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Sebastián de
Belalcázar.
Miniatura de Víctor Moscoso.
Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá.
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Conquistador español
(Belalcázar, en los límites entre Extremadura y Andalucía, ca. 1480 - Cartagena de
Indias, abril 30 de 1551). Sebastián de Belalcázar o Benalcázar, cuyo nombre de familia
era Moyano, tomó el apellido del lugar donde nació, como era costumbre en la época.
Leñador, sus padres fueron labradores de su propia tierra. Tuvo dos hermanos, de los
cuales el mayor se hizo cargo de Sebastián, cuando quedaron huérfanos. Algunos sostienen
que cuando Cristóbal Colón se alistaba en Sevilla para emprender su tercer viaje en
1498, Belalcázar se alistó en él y consiguió pasaje para radicarse en Santo Domingo.
Otros sostienen que tomó lugar en la expedición de Pedrarias Dávila, y que de Santo
Domingo fue al Darién, bajo el mando de Vasco Núñez de Balboa. Viajó a Nicaragua en
compañía de Francisco Fernández de Córdoba y, como premio a su labor, fue nombrado
alcalde de la ciudad de León, recién fundada. De regreso a Panamá, Belalcázar
resolvió ir a la conquista del Perú; aportó treinta hombres y seis caballos y se
alistó con sus amigos Francisco Pizarro, como jefe, y Diego de Almagro. Allí prestó
importantes servicios. Organizó una expedición propia, originada en las noticias que le
dio un indio en Latacunga (Ecuador) sobre los ritos religiosos que incluían ofrendas de
oro, alhajas, esmeraldas y baños de oro, que se arrojaban a las aguas de una laguna,
Guatavita. Pizarro, su jefe, se mostraba receloso de este plan; no obstante, Belalcázar
salió de San Miguel a fines de 1533. Se internó en la actual provincia de Loja, y
después de pasar la cordillera con mucho trabajo, sometió al jefe indio Rumiñahui (o
Ramiñahui); llegó a Riobamba y pasó luego a Quito, que había sido quemado por sus
habitantes. El 28 de agosto de 1534 fundó San Francisco de Quito, después de haber
fundado Santiago de Guayaquil. En 1536 inició viaje al norte, pasando por las provincias
de Pasto y Popayán; pasó por la cabecera del río Grande de la Magdalena y en su
reconocimiento de las tierras llegó a Anserma. Regresó a la villa que había establecido
Juan de Ampudia, bajo su mando, y la trasladó al valle de Lilí para tener un punto
estable entre el interior y la costa del Pacífico, hacia donde quería salir. El 25 de
julio de 1536, cimentó la villa de Santiago de Cali y nombró un teniente gobernador,
Miguel López Muñoz, en vez de cabildo o ayuntamiento, quien trasladó la villa de
Santiago de Cali al lugar en el que hoy se encuentra y se encargó de conformar, en el
nuevo sitio, el cabildo. En diciembre de 1536 Belalcázar fundó la ciudad de Asunción de
Popayán. Cuando dejó organizado el gobierno de Cali y Popayán, partió hacia el norte
con una nueva expedición, a través de la cordillera Oriental, hasta llegar a la Sabana
de Bogotá, donde se encontró con las expediciones de Gonzalo Jiménez de Quesada, que
había llegado por el Magdalena, y Nicolás de Federmán, que venía del oriente.
Belalcázar le propuso una alianza a Nicolás de Federmán para despojar a Gonzalo
Jiménez de Quesada del territorio que había conquistado, alegando que estaba en
jurisdicción de Pizarro, invitación que Federmán rechazó. Quesada se negó a acceder a
los reclamos de Belalcázar, y después de mediar los capellanes de ambas expediciones,
convinieron en ir a España para zanjar sus disputas. En marzo de 1539, Quesada,
Belalcázar y Federmán partieron de Santafé, rumbo a la Península. De allí regresó
Belalcázar en 1541, con los títulos de Adelantado y Gobernador Vitalicio de Popayán.
En ausencia de Jorge Robledo quien
respondía en España a un juicio entablado por Pedro de Heredia, este último se dirigió
a la villa de Antioquia por la ruta de Urabá, descubierta por Francisco César, donde
pidió rendición al alcalde Pimentel, quien se negó, reiterando que era representante
legal de Sebastián de Belalcázar. Mientras tanto, Belalcázar se encontraba en Quito,
auxiliando al gobernador del Perú, Cristóbal Vaca de Castro. A1 regresar a Popayán,
como Robledo trataba de independizarse, lo declaró desertor; mandó al capitán Juan de
Cabrera a recuperar Antioquia y encargó a Miguel López Muñoz para que fundara una
población con el propósito de dominar a las tribus de la región: Santiago de Arma
(1542). Cabrera recuperó Antioquia y dominó a los soldados de Heredia, al que puso a
disposición de Belalcázar, quien lo envió a Panamá, donde fue juzgado y absuelto por
la Real Audiencia. El 5 de octubre de 1546, en la Loma de Pozo, el mariscal Jorge Robledo
fue ajusticiado, por la pena vil de garrote, delante de las tropas de Belalcázar y por
orden suya, a causa de enfrentamientos por el poder y el control de la futura Gobernación
de Antioquia. La viuda de Jorge Robledo y los enemigos de Belalcázar le entablaron un
juicio, pospuesto mientras éste colaboraba en la pacificación del Perú. Sin embargo, en
1560, Francisco Briceño, juez de residencia, le ordenó a Belalcázar presentarse a Cali,
donde lo suspendió de sus funciones y lo tomó preso. El juicio fue duro y secreto, y su
sentencia fue la condena a pena de muerte. Belalcázar apeló al Consejo de Indias, y
mediante el pago de una fianza, quedó libre para ir a España. Enfermó en el viaje por
el río Magdalena y murió en Cartagena el 30 de abril de 1551. Pedro de Heredia, aún
gobernador de Cartagena y antiguo contendor, le dio cristiana sepultura y sobre su tumba
escribió un sentido epitafio [Ver tomo l, Historia, pp. 91-108].
DIANA LUZ
CEBALLOS GÓMEZ
Bibliografía
AVELLANEDA NAVAS, JOSÉ IGNACIO. Los
Compañeros de Federmán, cofundadores de Santafé de Bogotá. Academia de Historia.
Bogotá. Tercer Mundo, 1990. LEMAITRE, EDUARDO. Breve historia de Cartagena, 1501-1901.
Bogotá, Banco de la República, 1979. OTERO D'COSTA, ENRIQUE. Comentos críticos sobre la
Fundación de Cartagena de Indias. 2 Vols. Bogotá, Banco Popular, 1983.
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