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Rogelio
Echavarría.
Fotografía de Fred López.
Casa de Poesia Silva, Bogotá.
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Poeta antioqueño (Santa Rosa de
Osos, 1926). Rogelio Echavarría es prácticamente autor de un solo libro, El transeúnte,
que ha ido creciendo con el tiempo y en el cual ha plasmado las diferentes fases de la
vida en su tránsito por la cotidianidad. Periodista de profesión desde 1948, llegó a
ser jefe de redacción del diario El Tiempo, desde donde realizó una importante labor de
difusión cultural a través de artículos y reseñas. El 8 de noviembre de 1983, la
Universidad de Antioquia le rindió un homenaje en los Martes del Paraninfo. Echavarría
fue el primer poeta que abrió los ojos a la poesía de lo cotidiano y de la ciudad.
Comenzó a escribir muy temprano, motivado «por la soledad y la orfandad», según ha
dicho. Publicó el primer libro, Edad sin tiempo, en 1948. Escrito entre 1941 y 1947, en
él recogió todos los poemas (canciones y elegías) de lo que podría considerarse la
adolescencia de su producción poética; ha sido varias veces reeditado. Pero el gran
libro de Rogelio Echavarría es El Transeúnte, escrito ente 1945 y 1952, y publicado por
primera vez en 1964. Escrito en verso libre, pero con gran sentido sonoro, Echavarría lo
comenzó, antes de que Eduardo Cote Lamus llegara a España como embajador; así, El
Transeúnte surgió antes que los libros más significativos de su generación. Según
Luis María Sánchez, Echavarría es un «poeta original y humano, con algo de ironía y
un lirismo sin vestido; su poesía es vigorosa, interna, llena de fervor e inspiración y
alejada de la retórica». Con varias reediciones, El Transeúnte crece, se mutila y se
reorganiza en sucesivas metamorfosis para llegar a ser en cada edición un ser renovado,
semejante y distinto a la vez. Es la búsqueda de la pureza poética que aspira a la
perfección. La última edición, publicada dentro de la colección de Autores
Antioqueños de la Gobernación de Antioquia, presenta un compendio de lo que ha sido la
obra de este poeta: al comienzo, los poemas de El transeúnte divididos en cuatro partes,
y al final, Edad sin tiempo dividida en dos partes. En la primera parte de El Transeúnte
se recogen versos escritos entre 1948 y 1952, marcados por el trasegar del poeta en lo
cotidiano; la segunda parte presenta versos escritos entre 1974 y 1983, en los cuales el
poeta tiene una experiencia cercana con la muerte, a través de los seres queridos que se
van; la tercera parte recoge versos escritos entre 1972 y 1991, en ellos el poeta se pone
frente a la problemática social de una época agobiada por el terrorismo y la
marginalidad; en la cuarta parte se presentan versos escritos en 1991, donde el poeta
maduro vuelve sobre su mundo interior, rico en experiencias. Según Guillermo Alberto
Arévalo, algunos de los rasgos propios de la obra de Echavarría son la confidencia, la
presencia tácita, la sensibilidad, el intimismo, la concisión, la mesura, el tono
fraternal, la vida corriente. Para Echavarría, «escribir poesía es dejar un testimonio
de vida, señales de nuestro naufragio». «Es esa cotidianeidad de lo maravilloso, ese
perenne dolor y asombro frente a los avatares de la existencia, lo que Echavarría expresa
con una voz nunca oída en la poesía colombiana>,, dice Armando Romero [Ver tomo 4,
Literatura, p. 265].
LUIS CARLOS MOLINA
Bibliografía
AREVALO GUILLERMO, ALBERTO. "Rogelio
Echavarría". En: Historia de la poesía colombiana. Bogotá, Ediciones Casa Silva,
1991. GOMÉZ VALDERRAMA, PEDRO. "La poesía de Rogelio Echavarría". El Tiempo,
Lecturas Dominicales, Bogotá, julio 22 de 1979, pp. 10-11. JARAMILLO, ROSA. "Rogelio
Echavarría". En: Oficio de poeta. Bogotá, Universidad San Buenaventura, 1978. MEJIA
VALLEJO, MANUEL. "Rogelio". El Tiempo, Lecturas Dominicales, Bogotá, octubre 28
de 1984, pp. 10-11. ROMERO, ARMANDO. Las palabras están en situación. Bogotá,
Procultura, 1985.
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