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Escritor y columnista colombiano, nacido el 6 de agosto de 1914 en Bogotá.
Las columnas que publicaba en periódicos como El Tiempo y El Espectador y en la revista
Cromos estaban cargadas de humor, inteligencia e irreverencia y en ellas solía burlarse
de los personajes de la vida pública de su época. Las firmaba con el seudónimo Klim y
durante 45 años fueron unas de las más leídas junto a las de Calibán.
Su talento para el dibujo, la caricatura y la palabra escrita lo llevaba en los genes. Su
hermano Eduardo Caballero Calderón fue también un reconocido periodista, columnista y
escritor. Su sobrino Antonio Caballero es hoy en día el columnista más leído del país
y en las caricaturas que dibuja para la revista Semana ha demostrado su habilidad para el
dibujo y el humor negro y agudo que también lo caracteriza al escribir. Luis Caballero,
otro sobrino suyo, fue uno de los más importantes pintores que haya tenido el país. Su
padre, Lucas Caballero, fue general, jefe del Estado Mayor Liberal en el Cauca y en
Panamá durante la guerra de los Mil Días, pero también un reconocido periodista de la
época. Su madre fue María del Carmen Calderón y su otro hermano, Enrique Caballero,
también fue un hombre de letras. Se casó con Isabel Reyes Sierra, hija de Enrique Reyes
Angulo y de Clara Sierra Cadavid.
Klim fue multifacético. Se destacó como retratista por su capacidad de observación y de
situar a los personajes en el ambiente indicado. En sus primeros dibujos, durante los
años treintas y cuarentas se encargó de retratar tipos y costumbres locales como el del
policía, el paseo, el tranvía y el del embolador. Después prefirió dibujar rostro con
nombre propio como el del ex presidente Carlos Lleras Restrepo, Augusto Ramírez Moreno,
Juan Lozano y Lozano y Darío Echandía. Como narrador se caracterizó también por crear
situciones absurdas y cómicas, por utilizar hipérboles, metáforas, lenguaje coloquial,
el recurso de repetir varias veces lo mismo.
Cuentan que a Klim le gustaba permanecer en su apartamento de Bogotá encerrado, en bata,
piyama y pantuflas escribiendo y que la mayor parte de su vida la pasó allí. Pedía
comida a domicilio y desde ahí escribió las denuncias por corrupción que por poco
tumban al gobierno de López Michelsen.
Empezó desde muy joven a trabajar como periodista. Primero se vinculó a El Espectador y
luego a El Tiempo, en donde siempre mantuvo su independencia y espíritu crítico, aún en
los difíciles momentos políticos de la época en la que vivió. Solía rebautizar a los
personajes de quienes hablaba con apodos que luego eran utilizados por sus lectores y que
pasaron a la historia. A López Michelsen le decía Compañero Primo, al padre
Rafael García-Herreros El telepadre, a Luis Carlos Camacho Leyva "El
general Van Holocaust, a Jorge Mario Eastman, Stay Free, a Alberto Santofimio
Pinina y a Clara López La Sobrinita Pálida. Pero su humor, sus
denuncias y la forma en que se burlaba de los defectos de los personajes públicos no eran
bien recibidos por todos y dicen que en dos ocasiones fue retado a un duelo de honor.
Además de sus columnas es posible deleitarse con su sentido del humor leyendo algunos de
sus libros como 45 Años de Humor, Yo, Lucas, KLIM, Epistolario de
un joven pobre y KLIM, 45 años de humor.
Sus últimos años los pasó de clínica en clínica, hasta que el 15 de julio de 1981,
cuando tenía sólo 60 años, murió en la Clínica de Marly de Bogotá a causa de una
demolición intestinal absoluta y de una falla cardiaca. En 1982 se publicó su libro
póstumo Memorias de un amnésico en el que con su habitual humor se burló de su paso por
los hospitales.
Varios años después de su muerte, los libros y sketches de café concierto de Klim no
dejan de venderse. Es un clásico que revolucionó el humor en Colombia introduciendo
descripciones de situaciones que rayaban con lo absurdo.
Revista Credencial Historia (Bogotá - Colombia).
Edición 53 Mayo de 1994
http://www.semana.com.co/opencms/opencms/Semana/articuloImpresion.htm?id=72450
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