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Rafael García-Herreros.
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Acuarela de Raquel de Giraldo,
1993.
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Colección particular,
Bogotá.
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Sacerdote nortesantandereano
(Cúcuta, enero 9 de 1909 - Bogotá, noviembre 24 de 1992). «Rafael da mucha guerra»,
era la queja que se escuchaba a doña María Unda Pérez durante la niñez y juventud de
su hijo Rafael García-Herreros. Hijo del general Julio César García-Herreros Orbegozo,
emparentado con Francisco de Paula Santander y con doña Juana Ranjel de Cuéllar,
fundadora de Cúcuta, y de doña María Unda Pérez (según algunos historiadores, la
familia Unda desciende, por línea materna, del alférez real y regidor perpetuo Francisco
de Moctezuma, descendiente del antepenúltimo emperador azteca, Moctezuma II), el padre
García-Herreros fue el tercero de siete hijos, bautizado en la iglesia parroquial de San
José, hoy iglesia catedral, por el padre Elías Calderón. Hizo sus primeros estudios en
el Colegio de las Hermanas de la Presentación, y el 3 de febrero de 1923 ingresó al
Seminario Conciliar de Santo Tomás de Aquino, en Pamplona, dirigido por padres eudistas
franceses. El padre Gaicía-Herreros recordaba cómo «en ese claustro devoramos un
puñado de años, como si fueran uvas, como si fueran ciruelas». Luego se trasladó al
Seminario de San José de Usaquén, el 25 de enero de 1928. El rector era el padre Louis
Bourdon; a quien de niño había sanado milagrosamente San Juan Eudes y, posteriormente,
el padre Louis Fafin. Durante este período, García-Herreros mostró particular
predilección por el estudio del idioma y literatura alemanas, el hebreo y la astronomía.
El 23 de septiembre de 1933 recibió las órdenes menores; en noviembre, el subdiaconado;
el 17 de marzo del año siguiente, la ordenación diaconal; y el 19 de agosto de 1934, en
la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de Bogotá, la ordenación presbiterial de
manos de monseñor Paolo Giobbe, nuncio apostólico. El padrino fue monseñor Felipe
Alvarez del Pino, director de las Obras Misionales. Durante sus primeros veinte años de
ministerio sacerdotal, García-Herreros se consagró como formador de seminaristas en los
seminarios de Santa Rosa de Osos (1934-1935), Jericó (1936-1938), San José de Miranda
(1943-1945), Cartagena (1946-1950) y Cali (1952-1954). Durante estos años, escribió gran
cantidad de cuentos y representaciones teatrales, como medio de formación de estudiantes
y para compartir con ellos sus ideas. En el Año Santo de 1950 viajó a Europa como asesor
de los grupos de Acción Católica. Salió de Barranquilla el 10 de octubre, y llegó a
Roma el 17. Asistió a cursos de filosofía en la Universidad Gregoriana, y a conferencias
del padre Marlion sobre el apostolado moderno en la prensa, la radio y el cine. En
Friburgo (Suiza) continuó los estudios filosóficos en la universidad de los padres
dominicos. Viajó por Alemania, Francia y España, y regresó a Roma. El 3 de diciembre de
1951 llegó a Cartagena y fue designado como profesor para el Seminario de Cali, donde
trabajó hasta septiembre de 1954.
Desde 1946, en la emisora Radio
Fuentes de Cartagena, el padre García-Herreros comenzó a utilizar los micrófonos para
su labor evangelizadora. La Hora Católica se mantuvo al aire por cuatro años, y
continuó después en Medellín. García-Herreros escribió a su superior provincial, el
10 de febrero de 1950: «He introducido en este año El Minuto de Dios, que es una corta
radiación todos los días, a las 7:30 a.m. Eso está grabado, así que no tengo que ir a
la emisora». El programa se emitió en Cartagena durante ocho meses y, tras el viaje a
Europa, lo reinició en Cali. En él, además de los temas propios para la difusión de la
fe, comenzó a abordar la labor social con realizaciones concretas. Su principal proyecto
en el Valle fue la construcción del barrio «de los pobres», mediante la aportación de
$ 1 500 por parte de cien familias pudientes, y con la venta de la edición de algunos
escritos del padre. El programa, un verdadero éxito radial (se transmitía por los
altavoces de la plaza de mercado), era diariamente comentado por la prensa, pero pronto
fue también duramente atacado por «su claro sabor comunista, o por lo menos,
socialista». Estas críticas y otras dificultades hicieron que García-Herreros fuera
enviado a Medellín en 1954. Tras una breve estadía, viajó a Bogotá. Invitado a los
programas de televisión Fantasía navideña, El artista y su obra y Nuestro pan de cada
día, se le abrieron las puertas de este novedoso medio. En marzo de 1955 se iniciaron las
emisiones de El Minuto de Dios que, poniendo en manos de Dios «este día que ya pasó y
la noche que llega», se transmitió por más de 37 años, siendo tal vez el programa de
televisión emitido por más tiempo continuo en todo el mundo. Como era propio del padre
García-Herreros, el Minuto de Dios de las 7:30 p.m. por el canal 7 no se redujo a
proclamar un mensaje espiritual, sino que quiso y logró despertar la conciencia social
del país, a tal punto, que el padre llegó a ser llamado el "ministro de Hacienda de
los pobres". Grandes polémicas se desencadenaron desde el mismo año de su
iniciación: en 1955, cuando se habló sobre la pena de muerte; en 1963, cuando tuvo que
intervenir el presidente Guillermo León Valencia para evitar la suspensión del programa;
en agosto de 1968, cuando invitó a la actriz Briggitte Bardot a «hacer el escándalo del
bien» en el Banquete del Millón; o a principios de los años noventa, con su
intervención mediadora con el narcotráfico.
Unos terrenos donados por Antonio
Restrepo y Estanislao Olarte, en las cercanías del río Juan Amarillo, al occidente de
Bogotá, fueron el lugar donde se levantó el barrio El Minuto de Dios, otra de las
portentosas obras del padre García-Herreros. El primer morador del barrio fue Rómulo
Torres, quien llegó el 27 de junio de 1957, y hoy, gracias al increíble tesón del padre
y a la coordinada actividad de los habitantes, El Minuto constituye una ciudadela entre
las calles 80 y 90 y las carreras 72 a 75 de Bogotá. Cuenta con numerosos parques y
jardines, teatro, colegio (con capacidad para 4000 alumnos), puesto de salud y varias
guarderías infantiles; además, en El Minuto es obligatoria la educación elemental. El
Museo de Arte Contemporáneo del Minuto de Dios, obra de los arquitectos Eduardo del Valle
y Jairo López, fue inaugurado por el presidente Misael Pastrana en 1970. Cuenta con obras
donadas por artistas como Alejandro Obregón, Enrique Grau, Fernando Botero, Edgar Negret
y José Luis Cuevas, entre otros. El templo, bendecido por monseñor Emilio de Brigard el
8 de diciembre de 1961, cuenta con el tabernáculo "custodia" de Eduardo
Ramírez Villamizar. En la Plaza de Banderas se encuentran el polémico Cristo desnudo del
escultor panameño Justo Arosemena y la Escultura de Carlos Rojas. El cardenal Luis Concha
Córdoba decretó, el 10 de septiembre de 1965, la erección canónica de la parroquia, y
el arzobispo Rubén Isaza dio posesión al padre García-Herreros como primer párroco, el
17 del mismo mes.
El padre Rafael García-Herreros
contaba que, una vez «mientras dormía, después de buscar desesperadamente la solución
a la crisis económica en que se debatía el barrio El Minuto de Dios, sentí como si la
voz de un economista celestial me inspirara la idea de hurgar en las conciencias y en los
bolsillos de los ricos, invitándolos al banquete más caro y más pobre del mundo». Así
nació el Banquete del Millón, realizado por primera vez en noviembre de 1961, y
convertido ya en una institución nacional. La boleta, que daba derecho a una taza de
consomé y a un pan, costó entonces la astronómica suma de $ 5000. Contra todos los
pronósticos, el Banquete ha ido aumentando el número de sus comensales año tras año.
Todos los presidentes de la República, desde Alberto Lleras Camargo, han dado su apoyo al
evento y, en 1983, Belisario Betancur le cedió el dinero del premio Príncipe de Asturias
que se le había otorgado ese año. Desde Stella Márquez, Señorita Colombia en 1961,
todas las reinas de belleza han participado en este ágape, y en Cartagena se levanta,
inspirado por el padre García-Herreros, el Barrio de las Reinas. Se han organizado
Banquetes del Millón en casi todas las ciudades de Colombia y en la ciudad de Nueva York.
Por otra parte, el padre García-Herreros fundó organizaciones como el Instituto de
Desarrollo de las Comunicaciones (INDEC), la Corporación Minuto de Dios, la emisora, la
programadora de televisión Lumen 2000 y la editorial, entre otras. El padre
García-Herreros falleció en Bogotá, el martes 24 de noviembre de 1992, mientras se
celebraba el Banquete del Millón en el Salón Rojo del Hotel Tequendama. Su biógrafo, el
padre Diego Jaramillo dijo: «Muchos [...] habían tildado al padre Rafael de soñador e
idealista. Es cierto que él soñó mucho y que muchos de sus ensueños resultaron
quimeras, pero quizá ningún otro colombiano de la generación actual pueda mostrar
tantas realizaciones concretas de lo que un día se tildó de utópico. Parece que sus
obras hubieran sido regalo de Dios para confundir los prudentes cálculos de los
hombres».
JUAN DAVID
GIRALDO
Bibliografía
Jaramillo, Diego. Rafael
García-Herreros. Bogotá, Editorial Minuto de Dios, 1984.
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