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José Manuel
Groot.
Oleo de Delio Ramírez, 1927. Academia Colombiana de Historia, Bogotá.
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Pintor, escritor, historiador,
educador y periodista, nacido en Bogotá, el 25 de diciembre de 1800, muerto en la misma
ciudad, el 3 de mayo de 1878. Registrado en la catedral metropolitana de Santafé de
Bogotá con el nombre de Josef Manuel Francisco Antonio del Pilar, Groot era hijo de Primo
Groot de Vargas Machuca y Francisca de Urquinaona y Pardo. Tanto los Groot, de origen
holandés pero radicados en España varias generaciones atrás, como los Urquinaona,
naturales de la Villa de Azpeitia, en Vizcaya (País Vasco), llegaron a la Nueva Granada
durante el siglo XVIII. Groot inició sus estudios elementales con el cubano Manuel del
Socorro Rodríguez, entonces director de la Biblioteca Nacional, a donde acudía a tomar
sus lecciones. Desde entonces tuvo pasión por el dibujo y el examen de libros adornados
con láminas o grabados, así como la copia a lápiz de aquellos de flores o animales.
Inició clases de dibujo en 1811 con Mariano Hinojosa, pintor y dibujante de plantas
vinculado a la Expedición Botánica hasta la disolución de la empresa en 1817, y quien
realizó para ella 83 láminas. Este célebre quiteño le enseñó a Groot a pintar en
miniatura, a la aguada y al pastel. Cuando Antonio Nariño designó a Primo Groot como
corregidor y comandante de las milicias de Zipaquirá, y miembro del Consejo Consultor del
presidente en 1812, la familia debió mudarse. En Zipaquirá, Groot continuó sus estudios
con José María Triana, reconocido pedagogo. Pero la llegada de Simón Bolívar a la
capital, en 1814, significó el final del gobierno de Cundinamarca orientado por la línea
ideológica de Nariño, de la cual era partidario Primo Groot, y el hecho obligó a la
familia a trasladarse nuevamente, esta vez a su hacienda de Susatá. Este tiempo lo
aprovechó José Manuel para conocer las costumbres y rudimentos de la vida campesina:
escribió las poesías "El día del labrador", "Una compra de
novillos" y "Delina en Tunjuelo", e hizo sus primeras pinturas o Cuadros
rústicos de costumbres granadinas; así el pintor y el escritor surgieron
simultáneamente y en adelante nunca estuvieron desligados. Gabriel Giraldo Jaramillo
dice: «El género preferido por el Sr. Groot fue el costumbrista, como que en él se
armonizaron adecuadamente la habilidad literaria y la pericia pictórica en la
interpretación de la vida popular; demasiado vigor poseían los tipos de nuestro pueblo,
y gran fuerza expresiva la vida cotidiana de la mestiza Santafé de principios del siglo,
para no inspirar a quien en sus venas llevaba sangre holandesa; de su labor literaria
quedan cuadros deliciosos en donde aparecen en toda su vivacidad y colorido las
pintorescas costumbres sabaneras y los característicos tipos bogotanos».
Con la reconquista de Santafé por
el pacificador Pablo Morillo en 1816, la familia Groot fue despojada de sus bienes y
encarcelados el padre y el tío Pedro Groot. En 1817 José Manuel asistió como alumno al
taller de pintura de Pedro José Figueroa, el artista santafereño más afamado de la
época, iniciador del estilo conocido como "escuela bogotana de retrato". Poco
después de abandonar la prisión, Primo Groot falleció en 1819. Habiendo quedado en la
ruina, José Manuel debió acudir a su habilidad como pintor para sostener a los suyos. Su
nuevo preceptor fue su tío materno, Francisco de Urquinaona, quien le enseñó
humanidades y francés, iniciándolo en la literatura y el ánimo de los librepensadores
europeos. El té de Bogotá, descubierto por el sabio Mutis, creó la ilusión del
hallazgo de una gran fuente de divisas. En 1821, su tío, hábil comerciante, transportó
a Jamaica una carga de estas hojas con el fin de someterlas al reconocimiento del doctor
Vanescut, médico botánico francés radicado en la isla. Groot lo acompañó, en el que
sería su único viaje al exterior, y lo ayudó en los asuntos de comercio. En la isla,
además de los negocios, Francisco de Urquinaona estaba comisionado por su cofradía
bogotana para cambiar el nombre de la logia por el de Fraternidad Bogotana N°- l.
Mientras esto sucedía, Groot recibió algunas clases de pintura, estudió perspectiva y
se adiestró en hacer retratos de relieve en cera. A su regreso al país en 1823, decoró
una de las salas ceremoniales de la logia conocida como Cámara de Reflexión, y logró
ser admitido como Limosnero, grado 18, pese a no tener la edad requerida para pertenecer a
la masonería. Desempeñó el cargo de oficial escribiente de la Secretaría de Guerra y
Marina entre 1824 y 1827, a órdenes del general Carlos Soublette. Abrió en Bogotá la
tercera escuela de educación de alumnos internos pensionistas en 1828, en cuyo programa
introdujo novedades como la enseñanza del dibujo, la pintura, la historia antigua y la
música. Ese mismo año, contrajo matrimonio con Petronila Cabrera, hija del español
valenciano José Cabrera, oficial de la Guardia de Caballería del Virrey. Tuvo cinco
hijos: María Francisca, Rosa, Dolores, Tomás y Juanita. A raíz de los conflictos
políticos y consecuente crisis de la Gran Colombia en 1830, suspendió sus labores
educativas. Durante este período sus ideas filosóficas y religiosas cambiaron y
surgieron los conceptos que lo llevaron a convertirse en apologista de la Iglesia. Desde
1832, y por iniciativa del comerciante inglés Joseph Brown, realizó gran número de
vistas, paisajes y tipos nacionales en acuarela, lápiz y pluma, que fueron adquiridos por
ciudadanos ingleses. El mismo año renunció definitivamente a la masonería. Abandonó el
antiguo partido liberal en 1834, y adhirió al partido denominado más tarde conservador.
Su retorno a la fe católica se hizo definitivo. El mismo Groot lo describió en carta
enviada a su antiguo discípulo y amigo José María Samper, quien en 1865 también buscó
la conversión, y en la que afirmó, entre otras cosas: «Retiréme al convento de San
Diego, acompañado de un amigo que se interesaba en mi salvación, y allí, entrando en
cuentas conmigo mismo, escribí la relación de mi criminal vida, e hice mi confesión con
un santo religioso que me oyó con paciencia y caridad, y me dio la absolución mezclando
sus lágrimas de gozo con las de mi arrepentimiento».
En 1834 Groot reabrió su plantel de
enseñanza y lo mantuvo activo hasta 1840. En 1836 fue elegido representante a la Cámara
y colaboró con El Imperio de los Principios, periódico de oposición al gobierno de
Francisco de Paula Santander; desde entonces se convirtió en un fecundo escritor.
Trabajó como redactor anónimo de la publicación humorística Los cubiletes en 1837.
Publicó un panfleto de tres páginas con el título Los impíos con la cabeza
cortada(1839), en el que defendía la religión católica. Nombrado tesorero de la
provincia en 1844, ejerció el cargo sólo por breve tiempo. Entre 1846 y 1847 colaboró
con El Duende, periódico satírico de tendencia conservadora. En 1848 fue designado
miembro suplente del Concejo Municipal del cantón y participó con varios cuadros de
costumbres en la exposición de la Sociedad de Dibujo y Pintura en la categoría de
profesor. El mismo año, el arzobispo Manuel José Mosquera fundó el periódico El
Catolicismo, con el cual Groot colaboró hasta su muerte, publicando estudios sobre temas
de historia eclesiástica y asuntos bíblicos, morales y políticos. En 1853 publicó un
trabajo en el que atacaba al protestantismo, titulado Los misioneros de la herejía o
defensa de los dogmas católicos, y fue comisionado por el gobierno nacional, en
compañía de José María Espinosa y de Luis García Hevia, para examinar los borradores
de las láminas de la Comisión Corográfica, pintadas por Enrique Price y Carmelo
Fernández. Entusiasmado con este trabajo escribió artículos de costumbres y dibujos
para ilustrar sus narraciones, aparecidas en El Album, en 1856. Este mismo año asistió
al Congreso como representante por Bogotá, y participó en los debates sobre la
abolición de la pena de muerte; con otros congresistas conservadores, como Pedro
Fernández Madrid, Carlos Holguín, José Joaquín Ortiz e Ignacio Gutiérrez, formó el
grupo encabezado por Mariano Ospina Rodríguez. En carácter de representante fue uno de
los firmantes del proyecto de creación del Estado de Antioquia. En 1857 participó en el
Congreso, pero este mismo año renunció a su candidatura como representante en la
Asamblea Constituyente del Estado de Cundinamarca. Publicó en El Catolicismo una nota
titulada "Jesucristo o Bentham", en 1857, atacando al filósofo inglés
Jeremías Bentham, padre del utilitarismo. En 1858 participó por última vez en la Junta
Central Eleccionaria, nombrada por el partido conservador. A partir de entonces se dedicó
exclusivamente a su tarea de escritor, historiador y polemista. Algunos de los escritos de
este año aparecieron en La Patria. Escribió una biografía de Baltasar de Figueroa en
1859, y otra sobre Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, titulada Noticia biográfica de
Gregorio Vásquez y Ceballos, pintor granadino del siglo XVII, la primera monografía de
arte publicada en Colombia. En 1859 colaboró con El Mosaico, periódico y tertulia que
aglutinó a los intelectuales de la Bogotá de mediados de siglo y reunió a las
personalidades más sobresalientes de las letras nacionales, dando así unidad al
movimiento literario y creando una verdadera "escuela" de pronunciada
personalidad dentro del ambiente artístico de la época; José Joaquín Borda, Juan
Francisco Ortiz, José David Guarín, Ricardo Silva, José Joaquín Ortiz, Ezequiel
Uricoechea, Eugenio Díaz, José María Vergara y Vergara y José Manuel Groot fueron
algunos de los más eminentes "Mosaicos". Escribió Observaciones de un
católico romano sobre un folleto publicado en Bogotá, por el ministro protestante
Guillermo E. Mac Laren (1862), que no fue publicado sino once años más tarde en las
Obras escogidas, editadas por El Tradicionista. Publicó su libro Refutación analítica
del libro de Mr. Ernesto Renan, titulado Vida de Jesús (1865), reeditado en París en
1869. Apoyó al pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez en las gestiones tendientes a
la creación de una academia oficial de dibujo y pintura en 1873. Escribió un Discurso
sobre el protestantismo (1874). Sus postreros artículos aparecieron en El Pasatiempo
(1878). A su muerte, Alberto Urdaneta escribió una nota necrológica que publicó en el
semanario Los Andes, y posteriormente apareció una biografía escrita por José Domingo
Caicedo Rojas, publicada en el Papel Periódico Ilustrado, acompañada de una pintura y de
10 de sus dibujos, tomados de un álbum que heredó su hijo, Tomás Groot.
Groot, historiador e investigador
En 1869 apareció la primera
edición de la Historia eclesiástica y civil de Nueva Granada, la obra fundamental de
José Manuel Groot. Esta historia inicia su narración con la conquista y pacificación
del Darién, llevada a cabo por Vasco Núñez de Balboa, y se extiende hasta los hechos
ocurridos cuando murió Simón Bolívar: la desmembración de la Gran Colombia y la
fundación de la república de Nueva Granada. Trece años le llevó escribirla; fue el
resultado de una paciente investigación que incluyó la lectura de cronistas de Indias,
archivos coloniales e historiadores extranjeros. En ella no se dedicó sólo a los relatos
noticiosos, políticos y religiosos, sino que dio cuenta del ambiente económico, los
quehaceres cotidianos y el comportamiento de las gentes del Nuevo Reino, dejando así
traslucir al gran costumbrista que era. En la introducción del libro, publicado en tres
tomos en la imprenta de su yerno Medardo Rivas, Groot aclaró algunos de los propósitos
que lo llevaron a la realización de una obra tan ambiciosa: «Cuando en 1856 emprendí
este trabajo, no fue mi ánimo ocuparme de la parte civil ni menos de la política de
nuestra historia, sino únicamente del establecimiento y desarrollo de la religión
católica en la Nueva Granada, porque me parecía poco honroso para un país católico y
civilizado carecer de la historia de su Iglesia [...] Empeñado en este trabajo, y
tratando de restablecer la verdad histórica, desfigurada y aun falsificada con respecto
al estado eclesiástico, me vi precisado a salir de los límites que me había propuesto,
hallando tan enlazada la parte eclesiástica con la civil y política, como que la
religión ha sido en estos países el elemento vital de su civilización y progreso».
Esta obra capital evidencia sus dotes de escritor e investigador moderno, al igual que la
pasión de Groot por el patrimonio cultural del país. Versado también en sagradas
escrituras, exégesis bíblica, hagiografía, sectas heréticas, en fin, un erudito del
tema religioso, a Groot se le considera en América, junto con José Manuel Restrepo, uno
de los mejores historiógrafos colombianos.
Groot, periodista y caricaturista
social y político
José Manuel Groot fue un fiel
representante del espíritu del siglo XIX. Su perfil denota la variedad de intereses
comunes a los más notables intelectuales americanos: pintor, escritor, educador,
periodista, polemista, caricaturista y hombre político. Desde la década de 1830 los
europeos habían reunido literatura, política y periodismo y los habían aplicado como un
todo a sus más avanzadas publicaciones. Groot comprendió este fenómeno y se sirvió de
la prensa para difundir la cultura, y como arma en la lucha partidista que agitó al país
a lo largo del siglo. Era un espíritu apegado a la tradición ilustrada, así que se
opuso al positivismo y rechazó los postulados materialistas. Utilizó todas las tácticas
y recursos a su alcance, desde el discurso erudito hasta el humor crítico, el epigrama y
la caricatura para descollar con sus polémicas religiosas y defender a ultranza a la
Iglesia católica, al punto de ser tildado por algunos prelados de "más papista que
el Papa". Algunas de las publicaciones en las que colaboró en este género fueron:
El Imperio de los Principios (1836), El Investigador Católico (1838), El Día
(1844-1~351), La Verdad y la Razón (1846), El Nacional (1848), La Civilización (desde
1849), El Catolicismo(desde 1848), La Sociedad Popular (1850), La Esperanza (1855), La
Patria (1858), El Porvenir (1859), El Católico (1863), El Bogotano (1863), El Conservador
(1864), La Caridad (desde 1867) y El Tradicionista (1871). La faceta que más puede
interesar en la actualidad es su labor como fundador y colaborador en periódicos y,
particularmente, como caricaturista y promotor de publicaciones de humor. La caricatura,
tan reconocida entonces, fue el sistema ideal de expresión para su temperamento
polémico. AI contrario del estilo europeo de la época, Groot no deformaba las caras, ni
los cuerpos; ni agrandaba las cabezas. Todas sus figuras son proporcionadas y, salvo
algunas ocasiones, no aparece formalmente lo grotesco. Gustaba del volumen rotundo que
añadía gracia al dibujo, demostraba capacidad para expresar con humor una situación
crítica y poseía gran destreza en el manejo de la composición. Como anotara Miguel
Antonio Caro, uno de sus biógrafos, «tenía una irresistible tendencia a ver lo
ridículo de los acontecimientos, la eterna risa burlona de todo lo que no es digno, y
siempre hiriente e incisivo para hablar de sus enemigos». Por eso muchos de sus escritos
se apoyaron en recursos gráficos, lo que explica su actividad en el campo de la
caricatura social y política. Entre las publicaciones que conocieron su arte se cuentan:
Los Cubiletes (1837), La Bodoquera (1843), El Duende (1846-1847), Conversaciones entre un
cura, un barbero y un agrícola(I847), El Charivari Bogotano (1848), Los Matachines
Ilustrados (1855), El Album (1856) y El Mosaico (desde 1859). Todos estos periódicos se
publicaban en Bogotá. Muchas de las colaboraciones aparecieron sin firma y con varios
seudónimos, de suerte que hoy resulta prácticamente imposible averiguar cuáles escritos
o caricaturas son de su autoría. Algunos de los seudónimos que se han identificado hasta
la fecha son: Agustín Jubiletas, Castellanos, Celio, Delio, El del Corrillo, El Pobre
Cieguecito, Estéfano Onomatopeya, Frai Capacho, Fray Antolín, Fray Félix Sueño, Fray
Niporesas, Fray Vargas, Justus, Lucas, Pacho, Pantero, Pascual Bailón, Patroclo,
Perjuicios, Pierre, Plácido, Rifonadas, Silverio, Teodosio, Tobías, Traga Candela,
Varela.
Groot, creador de una
iconografía colombiana
La cultura de José Manuel Groot,
derivada de la Ilustración, lo aficionó tempranamente a la observación del paisaje y de
las costumbres, que plasmó por medio de la literatura, la pintura y el dibujo. Su amistad
con el viajero y comerciante inglés Joseph Brown, quien llegó al país en 1828, fue
quizás la relación más importante en el devenir artístico de Groot. Brown no sólo le
estimuló a realizar álbumes de viajeros, tan en boga en Europa, sino que, siendo él
mismo su primer comprador, le hizo anotaciones valiosas sobre el uso de la aguada y el
acabado final de las acuarelas cuyo destino sería la litografía. Groot se convirtió
entonces en uno de los artistas locales más solicitados de este género. En El
Neogranadino de mayo 24 de 1849 se encuentra un anuncio suyo ofreciendo a los extranjeros
su trabajo como pintor de costumbres, y en Eco de los Andes de junio 15 de 1852, otro
aviso informando sobre la circulación de una serie de litografías titulada Costumbres
neogranadinas, de la cual la primera, Agrícolas del Funza, logró amplia difusión.
Muchos viajeros pasaron por Colombia a lo largo del siglo XIX, y algunos pintores notables
cubrieron la demanda de láminas con tipos y costumbres regionales, entre ellos Ramón
Torres Méndez. Groot se diferenció de este último en su gusto por la redondez de las
figuras, en el animado movimiento de sus escenas y, particularmente, en una visión
realista y fiel a la verdad. Esto último se debe a que, siguiendo la escuela realista
europea, prefirió siempre la verdad a la belleza. Si bien sus cuadros encierran todos un
tono satírico y lleno de humor, sus tipos y situaciones nunca son objeto de la óptica
extranjerizante de quien impone distancia y extrañeza al hecho observado. Pero lo que no
tiene precedentes y resulta notable en su ejercicio del costumbrismo es que, al contrario
de muchos artistas colombianos que ilustraron cuentos de costumbres, Groot los dibujó
primero y después ]os escribió, tal el caso de La Barbería, acuarela dibujada hacia
1830 y vertida a cuento tres décadas más tarde. En este sentido fue el creador de la
iconografía colombiana, seguida e interpretada más tarde por muchos artistas y
grabadores del país y del exterior. Recientemente se descubrió un conjunto de 23
acuarelas de Groot, reproducidas en la obra Recuerdos de treinta años (1810-1840), de
José Zapiola. Las acuarelas fueron adquiridas equivocadamente, como imágenes de Chile
por la Biblioteca Nacional de Santiago, dentro de un álbum sobre temas suramericanos. Una
decena de obras iguales a éstas se encuentran, con algunas variaciones, en el Instituto
Geográfico de Londres, conformando el álbum de Joseph Brown, de quien se sabe con toda
certeza le hizo pedidos a Groot. La importancia del hallazgo de las acuarelas de Chile
reside en que se amplía el espectro de temas de Groot, se aumenta el grupo de tipos y de
cuadros costumbristas y se da una luz sobre cómo se realizaron estos álbumes y cómo
muchos íconos de Groot se hallan dispersos por América y Europa sirviendo, con
variaciones en las locaciones e indumentarias, como base de otras iconografías amerindias
[Ver tomo 5, Cultura, pp. 54-55; y tomo 6, Arte, pp. 97-S8, 103 y 109].
MARTHA SEGURA
Bibliografía
GIRALDO JARAMILLO, GABRIEL. Don
José Manuel Groot. Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1957. GIRALDO JARAMILLO,
GABRIEL. La miniatura, la pintura y el grabado en Colombia. 2á ed. Bogotá, Instituto
Colombiano de Cultura, 1980. GONZALEZ, BEATRIZ y MARTA SEGURA. José Manuel Groot
(18001878). Historia de la caricatura en Columbia, N°- 8. Bogotá, Banco de la
República, 1991. GROOT, JOSÉ MANUEL. Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada
[1869]. Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1956.
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