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Manuel Hernández.
Fotografía de David Ramírez, 1986.
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Pintor nacido en Bogotá, en
1928. Manuel Hernández Gómez estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad
Nacional, en Bogotá, y en la Academia de Bellas Artes de Santiago de Chile. En ese país
formó parte de los grupos artísticos Nueva Generación y Taller 9. Fue profesor en la
Escuela de Bellas Artes de Bogotá y director de la Escuela de Bellas Artes de Ibagué.
Hernández surge como pintor abstracto en los primeros años sesenta. Previamente había
sido figurativo en la iniciación de su carrera, a partir de 1950. Su vinculación al arte
abstracto no representa ni un acto de inmadurez ~1 artista había obtenido en 1961 el
primer premio en Pintura en el XIII Salón Nacional con el óleo Flores en blanco y rojo,
una composición de flores empastadas rodeando una figura femenina frontal y esquemática-
ni un gesto de moda. Antes de iniciar su producción característica, Hernández vivió y
trabajó en Italia y Estados Unidos, estudió en la Academia de Bellas Artes de Roma y se
especializó en el Art Students League de Nueva York. Frente al vasto y muy diverso
panorama no figurativo, su inclinación es precisa: ni geometrismo, ni expresionismo. Su
estilo se establecerá en el justo medio: aquel en el que el intelecto no domina
totalmente a la emoción y en el que las formas y las composiciones resultan libres,
aunque nunca incontroladas. En 1967 Hernández obtiene una mención en el XIX Salón de
Artistas . Colombianos, con el acrílico Formas superpuestas; en 1968 obtiene otra
mención de honor en la c Bienal Iberoamericana de Pintura, realizada en Medellín; y en
1969 es declarado fuera de concurso en el XX Salón Nacional, con los acrílicos Pintura I
-Insignia y Pintura II -Elementos para un símbolo. Si hay dos antecedentes directos para
el tipo de abstracción que ha desarrollado Hernández, éstos son: la pintura de signos y
la pintura de campos cromáticos. La obra de Hernández pertenece al mundo de la
abstracción pura; es decir, se instala deliberadamente en un campo formal ajeno a
cualquier referencia naturalista. El fondo de sus cuadros es neutro y sólo alude a un
espacio más o menos en profundidad. Los signos que aparecen en él carecen de referencias
y sólo por prejuicio naturalista alguien puede asociarlos a formas conocidas; los colores
son producto de innumerables mezclas y evitan los tonos más frecuentes en el mundo
material. AI confrontar las primeras pinturas abstractas de Hernández con las que realiza
ahora, las diferencias saltan a la vista. A1 principio los cuadros eran básicamente
centrados y sobre un cuadrado o un rectángulo se concentraban los signos que casi siempre
reforzaban la composición regular, con una zona evidentemente céntrica. Las pinceladas
eran muy visibles y las formas resultaban pastosas y texturadas. La gama cromática no era
demasiado amplia e insistía en los azules y en los rosas. Los trabajos parecían
espontáneos, .rápidos y nerviosos. A partir de los sesenta desapareció la base
geométrica central y los signos comenzaron a ubicarse sobre la superficie del lienzo que,
en ocasiones, resulta subdividida en dos o más zonas. Predominan, sin embargo, las
composiciones en las que los signos, dispuestos de muchas maneras, parecen flotar sobre un
fondo que, poco a poco, comenzó a verse como un receptáculo profundo. Lentamente,
Hernández se volvió un mago del color. A base de muchas capas sobrepuestas y de colores
contrastantes, el pintor ha logrado que sus cuadros resulten vibrantes y luminosos. Por
otra parte, el espectro cromático se ha ampliado y refinado. En ocasiones los fondos son
muy oscuros y sobre ellos rutilan los ocres o los violetas. Los signos tienen sus bordes
suaves y su calidad nubosa. Actualmente son, además, mucho más esquemáticos y a veces
se traslapan o se multiplican serialmente. Simultáneamente con su producción pictórica
al acrílico, Hernández ha adelantado una abundante obra de dibujos en diversos medios.
En buena parte son trabajos terminados y realizados exclusivamente como dibujos. Esta
producción sobre papel está estrechamente vinculada a su labor de pintor. En verdad,
muchos de sus dibujos son una mezcla de pintura y dibujo. Algunas obras son muy
pictóricas y otras, definitivamente gráficas. Pero la pintura y el dibujo han llegado a
formar parte de un mismo trabajo y hoy Hernández completa con carboncillo sus pinturas o
hace dibujos sobre telas grandes. Aunque tiene dibujos en grafito, en tinta con plumilla o
en carboncillo, la mayoría de sus trabajos gráficos son en técnica mixta. El artista
prefiere toda clase de mezclas, incluyendo el acrílico y el óleo, para lograr los más
variados resultados. Ganador del concurso público organizado por el Ministerio de Obras
Públicas, Hernández realizó en 1981 el mural Signos y leyes para el nuevo edificio del
Congreso, muy cerca del Capitolio Nacional en Bogotá [Ver tomo 6, Arte, pp. 129 y 130].
GERMÁN
RUBIANO CABALLERO
Bibliografía
ESCALLON, ANA MARÍA y CAMILO
CALDERON. Manuel Hernández, signo y abstracción. Bogotá, Davivienda, 1988 · Manuel
Hernández, 64-74 abstracción, Museo de Arte Moderno, Bogotá, 1974, texto: Eduardo
Serrano · Manuel Hernández, pinturas, Museo de Bellas Artes, Caracas, 1977, textos: Juan
Calzadilla y Germán Rubiano · Manuel Hernández, Galería Garcés Velásquez, Bogotá,
1979, texto: Eduardo Serrano · Manuel Hernández, 1963-1983, Museo de Arte Moderno,
Bogotá, 1983 · Manuel Hernández, retrospectiva de dibujos 1961-1986, Museo de Arte
Universidad Nacional, Bogotá, 1986, texto: Germán Rubiano · Manuel Hernández, FES
Extensión Cultural, Cali, 1992, texto: Fernando Quiroz · Manuel Hernández, formas en
devenir, Fundación Museo de Bellas Artes, Caracas, 1993, texto: Federica Palomero ·
Pinturas recientes de Manuel Hernández, Cámara de Comercio, Medellín, 1979.
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