
Una hacienda donada por Nemesio Camacho, político de profesión en las primeras décadas del siglo XX, sirve de terreno para la construcción en 1938 del estadio que lleva su nombre en la ciudad de Bogotá. Ministro de Obras Públicas del gobierno de Rafael Reyes, destacado por su contribución al desarrollo de infraestructura para el impulso y el crecimiento de la economía nacional, como obras de transporte, vías y y ferrocarriles, entre otras, además de dirigir más adelante el Tranvía eléctrico de la ciudad en calidad de gerente. Tanta era la popularidad de su nombre e imagen de figura pública entre la sociedad bogotana, que mucho antes de existir un estadio identificado como Nemesio, los vagones del tranvía ya eran llamados nemesias.