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Benjamín de la
Calle.
Autorretrato.
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Fotógrafo antioqueño
(Yarumal, 1869 Medellín, 1934). Benjamín de la Calle aprendió fotografía en Medellín
con Emiliano Mejía, quien abrió un gabinete artístico en 1882 tras haber estudiado en
París. En 1897 De la Calle ya estaba activo en Yarumal, donde en compañía de su hermano
practicó la profesión. Las fotografías más antiguas que se conservan datan de este
año. En 1899, tras participar en la guerra de los Mil Días, se trasladó definitivamente
a Medellín. Escogió ubicarse cerca a la plaza de mercado, centro de actividades de la
ciudad, lo que facilitaba la cercanía con todo tipo de clientes. Su especialidad fue el
retrato. De su prolífico trabajo sólo se conservan hoy unos cinco mil negativos,
propiedad de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, depositados en el Centro de
Memoria Visual de la Fundación Antioqueña para los Estudios Sociales (FAES), en
Medellín. Desde sus comienzos como fotógrafo, se observa en De la Calle un marcado
interés por el personaje y por la utilización de aditamentos tales como telones de fondo
pintados con distintos tipos de paisajes y elementos decorativos como columnas, rocas y
mobiliario, que contribuyen a crear una atmósfera particular y a localizar a la figura en
un contexto generalmente imaginario o evocador. En ocasiones recurrió al retoque del
negativo para introducir efectos decorativos que buscaban enriquecer la situación
representada. Tres lemas, impresos a menudo en el respaldo de las fotografías y en los
anuncios de prensa en los que ofrecía sus servicios, rigieron su trabajo: «Fotografía
artística e instantánea», «Todos los negativos se conservan» y «No se venden
fotografías sin el permiso de sus dueños». En la década de los diez se desempeñó
como fotógrafo judicial, al tiempo que atendía a su numerosa clientela, compuesta tanto
por gentes del pueblo, campesinos y marginados de toda índole, como por empresarios,
acaudalados comerciantes y extranjeros. Se ocupó también de registrar las
manifestaciones del progreso que comenzaba a vivir en los años veinte la pequeña urbe de
Medellín. Establecimientos comerciales y joyerías, fábricas y plantas eléctricas,
acontecimientos colectivos y vitrinas quedaron como ejemplos de la prosperidad naciente.
Los conmovedores retratos de niños muertos y los de "Cara bonita", Margarita
Ricaurte, María Antonia Restrepo, Alvaro Echavarría, Coriolano Amador, Enrique
Echavarría y familia, y la impresionante secuencia del último fusilado de Antioquia, son
apenas algunas de las más destacadas fotografías de una compleja galería humana, en la
que parece revelarse el lado secreto de sus modelos. La mirada de De la Calle es muy
diferente a la que ofrecieron fotógrafos contemporáneos suyos como Melitón Rodríguez
(18751942), más refinado y comprometido con la búsqueda de la perfección como sinónimo
de belleza. Si en las fotos de Rodríguez puede encontrarse un enfoque complacido y
complaciente, en el que los personajes parecen adquirir un aura, en las de De la Calle la
imagen no está dulcificada por la luz, es dura, sin movimiento, contundente y sin
concesiones. Benjamín de la Calle no sólo construyó una estética personal del retrato
y estableció un lenguaje de la atmósfera y la profundidad escénica, sino que fundó al
personaje como sujeto artístico. El retratado adquiere una especial connotación y su
otro yo parece asomar tras la apariencia visible. [Ver tomo 6, Arte, p. 247].
SANTIAGO
LONDOÑO VÉLEZ
Bibliografía
Benjamín de la Calle. Museo de Arte
Moderno de Medellín, Medellín, diciembre 1982 - enero 1983. Benjamín de la Calle,
fotógrafo. Exposición antológica. Banco de la República, Medellín, 1993. Texto,
Santiago Londoño. El Comercio en Medellín, fotografías de Benjamín de la Calle.
FENALCO Antioquia, Medellín, 1982.
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