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Santiago García.
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Fotografía de Ernesto
Monsalve, 1993.
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Actor de cine y teatro,
dramaturgo, director de teatro y pintor nacido en Bogotá, en 1928. Santiago García hizo
estudios de arquitectura en la Universidad Nacional, en la Escuela de Bellas Artes de
París y en el Instituto Universitario de Venecia. Su entrenamiento actoral lo comenzó en
1957 en Bogotá, con el director japonés SekiSano; después lo continuó en la
Universidad de Praga, en el Actor's Studio de Nueva York y, en 1963, en la Universidad de
Teatro de las Naciones en Vincennes (Francia). García fue uno de los fundadores, en 1958,
de El Búho, y posteriormente, en 1966, junto con artistas e intelectuales de la capital,
fundó la Casa de la Cultura, hoy teatro La Candelaria, del que siempre ha sido director.
Dirigió el grupo de teatro de la Universidad Nacional en Bogotá y la Escuela Nacional de
Arte Dramático. Ha dirigido innumerables montajes teatrales tanto en el país como en
Cuba, México, Estados Unidos y Costa Rica. Ha recibido diversos premios nacionales e
internacionales, entre los cuales se encuentra el premio Ollantay en 1985, por su labor
creativa y pedagógica. Desde 1983 hasta el momento dirige el taller permanente de
investigación y formación teatral, y es miembro ejecutivo de la Corporación Colombiana
de Teatro. Santiago García es autor de las obras: Diálogo del rebusque (1981), basada en
varias obras de Francisco de Quevedo, especialmente en La vida del Buscón llamado Don
Pablos, donde, en palabras de García, mantuvo el estilo de Quevedo, especialmente «el
espíritu satírico y violento de toda su obra»; el montaje está inspirado en los
cuadros del pintor El Bosco y en el folclor callejero; Corre, chasqui Carigueta (1982),
basada en La tragedia del fin de Ataw Wallpan, escrita por autor anónimo en idioma
quechua en 1555, aproximadamente, donde García trató al máximo de respetar «la
estructura original de la tragedia, pero por encima de todo su espíritu de testimonio
ritual» de una cultura arrasada por el conquistador; Maravilla Estar (1983), y La
trifulca (1984). Escribió los textos de las obras de creación colectiva: Nosotros los
comunes (1972), La ciudad dorada (1973), Guadalupe años sin cuenta (1975, Premio Casa de
las Américas) Los diez días que estremecieron al mundo (1977, Premio Casa de las
Américas), basada en la obra del mismo nombre, montada por encargo de los miembros de la
Central Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC). Ha publicado numerosos artículos en
la prensa y en revistas nacionales e internacionales, y también el libro Teoría y
práctica del teatro (1983), donde consigna su concepción sobre diferentes aspectos del
teatro.
En la primera etapa de su trabajo
teatral, García incursionó en el teatro del absurdo europeo y en aspectos formales en
obras del repertorio clásico. En 1965, bajo la influencia de Bertold Brecht, montó su
obra Galileo Galilei con el grupo de teatro de la Universidad Nacional, del cual era
director. De allí en adelante, adaptó las teorías brechtianas y ha continuado
desarrollándolas con La Candelaria. La obra de García está unida al grupo de La
Candelaria ya sea como actor, director, autor individual o de obras de creación
colectiva, que deben ser vistas dentro de la perspectiva del movimiento Nuevo Teatro
colombiano, con búsquedas y lenguaje teatral propios y caracterizadores. El método de
creación colectiva de La Candelaria se distingue de aquel del Teatro Experimental de Cali
(TEC), dirigido por Enrique Buenaventura, pues García, además de las teorías
brechtianas, tiene influencia de los lingüistas estructuralistas, de los teóricos del
análisis textual y de los semiólogos. Este método se puede esquematizar de la siguiente
manera: 1) Motivación para abordar un montaje apropiado al momento por el cual está
atravesando la sociedad en la cual está inmerso el grupo; esta motivación es fruto de la
práxis política del grupo. 2) Investigación: incluye diversas herramientas, textos
oficiales y extraoficiales, como entrevistas que traten sobre el asunto seleccionado. 3)
Se parte de un relato o una historia básica y se empieza a buscar el tema por medio de
las improvisaciones; las improvisaciones se realizan sobre las fuerzas en conflicto; para
cada obra La Candelaria trabaja diferentes formas de improvisación, que resultan de las
dos primeras etapas y de las experiencias de los montajes anteriores; el tema de una obra
«es el asunto fundamental del que trata es la sustancia del contenido» y es a través de
la «elaboración de la forma que va aclarándose, definiéndose, precisándose el tema».
4) Primera hipótesis de estructura: el argumento va apareciendo por medio de las
explicaciones del tema: así la obra se estructura a través de líneas argumentales y
líneas temáticas. 5) Esta etapa estructura el texto literario e iconográfico; el grupo
se divide en comisiones: música, vestuario y escenografía y dramaturgia; esta fase es la
de mayor creatividad de los actores, pues de allí depende el montaje definitivo y en esto
radica la característica más importante del grupo.
Según Santiago García, el teatro
es, por una parte, «confluencia de lo que sucede en la escena con el público» y, por
otra, «representación de los conflictos de los hombres en un mundo que se transforma y
es transformable por el hombre, esta interacción debe sintetizarse en lo que llamamos la
imagen teatral». Como consecuencia, la imagen teatral «no es la ideología, ni un
concepto, sino que su función es la de romper la ideología o la de reafirmar conceptos o
ideologías»
Marina Lamus
Obregón
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