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Rafael Gutiérrez
Girardot.
Fotografía de a"El Tiempo".
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Filósofo y ensayista boyacense
(Sogamoso, mayo 5 de 1928). Una personalidad definida dentro del ámbito cultural
colombiano del siglo XX, un espíritu polémico y crítico aunque no por eso menos
riguroso y conceptual, una obra sólida construida en el extranjero, pero siempre con la
mirada atenta al país y al continente, en definitiva, un hombre fiel a su tiempo. Rafael
Gutiérrez Girardot realizó sus estudios de primaria y secundaria en Sogamoso, bajo la
guía de su abuelo Juan de Dios Girardot, a quien posteriormente dedicó su libro Horas de
estudio. En 1947 ingresó a estudiar Derecho en el Colegio Mayor del Rosario, al tiempo
que asistía a clases de filosofía en el recién creado Instituto de Filosofía de la
Universidad Nacional, cofundado por Rafael Carrillo y Danilo Cruz Vélez, profesores a los
que Gutiérrez Girardot ha reconocido como sus mentores y maestros iniciales. Sus años
universitarios fueron prolíficos, además, participó en diferentes actividades
políticas y culturales. Gutiérrez se esforzó por superar los diferentes obstáculos
académicos y publicó trabajos sobre autores y temas diversos: el tomismo moderno, Jean
Paul Sartre, Julián Marías, Camilo José Cela, José Ortega y Gasset, el poeta Fernando
Arbeláez, Porfirio Barba-Jacob y el existencialismo, entre otros. Estos ensayos juveniles
aparecieron en la Revista del Colegio Mayor del Rosario, de la que fue nombrado director
en aquellos años, en las revistas bogotanas Tierra Firme y Bolívar, y en las páginas
literarias del diario conservador El Siglo. Paralelamente, participó en la formación de
un fugaz movimiento político de tendencias derechistas llamado Revolución Nacional, en
el cual figuró como dirigente al lado del ensayista y traductor Hernando Valencia
Goelkel, el poeta Eduardo Cote Lamus, el filósofo Ramón Pérez Mantilla y el posterior
integrante del Opus Dei, José Galat. Exasperado por la grave situación de violencia
política y por la deficiente calidad educativa de la universidad colombiana, en 1950
decidió estudiar filosofía en Europa, apoyado por el entusiasmo del profesor Carrillo y
sus amigos Pablo Casas y Cecilia Dupuy. A sus veinte años ya leía francés e inglés y,
directamente del alemán, a Martin Heidegger y Edmund Husserl. Gutiérrez era un
estudiante aventajado, pero encerrado por el ámbito provinciano. Viajó a España con una
beca insuficiente y asistió a los cursos del filósofo Xavier Zubiri. A1 mismo tiempo,
estudió sociología en el Instituto de Estudios Políticos, y en 1953 viajó a Alemania,
donde, invitado personalmente por Martin Heidegger, asistió a los seminarios de su
segunda época. Ingresó a estudiar Humanística en la Universidad de Friburgo de
Brisgovia, donde hizo su doctorado bajo la dirección de Hugo Friedrich, autor de
Montaigne (1949) y Estructura de la lírica moderna (1955).
Durante estos años Gutiérrez fue hábil
en superar los acosos económicos con becas y trabajos fugaces. En Madrid dictó una
cátedra de Mundo Hispánico, en la Escuela Oficial de Periodismo, y en Santander, en la
Universidad Menéndez y Pelayo, un seminario de verano. En 1953 contrajo matrimonio con
una alemana, Marliese, con la que tuvo dos hijas: Martella y Bettina; y unos meses
después fue contratado como profesor por el Instituto Iberoamericano de Gotemburgo, anexo
a la Universidad, en Suecia, reemplazando a Jorge Luis Borges, quien había rechazado el
cargo. Gutiérrez colaboró en la prestigiosa y moderna revista colombiana Mito, con
artículos sobre Hegel y la dialéctica, en la edición de Karl Schlechta de las obras
completas de Friedrich Nietzsche y a propósito del homenaje a Jorge Luis Borges. También
tradujo al castellano, directamente del alemán, diversos textos de Martin Heidegger que
aparecieron en Mito, y en las revistas Bolívar, Cuadernos Hispanoamericanos e Ideas y
Valores. En 1955, deslumbrado por El deslinde y Ultima tule, publicó La imagen de
América en Alfonso Reyes, donde ya se vislumbran algunas de las características
generales de la prosa de Gutiérrez: precisión conceptual, ánimo polémico con el
presente histórico y devoción por América Latina y sus utopías. En 1956, por
mediación de su amigo Eduardo Cote Lamus, quien era cónsul en Frankfurt, Gutiérrez
Girardot ingresó como traductor a la embajada colombiana en Bonn. Ascendido a agregado
cultural, durante diez años observó los cambios habituales propios del ámbito
diplomático. En 1959 fundó, con Francisco Pérez Galdós, la editorial Taurus; allí
apareció En torno a la literatura alemana (1959), trabajo donde se divulgan y presentan,
con sistematicidad y en traducción aceptable, autores como el poeta Gottfried Benn, el
polemista austriaco Karl Kraus, el diarista de la primera Guerra Mundial Ernst Jünger, el
discípulo de Stefan George, Max Kommerell y el poeta suicida E. W. Winckler. En este
mismo año publicó Jorge Luis Borges. Ensayo de interpretación, obra que le valió el
reconocimiento y la amistad personal del escritor argentino. Durante estos años,
Gutiérrez Girardot trabajó en la Universidad de Colonia y organizó los primeros cursos
sobre literatura latinoamericana. A1 mismo tiempo publicó ensayos en revistas españolas
y periódicos colombianos (El Tiempo) y argentinos (La Nación), sobre temas diversos:
Thomas Mann, Ernst Bloch, Quevedo, Tomás Carrasquilla, Heinrich von Kleist, Georg
Lukács, Walter Benjamin (que aparecerán compilados en El fin de la filosofía y otros
ensayos 1968). Pero los trabajos sobre asuntos literarios y filosóficos no lo apartaron
de las preocupaciones políticas y educativas: el tema de la Universidad de América
Latina comenzó a rondarlo con insistencia. Fruto de su investigación y contra las
propuestas del norteamericano Rudolf Atcon, publicó, en 1965, el ensayo "Diez tesis
sobre el tema: Universidad privada y subdesarrollo", incluido en un volumen colectivo
dirigido por Hans-Albert Steger; allí acusó a la universidad privada de destruir la
pública, fomentar el clasismo y la violencia social, dirigir la investigación según
intereses empresariales particulares, rebajar la calidad científica y corromper la base
del ethos académico y profesional. En 1966 Gutiérrez Girardot fue degradado de su cargo
en la embajada y trasladado al Ministerio de Relaciones en Bogotá. Sin embargo, su labor
profesoral no se interrumpió: enseñó filosofía del derecho en la Universidad Externado
de Colombia, filosofía en la Universidad La Gran Colombia, estilística en el Instituto
Caro y Cuervo, y dirigió un seminario sobre Hegel en el Departamento de Ciencia Política
de la Universidad de los Andes. Este año la Editorial Universitaria de Buenos Aires,
EUDEBA, publicó su magnífico trabajo de scholar, Nietzsche y la filosofía clásica.
Decepcionado de la universidad colombiana, regresó a Alemania en, 1967, a trabajar en el
Centro de Investigación Social de la Universidad de Münster. Después dio clases de
sociología, como profesor invitado, en la Universidad de Bochum. Por la misma época, fue
llamado por la Universidad de Bonn y el Barnard College de la Universidad de Columbia en
Nueva York, para dictar clases de literatura española e hispanoamericana. Finalmente, en
abril de 1970 fue nombrado profesor titular del departamento de Hispanística en la
Universidad de Bonn; Gutiérrez Girardot dirigió, reconstruyó y modernizó este
departamento hasta 1993, cuando se retiró de la Universidad, al tiempo que era
galardonado con la Emeritación, en reconocimiento a su calidad científica. Se convirtió
así, en el profesor colombiano más importante en el extranjero.
Desde 1970 Gutiérrez ha ofrecido
conferencias y participado en múltiples foros y seminarios relacionados con América
Latina. En el medio académico internacional es reconocido y frecuentemente polemizado.
Sus opiniones, rigurosas y creadoras, siempre provocan debate. También ha ganado un
número mayor de lectores interesados en sus obras. Desde este año, éstas han crecido en
calidad e intereses académicos: Poesía y prosa en Antonio Machado (1969, 1989), Horas de
estudio (1976), Modernismo(1983, 1987), Aproximaciones (1986), Hispanoamérica: Imágenes
y perspectivas (1989), Temas y problemas de una historia social de la literatura
hispanoamericana (1987), La formación del intelectual hispanoamericano en el siglo XIX
(1990), Provocaciones (1992). Además, ha escrito prólogos y artículos especiales para
libros sobre Martin Heidegger, Hugo Friedrich, Franz Kafka, César Vallejo, José
Asunción Silva y Jorge Guillén. Es importante destacar, igualmente, las traducciones del
alemán hechas por Gutiérrez Girardot: la Histórica de Droysen, Humanismo occidental de
Hugo Friedrich, Lenz de Georg Büchner, Max Weber y la sociología de la historia de
Janosca-Bendl, entre otras. Dentro del género ensayístico, su obra se constituye en la
más acabada dentro del panorama intelectual colombiano del siglo XX. Su forma de trabajo:
amor y rigor por el estudio, empeño por conocer mejor su propio país y continente
(según el viejo ideal de Domingo Faustino Sarmiento), actitud polémica con personas e
instituciones que fomentan y mantienen la mediocridad espiritual, divulgación de la
tradición intelectual americana, es un modelo para las nuevas generaciones. [Ver tomo 4,
Literatura, pp. 269-270; y tomo 5, Cultura, pp. 164165].
MARIO IURSICH
DURÁN
CARLOS SÁNCHEZ
LOZANO
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