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Juan Manuel Gonzalez Arbeláez.
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Acuarela de juan David Giraldo.
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Colección Particular, Bogotá.
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Eclesiástico antioqueño
(Rionegro, enero 17 de 1882 - Roma, enero 4 de 1966). Hijo de José María González y
Obdulia Arbeláez, monseñor Juan Manuel González Arbeláez nació en Rionegro, donde se
fundó la iglesia más antigua de Antioquia: la capilla de Sabaletas, construida en 1540
por orden del mariscal Jorge Robledo, cuando los españoles entraron por el sur a la
región antioqueña. La historia eclesiástica de Rionegro cuenta, además, con ilustres
prelados como el doctor Salvador Bermúdez Ruiz (1676-1747), obispo de Santiago de Chile y
arzobispo de Chacras, y los obispos de Medellín José Joaquín Isaza Ruiz (1820-1874) y
Manuel Antonio López de Mesa (1846-1908). Por otra parte, el tatarabuelo de monseñor
González Arbeláez, José Joaquín González, tomó los hábitos después de viudo, fue
párroco de Rionegro y reconstruyó la iglesia parroquial, inaugurada el 8 de septiembre
de 1804. José María Montoya, otro de sus tatarabuelos, fue uno de los firmantes del Acta
de Independencia de Antioquia. Así, el amor de monseñor González Arbeláez por su
región fue grande; incluso le dedicó algunos versos: «Oh valle de esmeraldas!/ De
montañas azules guarnecido!/ Que de sus frescas faldas/ El boscaje mullido/ Y el
cantarín te dan cristal/ fluido». Monseñor González cursó sus estudios primarios en
el colegio de Rionegro y luego en el seminario, donde terminó la carrera eclesiástica a
los 21 años, siendo nombrado prefecto general y profesor. Monseñor Manuel José Caycedo
lo ordenó presbítero, el 17 de enero de 1915 en Rionegro. Viajó a París en 1921, en
Roma se especializó en regímenes de seminarios y fue doctorado en Teología en 1925. A
su regreso a Colombia, fue nombrado rector del Seminario de Medellín hasta el 23 de
noviembre de 1933. Cuenta su biógrafo, el presbítero Jesús Mejía, que «si por
humildad quiso soterrar sus grandes talentos y ricas virtudes, no le vino de antuvión la
mitra, pues la tenía ofrecida, reiteradamente anunciada y bien ganada y merecida, en 18
años de orante ministerio; fue preconizado para obispo de Manizales, el 3 de julio de
1933; aceptó con humildad y lágrimas este dignificante nombramiento y recibió la
consagración episcopal en la Metropolitana de Medellín, de manos del nuncio monseñor
Paolo Giobbe, el 29 de octubre de 1933. Fueron asistentes monseñor Tiberio de j. Salazar,
arzobispo de Rizeo y coadjutor de Medellín, y monseñor Francisco Cristóbal Toro, obispo
de Antioquia y Jericó. Tomó posesión el 4 de diciembre y terminó así la vacatura de
esa sede, pues fue a suceder a monseñor Tiberio de J. Salazar y Herrera, nombrado
arzobispo coadjutor de Medellín. Allá laboró como buen soldado de Cristo». En 1934
asistió al Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires, y el 6 de junio fue
elegido arzobispo titular de Eno y coadjutor de Bogotá. Se posesionó en enero de 1935 y
monseñor Ismael Perdomo lo nombró vicario general.
Bajo la presidencia de Alfonso López
Pumarejo, Colombia se aprestó a vivir los grandes cambios liberales con las reformas a la
Constitución y al Concordato. Durante el Congreso Eucarístico de Medellín, iniciado el
14 de agosto de 1935, tuvieron lugar los primeros enfrentamientos entre la Iglesia y el
Estado. Según Alvaro Tirado Mejía, «el certamen había contado con el apoyo oficial y
nada hacía presagiar que las relaciones se deteriorarían. El Congreso implicaba una
enorme movilización de masas, estaba presidido por 21 prelados nacionales y extranjeros
[...] y, según cálculos que no parecen ser exagerados, el día de la clausura se
reunieron cerca de 300000 personas. El elemento que prendió la chispa fue una
declaración de la mayoría liberal del Concejo de Bogotá, que en respuesta a una
proposición de la minoría conservadora para asociarse al certamen, contestó que lo
haría siempre y cuando los prelados colombianos se pronunciaran favorablemente sobre la
reforma del Concordato, el establecimiento de la educación laica, la supresión de las
misiones catequizadoras, la adopción del divorcio vincular y otros puntos. Como
respuesta, monseñor Juan Mariuel González Arbeláez [...] calificó la proposición del
Concejo de ruin, infame, desvergonzada y canalla y tomó juramento a la multitud "de
defender la religión católica a costa de la vida misma"». Esta instigación le
atrajo la ira del gobierno. Por otra parte, monseñor había viajado con el Santísimo
desde Bogotá en el avión trimotor Ford Tarapacá de la SCADTA., contra la expresa
voluntad del Vaticano, que prohibía volar con la sagrada forma ante la eventualidad de un
accidente; sin embargo, parece que anteriormente el obispo de Madrid-Alcalá había hecho
lo mismo. El 17 de enero de 1940 monseñor González Arbeláez celebró sus bodas de plata
sacerdotales y el 13 de febrero de 1941 renunció al cargo de arzobispo coadjutor de
Bogotá con derecho a sucesión, «por razones eclesiásticas». Insistió en ello el 6 de
junio y en febrero de 1942 le fue aceptada la renuncia. El 20 de junio fue nombrado
arzobispo de Popayán. «No quiero para mí nada en lo humano, pero todo en el campo
religioso, para ponerlo al servicio de Dios y de la Madre Santísima», dijo en su saludo
pastoral al tomar posesión el 28 de julio de 1942. A1 terminar la ceremonia, Guillermo
León Valencia pronunció, en el atrio de la catedral, una formidable oración: «A la
manera de un aerolito descendido de altura inconmensurable, ha caído en Popayán este
colosal diamante, fascetado de todas las virtudes [...] y cuya estela de luz al descender
iluminará por mucho tiempo el horizonte oscuro de la Patria, como relámpago en la
noche». El 29 de diciembre de 1943 monseñor González viajó a Europa. Renunció a la
sede arzobispal residencial y el 1 de febrero de 1944 fue nombrado arzobispo titular de
Oxirinco. Durante 21 años vivió en el Viejo Continente, entre Roma, Londres y Madrid.
Asistió a las sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano n y murió en Roma, el 4 de enero
de 1966.
JUAN DAVID GIRALDO
Bibliografía
Agudelo Giraldo, Guillermo. Cuatro
arzobispos que han marcado nuestra historia. Bogotá, Ediciones Verdad y Vida, 1986.
Borrero Restrepo, Juan. Breve historia de la Iglesia colombiana. Medellín, Cotillees,
1983. Botero Restrepo, Juan. Monseñor Juan M. González Arbeláez, signo de
contradicción. Medellín, Editorial Difusión, s.f. Lopez Lozano, Clemente. Rionegro,
narraciones sobre su historia. Medellín, Editorial Granamérica, s.f. Naranjo Villegas,
Jesús. Biografía del arzobispo Juan Manuel González Arbeláez. Medellín, Secretaría
de Educación y Cultura de Antioquia, 1993. Restrepo Posada, José. Genealogía episcopal
de la Jerarquía Eclesiástica, 1513-1966. Bogotá, Editorial Lumen Chrisri, 1968.
Restrepo Posada, José. Cabildo Eclesiástico de Bogotá. Bogotá, Kelly, 1971.
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