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Virginia Gutiérrez de Pineda.
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Fotografía de Ernesto Monsalve,
1994.
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Antropóloga santandereana, nacida
en El Socorro. Virginia Gutiérrez de Pineda aprendió sus primeras letras en el regazo de
Merceditas Sarmiento, quien le leía historias, y adelantó la primaria en el colegio de
la señorita Esther Posada. Después de ganarse un concurso en el departamento de
Santander, y con el decidido apoyo de su padre, Gamaliel Gutiérrez, continuó sus
estudios de bachillerato en el Instituto Pedagógico Nacional de Bogotá, entre 1935 y
1940. Ingresó más tarde a la Escuela Normal Superior, entre 1940 y 1944, institución
decisiva para su formación profesional, donde estudió Ciencias Sociales y Etnología.
Sus profesores más destacados en la Normal fueron Rudolf Hommes, de historia y economía;
Pablo Vila, de geografía; Manuel Martínez, de sociología; Paul Rivet, de etnología;
Justus Wolfrang Shottelius, de etnografía; y Rafael Bernal Jiménez, de filosofía. De
allí surgió su trabajo de campo donde los motilones. Casada con el antropólogo
antioqueño Roberto Pineda Giraldo, a quien conoció en la Universidad Pedagógica, y
madre de cuatro hijos varones, viajó a estudiar en la Universidad de California, en
Berkeley, donde obtuvo un master en Antropología Social y Médica (1953-1954). En 1962
culminó sus estudios en la Universidad Pedagógica Nacional, doctorándose en Ciencias
Sociales y Económicas.
La Universidad de California en Berkeley
le proporcionó a Virginia Gutiérrez una visión metodológica novedosa sobre el soporte
mutuo que debe existir entre las teorías sociales y su validación empírica. Trabajando
al lado de figuras de las ciencias sociales de renombre internacional, como Robert H.
Lowie, Alfred L. Kroeber, John H. Rowe, Carl Ortwin Sauer, George M. Foster y James J.
Parsons, entre otros, tan accesibles, informales y generosos para compartir con sus
discípulos sus conocimientos, Virginia de Pineda se hizo diestra en la artesanía
científica del momento. El contacto con estos académicos le proporcionó una dimensión
más universal y general del material empírico que había recopilado hasta entonces en
sus investigaciones en Colombia. Más aún, le suministró herramientas teóricas
cruciales para sus trabajos posteriores. Berkeley reafirmó en ella su vocación
pedagógica y le mostró, con su ejemplo tan transparente, las ventajas de un mundo
universitario en el que la investigación y la enseñanza se apuntalan mutuamente. El
profesor universitario norteamericano no transmite mecánicamente conocimientos, es, ante
todo, un generador de nuevo saber. Virginia habría de replicar este modelo en sus
prácticas académicas posteriores. Desde 1956, es profesora titular y honoraria de la
Universidad Nacional, labor que realiza en otras universidades de Bogotá y del país. A
mediados de la década de los cincuenta, unos años después de su retorno al país,
escuchó, en una reunión, a profesionales y administradores públicos hablando
categóricamente de la familia en el país. De allí surgió la pregunta que habría de
convertirse en la directriz cJe su vida académica: ¿cómo es la familia colombiana? Para
estudiar la familia, se hizo necesario fundamentar su análisis sobre bases históricas,
lo que culminó en 1963 con el libro Familia en Colombia. Trasfondo histórico. Este
libro, producto de un estudio minucioso de archivos y documentos históricos, sirvió de
soporte a su publicación siguiente, Familia y cultura en Colombia (1968), su trabajo
estrella, donde estableció la existencia de los complejos culturales en el país. Vigente
hoy, Familia y cultura en Colombia ha sido el punto de partida para los estudios de
familia en el país y la matriz de su obra posterior; es el marco teórico de los
investigadores de familia en variadas ramas del saber, o, como lo afirmó Jaime Jaramillo
en 1994: «La dimensión regional que este estudio proporciona es una de las claves para
entender no solamente los fenómenos familiares, sino la evolución de la economía y la
sociedad colombiana durante los últimos dos siglos». En 1975 Virginia Gutiérrez
publicó Estructura, función y cambio de la familia en Colombia, trabajo que buscaba
cuantificar lo que había estudiado por medio de técnicas antropológicas cualitativas en
sus primeros libros, y medir una década más tarde los cambios ocurridos en la familia
después de grandes transformaciones demográficas en Colombia; en él Gutiérrez
ratificó su teoría de los complejos culturales. En 1978, partiendo de técnicas
cualitativas y cuantitativas, estudió las características de las familias urbanas de
estrato bajo y "tugurial". Allí concluyó que los problemas de la infancia se
deben atacar donde se generan, es decir, en la familia. Gutiérrez menciona el caso de
Medellín, donde las características de los gamines y la relación con su hogar, con su
madre, dejan prever lo que más tarde sucede en la Comuna Nororiental. El nombre de este
trabajo es "El gamín, su albergue social y su familia".
Otra de las áreas de trabajo de Virginia
Gutiérrez es la medicina tradicional. En 1961 publicó La medicina popular en Colombia.
Razones de su arraigo, trabajo que intensificó 25 años después, con la publicación de
Medicina tradicional en Colombia (2 tomos: Magia, Religión y Curanderismo y El triple
legado). Este trabajo, al igual que el de Familia y cultura, ofrece un marco de análisis
para los estudios de la medicina tradicional en el país. Animada por el deseo de regresar
a su tierra e investigar a su gente, cuando se sintiera madura para hacerlo objetivamente,
publicó en 1985 el libro Honor, familia y sociedad. El patriarcalismo en Santander. El
desempeño académico y lo acertado de sus temas, la han hecho acreedora de diversas
distinciones: beca del Departamento de Santander para ingresar a la Escuela Normal
Superior; doblemente becaria de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation; medalla al
mérito Camilo Torres en 1963; Mujer del año en Colombia 1967; premio de la Fundación
Alejandro Angel Escobar; medalla de oro al Mérito Científico, del Congreso
Interamericano de Familia, 1983; y homenaje de la Universidad de los Andes por el Año
Internacional de la Familia en 1984. Medellín es el lugar, fuera de Bogotá, donde más
le han reconocido su trabajo. Allí la invitan constantemente a dictar conferencias y a
prestar asesorías. Cuando en Santander reúnen a las personalidades más importantes del
departamento, allí está ella. Sus trabajos resaltan constantemente el status y rol de la
mujer colombiana. Cabe destacar: "La condición jurídica y social de la mujer como
factor que influye en la fecundidad" (ponencia presentada en Santo Domingo, 1973),
"Imágenes y papel de hombres y mujeres en Colombia" (México, 1975),
"Status de la mujer en la familia" (1977), "La mujer en la educación, el
trabajo y la ley en América Latina" (1985). Virginia Gutiérrez de Pineda ha llevado
ponencias a congresos en México, Chicago, Washington y Bogotá, con la Asociación
Antropológica Americana; Ginebra, París y Washington, con la Organización Mundial de la
Salud (OMS); y Buenos Aires, Santiago, Boston, Beloit, Chicago y Washington, sobre
situación laboral femenina, con las Naciones Unidas. Es una mujer tenaz, disciplinada y
de temple, que ha logrado combinar la academia, la investigación social, el matrimonio,
el hogar, los hijos, las nueras, los nietos, los amigos y sus discípulos.
PATRICIA VILA DE
PINEDA
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