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José Domingo Duquesne.
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Grabado de Antonio Rodriguez, 1884.
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Eclesiástico y científico nacido
en Santafé de Bogotá, el 23 de febrero de 1745 (según otros, 1748), muerto en la misma
ciudad, el 30 de agosto de 1822. Hijo del francés Juan Francisco Duquesne, de
Montpellier, y de la santafereña Clara Ignacia de la Madrid, José Domingo Duquesne
cursó estudios en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé, doctorándose en
Teología y Derecho Canónico en 1774. En su examen de filosofía disertó sobre ciencias
naturales, tema iluminista muy original cuando las tesis universitarias versaban sobre
asuntos teológicos. Misionero en los pueblecitos indígenas de Gachancipá y Lenguazaque,
entre 1775 y 1795, Duquesne aprendió la lengua muisca, no sólo para adelantar sus
prédicas sino para consultar a los últimos chibchas, cuya lengua estaba casi extinguida
entonces, debido a que la real cédula del 22 de abril de 1577 había «advertido de no
consentir que por ninguna manera persona alguna escriba cosas que toquen a supersticiones
y manera de vivir que estos indios tenían, en ninguna lengua, porque así conviene al
servicio de Dios Nuestro Señor»; además, hacia 1638 se habían cerrado las últimas
escuelas bilingües en la Nueva Granada. Para entregársela al sabio gaditano José
Celestino Mutis, Duquesne escribió en 1795 una Disertación sobre el calendario de los
muiskas, que Mutis a su vez dio al barón Alexander von Humboldt, cuando en 1801 visitó
Santafé. Duquesne también escribió una Gramática chibcha, extraviada hasta hoy. En
1800 regresó a la capital del virreinato, porque fue nombrado por Carlos IV, canónigo de
merced de la catedral metropolitana. Traía consigo la piedra calendárica, la gramática
y una interpretación suya sobre el famoso enigma Aelia Lelia Crispis, considerado
antiguamente como inescrutable por los anticuarios europeos. El 24 de septiembre de 1808,
el canónigo Duquesne pronunció en la catedral un sermón exhortando a la paz y
tranquilidad del virreinato, a la obediencia y fidelidad al rey, justo en los momentos en
que los franceses invadían a España. Hasta 1816 fue provisor y vicario capitular,
gobernando así a la Iglesia durante el difícil tránsito de la Colonia a la República.
Por entonces, Duquesne había sido un convencido realista pero por ser neogranadino se vio
bajo la sospecha del pacificador Pablo Morillo. Durante la reconquista española, el 26 de
mayo de 1816, se le detuvo junto con casi un centenar de curas párrocos. Enviado a las
mazmorras de Puerto Cabello, logró salir poco después y se fue a Caracas, donde fue
tratado por la curia con toda consideración. De esta época se recoge una ocurrente
anécdota: acusado de patriota y sintiéndose inocente, se las ingenió para tomar partido
gritando en el momento de su aprehensión: «Me llevan sin haber cometido delito porque ni
aún siquiera he dicho Viva la Patria>,, tres palabras entonces delatoras.
Las vicisitudes que debió sortear
Duquesne desde la proclamación de la Independencia (1810) hasta su consumación (1819),
se explican por el hecho de que las atrocidades realistas fueron cambiando su filiación
política. Lo cierto es que al regresar definitivamente a Bogotá, Duquesne volvió a sus
actividades eclesiales, constituyéndose de hecho en gobernante de la Iglesia católica,
ante la virtual sede vacante del arzobispado. Duquesne fue uno de los hombres más cultos
de su tiempo: sabía latín, griego, italiano, francés, chibcha. Se le puede considerar
como fundador de la antropología en Colombia, su primer arqueólogo, su primer
etnohistoriador, y uno de los primeros filólogos indoamericanos. José Manuel Groot
asegura que el voto de Duquesne en el cabildo era decisivo, y que su muerte fue lamentada
por todos sus colegas.
Y agrega con sutil ironía: «Siempre
había sido realista, pero Morillo lo volvió patriota». En 1813 Pedro José Figueroa le
hizo un retrato donde encomia su vida ejemplar, terminada a los «77 años, 6 meses, 8
días, en la dignidad de Arcediano de esta Santa Iglesia, dejando fundada la Cátedra de
liturgia en su Colegio Seminario». La obra científica de Duquesne, escrita en las
postrimerías de la Colonia y durante el advenimiento de la República, cobra insólita
importancia hoy día, cuando la antropología comparada nos ofrece nuevas
interpretaciones. Su análisis del sistema aritmético y de los glifos muiscas constituye
el más antiguo intento de hermenéutica calendárica precolombina en América
equinoccial. Fundándose en la numeración muisca, que se basa en el número cinco y sus
múltiplos, y en una piedra pentagonal con diez figuras esculpidas en sus fases, sentó
puntos de referencia para establecer analogías con los calendarios asiáticos y
mesoamericanos. En 1579 y 1582, el cronista Pedro de Aguado se refirió, en el capítulo
XX de su Recopilación historial, al calendario de los chibchas y a su sistema numeral,
pero estas partes fueron eliminadas por la censura colonial. La obra de Duquesne se puede
considerar como un rescate del conocimiento científico de los últimos chibchas
sobrevivientes a fines del siglo XVIII.
GUSTAVO VARGAS
MARTÍNEZ
Bibliografía
DUQUESNE, JOSÉ DOMINGO.
"Disertación sobre el calendario de los muiskas, indios naturales de este Nuevo
Reino de Granada, dedicada al Sr. D. D. José Celestino Mutis, Diector General de la
Expedición Botánica por S. M." [1795]. En: JOAQUÍN ACOSTA. Compendio histórico
del descubrimiento y conquista de La Nueva Granada en el siglo décimo sexto. París, Imp.
de Beau, 1848, Apéndice, pp.405-417. DUQUESNE, JOSÉ DOMINGO. "Disertación sobre el
origen del calendario y geroglíficos de los Moscas". Papel Periódico Ilustrado,
N°- 6670 (Bogotá, 1884). DUQUESNE, JOSÉ DOMINGO "Memorias históricas de la
iglesia y pueblo de Lenguazaque". Boletín de Historia y Antigüedades, tomo VII
(Bogotá, 1911). GROOT, JOSÉ MANUEL. Historia Eclesiástica y Civil de la Nueva Granada.
Biblioteca de Autores Colombianos, Vols. 59 y 60. Bogotá, Ministerio de Educación
Nacional, 1953, tomo III, pp. 492-493, 508-511 y 658-660, y tomo m, pp. 364-365. ORTEGA,
EUGENIO Historia general de los chibchas. Bogotá, Ed. Samper Matiz, 1891. PEREZ ARBELAEZ,
ENRIQUE. Alejandro de Humboldt en Colombia. Empresa Colombiana de Petróleos. Bogotá,
Iqueima, 1959, pp. 175-195. RESTREPO, VICENTE. Crítica de los trabajos arqueológicos del
doctor ]osé Domingo Duquesne. Bogotá, s. imp., 1892. ZERDA, LIBORIO. "El
Dorado". Papel Periódico Ilustrado, N° 66, año m (1881-1882), pp. 278 y ss.
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