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José Vicente Castro Silva.
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Oleo de Ricardo Gómez Campuzano,
1955.
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Eclesiástico, educador y escritor,
nacido en Bogotá, el 1 de marzo de 1885, muerto en la misma ciudad, el 28 de marzo de
1968. Digno sucesor de monseñor Rafael María Carrasquilla, monseñor José Vicente
Castro Silva supo colocar al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, a lo largo de
sus 38 años de rectoría, entre los principales centros educativos del continente
americano. Hijo de Vicente Castro Amado y Eufrosina Silva, estudió en Bogotá en el
colegio de los Hermanos Cristianos, y después en el Seminario Conciliar. Viajó a Roma,
donde recibió la ordenación presbiterial, el 18 de abril de 1908, de manos del cardenal
Pietro Respighi, en la Basílica de San Juan de Letrán. Ese mismo año se graduó de
doctor en Derecho y licenciado en Filosofía en la Universidad Gregoriana. A su regreso a
Bogotá fue nombrado capellán de los Talleres de San Vicente y, posteriormente, del
Orfelinato del Niño Jesús de Praga, dirigido por las hermanas de la Presentación. Fue
profesor y vicerrector del Seminario desde 1912 hasta 1916. Como secretario general del c
Congreso Eucarístico Nacional de 1913, presidido por el arzobispo Bernardo Herrera
Restrepo, coordinó con éxito todos los eventos del mismo. Desempeñó una fecunda labor
periodística en el diario La República, y fue nombrado por el arzobispo Herrera director
de El Catolicismo, en agosto de 1919, cargo que ocupó hasta junio del año siguiente.
Canónigo de la catedral por bula de la Dataría Apostólica del 16 de diciembre de 1921 y
tesorero de la Sede Primada por nombramiento del papa Pío XI, el 17 de octubre de 1931,
monseñor Castro Silva donó las piedras preciosas que adornan la custodia de la Catedral.
El 14 de junio de 1930, tras la muerte de monseñor Rafael María Carrasquilla, fue
elegido rector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Desde este cargo, que
ocupó hasta su muerte, monseñor Castro Silva consolidó la obra de sus antecesores,
engrandeciendo ed Colegio como institución, abriendo nuevas facultades e impartiendo
inolvidables lecciones de filosofía, con las que influyó notablemente en varias
generaciones de colombianos; también restauró el claustro y la Capilla de la Bordadita.
Por nombramiento pontificio del 9 de junio de 1937, fue hecho protonotario apostólico del
arzobispo Ismael Perdomo. Fue arcediano entre 1938 y 1939. Sus oraciones fúnebres de
Gonzalo Jiménez de Quesada (con ocasión del IV centenario de la Fundación de Bogotá) y
del Libertador (pronunciada en la catedral en el centenario de su muerte), entre otras,
mostraron a los bogotanos un orador excelso, digno sucesor, también en este campo, de
monseñor Carrasquilla. Así lo describe monseñor José Restrepo Posada: «Brilló
monseñor Castro Silva en forma especial en el género de la oratoria y, sobre todo, en el
de la oratoria sagrada. A una sorprendente facilidad de palabra, se unían en él la
corrección de estilo, la elegancia de la dicción, la elevación del pensamiento, la
viveza de la acción y el entusiasmo, que salido de lo más íntimo de su alma, cautivaba
maravillosamente a los oyentes, llegando el caso en que el auditorio, dominado por la
emoción, aún dentro del recinto de la catedral, prorrumpiera en aplausos». Designado
miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, el 16 de noviembre de 1934, su
"Prólogo de Don Quijote", con el que se recibió, es una pieza clave entre los
discursos académicos. A él, como latinista, se debe la inscripción grabada en la puerta
del Seminario de Bogotá: «Initium sapientiae timor Domini, intellectus bonus omnibus
facientibus eum>>,, la del cerro de Guadalupe y muchos espléndidos epígrafes.
Autor de los libros Nociones de Derecho Eclesiástico, La tristeza de Bolívar, Monseñor
Carrasquilla, orador sagrado y Discursos y sermones, entre otros, también escribió
innumerables artículos en periódicos y revistas, frecuentemente en la Revista del
Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, bajo el seudónimo Luis Soracta.
Amante de la historia, son dignos de
recordarse sus artículos "Erección del Arzobispado de Santa Fe en el Nuevo Reino de
Granada", "Para la historia de la Veracruz", "Del gobierno
eclesiástico de Santa Fe de Bogotá" y las narraciones históricas "Bochica
hijo de la Atlántida" y "La leyenda del Templo del Sol", entre otras.
Monseñor José Vicente Castro Silva falleció a los 83 años, y está sepultado en la
capilla del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario.
JULIÁN DAVID
GIRALDO
Bibliografía
CASTRO SILVA, JOSÉ VICENTE. Obras
selectas. Bogotá, 1985. RESTREPO POSADA, JOSÉ. Cabildo Eclesiástico de Bogotá.
Bogotá, Kelly, 1971.
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