Ficha bibliográfica
Titulo:
Carlos Casar de Molina.
Edición original: 2004-12-06
Edición en la biblioteca virtual: 2004-12-06
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: SEGURA, Martha


 

CASAR DE MOLINA, CARLOS

Casar de Molina Carlos
"Muerte del joven Angiano"
Litografías de Carlos Casar de Molina.
Cartagena, 1834, Colección Boulton, Caracas.

Litógrafo y grabador español (ca. 1795 Santa Marta, julio 16 de 1848), activo en Colombia desde 1823. Como resultado de las gestiones del vicepresidente Francisco Antonio Zea ante los gobiernos europeos en Londres y París, y con aprobación del Congreso Nacional, en 1823 empezó a funcionar, adjunta a1 Museo Nacional, la primera litografía llegada al país; así lo describe Pedro María Ibáñez, en sus Crónicas de Bogotá: «En el Museo se estableció una litografía, arte nuevo en el país, dirigida por el español don Carlos Casar Molina, también enviado de Londres por el ministro Zea, con los útiles y aparatos necesarios para timbrar documentos oficiales y enseñar a algunos jóvenes tan importante y útil ramo de las artes industriales». En la escuela de litografía dirigida por Casar de Molina, varios jóvenes aprendieron el arte del grabado; entre ellos sobresalió el bogotano Justo Pastor Lozada. Casar de Molina hizo importar varias piedras litográficas, algunas de gran tamaño, con las cuales se imprimió, entre 1823 y 1830, toda la papelería oficial, los esqueletos de vales y diplomas para la logia masónica e, incluso, juegos de naipes. El establecimiento litográfico, propiedad del Estado, estuvo bajo la dirección de Casar de Molina hasta el 1 de agosto de 1825, fecha en la que venció el contrato. Puesta en arrendamiento, el mismo Casar de Molina la tomó por la suma de $ 400 pesos anuales, y empezó a ofrecer sus servicios: «Carlos Casar de Molina, director del establecimiento litográfico de esta capital, anuncia al público que desde mañana lunes 19 del corriente queda abierta su fábrica de naipes finos tanto antiguos como colombianos a precios muy equitativos. Las personas que gusten hacer algunas contratas sobre este artículo como se presenta actualmente, o bien con algunas mutaciones alusivas a los países a donde quieran dirigirlos, hablarán con el mismo director quien está pronto a servir al público y a cumplir religiosamente los contratos que celebre.

Casar de Molina Carlos
"El Lechero o Trabuco"
Litografía  de Carlos Casar de Molina,
Cartagena, 1834, Colección Boulton, Caracas.

Como circulan actualmente naipes de diferentes calidades y fábricas y, queriendo dicho director que los suyos se distingan de los extranjeros en algo más que en la calidad del cartón y viveza de los colores, anuncia al público que no saldrá naipe alguno de su fábrica sin llevar en el 4 de copas las letras M.U. en cifra», según aviso publicado en la Gaceta de Colombia, el 18 de diciembre de 1825. A1 retirarse Casar de Molina de la dirección de la litografía, ésta desapareció y la mayoría de las herramientas de trabajo fueron robadas. Hacia 1833, la gobernación de Bogotá sacó a remate los utensilios restantes, guardados hasta entonces en las instalaciones del Museo Nacional. Algunas piedras terminaron sirviendo como aras en las iglesias, inclusive aquellas con dibujos de la logia; otras pasaron a ser propiedad de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, donde, con el tiempo, se les fraccionó. En 1830 Casar de Molina se trasladó a Cartagena y montó allí una litografía. En 1912, José P. Urueta, en Cartagena y sus cercanías, dice: «Los trabajos de este taller, que no subsistió, de los cuales tenemos muestra, no son acabados, pero sí revelaban un adelanto notable de sus operarios». La muestra a que se hace alusión, la conforman dos caricaturas elaboradas en 1834, dirigidas contra el gobierno del general Santander, basadas en dibujos de Manuel María Núñez, apodado "El Zambo". Estos libelos, titulados Muerte del joven Angiano y El lechero 0 trabuco, «se encuentran entre las primeras caricaturas de intención política publicadas en Colombia [...] Son ensayos de mérito artístico escaso, pero valiosos como documentos políticos, especialmente apreciables por provenir de una época iconográficamente pobre. El dibujo es rudimentario, las figuras muy simplificadas y curiosos los detalles. Muy pocos ejemplos se conservan de estas pruebas del discutible talento del litógrafo español», según Gabriel Giraldo Jaramillo .

MARTHA SEGURA

Bibliografía

GIRALDO JARAMILLO, GABRIEL.. El grabado en Colombia. Bogotá, ABC, 1960. IBÁÑEZ, PEDRO MARÍA Crónicas de Bogotá. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana. Bogotá, 1952.

 

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
 

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