre fue
nombrado Ministro en Washington por su suegro, Tomás Cipriano de Mosquera, en ese
entonces Presidente (1845-1849). Fue durante el segundo nombramiento diplomático de Pedro
Alcántara Herrán en los E.E.U.U. (1855-1862) cuando Tomás Herrán completó sus
estudios de pregrado en la Universidad Jesuítica de Georgetown, en Washington, D.C.
Herrán recibió el título de Bachelor (1863) y su Maestría en Artes en (1868) con altos
honores en esa universidad. Su padre consideraba que una educación jesuítica le daría
buenas bases tanto en humanidades como en materias prácticas. Fue así como estudió
griego, latín, redacción inglesa, lenguas modernas, matemática, química y física,
todas estas incluidas dentro del currículo universitario, además tuvo pleno conocimiento
y dominio del alemán, francés e inglés.
Después de obtener su título de Bachelor en 1863, Herrán fue nombrado secretario y
Agente de Confianza de su padre cuando éste fue enviado a Perú en misión diplomática
(1863-1865).
En este momento, el aspecto que más reclamaba la atención de Colombia era el intento de
España por reconquistar a Chile y Perú. La principal tarea de Herrán era hacer los
arreglos para la compra y dotación de un buque de guerra para el Gobierno Peruano. Las
instrucciones dadas por su padre, lo enviaban a la ciudad de Panamá a supervisar la
transferencia de un buque y su tripulación desde San Francisco, a Panamá y después al
Gobierno de Lima.
Para el año de 1868, las funciones diplomáticas de Herrán eran variadas, adquirió
conocimientos sobre política internacional bajo la tutela de su padre y también en
Europa, donde su abuelo se desempeñó durante algún tiempo en el cargo de Ministro de
Londres.
La educación de Herrán en los Estados Unidos, sus conocimientos sobre los principales
conflictos internacionales del hemisferio occidental y su breve contacto con la diplomacia
cumplieron los objetivos iniciales que su familia le había fijado; aprendió que era
mejor invertir el tiempo en el servicio público en cargos administrativos y diplomáticos
que seguir una carrera política en Colombia.
De vez en cuando sus intereses viraban de la diplomacia a la educación pública, apoyando
el uso de programas con materias prácticas que preparaban a los estudiantes para trabajar
en profesiones científicas. Herrán también participó en los esfuerzos por desarrollar
el comercio internacional en Colombia.
A pesar de ser conservador, Herrán aceptaba las tesis básicas del liberalismo, por lo
menos en lo que se refería al desarrollo económico, en especial lo relacionado con la
expansión del comercio nacional.
Fijó su atención en el departamento de Antioquia, del que su padre fue Representante en
el Senado. Pronto encabezó allí una comisión para elaborar un plan de educación a
largo plazo en el departamento y un programa de obras públicas, su tarea era diseñar un
plan para el desarrollo futuro de la industria, el transporte y las escuelas públicas en
la región.
En el desarrollo de esta tarea viajó de nuevo a E.E.U.U. y Europa a fines de 1869, en
busca de mercados potenciales para las exportaciones de Antioquia y para estudiar métodos
de capacitación vocacional que pudieran adoptarse para las escuelas técnicas en el
ámbito nacional.
A su regreso a Medellín, en 1871, fundó la Escuela de Artes Mecánicas y enseñó
además matemáticas, física e idiomas en la Universidad de Antioquia en donde ocupó el
cargo de vicerrector.
En ese mismo año se casó con Laura Echeverri Villa, proveniente de una de las familias
más antiguas y acaudaladas del departamento. Esto reforzó aún más sus vínculos con la
élite económica y política de la región. Los dos abuelos de Laura Echeverri, Gabriel
Echeverri y Vicente Villa, pertenecían al grupo de los fundadores de las principales
entidades bancarias, comerciales e industriales de Antioquía.
Herrán fue Agente Comercial y Cónsul de los Estados Unidos en Medellín de 1877 a 1879 y
de nuevo en 1893. Este cargo le permitía desarrollar e incrementar directamente el
comercio entre Antioquia y los E.E.U.U. Con frecuencia presentaba informes al Departamento
de Estado en Washington con sugerencias sobre establecimientos en los que comerciantes
estadounidenses podrían ampliar sus inversiones.
La posición de Herrán como Cónsul de los Estados Unidos reflejaba tanto sus tendencias
como su pragmatismo en lo que se relacionaba con los intereses de su país en el Istmo. Al
buscar una relación más estrecha entre Colombia y los Estados Unidos- una Nación por la
que sentía admiración -, consideraba que se podía fortalecer la soberanía de Colombia
en Panamá con el desarrollo de estrechas relaciones económicas con esa gran potencia
comercial. Seguía las estrategias de su padre y de su abuelo quienes desempeñaron
importantes papeles en el desarrollo de las relaciones colombo estadounidenses.
A finales del decenio de 1870 las pugnas entre los partidos liberal y conservador, dieron
origen a varias revueltas y levantamientos en Antioquia. Herrán, siempre alejado de las
querellas políticas, decidió abandonar Medellín y establecerse en la capital para el
año de 1879, donde permaneció hasta 1822. Fue secretario del Consejo de Planeación
Académica de la Nación y profesor de la Escuela Nacional de Ingeniería y Estudios
Militares.
Cuando Francisco Javier Zaldúa fue elegido Presidente (1882- 1883), Herrán fue nombrado
Cónsul en Hamburgo, Alemania. Allí permaneció 10 años (1882-1892). A su regreso a
Colombia ocupó el cargo de Ministro de Educación por el departamento de Antioquia y
entró a formar parte del cuerpo docente de su Universidad.
Herrán volvió a ocupar el cargo de Cónsul de los E.E.U.U en Medellín de 1893 a 1898.
Cuando Manuel Antonio Sanclemente asumió el poder, en 1898, Herrán regresó a Medellín,
donde se desempeñó como Rector de la Universidad de Antioquia.
El interés de Tomás Herrán cambió de la educación a la diplomacia cuando fue nombrado
Secretario de la Embajada de Colombia en Washington en Septiembre de 1900, período en el
cual se estaba llevando a cabo la contienda más significativa entre liberales y
conservadores, contienda conocida como la guerra de los Mil Días. Su nuevo nombramiento
renovaría los antiguos esfuerzos de su padre y su abuelo materno, por mantener el
patrimonio de Colombia en el Istmo y por desarrollar al mismo tiempo la economía de esta
región a través de la construcción de un sistema de transporte transcontinental.
En el año en que Panamá se separa de Colombia Tomás Herrán era el Encargado de
Negocios ad Interin de Colombia en Washington, formando parte de esta Legación, a la cual
también pertenecían Carlos Martínez Silva y José Vicente Concha, entra en
negociaciones con el Departamento de Estado para la firma del tratado que lleva su nombre.
BIBLIOGRAFÍA
-- Thomas J. Dodd. La crisis de Panamá: 1900-1904- Cartas de Tomás Herrán. Banco de la
República, 1985. Páginas 19-27
-- Comunicación del Encargado de negocios en Washington. MSS 395 (Manuscrito)
-- Despacho que dirige el señor Felipe F. Paul. MSS 379 (Manuscrito)
-- Luis Alfonso Plaza Vega. Presidentes de Colombia. Imprenta y publicaciones de las
fuerzas militares, 1988. Páginas 71-73
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