Ficha bibliográfica
Titulo:
José Manuel Groot
Edición original: 2004-12-09
Edición en la biblioteca virtual: 2004-12-09
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: SEGURA, Martha


 

GROOT, JOSÉ MANUEL


Groot José Manuel
José Manuel Groot.
Oleo de Delio Ramírez, 1927. Academia Colombiana de Historia, Bogotá.

Pintor, escritor, historiador, educador y periodista, nacido en Bogotá, el 25 de diciembre de 1800, muerto en la misma ciudad, el 3 de mayo de 1878. Registrado en la catedral metropolitana de Santafé de Bogotá con el nombre de Josef Manuel Francisco Antonio del Pilar, Groot era hijo de Primo Groot de Vargas Machuca y Francisca de Urquinaona y Pardo. Tanto los Groot, de origen holandés pero radicados en España varias generaciones atrás, como los Urquinaona, naturales de la Villa de Azpeitia, en Vizcaya (País Vasco), llegaron a la Nueva Granada durante el siglo XVIII. Groot inició sus estudios elementales con el cubano Manuel del Socorro Rodríguez, entonces director de la Biblioteca Nacional, a donde acudía a tomar sus lecciones. Desde entonces tuvo pasión por el dibujo y el examen de libros adornados con láminas o grabados, así como la copia a lápiz de aquellos de flores o animales. Inició clases de dibujo en 1811 con Mariano Hinojosa, pintor y dibujante de plantas vinculado a la Expedición Botánica hasta la disolución de la empresa en 1817, y quien realizó para ella 83 láminas. Este célebre quiteño le enseñó a Groot a pintar en miniatura, a la aguada y al pastel. Cuando Antonio Nariño designó a Primo Groot como corregidor y comandante de las milicias de Zipaquirá, y miembro del Consejo Consultor del presidente en 1812, la familia debió mudarse. En Zipaquirá, Groot continuó sus estudios con José María Triana, reconocido pedagogo. Pero la llegada de Simón Bolívar a la capital, en 1814, significó el final del gobierno de Cundinamarca orientado por la línea ideológica de Nariño, de la cual era partidario Primo Groot, y el hecho obligó a la familia a trasladarse nuevamente, esta vez a su hacienda de Susatá. Este tiempo lo aprovechó José Manuel para conocer las costumbres y rudimentos de la vida campesina: escribió las poesías "El día del labrador", "Una compra de novillos" y "Delina en Tunjuelo", e hizo sus primeras pinturas o Cuadros rústicos de costumbres granadinas; así el pintor y el escritor surgieron simultáneamente y en adelante nunca estuvieron desligados. Gabriel Giraldo Jaramillo dice: «El género preferido por el Sr. Groot fue el costumbrista, como que en él se armonizaron adecuadamente la habilidad literaria y la pericia pictórica en la interpretación de la vida popular; demasiado vigor poseían los tipos de nuestro pueblo, y gran fuerza expresiva la vida cotidiana de la mestiza Santafé de principios del siglo, para no inspirar a quien en sus venas llevaba sangre holandesa; de su labor literaria quedan cuadros deliciosos en donde aparecen en toda su vivacidad y colorido las pintorescas costumbres sabaneras y los característicos tipos bogotanos».

Con la reconquista de Santafé por el pacificador Pablo Morillo en 1816, la familia Groot fue despojada de sus bienes y encarcelados el padre y el tío Pedro Groot. En 1817 José Manuel asistió como alumno al taller de pintura de Pedro José Figueroa, el artista santafereño más afamado de la época, iniciador del estilo conocido como "escuela bogotana de retrato". Poco después de abandonar la prisión, Primo Groot falleció en 1819. Habiendo quedado en la ruina, José Manuel debió acudir a su habilidad como pintor para sostener a los suyos. Su nuevo preceptor fue su tío materno, Francisco de Urquinaona, quien le enseñó humanidades y francés, iniciándolo en la literatura y el ánimo de los librepensadores europeos. El té de Bogotá, descubierto por el sabio Mutis, creó la ilusión del hallazgo de una gran fuente de divisas. En 1821, su tío, hábil comerciante, transportó a Jamaica una carga de estas hojas con el fin de someterlas al reconocimiento del doctor Vanescut, médico botánico francés radicado en la isla. Groot lo acompañó, en el que sería su único viaje al exterior, y lo ayudó en los asuntos de comercio. En la isla, además de los negocios, Francisco de Urquinaona estaba comisionado por su cofradía bogotana para cambiar el nombre de la logia por el de Fraternidad Bogotana N°- l. Mientras esto sucedía, Groot recibió algunas clases de pintura, estudió perspectiva y se adiestró en hacer retratos de relieve en cera. A su regreso al país en 1823, decoró una de las salas ceremoniales de la logia conocida como Cámara de Reflexión, y logró ser admitido como Limosnero, grado 18, pese a no tener la edad requerida para pertenecer a la masonería. Desempeñó el cargo de oficial escribiente de la Secretaría de Guerra y Marina entre 1824 y 1827, a órdenes del general Carlos Soublette. Abrió en Bogotá la tercera escuela de educación de alumnos internos pensionistas en 1828, en cuyo programa introdujo novedades como la enseñanza del dibujo, la pintura, la historia antigua y la música. Ese mismo año, contrajo matrimonio con Petronila Cabrera, hija del español valenciano José Cabrera, oficial de la Guardia de Caballería del Virrey. Tuvo cinco hijos: María Francisca, Rosa, Dolores, Tomás y Juanita. A raíz de los conflictos políticos y consecuente crisis de la Gran Colombia en 1830, suspendió sus labores educativas. Durante este período sus ideas filosóficas y religiosas cambiaron y surgieron los conceptos que lo llevaron a convertirse en apologista de la Iglesia. Desde 1832, y por iniciativa del comerciante inglés Joseph Brown, realizó gran número de vistas, paisajes y tipos nacionales en acuarela, lápiz y pluma, que fueron adquiridos por ciudadanos ingleses. El mismo año renunció definitivamente a la masonería. Abandonó el antiguo partido liberal en 1834, y adhirió al partido denominado más tarde conservador. Su retorno a la fe católica se hizo definitivo. El mismo Groot lo describió en carta enviada a su antiguo discípulo y amigo José María Samper, quien en 1865 también buscó la conversión, y en la que afirmó, entre otras cosas: «Retiréme al convento de San Diego, acompañado de un amigo que se interesaba en mi salvación, y allí, entrando en cuentas conmigo mismo, escribí la relación de mi criminal vida, e hice mi confesión con un santo religioso que me oyó con paciencia y caridad, y me dio la absolución mezclando sus lágrimas de gozo con las de mi arrepentimiento».

En 1834 Groot reabrió su plantel de enseñanza y lo mantuvo activo hasta 1840. En 1836 fue elegido representante a la Cámara y colaboró con El Imperio de los Principios, periódico de oposición al gobierno de Francisco de Paula Santander; desde entonces se convirtió en un fecundo escritor. Trabajó como redactor anónimo de la publicación humorística Los cubiletes en 1837. Publicó un panfleto de tres páginas con el título Los impíos con la cabeza cortada(1839), en el que defendía la religión católica. Nombrado tesorero de la provincia en 1844, ejerció el cargo sólo por breve tiempo. Entre 1846 y 1847 colaboró con El Duende, periódico satírico de tendencia conservadora. En 1848 fue designado miembro suplente del Concejo Municipal del cantón y participó con varios cuadros de costumbres en la exposición de la Sociedad de Dibujo y Pintura en la categoría de profesor. El mismo año, el arzobispo Manuel José Mosquera fundó el periódico El Catolicismo, con el cual Groot colaboró hasta su muerte, publicando estudios sobre temas de historia eclesiástica y asuntos bíblicos, morales y políticos. En 1853 publicó un trabajo en el que atacaba al protestantismo, titulado Los misioneros de la herejía o defensa de los dogmas católicos, y fue comisionado por el gobierno nacional, en compañía de José María Espinosa y de Luis García Hevia, para examinar los borradores de las láminas de la Comisión Corográfica, pintadas por Enrique Price y Carmelo Fernández. Entusiasmado con este trabajo escribió artículos de costumbres y dibujos para ilustrar sus narraciones, aparecidas en El Album, en 1856. Este mismo año asistió al Congreso como representante por Bogotá, y participó en los debates sobre la abolición de la pena de muerte; con otros congresistas conservadores, como Pedro Fernández Madrid, Carlos Holguín, José Joaquín Ortiz e Ignacio Gutiérrez, formó el grupo encabezado por Mariano Ospina Rodríguez. En carácter de representante fue uno de los firmantes del proyecto de creación del Estado de Antioquia. En 1857 participó en el Congreso, pero este mismo año renunció a su candidatura como representante en la Asamblea Constituyente del Estado de Cundinamarca. Publicó en El Catolicismo una nota titulada "Jesucristo o Bentham", en 1857, atacando al filósofo inglés Jeremías Bentham, padre del utilitarismo. En 1858 participó por última vez en la Junta Central Eleccionaria, nombrada por el partido conservador. A partir de entonces se dedicó exclusivamente a su tarea de escritor, historiador y polemista. Algunos de los escritos de este año aparecieron en La Patria. Escribió una biografía de Baltasar de Figueroa en 1859, y otra sobre Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, titulada Noticia biográfica de Gregorio Vásquez y Ceballos, pintor granadino del siglo XVII, la primera monografía de arte publicada en Colombia. En 1859 colaboró con El Mosaico, periódico y tertulia que aglutinó a los intelectuales de la Bogotá de mediados de siglo y reunió a las personalidades más sobresalientes de las letras nacionales, dando así unidad al movimiento literario y creando una verdadera "escuela" de pronunciada personalidad dentro del ambiente artístico de la época; José Joaquín Borda, Juan Francisco Ortiz, José David Guarín, Ricardo Silva, José Joaquín Ortiz, Ezequiel Uricoechea, Eugenio Díaz, José María Vergara y Vergara y José Manuel Groot fueron algunos de los más eminentes "Mosaicos". Escribió Observaciones de un católico romano sobre un folleto publicado en Bogotá, por el ministro protestante Guillermo E. Mac Laren (1862), que no fue publicado sino once años más tarde en las Obras escogidas, editadas por El Tradicionista. Publicó su libro Refutación analítica del libro de Mr. Ernesto Renan, titulado Vida de Jesús (1865), reeditado en París en 1869. Apoyó al pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez en las gestiones tendientes a la creación de una academia oficial de dibujo y pintura en 1873. Escribió un Discurso sobre el protestantismo (1874). Sus postreros artículos aparecieron en El Pasatiempo (1878). A su muerte, Alberto Urdaneta escribió una nota necrológica que publicó en el semanario Los Andes, y posteriormente apareció una biografía escrita por José Domingo Caicedo Rojas, publicada en el Papel Periódico Ilustrado, acompañada de una pintura y de 10 de sus dibujos, tomados de un álbum que heredó su hijo, Tomás Groot.

Groot, historiador e investigador

En 1869 apareció la primera edición de la Historia eclesiástica y civil de Nueva Granada, la obra fundamental de José Manuel Groot. Esta historia inicia su narración con la conquista y pacificación del Darién, llevada a cabo por Vasco Núñez de Balboa, y se extiende hasta los hechos ocurridos cuando murió Simón Bolívar: la desmembración de la Gran Colombia y la fundación de la república de Nueva Granada. Trece años le llevó escribirla; fue el resultado de una paciente investigación que incluyó la lectura de cronistas de Indias, archivos coloniales e historiadores extranjeros. En ella no se dedicó sólo a los relatos noticiosos, políticos y religiosos, sino que dio cuenta del ambiente económico, los quehaceres cotidianos y el comportamiento de las gentes del Nuevo Reino, dejando así traslucir al gran costumbrista que era. En la introducción del libro, publicado en tres tomos en la imprenta de su yerno Medardo Rivas, Groot aclaró algunos de los propósitos que lo llevaron a la realización de una obra tan ambiciosa: «Cuando en 1856 emprendí este trabajo, no fue mi ánimo ocuparme de la parte civil ni menos de la política de nuestra historia, sino únicamente del establecimiento y desarrollo de la religión católica en la Nueva Granada, porque me parecía poco honroso para un país católico y civilizado carecer de la historia de su Iglesia [...] Empeñado en este trabajo, y tratando de restablecer la verdad histórica, desfigurada y aun falsificada con respecto al estado eclesiástico, me vi precisado a salir de los límites que me había propuesto, hallando tan enlazada la parte eclesiástica con la civil y política, como que la religión ha sido en estos países el elemento vital de su civilización y progreso». Esta obra capital evidencia sus dotes de escritor e investigador moderno, al igual que la pasión de Groot por el patrimonio cultural del país. Versado también en sagradas escrituras, exégesis bíblica, hagiografía, sectas heréticas, en fin, un erudito del tema religioso, a Groot se le considera en América, junto con José Manuel Restrepo, uno de los mejores historiógrafos colombianos.

Groot, periodista y caricaturista social y político

José Manuel Groot fue un fiel representante del espíritu del siglo XIX. Su perfil denota la variedad de intereses comunes a los más notables intelectuales americanos: pintor, escritor, educador, periodista, polemista, caricaturista y hombre político. Desde la década de 1830 los europeos habían reunido literatura, política y periodismo y los habían aplicado como un todo a sus más avanzadas publicaciones. Groot comprendió este fenómeno y se sirvió de la prensa para difundir la cultura, y como arma en la lucha partidista que agitó al país a lo largo del siglo. Era un espíritu apegado a la tradición ilustrada, así que se opuso al positivismo y rechazó los postulados materialistas. Utilizó todas las tácticas y recursos a su alcance, desde el discurso erudito hasta el humor crítico, el epigrama y la caricatura para descollar con sus polémicas religiosas y defender a ultranza a la Iglesia católica, al punto de ser tildado por algunos prelados de "más papista que el Papa". Algunas de las publicaciones en las que colaboró en este género fueron: El Imperio de los Principios (1836), El Investigador Católico (1838), El Día (1844-1~351), La Verdad y la Razón (1846), El Nacional (1848), La Civilización (desde 1849), El Catolicismo(desde 1848), La Sociedad Popular (1850), La Esperanza (1855), La Patria (1858), El Porvenir (1859), El Católico (1863), El Bogotano (1863), El Conservador (1864), La Caridad (desde 1867) y El Tradicionista (1871). La faceta que más puede interesar en la actualidad es su labor como fundador y colaborador en periódicos y, particularmente, como caricaturista y promotor de publicaciones de humor. La caricatura, tan reconocida entonces, fue el sistema ideal de expresión para su temperamento polémico. AI contrario del estilo europeo de la época, Groot no deformaba las caras, ni los cuerpos; ni agrandaba las cabezas. Todas sus figuras son proporcionadas y, salvo algunas ocasiones, no aparece formalmente lo grotesco. Gustaba del volumen rotundo que añadía gracia al dibujo, demostraba capacidad para expresar con humor una situación crítica y poseía gran destreza en el manejo de la composición. Como anotara Miguel Antonio Caro, uno de sus biógrafos, «tenía una irresistible tendencia a ver lo ridículo de los acontecimientos, la eterna risa burlona de todo lo que no es digno, y siempre hiriente e incisivo para hablar de sus enemigos». Por eso muchos de sus escritos se apoyaron en recursos gráficos, lo que explica su actividad en el campo de la caricatura social y política. Entre las publicaciones que conocieron su arte se cuentan: Los Cubiletes (1837), La Bodoquera (1843), El Duende (1846-1847), Conversaciones entre un cura, un barbero y un agrícola(I847), El Charivari Bogotano (1848), Los Matachines Ilustrados (1855), El Album (1856) y El Mosaico (desde 1859). Todos estos periódicos se publicaban en Bogotá. Muchas de las colaboraciones aparecieron sin firma y con varios seudónimos, de suerte que hoy resulta prácticamente imposible averiguar cuáles escritos o caricaturas son de su autoría. Algunos de los seudónimos que se han identificado hasta la fecha son: Agustín Jubiletas, Castellanos, Celio, Delio, El del Corrillo, El Pobre Cieguecito, Estéfano Onomatopeya, Frai Capacho, Fray Antolín, Fray Félix Sueño, Fray Niporesas, Fray Vargas, Justus, Lucas, Pacho, Pantero, Pascual Bailón, Patroclo, Perjuicios, Pierre, Plácido, Rifonadas, Silverio, Teodosio, Tobías, Traga Candela, Varela.

Groot, creador de una iconografía colombiana

La cultura de José Manuel Groot, derivada de la Ilustración, lo aficionó tempranamente a la observación del paisaje y de las costumbres, que plasmó por medio de la literatura, la pintura y el dibujo. Su amistad con el viajero y comerciante inglés Joseph Brown, quien llegó al país en 1828, fue quizás la relación más importante en el devenir artístico de Groot. Brown no sólo le estimuló a realizar álbumes de viajeros, tan en boga en Europa, sino que, siendo él mismo su primer comprador, le hizo anotaciones valiosas sobre el uso de la aguada y el acabado final de las acuarelas cuyo destino sería la litografía. Groot se convirtió entonces en uno de los artistas locales más solicitados de este género. En El Neogranadino de mayo 24 de 1849 se encuentra un anuncio suyo ofreciendo a los extranjeros su trabajo como pintor de costumbres, y en Eco de los Andes de junio 15 de 1852, otro aviso informando sobre la circulación de una serie de litografías titulada Costumbres neogranadinas, de la cual la primera, Agrícolas del Funza, logró amplia difusión. Muchos viajeros pasaron por Colombia a lo largo del siglo XIX, y algunos pintores notables cubrieron la demanda de láminas con tipos y costumbres regionales, entre ellos Ramón Torres Méndez. Groot se diferenció de este último en su gusto por la redondez de las figuras, en el animado movimiento de sus escenas y, particularmente, en una visión realista y fiel a la verdad. Esto último se debe a que, siguiendo la escuela realista europea, prefirió siempre la verdad a la belleza. Si bien sus cuadros encierran todos un tono satírico y lleno de humor, sus tipos y situaciones nunca son objeto de la óptica extranjerizante de quien impone distancia y extrañeza al hecho observado. Pero lo que no tiene precedentes y resulta notable en su ejercicio del costumbrismo es que, al contrario de muchos artistas colombianos que ilustraron cuentos de costumbres, Groot los dibujó primero y después ]os escribió, tal el caso de La Barbería, acuarela dibujada hacia 1830 y vertida a cuento tres décadas más tarde. En este sentido fue el creador de la iconografía colombiana, seguida e interpretada más tarde por muchos artistas y grabadores del país y del exterior. Recientemente se descubrió un conjunto de 23 acuarelas de Groot, reproducidas en la obra Recuerdos de treinta años (1810-1840), de José Zapiola. Las acuarelas fueron adquiridas equivocadamente, como imágenes de Chile por la Biblioteca Nacional de Santiago, dentro de un álbum sobre temas suramericanos. Una decena de obras iguales a éstas se encuentran, con algunas variaciones, en el Instituto Geográfico de Londres, conformando el álbum de Joseph Brown, de quien se sabe con toda certeza le hizo pedidos a Groot. La importancia del hallazgo de las acuarelas de Chile reside en que se amplía el espectro de temas de Groot, se aumenta el grupo de tipos y de cuadros costumbristas y se da una luz sobre cómo se realizaron estos álbumes y cómo muchos íconos de Groot se hallan dispersos por América y Europa sirviendo, con variaciones en las locaciones e indumentarias, como base de otras iconografías amerindias [Ver tomo 5, Cultura, pp. 54-55; y tomo 6, Arte, pp. 97-S8, 103 y 109].

MARTHA SEGURA

Bibliografía

GIRALDO JARAMILLO, GABRIEL. Don José Manuel Groot. Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1957. GIRALDO JARAMILLO, GABRIEL. La miniatura, la pintura y el grabado en Colombia. 2á ed. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1980. GONZALEZ, BEATRIZ y MARTA SEGURA. José Manuel Groot (18001878). Historia de la caricatura en Columbia, N°- 8. Bogotá, Banco de la República, 1991. GROOT, JOSÉ MANUEL. Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada [1869]. Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1956. 

 

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
 

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