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Luis Concha Cordoba.
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Oleo de C. Acosta D. 1983.
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Seminario Cociliar, Bogotá.
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Eclesiástico nacido en Bogotá, el
7 de noviembre de 1891, muerto en la misma ciudad, el 18 de septiembre de 1975. Hijo del
patricio conservador y más tarde presidente de la República José Vicente Concha
Ferreira, y de Leonor Córdoba Velasco, José Luis Eugenio Concha Córdoba fue bautizado
por el padre Rafael Almansa, en la iglesia de la Veracruz. Era biznieto del prócer de la
Independencia José Concha (1785-1830), quien fue herido en la acción de San José de
Cúcuta, vencido en Cachirí, compañero de José Antonio Páez, miembro de la Convención
de Ocaña y amigo de Francisco de Paula Santander. El abuelo de monseñor Concha fue el
educador José Vicente Concha Lobo, abogado y fundador del afamado colegio Pío IX. Entre
sus primeros maestros tuvo al general Jaime Córdoba y a Miguel Abadía Méndez. Continuó
su educación en el Seminario Conciliar de San José, entre 1907 y 1909. Tras la temprana
muerte de su madre, volcó toda su confianza en el presidente Concha: «Todo, después de
Dios, se lo debo a mi venerado padre», dijo en alguna ocasión. Cuando José Vicente
Concha fue nombrado ministro de Colombia en Francia, viajó con su segunda esposa, Elvira
Cárdenas, y con toda su familia; allí, el joven Luis estudió con el sacerdote C.
LaFont. De regreso a Bogotá, publicó dos traducciones: La vida de San Francisco de
Asís, por Johannes Joergensen, con prólogo de monseñor Rafael' María Carrasquilla, y
Jerusalén, por Reynes Monlaur. Monseñor Concha ingresó al seminario en 1912 y fue
ordenado en la catedral de Bogotá, el 28 de octubre de 1916, por el arzobispo Bernardo
Herrera Restrepo. En 1917 fue nombrado capellán de la catedral, profesor en el Seminario
Conciliar y en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, y confesor de la iglesia
de la Veracruz. En 1918, monseñor Herrera le encargó la reestructuración de El
Catolicismo, pero su labor se vio interrumpida por un viaje a Roma, donde su padre se
desempeñaba como ministro de Colombia; allí frecuentó el Instituto Bíblico, y en
París, la Solitude de San Sulpicio, donde se especializó en dirección de seminarios. A
su regreso a Bogotá, fue capellán del Monasterio de la Visitación, prefecto de estudios
y profesor en el Seminario Conciliar y profesor de religión en los colegios Gimnasio
Moderno y Nuestra Señora del Rosario. El padre Guillermo Agudelo Giraldo cuenta cómo
«con cinco años escasos de sacerdocio, fue nombrado Camarero Secreto Supernumerario, con
el título de Monseñor, por el papa Benedicto XV, el 21 de febrero de 1921». En 1923
desempeñó el cargo de director espiritual del Seminario. Nuevamente fue nombrado
director del Catolicismo, a instancias de monseñor Perdomo, arzobispo coadjutor, pues el
bisemanario se había suspendido en 1920 luego de su viaje a Roma. También duró muy poco
al frente del periódico en esta oportunidad: del 16 de agosto al 15 de octubre de 1924. A
la muerte de monseñor Carrasquilla, fue postulado para la rectoría del Colegio Mayor del
Rosario por el presidente de la República, cargo que declinó. En cambio, aceptó las
cátedras de Sagrada Escritura y de Teología Moral en el Seminario, en su reemplazo. En
adelante, y hasta su nombramiento como obispo de Manizales, fue nombrado sucesivamente
prebendado, presidente del Comité del Año Santo de 1925, subpromotor de la Fe en el
proceso informativo del Ilmo. Sr. Fr. Ezequiel Moreno, censor eclesiástico, canónigo
teologal, asistente general arquidiocesano de la Acción Católica, canciller del
Arzobispado, vicario general sustituto y miembro del Sínodo Diocesano.
El 30 de noviembre de 1935, nombrado por
el papa Pío XI, monseñor Ismael Perdomo consagró a monseñor Concha, en la Basílica
Primada de Bogotá, como obispo de Manizales, siendo asistentes monseñor Francisco
Cristóbal Toro, obispo de Antioquia y Jericó, y monseñor Crisanto Luque, obispo de
Tunja. En Manizales, monseñor Concha Córdoba restauró la catedral, impulsó la
formación de sacerdotes trayendo a los sulpicianos al Seminario y dotando de sede al
Colegio de Nuestra Señora, codificó en la legislación episcopal los decretos sobre
diligencias previas para el matrimonio y sobre la guarda de la eucaristía, y visitó en
toda su extensión la diócesis, muchas veces a caballo. Al dividirse la diócesis,
creando las de Pereira y Armenia, Pío XII originó una nueva Provincia Eclesiástica,
quedando Manizales como metropolitana. Monseñor Concha fue nombrado su primer arzobispo,
y fue consagrado en esa catedral, el 25 de julio de 1954, por monseñor Paolo Bertoli,
nuncio apostólico. En julio del año siguiente, monseñor Concha viajó al Congreso
Eucarístico de Río de Janeiro, y participó, también, en la Conferencia Episcopal
Latinoamericana. Hizo las visitas ad limina en Roma, en los años 1945, 1949, 1954 y 1959.
Cuando el cardenal Crisanto Luque murió, monseñor Concha fue nombrado arzobispo primado
de Bogotá, el 18 de mayo de 1959, y tomó posesión dos meses más tarde. El 5 de agosto
fue hecho brigadier general del Ejército como vicario castrense. Continuando la labor de
su predecesor en la organización de la Arquidiócesis, reglamentó las prestaciones
sociales de los empleados eclesiásticos, los arciprestazgos, y prosiguió la creación de
nuevas parroquias y zonas pastorales. Monseñor José Restrepo Posada escribe: «Nombrado
Prelado Asistente al Solio Pontificio y Conde Romano, el 12 de diciembre de 1960; creado
Cardenal de la Santa Iglesia por Juan XXIII, el 16 de enero de 1961; se le asignó el
título de Santa Francisca Romana, del cual tomó posesión el 1 de febrero. Llegó a
Bogotá el 25 de febrero de 1961 [...] fue miembro de la Comisión Preparatoria del n
Concilio Vaticano, y asistió a las reuniones preparatorias como al mismo Concilio, en los
años de 1962 a 1965. Tomó parte en el cónclave de 1963 que eligió a S. S. Pablo VI. En
julio de 1965 comenzó a nombrar las comisiones y dar los primeros pasos para la
organización del XXXIX Congreso Eucarístico Internacional». Durante su pontificado,
monseñor Concha llevó una vida tranquila, a veces acaso opaca, lejos de las noticias de
la prensa y de la controversia, a excepción del caso del cura guerrillero Camilo Torres
Restrepo. Ante la beligerante actitud de Torres, el cardenal supo tratar con diplomacia,
tal vez heredada de su padre, las relaciones cada vez más tirantes con el vehemente
sacerdote, con la prensa y con la opinión pública. Para cumplir lo ordenado por el
Concilio Vaticano n, el 24 de octubre de 1966 monseñor Concha presentó renuncia a la
Arquidiócesis. Dedicó entonces sus esfuerzos a la oración y a la lectura, de las cuales
era un apasionado. Poco a poco la ceguera y los quebrantos de salud fueron agotándolo, y
falleció en la clínica de Marly, en Bogotá, en la madrugada del 18 de septiembre de
1975, a los 83 años de edad.
JUAN DAVID GIRALDO
Bibliografía
AGUDELO GIRALDO, GUILLERMO. Cuatro
arzobispos que han marcado nuestra historia. Bogotá, Ediciones Verdad y Vida, 1986.
BOTERO, MARIO GERMAN. "Algunos aspectos desconocidos de la vida del cardenal Luis
Concha Córdoba". Revista de la Academia Colombiana de Historia Eclesiástica, N° 43
(Medellín, 1991). BOTERO RESTREPO, JUAN. Breve historia de la Iglesia colombiana.
Medellín, Editorial Copiyepes, 1983. RESTREPO POSADA, JOSÉ. Genealogía episcopal de la
Jerarquía Eclesiástica 1'513-1966. Bogotá, Editorial Lumen Christi, 1968. RESTREPO
POSADA, JOSÉ. Cabildo Eclesiástico de Bogotá. Bogotá, Kelly, 1971.
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