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Rodrigo
de Bastidas.
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Navegante y
descubridor español (Triana, Sevilla, 1460 - Santiago de Cuba, 1527). Vecino de Triana,
Rodrigo de Bastidas gozaba allí de bienes y ejercía el cargo de notario. En 1500,
habiéndole concedido la Corona española una cuarta parte de las ganancias que obtuviera
en las Indias, fletó dos naves y, en octubre del mismo año, partió de Cádiz en busca
de oro y perlas, en compañía de Vasco Núñez de Balboa y de Juan de la Cosa,, experto
marinero que había acompañado en sus viajes a Alonso de Ojeda y a Cristóbal Colón.
Bastidas descubrió el litoral Atlántico colombiano desde el Cabo de la Vela, donde
había llegado Ojeda, hasta el lugar llamado Nombre de Dios (posiblemente cerca al golfo
de Urabá). Fue el primero en tocar las costas de Riohacha y de Santa Marta, donde fundó
la ciudad años más tarde (julio 29 de 1526); le dio el nombre de Magdalena a las Bocas
del río al que arribó el día que se festejaba la conversión de la Santa; estuvo a
punto de naufragar en las hoy Bocas de Ceniza; navegó hacia el occidente, tocando en
Galerazamba, Cartagena, Islas de Barú, La Fuerte y Tortuguilla; pasó a la bahía de
Cispatá y río Sinú y luego al cabo Tiburón, en el golfo de Urabá. Enrumbó luego
hacia Santo Domingo, a causa de averías en sus buques; allí llegó en 1502, después de
naufragar en las costas de La Española y perder una gran parte de su cargamento.
Francisco de Bobadilla le entabló un juicio que lo llevó preso a España, donde fue
absuelto de todos los cargos (1503). El descubrimiento de la costa de Urabá le mereció
de los reyes una renta anual sobre lo que producía (almojarifazgo). Bastidas consiguió
una cédula real o capitulación [con las capitulaciones la Corona pretendía fundar
pueblos, establecer familias de colonos, traer ganado y semillas para cultivos, y mano de
obra esclava negra (un tercio de mujeres); a cambio de lo cual, el gobernador obtenía
sueldos, títulos honoríficos y participación en los rendimientos económicos], firmada
en Madrid en noviembre 6 de -1524, para fundar la provincia y puerto de Santa Marta, en el
sitio que eligiera entre el Cabo de la Vela y las Bocas de Ceniza, en un territorio sin
límite hacia el interior del país y unas 80 leguas sobre la costa. Debía establecerse
formalmente con un número de 50 vecinos. En 1526 partió de Santo Domingo, su lugar de
residencia y donde era comerciante, con el teniente general Pedro Villafuerte, Rodrigo
Alvarez Palomino, el contador real Juan de Ledesma y otros capitanes, como Antonio Díez
de Cardoso y Juan de San Martín. Bastidas tuvo una política de respeto, humanidad y
amistad para con los indios; mantuvo relaciones pacíficas con sus vecinos, los indios
tagangas, dorsinos y gairas. Excursionó a las tierras de Bonda y Bondigua, donde
consiguió bastante oro. Tenía prohibido a su tropa utilizar brutalmente a los indios y
despojarlos de sus bienes. Sin embargo, su gobierno duró poco, pues Bastidas se vio
enfrentado a la tercera revuelta de las ocurridas en el siglo XVI, con el grito de «Viva
el Emperador y la libertad, que no hemos de morir aquí como esclavos en poder de ese mal
viejo». Aprovechando una noche uno de sus subalternos, quien había conjurado con el
teniente Juan de Villafuerte, apuñaló gravemente a Bastidas en su bohío. El anciano
gobernador mejoró un poco y partió para Santo Domingo, pero los vientos lo llevaron a
Santiago de Cuba, donde murió en junio o julio de 1527. Para reemplazarlo como
gobernador, el "común" eligió al teniente general Rodrigo Alvarez Palomino; la
Audiencia de Santo Domingo designó temporalmente al licenciado Pedro Badillo y,
finalmente, el emperador Carlos v nombró a García de Lerma para el cargo. Bastidas tuvo
un hijo, Rodrigo, que fue deán de la catedral de Santo Domingo, a donde trasladó las
cenizas de su padre, y luego primer obispo de Venezuela.
DIANA LUZ
CEBALLOS GÓMEZ
Bibliografía
RESTREPO TIRADO, ERNESTO.
Historia de la Provincia de Santa Marta. Bogotá, Colcultura, 1975. RODRÍGUEZ FREILE,
JUAN El carnero. Medellín, Bedout, 1973. Edición crítica: Caracas, Biblioteca Ayacucho,
1979.
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