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Lauchin Bernard
Currie.
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Economista canadiense (Nueva
Escocia, 1902 - Bogotá, diciembre 23 de 1993). Creador del sistema UPAC (Unidad de Poder
Adquisitivo Constante), que revolucionó el ahorro en Colombia, Lauchlin Currie veía en
1992, 20 años después de haber sido creadas las primeras Corporaciones de Ahorro y
Vivienda, el indiscutible éxito de su obra: desde la creación del UPAC, se habían
construido en Colombia 951 mil nuevas viviendas y había 6 millones de cuentas de ahorro.
Currie, que formuló el plan de "Las Cuatro Estrategias" en 1971, durante el
gobierno de Misael Pastrana, dándole un decisivo impulso a la construcción de vivienda,
había madurado una vieja idea de la época en que fue asesor del presidente de Estados
Unidos, Franklin Delano Roosevelt, cuando los Estados Unidos salían de la postración
económica de los años treinta. En efecto, Currie creía que uno de los instrumentos para
lograr el pleno empleo y salir de la Gran Depresión era el gasto público dirigido a la
construcción; sin embargo, la segunda Guerra Mundial frustró sus proyecciones. Lauchlin
Currie estudió Economía en Inglaterra, en el London School of Economics, y después de
obtener el grado en 1925, se dirigió a Estados Unidos, donde se encargó de introducir,
junto con otros colegas, las ideas del economista inglés John Maynard Keynes. Primero fue
catedrático de la Universidad de Harvard, a donde había ingresado para realizar el curso
de graduados. Poco tiempo después de entrar a la Universidad, cuando empezaba su vida en
la academia, a la que retornaría siempre a lo largo de su carrera, contrajo matrimonio
con Dorothy Bacon. A partir de 1927, aprovechando su posición de instructor, así como el
hecho de que los economistas no encontraban una solución a la profunda recesión de 1932,
hizo ver a sus colegas y estudiantes las bondades de la Teoría general de Keynes y la
necesidad de ponerla pronto en práctica. La novedad introducida por Keynes consistía en
procurar un aumento significativo del gasto pública en bienes durables (obras públicas y
construcción) que crearan empleos y aumentaran el poder de compra de los consumidores,
para recuperar los niveles de demanda anteriores a la crisis y estimular así la
producción y el empleo. Pero en los Estados Unidos de los años treinta, una mayoría de
la opinión pública asociaba el gasto público con el despilfarro, y los funcionarios y
economistas buscaban un presupuesto balanceado. El mismo Currie dijo que gastar 1000
millones de dólares del presupuesto federal en 1932 era una gran hazaña y que, en ese
medio, las ideas de Keynes constituían una herejía : «En mi propio caso, mi enfoque
teórico había sufrido la influencia de Keynes desde mis días en la London School of
Economics en 1922-1925, y en Harvard durante la Depresión yo había introducido de
contrabando sus ideas heréticas sobre política fiscal».
Cuando Roosevelt llegó a la Presidencia
de los Estados Unidos, en 1933, recibió un país con más de 3 millones de desempleados,
la producción industrial en picada y una gran cantidad de bancos quebrados; entonces,
llamó a una nueva generación, con otra mentalidad, para dirigir la economía del país y
sostener su programa bandera: el New Deal. «Los hombres del New Deal no éramos
probablemente más de 200 ó 300 personas, principalmente jóvenes abogados, economistas y
unos pocos provenientes de otros campos, que nos ubicábamos en los rangos segundo y
tercero de la jerarquía gubernamental», recordaría Currie después. Nombrado en el
Departamento del Tesoro en 1934 para colaborar con Jacob Jiner, quien estaba en la onda
renovadora de impulsar el gasto, no fue posible para Currie influir con sus conocimientos
desde esta posición, debido a las ideas tradicionales que había todavía en esas
oficinas. Se contentó, en cambio, con hacer los cálculos más avanzados de la época
sobre el impacto del gasto federal en el aumento de los ingresos de los consumidores. Ese
mismo año, obtuvo la nacionalidad estadounidense. Fue después, desde la Reserva Federal,
a donde Currie llegó a finales de 1934 nombrado subdirector de investigaciones, que la
escuela que él representaba, al lado de Marriner Eccles, Dick Gilbert y Harry Hopkins,
entre otros, trazó el camino para salir de la recesión. Currie propuso en un memorando
de circulación cerrada, aumentar la deuda pública para financiar el "impulso
inicial" a la economía en 5000 ó 6000 millones de dólares anuales. Este
"impulso inicial", el aporte del gobierno a la economía, se dirigió
efectivamente a las obras públicas y la construcción, creando nuevos empleos. Entonces,
empezó un período de recuperación. El producto nacional pasó de 40 mil millones de
dólares en 1932 a 65 mil millones de dólares en 193b, al tiempo que la industria pasó a
utilizar el 75°l° de su capacidad instalada, cuando en 1932 usaba apenas el 20%. Aunque
estaba lejos la meta del pleno empleo, había ganado fuerza la teoría del "impulso
inicial", gracias al poder de intervención en la economía obtenido por Roosevelt.
«La reserva Federal se convirtió desde finales de 1934 en la principal área de
influencia keynesiana», escribió Alan Sweezy, seguidor de Currie en aquellos años. En
1937, sin embargo, se presentó una nueva recesión; hubo un brote de inflación y los
empresarios empezaron a retener inventarios, lo que Currie llamó «cuellos de
botella>,. El grupo económico del presidente Roosevelt reconsideró, entonces, sus
políticas y, lejos de retroceder, afianzó la política del "impulso inicial".
Currie concluyó que el gasto público orientado a la construcción, que después llamó
<sector líder», debía sostenerse indefinidamente, puesto que la inversión privada
no podría por sí sola crear los empleos y aumentar la productividad al nivel que
requería la economía. Currie se ganó la confianza del presidente Roosevelt, y en 1939
era el primer economista de la Casa Blanca, con una influencia incontrastable, pero el
estallido de la segunda Guerra Mundial dejó los planes del grupo del New Deal sin
continuación. «Creo que en el caso de que la guerra no hubiera intervenido, la victoria
estaba asegurada», comentó Currie refiriéndose a la meta de lograr el pleno empleo.
Durante la guerra, Currie fue nombrado asesor administrativo del presidente Roosevelt y
realizó tareas extraordinarias como la coordinación de un bombardeo en la China, y el
trámite de la ayuda civil de Estados Unidos a ese país. Finalizada la guerra y la era
Roosevelt, Currie se vio en serias dificultades para rehacer su vida de consultor y
catedrático en Washington, debido a que en 1948 fue acusado de espionaje. Según el
testimonio de Elizabeth Bentley, Currie había transmitido información confidencial a
Harry Dexter White, el que a su vez la había transmitido a los rusos. Este episodio lo
desanimó y disminuyó su influencia en Washington; era la época del macartismo.
En 1949 Lauchlin Currie llegó a Colombia
encabezando la primera misión del Banco Mundial en este país. Según Salomón
Kalmanovitz, el significado de la Misión Currie «va más allá de su diagnóstico sobre
el desarrollo de la economía nacional, pues el asesor canadiense propone la creación del
Departamento Nacional de Planeación, que se organiza finalmente en 1959, se establece en
el país y hace importantes estudios sobre la agricultura, el transporte ferroviario, un
ambicioso plan de empleo, que en los años sesenta despertó mucha controversia, la
llamada Operación Colombia, y un balance de la enseñanza de la economía y de las
ciencias sociales». Rápidamente, Currie comprobó la limitación de los instrumentos con
que contaba: «No había ninguna serie sobre el costo de vida, ni sobre medios de pago,
ninguna cifra demográfica desde 1938, casi nada sobre producción y era casi imposible
comprender las políticas fiscal y monetaria». Aún así, el país le gustó: se casó
por segunda vez con la colombiana Elvira Wiesner en 1954, probó suerte como ganadero y
obtuvo la nacionalidad colombiana en 1958, en lugar de renovar la estadounidense, que se
le vencía. En 1960 el presidente Alberto Lleras lo llamó para ser miembro permanente del
Consejo Nacional de Planeación. Aunque no pudo aceptar el ofrecimiento, Currie se puso en
la tarea de descifrar las causas del atraso de Colombia y encontrar soluciones.
Comprendió que el alto desempleo, eminentemente rural, no era resultado de una falla en
el flujo monetario (altas tasas de interés, políticas de reducción del dinero en
circulación, u otras), como se podía decir de la Gran Depresión de los treinta, sino
consecuencia de la mala distribución de los recursos humanos y técnicos. La solución
estaba, según él, en llevar la fuerza de trabajo de los campos a las ciudades,
destinándola a actividades que requirieran obreros no calificados, como la construcción
de viviendas, mientras que la agricultura y la ganadería debían tecnificarse para elevar
la productividad, mejorar el empleo en el campo y asegurar buenos salarios. El documento
que tituló "Operación Colombia" y que redactó a finales de 1960, proponía
básicamente la redistribución de los recursos humanos; hablaba de crear 500 mil empleos
nuevos en las ciudades en un lapso de dos años. Según Kalmanovitz, «Currie insistiría
en su "Operación Colombia", en que el problema del desarrollo colombiano se
basaba en una demanda insuficiente, con la cual buena parte de las actividades
industriales no alcanzaba a obtener economías de escala y, por lo tanto, costos unitarios
más bajos de producción». El presidente Lleras rechazó el plan. Su gobierno estaba
comprometido con los programas de desarrollo de la Alianza para el Progreso (impulsados
por el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy) y con la ley de reforma agraria
que se debatía entonces, y que procuraba precisamente entregar tierras a los campesinos
que no las tenían. Sin embargo, a pesar del rechazo a su "Operación Colombia",
Currie ahondó en la reflexión. Su libro Acelerando el desarrollo, que ganó en 1964 el
concurso patrocinado por la editorial McGraw Hill y promocionado por la Sociedad de
Desarrollo Internacional, fue el resultado de esa preocupación. Al mismo tiempo, divulgó
su pensamiento a través de la cátedra tanto en la Universidad de los Andes como en la
Nacional, donde fue decano de la Facultad de Economía.
En 1971, cuando se encontraba dictando un
curso en la Universidad Simon Fraser de Canadá, Lauchlin Currie fue llamado por el :jefe
de Planeación Nacional de Colombia, Roberto Arenas Borulla, para que ayudara a formular
un plan de desarrollo para Colombia. Currie tenía en mente lo que planteó en
"Operación Colombia", pero habría de agregar nuevos elementos. Planteaba la
necesidad de orientar la economía hacia un sector líder que, para él, era la
construcción de vivienda, por su capacidad para crear empleos, como lo había sido en la
época del New Deal. Estos empleos se creaban para absorber la población rural que
migraba hacia las ciudades; la diferencia estaba en que en lugar de financiarla con el
gasto público, como se había propuesto entonces, era preciso canalizar el ahorro y la
inversión del sector privado hacia tal fin. El sector debía autofinanciarse estimulando
el ahorro privado; no debía depender del Estado. El plan de "Las Cuatro
Estrategias", presentado en 1971, promovía la concentración de esfuerzos en cuatro
sectores considerados claves para la economía: la construcción de vivienda, el apoyo a
las exportaciones, el incremento de productividad del sector agrícola y la
redistribución del ingreso. En la práctica el sector que más apoyo recibió fue el de
la construcción, según la visión de Currie. El factor decisivo para su éxito fue la
creación de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, que se encargaron desde entonces de
recibir los ahorros del público para destinarlos específicamente a la construcción. El
atractivo para los ahorradores era que sus depósitos iban ganando una corrección diaria
para protegerlos de la inflación. La misma corrección se utilizó desde entonces como
unidad para cobrarle a los deudores, haciendo que también las hipotecas variaran. De esta
forma Currie cambió totalmente la cultura del ahorro en Colombia y desde entonces el
sector de la construcción, que genera miles de empleos directos e indirectos, obtuvo su
propia estructura de financiación. Sin embargo, la ley que le dio poderes al presidente
Misael Pastrana para reformar el ahorro, había tenido que sortear serios obstáculos. El
UPAC estuvo varias veces a punto de no ser realidad. Currie sugirió posteriormente a los
presidentes de varias Corporaciones de Ahorro y Vivienda que formaran una agremiación
para que tuvieran una sola vocería ante el gobierno. La idea fue aceptada y nació así
el Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda (ICAVI), que Currie asesoró hasta antes de
su muerte. Participó después en estudios sobre el desarrollo de Colombia y sobre
políticas urbanas. Volvió a la cátedra tanto en la Universidad Javeriana como en los
Andes en los años ochenta, convirtiéndose en profesor emérito de la Universidad de los
Andes en 1982. Pasó sus últimos años dedicado a dictar charlas, conferencias y
seminarios sobre el sistema UPAC. Durante el gobierno de Belisario Betancur, Currie fue
condecorado con la Cruz de Boyacá en el grado de Comendador; un día antes de morir le
fue otorgada nuevamente la condecoración, en grado de Gran Cruz [Ver tomo 2, Historia,
pp. 541 y 591-593; y tomo 8, Economía, pp. 99 y 114-115].
RAFAEL GARRIDO
LOPERA
Bibliografía
BEJARANO, JESUS ANTONIO. "Currie:
diagnóstico y estrategia". Cuadernos colombianos, N° 3 (Bogotá, 1974). Cuadernos
de Economía, N° 18-19, Universidad Nacional (1993). CURRIE LAUCHLIN. Ensayos sobre
planeación. Bogotá, Tercer Mundo, 1963. CURRIE LAUCHLIN . Urbanización y desarrollo, un
diseño para el crecimiento metropolitano. Bogotá, Camacol - Universidad de los Andes,
1988. KALMANOVITZ. "Notas para una historia de las teorías económicas en
Colombia". En: COLCIENCIAS. Historia social de la ciencia en Colombia, tomo IX.
Bogotá, 1993. Revista Camacol, N° 52 (septiembre 1992), número monográfico sobre L.
Currie. SANDILANS, ROGER. Vida y política económica de Lauchlin Currie. Bogotá, Legis,
1990.
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