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Ricardo Gaitán Obeso.
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Fotografía de autor anónimo.
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Biblioteca Luis Angel Arango,
Bogotá.
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Militar y político nacido, al
parecer, en Ambalema, Tolima, en 1850, muerto en Panamá, el 13 de abril de 1886. Parte de
la vida de Ricardo Gaitán Obeso transcurrió dedicada a las labores del campo en una
hacienda de su propiedad. Posteriormente alcanzó alguna representación regional, debido
a su paso por la Escuela Militar fundada por el general Tomás Cipriano de Mosquera y a
sus vínculos con La Culebra de Ambalema, una secreta sociedad política liberal. Antes de
convertirse en una gran figura del radicalismo, su carrera política y militar se había
limitado al cargo de prefecto de la región del Tequendama y a su participación en la
batalla de Garrapata, en 1877. A finales de 1884, Gaitán Obeso decidió sumarse a las
manifestaciones de inconformidad de los radicales, dirigidas en principio contra las
autoridades de los estados, pero que luego determinaron el inicio de una guerra civil
contra el gobierno de Rafael Núñez. A1 tiempo que los radicales se levantaron en
Santander llevaron la llama de la revolución a y Boyacá, Gaitán Obeso se sublevó
contra el despótico gobierno del general Daniel Aldana en Cundinamarca. En septiembre de
ese año, Gaitán Obeso asaltó con 200 ó 300 hombres la población de Guaduas, en un
hecho calificado de sangriento debido a los saqueos, mutilación de cadáveres y
fusilamiento de prisioneros. Ante la superioridad de las fuerzas federales, Gaitán
aceptó firmar un tratado y disolver su pequeño ejército, con la promesa de no volver a
intentar nuevas perturbaciones del orden público. En diciembre de ese año, el jefe
radical rompió el acuerdo al conocer los avances de la rebelión en Boyacá y los nuevos
brotes revolucionarios en otros lugares del país. Fue en este momento cuando Gaitán
Obeso emprendió su audaz campaña militar por el río Magdalena, que lo llevó a merecer
el reconocimiento del liberalismo radical. El rápido recorrido que lo colocó en el
control de la principal arteria fluvial del país, se inició en Honda y concluyó en
Barranquilla, donde Gaitán hizo una entrada triunfal, el 5 de enero de 1885, acompañado
de un pequeño ejército de doscientos hombres, enganchados en su mayor parte a su paso
por las poblaciones ribereñas. En el camino y en el puerto de Barranquilla capturó
barcos mercantes y de guerra. En ese puerto aumentó su fuerza a más de 2000 hombres y
formó un apreciable fondo de guerra al incautar los recursos de la aduana y exigir
préstamos forzosos. Luego de su resonante triunfo, Gaitán Obeso intentó ayudar con
elementos de guerra a los rebeldes del interior del país y logró rechazar un ataque
gobiernista sobre la ciudad de Barranquilla. Entre tanto, las tropas revolucionarias eran
doblegadas por las fuerzas conservadoras en Tolima, Cauca, Boyacá y Santander, debido a
la falta de recursos, la descoordinación de los mandos militares y la ausencia de una
clara estrategia en la conducción de la guerra. Tras el frustrado sitio de Cartagena, en
el que participó Gaitán Obeso y otros altos mandos del radicalismo venidos del interior,
se intentó despejar de nuevo el río Magdalena y reemprender la contienda. Los últimos
reductos de combatientes se dividieron en tres bloques, uno de ellos a cargo de Gaitán
Obeso, quien navegando con dos buques tenía la misión de reiniciar el conflicto en el
Estado del Tolima. No obstante, bien pronto se dieron cuenta los radicales que la
rebelión ya no contaba con adeptos, Gaitán disolvió sus tropas y se internó por las
selvas del Carare, donde meses más tarde cayó prisionero.
De audaz militar, aunque criticado por
muchos debido a sus acciones de guerra, Gaitán Obeso pasó a convertirse en un mártir,
gracias a que no capituló con sus enemigos, al juicio político que se le siguió y a su
extraña muerte en prisión. El consejo verbal de guerra en su contra, que no tenía mucho
asidero legal, se llevó a cabo por instrucciones de Rafael Núñez a comienzos del mes de
octubre de 1885. Gaitán se defendió diciendo que no había hecho nada diferente a lo que
hacían sus enemigos políticos en guerras pasadas y que no reconocía a sus juzgadores
como jueces, porque no existía ley que autorizara al vencedor para juzgar al vencido.
Recordó, además, que él se había alzado para defender las instituciones y que el
rebelde era el presidente que las había echado por tierra, al declarar que la
Constitución de Rionegro había dejado de existir. Y agregó: «Hoy no hay gobierno,
dicen nuestros adeptos, lo que hay es un interregno. Es decir, que estamos en plena
naturaleza, en el estado primitivo, en el caos de una creación política. Pues bien, si
esto es así, no habrá mas ley que la voluntad incontrastable de un hombre, y ante esa
voluntad no puede haber razón ni justicia para el vencido». El fiscal de la causa, el
general Alberto Urdaneta, pidió para Gaitán Obeso la pena de muerte, pero de ello lo
salvaron algunos de los votos de los generales que conformaban el consejo de guerra.
Resultó condenado a diez años de prisión que comenzó a purgar en la penitenciaría de
Bolívar, y posteriormente en la de Panamá, donde falleció súbitamente. El parte
médico señalaba que había muerto de fiebre amarilla, pero otras versiones indicaron
,que había sido envenenado por sus carceleros. El gobierno lo enterró en secreto para
evitar que el liberalismo de Panamá le hiciera un homenaje a su memoria.
MARIO AGUILERA
PEÑA
Bibliografía
Deas, Malcom. Pobreza, guerra civil y
política: Ricardo Gaitán Obeso y su campaña en el Río Magdalena, 1885. Bogotá,
Fedesarrollo, 1978. España, Gonzalo. La guerra civil de 1885. Bogotá, El Ancora, 1985.
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